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sábado, 6 de junio de 2015

Daredevil, tú puedes mentirle pero los latidos de tu corazón no.

Arrow, Agents of Shield, The Flash, cada vez son más los ejemplos de que se pueden adaptar los cómics a la televisión con calidad, unos más que otros y, a falta de ver Gotham, es obvio que Daredevil está uno o dos escalones por encima de todas ellas. A poco que conozcamos algo sobre el personaje, ya sabemos que es un abogado ciego que por la noche se convierte en un justiciero que intenta poner las cosas en su lugar en "Hell's Kitchen", zona en la que se crió. Pero no estamos ante un amigable vecino como Spider-Man, no tiene superpoderes y no es un héroe, es un antihéroe con todas las letras.
La película de infausto recuerdo, protagonizada por Ben Affleck, fue ridícula en casi todos sus aspectos, entre otras cosas, porque le falto ser adulta. Hay personajes de cómic que viven y sobreviven en entornos brutales, siendo ellos mismos extremadamente violentos, léase Punisher por ejemplo. Eso hace que no sean aptos para todos los públicos pero, ¿han de serlo? Mi respuesta es monosilábica y rotunda: "No".
Como no soy de tirarme el rollo, de "Netflix", el canal de televisión gracias al cual hemos podido disfrutar de esta magnífica primera temporada, poco sabía más allá de que había series suyas que llegaban a los canales de pago o en abierto de nuestro país. Pese a ello, me resulta evidente que seguramente solo con ellos se podía haber obtenido este resultado. Digo esto, porque es evidente que Drew Goddard han gozado de una gran libertad a la hora de plasmar la dureza del entorno, de nuestro protagonista y de sus enemigos, por no hablar del lenguaje, en el que no se escatima en palabras malsonantes cuando se hace necesario.
Sea como sea, más allá de la ambientación, genialmente conseguida, de la acción, rodada de manera magistral, del guión, para mi no hay tanto relleno como algunos dicen, la fuerza de Daredevil se apoya en dos pilares fundamentales, Charlie Cox como el "Diablo de Hell's Kitchen" y, sobre todo en mi modesta opinión, un inconmensurable Vincent D'Onofrio que demuestra que no hay nadie mejor que él para encarnar a Wilson Fisk. Opino que es un actor muy poco reconocido y al que yo adoro por su papel de detective en la serie "Ley y orden". Ellos dos, por sí solos, ya hacen que otras interpretaciones en series de superhéroes queden un tanto desdibujadas, aunque hay que decir que las mencionadas anteriormente buscan más el entretenimiento directo mientras que esta que hoy nos ocupa es más profunda, a falta repito de ver Gotham. Están bien acompañados por un resto del reparto que cumple con creces su función y del que destacaría sin dudarlo a Toby Leonard Moore como Wesley, mano derecha de Fisk.
Su trama, al ser un personaje mucho más humano y realista, si lo comparamos con otros, también estará más cercana a la realidad, con intrigas políticas e investigación policial en torno a las diferentes mafias que tratan de adueñarse de la ciudad. En ese sentido quizá no se la pueda ver como algo excesivamente original pero serán más otras cosas las que nos sorprendan, sobre todo al ir conociendo a los distintos personajes.
Me veo obligado a recomendarla a quienes quieran reconciliarse con el enmascarado cuya ceguera se ve compensada por la mejora que el resto de sus sentidos sufrieron debido a... bueno, eso mejor lo veis en la serie. También me encuentro, no obstante, en la obligación de deciros que, sin tantos desmembramientos ni sangre salpicando la pantalla como en otras series que han llegado en estos últimos años, si que tiene una violencia un tanto dura de ver en algunos momentos. Esos momentos se compensan con unos diálogos y unas interpretaciones que, sobre todo en el caso de Fisk, ponen los pelos de punta más de una vez.
Nota: 8,5

martes, 17 de marzo de 2015

La teoría del todo. ¿Y si pudiéramos reducir todo a una simple ecuación, incluso el amor, no sería maravilloso?

Y otro biopic más de los que estuvieron presentes en los "Oscar" de este año y que al fin pude disfrutar en el cine aunque haya sido mucho más tarde de lo que me habría gustado. Ya de entrada os puedo decir que adolece de lo que la mayoría de las biografías llevadas a la gran pantalla, no saber conjugar bien vida personal y logros del personaje en cuestión.
De las que yo he visto hasta ahora sigo pensando que la que mejor ha conseguido ese equilibrio es "Una mente maravillosa", con esto creo que me repito como un disco rayado, porque logra mostrarnos bastante de los dos aspectos sin perderse en ninguno. Entiendo que el libro de la ex mujer de Hawking seguramente se centró más en lo personal que en lo científico, pues no en vano, como vemos en la propia película, su pareja ya era atípica de inicio, pues ella profesa la fe anglicana y él, como buen científico que se precie, es ateo.
La cinta nos contará el proceso del declive de Hawking/Redmayne hacia su estado final una vez le es diagnosticada la enfermedad y la historia de amor entre él y Jane/Felicity Jones de una manera amable, con momentos para el humor incluso, pero no tan amable como me esperaba leyendo a algunas personas en las redes sociales cuando se estrenó. Puede que no se profundice en los sentimientos o emociones más duras, pero a veces hay que ser capaz de ir un poco más allá de lo que vemos en pantalla y, si se ha vivido en pareja, creo que hay varias escenas que son tremendamente duras, como un bofetón en la cara de Hawking, de Jane y del espectador.
Aun con eso, el problema es que la historia está ya demasiado vista y la estructura es demasiado similar a muchos biopics que hayáis podido ver antes y eso la lastra muchísimo. Si no fuera por la genial banda sonora de Johann Johansson, habría muchas escenas que perderían gran parte de su carga emocional, pese a las brillantes interpretaciones de sus dos protagonistas.
Llegados aquí, hemos de hablar ya de Eddie Redmayne, sublime en su recreación de Hawking de principio a fin y que en determinados momentos te hace dudar de si estás viendo de verdad a una persona sana o no. Un "Oscar" el suyo, más que merecido y seguramente no será el único. La labor de Felicity Jones es encomiable, construyendo a esa mujer que sacrifica tantas cosas y capaz de amar a un hombre que busca algo que destruiría de algún modo todo en lo que ella cree; en ese sentido hay unas cuantas conversaciones para enmarcar, como la de la cena con el profesor de piano.
Termino de escribir la crítica como empecé, escuchando la sublime banda sonora y recomendando esta película principalmente por ella, que consigue transmitir tanto o más que los propios actores, y por Eddie Redmayne, porque quizá alguno mereció el galardón tanto como él, pero seguro que nadie lo mereció más.