He de reconocer que el encanto de esta película estriba casi única y exclusivamente en la emblemática escena del baile de Gene Kelly bajo la lluvia torrencial, que en su enamoramiento parece disfrutar como un niño con zapatos nuevos. La primera vez que vi esta película me llevé una pequeña decepción, la trama es bastante "pobre" si se tiene en cuenta la enorme repercusión que tuvo y sigue teniendo para los amantes del cine clásico como una servidora.
Llega el inevitable paso del cine mudo al cine hablado, hay que modernizarse y correr con los tiempos y eso les pasó a los protagonistas de la película con desigual fortuna. Si tienes una voz de pito insufrible pues el cine mudo solo necesita tu hermosa cara, pero si encima has de cantar puede ser un auténtico desastre y en esas están los protagonistas cuando de manera providencial se les presenta la solución al problema. El merchandaising de la película les reportó pingües beneficios a base de vender chubasqueros y paraguas, así funciona esto.
Uno de los mejores musicales del cine, diría que este junto con "Siete Novias para Siete Hermanos" son los mejores filmes del género aunque en la que hoy nos ocupa las escenas de baile son prodigiosas.
La más famosa escena del film se rodó en un barrio de California y para ello se cubrieron dos manzanas con una enorme lona para simular la noche y la lluvia que tan bien se aprecia en la pantalla es una mezcla de agua y leche. Esta escena me subyuga tanto que me llega a emocionar, Kelly está maravilloso. Además la coreografía es de su propia cosecha con un trabajo concienzudo detrás. Un dato interesante es que la joven protagonista Debbie Reynolds llegó a ser madre de la conocida por todos nosotros como la princesa Leia, Carrie Fisher.
Algunas partes de la película se hacen largas y pesadas porque no tienen relevancia alguna con la historia pero naturalmente nos muestran al mejor Kelly bailarín. Pero yo ahora doy paso al único bailarín capaz de llevar a cabo la mejor coreografía posible con las palabras, mi querido Sr. Purgatorio.
Como siempre, mi querida esposa nos deja con la boca abierta con esas anécdotas que yo no conozco y que difícilmente me pondría a buscar porque soy poco vago, para que lo vamos a negar. Yo veo cine y lo comento pero pocas veces voy más allá. Por fortuna para mi y para quienes nos leéis, ella si que se ha empapado de cine clásico y sigue haciéndolo aun más desde que se ha embarcado en este proyecto conmigo. Y cuidado, que tira de libros y no de Wikipedia, así que valorad aun más su trabajo, que sé que ya lo hacéis y mucho.
He de decir que no he visto muchos musicales, pero casi todos los que he tenido la suerte de disfrutar me han gustado en mayor o menor medida, supongo que porque siempre he ido sobre seguro, viendo los que ya tenían renombre y eran del gusto de la mayoría. "Cantando bajo la lluvia" no ha sido una excepción y me ha gustado mucho, aunque he de decir que la compañía y el entusiasmo de la compañera ayudan mucho siempre en eso.
Que la historia no es gran cosa no me sorprendió porque en realidad, los musicales, sobre todo los más antiguos, siempre giraban en torno al amor y este no es una excepción, aunque he de decir que la trama del paso del cine mudo al hablado y más concretamente al musical, está genialmente realizada y con una ironía en muchos momentos de esa que yo adoro.
La impresionante y sempiterna sonrisa de Gene Kelly se quedará grabada en el recuerdo de todos los que le vean por vez primera como un servidor; ese hombre tenía algo que muy pocos tienen —ni siquiera todos los grandes lo poseen— y es que la cámara le quiere, se nota desde los primeros momentos en que aparece en pantalla. Además de eso, y pese a que su fuerte es evidentemente el baile y la canción, no deja de demostrar, en los momentos en que no danza, que era también un actor a secas.
En un musical como este, cuidado hasta el más mínimo detalle, con unos personajes a la vez creíbles y caricaturescos falla lo que ya ha mencionado mi querida Sra. Purgatorio y es que, hay escenas alargadas sin sentido para el lucimiento de Kelly, no solo protagonista, sino director también, y que acaban cansando al espectador. En concreto dos, cuando él y su amigo se arrancan a cantar con el abogado, creo que era esa su profesión, y luego cuando le explican al productor cómo sería el musical y vemos plasmado lo que imaginan los personajes. La segunda es aun más sangrante que la primera, porque llega a agotar. Por contra, la escena emblemática la terminan justo cuando podría empezar a ser demasiado larga con la genial aparición del policía.
Otra escena maravillosa es la de la canción "Good morning", con una Debbie Reynolds espléndida y una cadencia y un ritmo ideales y que alegran al espectador entre otras piezas más dramáticas.
Estamos ante uno de los mejores musicales, aunque mi favorito y para mi el mejor hasta ahora es "Siete novias para siete hermanos", quizá porque la disfruté muchas veces de niño; quizá porque la historia siempre me ha llegado muchísimo y me identifico con alguno de los hermanos especialmente. Imprescindible visionar "Cantando bajo la lluvia" no solo como musical, sino como cine simplemente.




