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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Diario de una niñera, de ser Annie a ser nanny

Que la protagonice Scarlett ya era una razón más que suficiente en mi caso para verla, cada cual tiene sus debilidades, y encontrarme con ese inicio que se desmarca bastante de la comedia romántica, o más bien tragicomedia, fue una grata sorpresa. Me refiero a la forma que escoge el director de presentarnos los pensamientos o ensoñaciones de Annie/Scarlett, aprovechando que el personaje quiere ser antropóloga aunque haya estudiado también otra cosa que su madre considera que es hacia donde debería dirigir su vida para obtener el éxito que ella nunca tuvo. En esas escenas veremos cómo se nos describe con humor y con mucha mala baba a la fauna que rodeará a nuestra protagonista a lo largo del film.
Por lo demás no es que haya nada nuevo bajo el sol y lo cierto es que podríamos decir que esta película, y la novela en que se basa, es una revisión del clásico de Disney, Mary Poppins, con un toque de cenicienta, pero más para adultos y actualizada para mostrarnos la hipocresía reinante en la sociedad y en las relaciones entre personas a día de hoy, por no hablar del tan traído y llevado tema de chica que no encuentra su sitio en la vida y la incapacidad de muchos para asumir errores y responsabilidades. Pocas sorpresas vamos a encontrar en el guión pero eso no es algo de extrañar.
Indudablemente, lo mejor de "Diario de una niñera" es su reparto, con unas Scarlett Johansson y Laura Linney estelares que se comen la pantalla continuamente, tanto juntas como por separado. Les secunda un siempre solvente Paul Giamatti que nos muestra su cara menos amable y nos hará odiar a su alter ego en pantalla desde su primera aparición. Chris Evans, por su parte, se encontraba en su periodo de "entre Marveles" y no va más allá de ser el chico guapo necesario en toda historia romántica que se precie. Mención especial para Nicholas Art en este apartado que, pese a su juventud y a que hay momentos en que el niño se nos hace insoportable, realiza una de las actuaciones infantiles más creíbles que he visto en mucho tiempo, con una sonrisa que cuando sale dan ganas de comérselo.
Es inevitable mencionar que estamos ante una de esas cintas que tratan de ser aleccionadoras sobre qué es lo importante y cómo tendemos a olvidarnos de ello. Cierto es que quienes deberían aprender aquí, que son los ricos, difícilmente van a sentarse a ver algo así ni vayan a cambiar por ello pero, como siempre digo, todo lo que vemos es extrapolable a la generalidad del ser humano y es obvio que si alguna vez consiguiéramos aprender de lo que vemos, leemos o de las señales que, con luces de neón, nos dicen en nuestra vida que algo va mal y debe cambiarse el mundo sería un lugar un poquito mejor, quizá solo un poquito pero una casa no se empieza por el tejado.
Por ver el duelo de actrices de primer nivel ya me parece recomendable pero incluso, si simplemente te gusta Scarlett o estas comedias románticas, que no lo son tanto pero te dejan buen sabor de boca a pesar de todo, no perderás tu tiempo viéndola.
Nota: 6,5

viernes, 3 de julio de 2015

San Andrés, a favor de la lactancia materna

Crash, boom, bang, splash, boing, y muchas más onomatopeyas servirían para definir lo que esta nueva película de catástrofes naturales nos va a ofrecer en pantalla. Eso y saber que la protagoniza Dwayne Jhonson debería ser más que suficiente para entender que nos encontramos ante una película de encefalograma plano tan típicas de la época veraniega.
Una vez asumido todo eso, nos sorprenderá que, pese a lo inverosímil de muchas de las situaciones que se vivirán, sobre todo en lo referente al helicóptero, los personajes no son estúpidos y lo que saben hacer tiene una base real, o sea, no es que un ejecutivo de una gran empresa se convierta de repente en Bear Grills. Además piensan con lógica y utilizan los medios a su alcance de manera racional; prestad especial atención a la escena en el parking.
Las actuaciones no van a ser el fuerte de esta producción y Jhonson da la talla en lo que se refiere a la acción y en lo dramático lo intenta pero parece que el presupuesto no llegaba para usar algo que hiciera brotar lágrimas en un par de escenas donde da un poco de pena ver el esfuerzo de este hombretón y que no salga ni gota; aun con todo no llega a llorar tan mal como lo hace Arnold.
La trama tarda algo en arrancar para que Paul Giamatti demuestre que es el mejor actor del casting y mostrarnos la historia familiar del personaje de "La Roca" y la relación que mantiene con su ex y su hija. Como sabéis es conditio sine qua non para que una cinta de estas características funcione, vamos, que una familia feliz y prototípica no funciona, esas suelen palmar a las primeras de cambio abrazadas mientras son aplastadas por los edificios o arrasados por los tsunamis.
Por lo tanto, vamos a disfrutar de una destrucción masiva a escala XXL pero sin perder de vista ese ingrediente también imprescindible que es el repetido y constante, "boing, boing, boing". ¿No sabéis a qué me refiero? A ver cómo lo explico... ¿os acordáis de las chavalas de "Los vigilantes de la playa" y sus carreras por la playa? Lo del boing está claro entonces. Pues Carla Gugino tendrá su momento, pero como ya tiene una edad —para lo que es el público masculino en general, porque la mujer está de muy buen ver— el festival de botes mamarios le corresponderá a Alexandra Daddario que según he mirado salía en True Detective y en más series y películas pero yo no la recuerdo la verdad. No os equivoquéis, será ella quien demuestre que tener un padre que trabaja en los servicios de emergencia tira más que dos carretas aunque el resto del tiempo el director tirará de otra cosa. Supongo que quería aprovecharlo para la versión 3D.
Entretenida, inverosímil, como todas las de su especie, con una banda sonora por encima de la media en este tipo de productos veraniegos y con unas cuantas escenas donde te mantienen en verdadera tensión —frenad las hormonas que las niñas de la Daddario se quedan siempre dentro de su casita— el mayor terremoto de la historia de la humanidad, en el mundo de esta película claro, cumple con su cometido.

miércoles, 28 de enero de 2015

El ilusionista. Todo lo que van a leer ahora es producto de su imaginación.

Hoy hablaremos de una cinta que vivió y vivirá siempre a la sombra de "El truco final" de Nolan. No deja de sorprenderme la habilidad que tienen en Hollywood para estrenar películas sobre temáticas idénticas o similares en el mismo año, llevando a alguna cinéfila que conozco, y seguramente a muchos que no conozco, a confundirlas o a decir eso de "Esta es la buena".
No voy a entrar en polémicas de cual es mejor o peor, aunque es posible que la de Nolan esté por encima y sea más fácil de digerir para el gran público que "El ilusionista". Pero lo que si opino es que aparte de estar centradas en magos o en la magia, usan maneras muy diferentes para contarnos las cosas. "El truco final" es un thriller al uso mientras que esta de la que hoy os hablo tiene una curiosa mezcla que, al menos para mi, funciona bastante bien.
Expliquemos eso un poco ¿no? Neil Burger, director y guionista, nos cuenta una historia de amor en tres actos. El primero en forma de cuento, donde conocemos a los que serán protagonistas de la historia de amor en su niñez; el segundo en una época ya adulta y donde el romance empieza a mezclarse con ciertas notas de thriller; y el tercero, thriller puro donde, sin giros de tuerca inverosímiles y sin grandes sorpresas se nos va desenmarañando la madeja.
Se trata de una película pausada, pero que no hace pensar tanto al espectador como pudiera parecer o como si hace "El truco final". Porque Burger se centra en el romance y todo lo demás solo sirve para adornar eso y diferenciarse un poco de una historia tantas veces contada pero que funciona mejor que en la recientemente vista en el Motel, "Un amor entre dos mundos". De amores imposibles ya sabemos tanto que ser original es si cabe aun más difícil que en muchos otros temas o géneros.
El por qué aquí la cosa funciona mejor es fácil de entender. Edward Norton y Jessica Biel no solo son mejores intérpretes que los protagonistas de la mencionada cinta, sino que además tienen una química que se nota desde que sus personajes se ven por primera vez sobre el escenario. La actuación de Norton no es evidentemente la mejor de su carrera, pero sin duda demuestra que es un grande, como lo hace siempre. Biel consigue que entiendas que el amor que Eisenheim/Norton siente por Sophie va mucho más allá de su belleza física o de intereses meramente mundanos y materiales. A ver si en España aprendemos que puede haber escenas de cama tiernas y que lleguen al espectador y que además tienen lógica en la trama.
Luego tenemos a Rufus Sewell haciendo su papel habitual de tipo insoportable y pagado de si mismo y, se le da muy bien aquí también. No puedo dejar de mencionar a Paul Giamatti, uno de esos actores que a mi, personalmente, me encantan y que seguro que con sus capacidades y un físico diferente habría llegado mucho más alto en la industria. Aquí será ese hombre que se debate entre hacer lo que debe o lo correcto y también da la talla sobradamente.
Como en casi todas estas cintas con cierta clase, la caracterización y el trabajo de vestuario y producción recreando la época es notable y la música te irá calando poco a poco, acompañándote sin ser lo más destacable de la película pero consiguiendo que el conjunto sea notable.
Algo más ligera que el film de Nolan, "El ilusionista" gustará a quienes admiren a Norton y a ese cine que huye de grandilocuencias y de efectos especiales de relumbrón, aunque si que los hay para darle ese toque casi onírico que es patente en varios momentos del metraje.