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sábado, 11 de octubre de 2014

Desayuno con diamantes. El glamour hecho mujer.

Es tantísimo el cine clásico que tengo pendiente, que me es siempre difícil decidirme sobre cuál es la siguiente película a ver.
Teniendo a varias chicas entre mis seguidores que siempre hablan entusiasmadas de "Desayuno con diamantes" y de cómo, de una u otra manera se sienten identificadas con Audrey Hepburn, ayer decidí casi sobre la marcha saldar esa cuenta pendiente.
He de ser sincero y reconocer que, en cuanto Holly/Hepburn se bajó del taxi empecé a enamorarme de ella, no sé si del personaje, de la actriz o de ambas, y ese sentimiento fue creciendo a lo largo del film. Quizá la melodía de "Moon river", genialmente interpretada más tarde por la actriz, tenga parte de culpa.

Holly es todo ternura e inocencia, incluso en los momentos más duros y dramáticos, un animal salvaje, como la definen en la película, que quiere vivir, experimentar sensaciones y ante todo huir. Una huida imposible, pues huir de uno mismo, como bien le dice Paul/George Peppard, cerca del final, es un camino inútil y agotador.
Es precisamente Peppard quien falla estrepitosamente en esta historia con más drama que comedia, aunque hay mucho humor absurdo y, también, algo de humor enternecedor cuando ambos pasan el día juntos celebrando el "éxito" del escritor. Y falla porque en muy contadas ocasiones a lo largo de la cinta termina de cuajar, de encajar en el personaje. Es como si Hepburn fuera una bombilla de cien vatios que no baja su intensidad en ningún momento y Peppard una de sesenta con picos ocasionales en los que sube su rendimiento para volver a caer otra vez.
La sublime e inolvidable música de la mano de Henry Mancini ayuda, como en todas las grandes películas, a hacerla aun más grande y a emocionar con el simple hecho de escucharla. El arte es inmortal al fin y al cabo y aquí Mancini creó una de las más hermosas obras, galardonada con dos Oscar, que no es imprescindible para darle el justo valor pero que es un signo más de su calidad.
Hablando de premios de la academia, supongo que hubo mucha competencia aquel año, pero no comprendo que Hepburn no fuera ganadora en la categoría de mejor actriz. Tendré que ver al resto de competidoras porque debieron estar inmensas también.
Una película elevada por la interpretación de Audrey a los anales de la historia del cine, pero lastrada por un George Peppard que, no sé si por falta de registro o por otras causas, no consigue estar a la altura de las circunstancias en casi ningún momento. Aun así, una obra sobresaliente y de obligado visionado.

8 comentarios:

  1. Si te quedas más tranquilo, el oscar se lo llevó ese año, merecidamente, Sophia Loren por Dos Mujeres.

    A mí también me falla George Peppard pero poco podía hacer ya que Audrey Hepburn se comía la pantalla y había que ser un actor muy potente para estar a su altura. Evidetemente, no era el caso del bueno de Peppard.

    Gran entrada al nivel de la película de la que has hablado, un abrazo

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    1. Gracias por el dato. Una película más que he de añadir a la interminable lista de pendientes. Sin ir más lejos es la primera que veo conscientemente de Audrey Hepburn. Soy un ignorante en todo lo que se refiere a cine anterior a los setenta.

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  2. Como siempre maravillosa crítica y exquisita redacción. Es una de esas películas que como tú muy bien dices es de obligado visionado. A mi George Peppard me sorprendió, quizás no era el actor que yo hubiera elegido para interpretar ese papel y tal vez por eso me sorprendió. Es siempre un placer leerte. Felicidades.

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    1. Ciertamente sorprende verlo en esta tesitura y pienso que él trató de dar lo máximo de si mismo, pero aun con eso no acaba de convencerme.

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  3. Pues muy de acuerdo con todo, sobre todo con lo de Peppard, es más, en un documental sobre la película que incluye mi formato doméstico, el propio director comentaba que si tuviera que volver a elegir a los actores él no sería el candidato, sino otro actor (que no llega a nombrar).

    Grande Rudy.

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    1. Claro, la cuestión es que falta muchísima química para ser dos personas, sobre todo él, que se han enamorado de esa manera.

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  4. Soy igual que tú,también me queda mucho cine clásico que ver,aunque yo he vivido menos tiempo que tú en este mundo.
    Buena crítica,una película que debería ver :)

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    1. Saludos Antonio,
      pues no lo dudes y en cuanto puedas la ves. No te arrepentirás.

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