Mostrando entradas con la etiqueta Sebastian Koch. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sebastian Koch. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de diciembre de 2015

El puente de los espías, no dejéis de observar a ese hombre

Creo que habiendo visto parte de la filmografía de Spielberg es imposible no ser consciente de la importancia que da, o la obsesión que tiene, con los conflictos bélicos principales de nuestra historia reciente, S. XX, incluyendo esta que muchas veces es olvidada porque se trató de una guerra en la sombra como, esto es, La Guerra Fría.
Reconozco que lo último que vi de Spielberg, que me decepcionó profundamente, fue War Horse y que eso siempre te marca un poco a lo hora de volver a sentarte en una sala de cine a ver un nuevo largometraje del director en cuestión. Pero al igual que mi tío, con el que fui a ver esta cinta, me gusta mucho toda la temática de juicios y aprender en la medida de lo posible de aquellos tiempos. Además está también Tom Hanks que para mi ya es motivo suficiente para pagar la entrada.
Como suele ser habitual con este grande de la actuación, el personaje al que encarna es un hombre sencillo que de repente se ve envuelto en una serie de circunstancias en las que lo que se espera de él y lo que se siente obligado o con la necesidad de hacer no coinciden. En ese sentido es muy esclarecedora la conversación que tiene con su defendido en el primer tercio del metraje.
Podríamos decir que este film es una obra en tres actos, donde el más largo es el tercero y en el que tiene lugar la negociación que da nombre a la película y que a pesar de su duración, los hermanos Coen —curioso que ellos sean los guionistas de Spielberg para un proyecto como este—, consiguen que no se nos haga pesado, siempre y cuando disfrutemos con la temática y la época en que se ambienta. Porque no deja de ser cierto que el trasfondo es muy serio pero la película tiene casi constantemente un humor que subyace y que, sin ser de carcajadas, hace más ameno el visionado y al mismo tiempo muestra lo ridículo de la forma de proceder de las dos grandes potencias mundiales de aquellos años. Como bien decía Donovan/Hanks, ellos debían tener la conversación que sus gobiernos no podían.
La ambientación, la banda sonora, el ritmo narrativo, teniendo en cuenta el tipo de historia y de film que vamos a ver, un realizador que parece volver a tener el pulso más firme y un protagonista que es la película en sí misma, enorme Tom Hanks de nuevo, hacen de ella una de las mejores del año para mi y me ayudan a reconciliarme un tanto con Spielberg aunque nunca ha dejado de ser uno de mis directores favoritos. De nuevo ha sabido conjugar profundidad con entretenimiento en una historia que, por momentos, puede resultar hasta risible pero que no se olvida de recordarnos en determinadas escenas la fortuna que tenían ya entonces y que tenemos muchos hoy de vivir en países donde, con ciertas salvedades, se respetan los derechos por encima de todo.
Como sabéis que yo soy muy emocional, hubo dos fragmentos que no olvidaré y que coinciden mucho con mi manera de ver el mundo. Espero poder ser, llegado el caso, ese hombre firme.

martes, 6 de octubre de 2015

La jungla: Un buen día para morir, si te cortas las venas o no después de verla es cosa tuya

Ojeando la filmografía de John Moore, con un inicio interesante, "Tras la línea enemiga" y el remake de "El vuelo del Fénix", entiendes rápidamente que haya hecho esta broma de mal gusto que ni siquiera merece llevar la palabra jungla en el título. Se ve que entrenó con Max Payne, que es mucho peor que esta, para conseguir llevar franquicias, ya sea de cine o videojuegos, a una generalización que lo mismo se podía haber llamado de cualquier otro modo y habría funcionado mucho mejor.
Si lo miramos desde fuera con un poco de objetividad, como película de acción, esta última entrega de la saga de McClane no está mal y es entretenida; toda la parte de la persecución en camión por en medio de la ciudad y arrasando con todo lo que se cruzaba en su camino está muy bien rodada y ejecutada pero claro, que un film entretenga es lo mínimo que se puede esperar en un caso como este.
El auténtico problema llega cuando te das cuenta que eso es todo, algo de entretenimiento y una serie inacabable de chascarrillos paterno filiales que, no vamos a mentir, a veces tiene su gracia, pero que da un poco de penita siendo lo que ha sido Willis cuando encarna a este personaje; incluso me atrevería a decir que se le ve cansado del tema y que cumple lo justo para que de vez en cuando reconozcamos al McClane de la trilogía original pero sin llegar a entusiasmarnos en ningún momento.
Lo de recurrir a los rusos es otra cosa que huele un poquito, supongo que ya necesitaban sacar a nuestro héroe de los EEUU para que paseara su cinismo y mala baba por otros parajes, acompañado en esta ocasión —parece que después de la tercera se hacía necesario que repetir esa fórmula que tan bien funcionó— por su hijo, interpretado por un Jai Courtney que seguramente tocó techo con este papel casi co-protagonista puesto que luego ha quedado para aparecer de cachas "chulo playa" o molón según corresponda. Es curioso que actores como este consigan meter la cabeza en sagas como esta o "Terminator" cuando se les nota a la legua que tienen cero carisma a pesar de que en las escenas de acción den la talla.
De nuevo nos volvemos a encontrar con que el enemigo principal es bastante patético y sus esbirros tres cuartos de lo mismo y para mi eso siempre es algo que juega a favor en cintas cuya calidad hace aguas, porque un buen "Némesis" puede ocultar muchos fallos si consigue que su presencia imponga el respeto necesario.
Espectacular y muy videoclipera según avanza, es posible que si no hubiera tenido nada que ver con esta serie de films se pudiera ser un poco más permisivo y ver el lado bueno, pero parece que McClane ya muestra síntomas de fatiga y la solución no es buscarle nuevos destinos que visitar sino dejarlo descansar en lugar de seguir enterrándolo de esta manera.