sábado, 31 de octubre de 2015

Halloween, la vida con cuchillos es mucho mejor

Qué mejor para terminar nuestra semana de slashers por Halloween que hablar de la película homónima dirigida por Carpenter hace ya casi cuarenta años. Pues vamos a ello.
En esta ocasión si que he de confesaros que nunca la había visto a pesar de conocer de sobra la estética del personaje y tener una idea de qué va. Me atrevería a decir que, de las vistas y analizadas en estos días, esta es la más arriesgada de todas. Empezando por el opening, que si lo analizamos es de los más explícitos e inquietantes que podemos ver en este subgénero del cine de terror y no precisamente por el sexo o la sangre, esta última bastante penosilla a lo largo de todo el film, sino por la presentación del personaje que unos años después aterrorizará al pueblo en que se crió.
No solo en la calidad de los efectos especiales sanguinolentos, sobre los que se pasa muy de soslayo, sin recrearse como en otros films similares, se nota que este realizador tendía a trabajar con presupuestos más que ajustados, ridículos, sino en casi todo y especialmente en el reparto, donde salvo Jamie Lee curtis —curioso ver lo machorra que es aquí al moverse y que en los noventa realizara uno de los bailes eróticos más recordados por los que estamos tayuditos ya— y el que encarna a Myers casi no hay por donde cogerlos.
Ese es uno de os grandes méritos de Carpenter, porque lo cierto es que la cinta nos inquieta y nos mantiene en tensión prácticamente todo el metraje gracias en gran parte a la minimalista banda sonora, creada por el propio director, pero también por la frialdad y la eficiencia en los asesinatos de nuestro psicokiller que, a diferencia de otros slasher donde a ratos resultan hasta cómicos, aquí nos deja claro lo peligroso y brutal que puede llegar a ser un único ser humano.
La trama, habitual por otra parte, avanza aun ritmo más pausado que en otras de las analizadas pero no con esa desidia sin ritmo de "Wolf Creek" por ejemplo, descubriendo la personalidad tras la máscara de boca del médico que viene tras él después de la fuga del psiquiátrico en que estaba internado Myers.  Como ya he comentado en anteriores entradas esta semana, no deja de sorprender cómo casi siempre los que mueren están en el durante o después del acto sexual o son de cascos ligeros, mientras que la heroína suele ser muy formalita, ergo, el sexo mata.
He de decir que ha sido un placer revisitar, o visionar por primera vez como en este caso, estos referentes del género y que con Carpenter tengo un pequeño idilio porque aun no he visto nada suyo que me haya disgustado. Tiene algo en su forma de hacer cine que me atrapa de alguna manera.

viernes, 30 de octubre de 2015

Pesadilla en Elm Street, se nota, se siente, Freddy está presente

Bueno, bueno, bueno, hoy vamos a hablar de una de esas películas que son de culto y con la que yo, de pequeño, me iba la pata abajo cosa mala cuando la veía; porque si, todos los que amamos el cine de terror nos las apañamos desde nuestra tierna infancia para ver estas películas no recomendadas para nosotros y, qué curioso, no asesinábamos a nadie ni se nos iba la olla ni nada de eso. Será que además de lo que vemos, leemos, etc. influye más la educación que se recibe y que nos convierte n personas cabales, dentro de lo que cabe.
La de años que hacía que no veía yo esta cita y, lo que me he reído con algunos detalles, como la carrerita de los primeros segundos de la chavala, que se ve que le dijeron, que parezca que no avanzas y de ahí sacaron seguramente la idea de todos esos juegos de consola en los que corres sin moverte del sitio.
De todos modos, hay que reconocer que, seguramente, este es uno de los slasher más serios y que mejor ha envejecido. Wes Craven sabía lo que se hacía sin ninguna duda.
Entre otras cosas es destacable cómo vamos en seguida al turrón, quiero decir, a Freddy/Robert Englund, lo conocemos nada más empezar la película y tampoco tardamos mucho en ver que los chavales de este instituto, en lugar de sueños húmedos, sueñan con un tipo con jersey a rayas rojas y verdes que, seamos sinceros, yo creo que lo puede lucir dignamente Krueger y poco más.
Con las sucesivas entregas el tema muertes en sueños estuvo mucho más currado, por lo que recuerdo de lo que vi en su día, a pesar de que una de las más icónicas de la historia del cine de terror la tenemos aquí y todos sabéis a cuál me refiero. En ese sentido, el tema onírico da bastante más juego que con otros psicokillers, que se limitan mayormente a acuchillar y decapitar de diversas formas.
Tenemos en este film dos casos paradigmáticos de actor que empieza en un género mucha sveces denostado y que luego acaba triunfando de manera abrumadora, como es Depp y el de actor al que un papel marca tanto que poco más destacable hará nunca y que siempre será "el que hacía de Freddy", Robert Englund.
A pesar de que a mis años y con tanto a las espaldas ya no me asusta, hay que reconocer que sigue inquietando y que no ha envejecido nada mal salvo por algún efecto especial y por los espantosos peinados y modelitos que nos llevan, sobre todo Depp con esa camisetita. Eso es un mérito que hay que reconocerle y que pocas consiguen en esto del slasher.
Recomendable verla si aun no lo has hecho, cosa que sería extraña si te gusta el terror, o revisitarla para recordar esos tiempos en que veías una peli y te daba miedo dormirte más que lo que pudiera haber en tu armario o bajo tu cama.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Wolf Creek, en Australia había algo más que canguros

Aquí estamos de nuevo con nuestro segundo slasher de la semana halloweenera, que cumple casi con todos los cliches del género en lo que se refiere a su bajo presupuesto, que fue la ópera prima de su director y que el casting pasa sin pena ni gloria, salvo por un serial killer que es de los mejorcitos que he visto en lo que llevamos de siglo.
Con esos ingredientes y basado en hechos reales, al menos en asesinos reales que han existido en el país de los canguros, la verdad es que la coges con ganas y habiendo incluso escuchado cosas buenas sobre ella, esperando que te haga pasar un buen/mal rato. Por desgracia es otro de tantos quiero y no puedo que nos encontramos en esto del celuloide.
Greg McLean no solo dirige, sino que escribe también el guión y es ahí donde la película hace aguas a borbotones en el primer tercio o casi mitad, donde se nos hará soporífero el viajecito y las charlas de los que posteriormente se convertirán en presas del auténtico protagonista, interpretado por un magnífico John Jarratt, que seguramente será un actor del montón tirando para abajo pero que para el personaje que se nos presenta aquí está fantástico y te asusta realmente porque todo es muy plausible e inquietante.
Una vez pasado ese trago la cinta se convierte en no apta para todos los estómagos porque no estamos ante un asesino como puedan ser Myers o Krueger, que aunque de maneras muy espectaculares, suelen acabar con sus víctimas rapidito para pasar a la siguiente. Aquí se explora el pozo más oscuro y profundo del ser humano aderezándolo con un gore que se irá haciendo más explícito según pasen los minutos. He de reconocer que yo no tengo gran problema con estas escenas, en tanto en cuanto hace ya muchos años que veo cine de terror, pero si lo pasáis mal con el sufrimiento ajeno aunque sea ficticio, mejor pasad totalmente de esta película.
Es evidente que entrar en la industria del cine con estos productos es barato, fácil, porque casi nadie espera que se innove en un subgénero que no da para mucho y una manera de hacerse hueco en un mercado que tiene muchos más consumidores de lo que parece, el terror es rentable cuando se hace al estilo low cost. Sin embargo, McLean comete el error de alargar en demasía la presentación de unos personajes con los que, de todos modos, vamos a empatizar poco, haciendo que el conjunto pierda muchísimos enteros a la hora de la valoración final.
Si sois amantes del slasher os entretendrá y, sabiendo que es un producto menor, no os decepcionará del todo pero os dejará un sabor agridulce, para el resto mejor os ponéis cualquier otra ´cinta de un género que os vaya más y con la que aprovecharéis mejor el tiempo.