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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Con Faldas y a lo Loco, perfecta para la entrada 600

"Cariño, ve pensando una peli, un clásico para la entrada 600 del blog." Con estas "instrucciones " de mi querido motelero se dispuso mi cabeza a trabajar para que la película elegida fuera especial, como especial es haber llegado a 600 entradas. Tenía claro que tenía que ser una comedia y no podía ser otra que Con Faldas y a lo Loco. Estoy segura de que no hay amante del género que no "idolatre" esta cinta. El maravilloso trío protagonista creo que no tiene parangón dentro de la época dorada de Hollywood. Jack Lemmon y Tony Curtis están magníficos en su papel de músicos que huyendo de una redada en un tugurio en el que el "café" fluye de manera descontrolada en un país en el que impera la ley seca, son testigos de un tiroteo por parte de una banda mafiosa. Al ser descubiertos huyen disfrazados de mujer como músicos en una banda femenina. Esa imagen de Josephine/Curtis y Daphe/Lemmon no tiene precio. Y eso sin hablar de la bellísima y exhuberante Marilyn Monroe, que deja a más de uno sin aliento con una figura llena de curvas que quita el hipo. (Sí, ya sé que te encantan sus curvas querido, pero ¡respira!). Eso es una mujer y no muchas de las escuálidas que esta sociedad absurda nos quiere imponer como cánones de belleza.
Billy Wilder el director, nos trae una de las comedias más divertidas llena de diálogos ingeniosos y situaciones tan cómicas que no os la podéis perder, nuestros protagonistas caminando en tacones, la fiesta en el tren, y los hombres que pretenden a nuestras "protagonistas" son incomparables dentro del cine de humor blanco y sin zafiedades. Ganadora de un Oscar al Mejor Vestuario, es una cinta merecedora de más de un visionado.
Espero querido que mi elección haya sido de tu agrado, y que no solo te hayas reído sino que hayas disfrutado de ese regalo para la vista que es Marilyn.
Como siempre cielo, tu elección fue inmejorable y siempre es agradable ver a Marilyn con todas esas curvas, aunque más agradable aun es la realidad que yo puedo ver de vez en cuando. Hay que decir que hoy es casi imposible ver a una actriz comerse así la pantalla con vestidos así de ajustados y que al ponerse de perfil se le note que incluso tiene esa curvita en la tripa que hoy molesta tanto pero que a mi, personalmente me gusta más que esos vientres exageradamente planos que tan de moda están.
La historia puede no sorprender a muchos en estos tiempos, pero travestir a dos de los mejores y más conocidos actores del momento como eran Lemmon y Curtis y tener incluso un par de escenas donde de manera más o menos explícita se trata el tema "LGTB" ya la hacen muy arriesgada tanto en guión como en ejecución.
La cuestión es que, a diferencia de muchas comedias actuales, no estamos ante la típica sucesión de gags que en el fondo no nos cuentan nada, sino que aquí todo tiene sentido para llevarnos de la mano por una trama de enredos en la que la química del trío protagonista y la mano de Wilder en la dirección la encumbran a la categoría de obra cumbre del género, del cine y en una de esas cintas imprescindibles en la lista de "vistas" de cualquier cinéfilo que se precie.
Como dicen en la última y conocidísima escena, nadie es perfecto. Lo que si puedes encontrar es a esa persona que es perfecta para ti y con ello basta. Esperamos seguir con vosotros al menos cien entradas más.

jueves, 7 de enero de 2016

El apartamento, la comedia más dramática que hemos visto

Según la crítica de la época, "una de las más sutiles comedias que  Hollywood ha realizado". Calificar esta película de comedia me parece algo más que atrevido, ya que es difícil ver la comicidad aunque sea con sutilidad. Es lamentable y patético el que un hombre débil y pusilánime no sea capaz de defender sus derechos frente a sus superirores consintiendo que su apartamento sea utilizado como picadero para sus "respetados" y casados jefes, mientras él pasa sueño y frío en la calle. También es atrevido tildar a esta cinta de comedia cuando nos habla del suicidio y de intentos de suicidio a causa de amores imposibles, y no creo que esto sea algo sobre lo cual bromear. Con todo esto no estoy queriendo decir que no es una buena película, por supuesto que no, era de esos clásicos imprescindibles que mi querido Sr. Purgatorio tenía que disfrutar conmigo, una obra maestra que ningún amante del cine clásico se puede perder.
Shirley MacLaine está soberbia en su papel de ascensorista en un edificio lleno de oficinas de agentes de seguros y enamorada del hombre equivocado. Y por supuesto Jack Lemmon en el papel protagonista con su vis cómica casi inherente en él, que a pesar de eso difícilmente te arranca siquiera una sonrisa. Por desgracia para él se enamora de la amante de uno de sus jefes. He visto esta película unas cuantas veces y con la premisa en mi mente de que era una comedia, pero disiento completamente. La película es magistral y absolutamente recomendable pero critico el que esté clasificada dentro del género de la comedia, para mí es un drama. Por suerte en nuestro apartamento ni pasamos frío ni sueño porque tu calor me hace tener los sueños más dulces.
Para sueño dulce hecho realidad el estar contigo y sin tener que aparentar lo que no se es para contentarte, que es para mi en definitiva de lo que habla esta gran película sobre la que yo tampoco puedo aceptar que se califique como algo cómico. Todo el mundo habla de esa sutilidad pero la verdad, yo solo la veo en un par de escenas al principio y poco más; luego tiene algunos instantes sueltos que pueden dibujarte una sonrisa pero se trata sin duda de un drama.
Hoy en día diríamos que el personaje interpretado por Jack Lemmon es un "pagafantas", pero él lo es en un grado superlativo porque no se limita a hacerlo por intentar conseguir una mujer y, a pesar de que eso sea lo que nos dan a entender, tampoco es del todo por medrar en el mundo laboral. Si profundizamos un poco nos damos cuenta de que más que pusilánime, Baxter es de esas personas que sienten una necesidad enfermiza de ser aceptado y que es capaz de hacer lo que sea necesario para ello. Es cierto que la aceptación que busca es profesional y que piensa que subiendo unos pisos y teniendo su propio despacho quienes ahora se aprovechan de él lo considerarán su igual. Es en ese camino donde la interpretación de Lemmon se convierte en magistral cuando vamos observando las diferentes fases por las que transita su personalidad, sobre todo desde que aparece una bella, sin ser de esas mujeres que quitan el hipo, pero insegura y con la misma necesidad que él de ser aceptada Shirley MacLaine.
Si os fijáis estamos ante dos intérpretes que hicieron arte y algo grande de ser personas normales, hombres y mujeres en la mayoría de los casos con los que todos nos podemos identificar pero que, equivocadamente, la mayoría intentamos dejar atrás porque, si eres normal, si no destacas, es casi tan malo como si eres demasiado diferente y no encajas.
Para mí hay momentos muy duros a lo largo de esta cinta y que son perfectamente trasladables a la actualidad y que nos dejan claro que muchas veces perdemos el tiempo intentando buscar ese ideal masculino o femenino que ha de encajar en los estereotipos que nos han inculcado, cuando la felicidad puede estar en esa persona con la que te cruzas a diario en un ascensor o, actualmente, en esa persona con la que de manera extraña conectas inmediatamente a base de intercambiar los caracteres de 140 en 140.
Creo que es de esas películas que te hacen pensar y plantearte cosas y me siento muy afortunado de que mi amada Sra. Purgatorio volviera y quisiera verla conmigo. Ella no lo entendió durante el visionado cuando se lo decía pero yo no puedo evitar identificarme con Baxter y personajes como él, porque somos muchos más de los que parecemos los que hemos intentado buscar nuestro sitio contentando a los demás a riesgo de no hacernos felices a nosotros mismos en el intento. Es solo con el paso del tiempo que aprendes que ese sendero no es el adecuado y que al final puede resultar mejor recorrerlo solo que mal acompañado aunque he de decir, que yo encontré con quién recorrerlo y entre otras cosas muy hermosas, está el compartir estos clásicos del celuloide que cada tanto os traemos.

jueves, 2 de abril de 2015

JACK LEMMON NO SIEMPRE A LO LOCO

Siempre pensamos en Jack Lemmon como un actor de comedia, y no nos equivocamos pero ciertamente también tuvo otros registros dentro del drama como ya comentamos en uno de nuestros clásicos. John Uhler Lemmon III nació en 1925 en Boston y según dicen con mucha prisa ya que a su madre no le dio tiempo a llegar al hospital y nació en el ascensor. Estudió en Harvard cuando tuvo edad para ello naturalmente y comenzó en el mundo de la interpretación ya en la Universidad.
Su gran salto dentro del cine fue de la mano del director George Cukor, del que aprendió algo muy importante, aprendió a actuar. Durante el rodaje de "La Rubia Fenómeno" un desconocido Lemmon fue aleccionado por su director con la premisa de que menos es más. Cukor consideraba que Lemmon sobreactuaba y toma tras toma le decía: "Menos, menos, menos" a lo que ya un desesperado Lemmon después de tantas tomas pregunta al director: "Sr. Cukor, ¿no quiere que actúe?" a lo que Cukor le respondió: "Querido chaval, estás empezando a entenderlo."
Con la película "Escala en Hawai" recibió un Oscar como mejor actor secundario y a partir de ahí su fama se disparó llegando a protagonizar por ejemplo siete películas del inigualable Billy Wilder. Ahí en esos papeles de comedia es donde mejor ubicamos a Lemmon en obras magníficas para cualquier amante del cine clásico como es "Con Faldas y a lo Loco", cinta que adoro por las sonrisas que me arranca cada vez que la visiono, con una preciosa Marilyn Monroe, una mujer de las de antes, con todas sus curvas, vamos de esas que le encantan al Sr. Purgatorio, de esas que achuchas y no se rompen como él dice, pero vamos a lo que vamos, no solo está Marilyn sino también Tony Curtis como el que le echa jeta al asunto formando un trío sin parangón.


Otra de esas adorables comedias aunque con mucha miga que ya le he dicho a mi esposo es de las que hay que ver, es "El Apartamento" junto a Shirley McLaine. Por estas dos películas recibió sendas candidaturas al Oscar. Pero como hemos dicho antes también Lemmon sabía interpretar papeles dramáticos como muy bien se refleja en "Días de Vino y Rosas" del que hemos hecho crítica a dos teclados. Lemmon compró los derechos de esta obra, pues en un principio era una obra de teatro protagonizada por Cliff Robertsson y cuando Lemmon fue nominado al Oscar por su papel, pero no lo consiguió, llamó a Robertsson y medio en broma, medio en serio le dijo: "Hijo de puta, si no hubieras hecho antes este papel ahora mismo tendría otro Oscar en mi bolsillo."


Inolvidable es la comedia que protagonizó junto a Walter Matthau, "La Extraña Pareja" en la que formaron un tandem tan perfecto que ya setentones los dos pero con mucha marcha volvieron a protagonizar "La Extraña Pareja, otra vez" en 1998, siendo igual de divertida que la anterior, o al menos así me lo parece a mí. Otra de esas cintas que tuve oportunidad de ver en su versión original, sin los cortes de la censura, fue "¿Qué Pasó entre tu Padre y mi Madre?" en la que una vez más Lemmon nos muestra lo gran actor que fue y que a veces nuestros padres no nos cuentan todo y a la vuelta de la vida nos podemos llevar más de una sorpresa.


Recibió varios galardones por su carrera, Palmas y Globos de Oro, sin duda más que merecidos. Se casó en dos ocasiones y tuvo tres hijos. Falleció victima de un cáncer en el 2001 a la edad de 76 años.
Sin duda siempre recordaremos a Jack Lemmon como el actor cómico de gran talento de gestualidad inimitable que supo dramatizar cuando así lo exigió el guión.

martes, 31 de marzo de 2015

Días de vino y rosas traen noches penosas.

Hacía tiempo que tenía esta película pendiente de ver pero nunca encontraba el momento, quizás fuera por la temática de la cinta que considero que es bastante dura. Pero tenía que elegir película para disfrutar con mi querido Sr. Purgatorio en nuestras veladas "clásicas" y los dramas me cuestan bastante así que, qué mejor que verla junto a él. Y esta es un drama, un drama sin tregua que ahonda de lleno en el problema del alcoholismo.
Considero que Jack Lemmon está soberbio en su papel de hombre que no es muy consciente de su grave problema. Por otra parte nos damos cuenta o al menos al ver la película deberíamos darnos cuenta del error que se puede llegar a cometer cuando incitamos a alguien que no lo desea, a que nos acompañe en beber esa copa que nosotros disfrutamos sin problema. Es posible que no seamos conscientes de que esa persona cuando nos dice que "no", quizás tenga motivos más que poderosos para negarse a beber. Pudiera ser que anteriormente tuviera problemas con el alcohol y supusiera una enorme prueba enfrentarse a ella luchando contra nuestra insistencia. Si nos dice que no bebe, ni insistamos ni preguntemos por qué no lo hace. Deberíamos aprender a respetar a los demás y no ridiculizarlos porque no consideren que sea imprescindible beber para pasarlo bien. Sin duda el séptimo arte nos entretiene, nos regocija pero también nos puede enseñar y transmitir valores en muchos casos y lecciones en otros tantos. Esta es una pequeña reflexión que sin duda se quedará corta con el concienzudo análisis de mi querido esposo.
Ya me había avisado mi amada Aurora de que la película era dura y tenía ganas de verla porque el único contacto que he tenido con Jack Lemon ha sido en su vertiente como actor de comedia o de películas más ligeras y siempre es, como cinéfilo, agradable descubrir otras facetas de esos intérpretes aunque el visionado de la obra no sea agradable, no sea fácil.
Cierto es, como acertadamente dice mi esposa, que hay gente que es propensa a las adicciones, aparte de que puedan estar en vías de dejar el alcohol en otros casos, y esa insistencia al final desemboca en que acabe teniendo un problema aun mayor que la persona que le incita. Sobre eso trata esta sencilla película en lo que a su planteamiento se refiere, porque es una cinta basada en las conversaciones y en escenas situadas en muy contadas localizaciones que nos mostrarán desde el enamoramiento inicial, pasando por la caída al abismo de ambos protagonistas, hasta el intento de ambos por salir de ello. Teniendo en cuenta eso y que es un drama en mayúsculas puede llegar a hacerse pesada para algunos si no nos atrapa la sublime construcción de su personaje que hace Jack Lemon y lo bien que le sigue el paso en ese sentido Lee Remick. Me quedó una pena tremenda no disfrutarla en VO porque hay algunas escenas, como la protagonizada por Lemmon en el hospital que ponen los pelos de punta y los momentos de borrachera también deben ser increíbles escuchando a los actores y no a los dobladores.
Personalmente he de decir que nunca he entendido que la gente se enganche a las cosas por formar parte de un grupo o cosas similares. Yo fui abstemio hasta, no sé, los veintiuno o veintidós años y de todos modos nunca he bebido demasiado; no me gustan ni el vino ni la cerveza; nunca he tenido resaca porque nunca he cogido una borrachera y encima si cuentas eso, o si en una comida pides agua o un refresco hay siempre quien te salta con eso de "Esto hay que comerlo con vino tinto", a lo que suelo responder que por qué he yo de beberlo si sé que no me gusta. Digo estas cosas porque pienso que esta es una película que hace reflexionar y que en su época debió servir para que muchos empezaran a reconocer que tenían un problema, que siempre es el primer paso. Supongo que es una de las primeras veces que se ha hablado de "Alcohólicos Anónimos" en la gran pantalla porque todas esas cosas se llevan siempre como muy en secreto cuando no debería ser así. Nos avergonzamos de decir que no podemos beber porque lo estamos dejando o lo hemos dejado, de que hemos tenido o estamos pasando una depresión porque la gente es muy inepta a la hora de reaccionar ante ese tipo de confesiones. Cuidado, que no digo que la gente no beba pero que hay que saber respetar, como bien dice mi mujer y eso es algo que en la sociedad de hoy brilla cada vez más por su ausencia.
Otra vez tenemos por aquí a Henry Mancini que sirve lo mismo para un roto que para un descosido, dejando su impronta y demostrando su versatilidad. No sé en qué medida participó él en la canción que comparte título con la película pero esta fue galardonada con un Oscar. Lemmon está como para que le den uno también pero creo que en aquellos días era aun más difícil llevarse una estatuilla que hoy porque la calidad de muchos actores era abrumadora.
Si buscáis un clásico fácil de ver y de disfrutar, amable, que te deje un buen sabor de boca general, "Días de vino y rosas" no es para vosotros porque es dura, por momentos cruel con el espectador y una de esas que, al menos en mi caso, dudo que vuelva a ver hasta que pase muchísimo tiempo.
Nota Rudy: 8
Nota Aurora: 7
Nota: 7,5