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jueves, 30 de abril de 2015

MARLON BRANDO, EL MEJOR ACTOR DE TODOS LOS TIEMPOS

Es muy probable que cuando pensamos en Marlon Brando nos venga a la mente el hombre musculado y bien parecido de "Un Tranvía Llamado Deseo" o al mafioso más famoso de la historia del cine Vito Corleone en "El Padrino". Veinticinco años separan a estas películas dándonos una imagen casi contrapuesta, en lo que a su físico se refiere, de este versátil y peculiar actor.
Nació en Nebraska, Estados Unidos en 1924 tuvo una adolescencia difícil, era un estudiante irregular y rebelde y sus padres, por su mal comportamiento, lo enviaron a una academia militar de donde fue expulsado por insubordinación.
Su madre la actriz Dorothy Pennebaker marcó, sin género de duda, su infancia; él en una entrevista dio a entender que era una mujer que tenía problemas con el alcohol cuando estando él en casa después del llegar del colegio llamaban por teléfono desde un bar para indicar que alguien fuera a recogerla. Son estas cosas que, teniendo conocimiento de ellas, no es de extrañar que fuera un joven problemático y rebelde aunque más tarde llegó a ser considerado como un mito del cine moderno. Se instaló en Nueva York en 1943 para estudiar arte dramático y después de pequeños papeles en el teatro llegó el papel con el que dio el gran salto a la fama "Un Tranvía Llamado Deseo" de Elia Kazan, interpretando a Stanley Kowalski un muchacho impetuoso que llora y rompe cosas cuando no consigue lo que desea resultando increíblemente sexy, papel que le valió una nominación al Oscar.
Volvió a coincidir con este director en "¡Viva Zapata!", recibiendo una segunda nominación para el Oscar, y "La Ley del Silencio" con la que por fin logró alzarse con la estatuilla. Mucho he leído de lo que Kazan decía de Brando; entre otras cosas que era ambivalente, inseguro y apasionado a la vez, o que se metía en la interpretación a tumba abierta. Es considerado por muchos como "el mejor actor de todos los tiempos", no sé si decir esto es un poco exagerado pero sin duda supo plasmar como pocos intensidad, seducción, pasión, arrogancia y sufrimiento.
También tuvo su momento de director además de protagonista con la película "El Rostro Impenetrable" labor que según sus propias palabras llegó a ser un auténtico quebradero de cabeza. En 1972 lograría su segundo Oscar por su papel de mafioso en "El Padrino" obra que me entusiasmó bastante más en su versión en papel que en la pantalla. Sin embargo rechazó este premio en señal de protesta por la explotación de los indios por parte de la industria cinematográfica. Ese mismo año protagonizó "El Último Tango en París" película que sin duda fue una revolución en su momento. A partir de ahí sus apariciones en el cine fueron espaciándose en el tiempo llegando a reconocer que en realidad su único afán en el cine era ganar dinero, demostrando un total desprecio por su trabajo, quizás por ello el propio Kazan dijo de él: "No es un actor, es una puta. Tanto talento y tan malgastado. Se vende por cuatro cuartos." Con su aparición en Superman llegó a cobrar, según he leído por ahí, nada menos que 14 millones de dólares, aún así terminó sus días sumido en la indigencia con unas deudas millonarias y una pensión del sindicato de actores.
En cuanto a su vida personal, según él mismo contó en una entrevista en 1998 le gustaba amar y le gustaba el sexo, daba igual que nunca hubiera sido feliz con ninguna mujer y que sus relaciones hubieran terminado en nada. A Rita Moreno la marcó tanto que tras un tormentoso idilio en el que ella confesó él era como la cocaína, adictivo, que cuando éste terminó Rita intentó quitarse la vida. Aún con todo fue prolífico, tuvo 11 hijos. Sufrió desgracias en el ámbito familiar con asesinato, enjuiciamiento por homicidio y el suicidio de una de sus hijas.
Esta biografía ha sido hasta ahora la que más me ha costado "parir" por así decirlo. Cuando me documentaba para su desarrollo, leí bastante información contradictoria y ello me obligó a seguir indagando para no poner nada que no fuera del todo cierto. Así es, cada persona es un mundo y todos tenemos nuestros secretos, él Marlon Brando no podía ser una excepción. Su neurosis le ayudó, estoy segura en más de uno de sus papeles.

lunes, 27 de abril de 2015

Un tranvía llamado deseo y un deseo que puede hacerte perder la cordura.

Era esta una de esas cintas que con certeza sabía que teníamos que ver en cuanto mi esposo me propuso una noche de clásicos. Creo que esta película no deja indiferente a nadie tras su visionado, es difícil describir todo lo que transmite el ambiente, el suburbio en el que se desarrolla la historia, con unos personajes que parecen todos tener dos lados contrapuestos. Considero que es una magistral adaptación de la obra homónima que Elia Kazan llevó a la pantalla bajo la supervisión de su creador Tenesse Williams.
Blanche interpretada por Vivien Leigh, es una mujer un tanto cursi, aunque con un oscuro pasado, que llega a Nueva Orleans para quedarse en casa de su hermana Stella/Kim Hunter y su cuñado Stanley/Marlon Brando, un hombre rudo que se pelea constantemente con su mujer y solo sabe reconciliarse con ella en la cama.
Sin duda es una película cuyo trasfondo es la pasión, la lujuria, la locura que difícilmente te puede dejar un buen sabor de boca, eso al menos me ha pasado a mí. A pesar de los enormes obstáculos que debido a la censura tuvieron que salvar, considero que Kazan consiguió transmitir todo aquello que era imprescindible para captar el espíritu de la historia, aunque bien es cierto que disfrutamos de la cinta original, he tenido ocasión de ver cuales fueron todas aquellas tomas que a causa de la llamada "Legión de la Decencia" fueron eliminadas. En realidad sus mentes eran bastante obtusas ya que no existe una gran diferencia pero ahí está el buen hacer de directores como Kazan que de algún modo supieron burlar la censura. Incluso algunas piezas musicales fueron cambiadas porque se consideraron demasiado carnales y sugerentes. Fue clasificada con la letra "B" esto es "ofensiva" pero al menos no la clasificaron con la letra "C" prohibida para los católicos con todo lo que ello conllevaría a nivel comercial.
Esta película parece casi querer plasmar la maldición bíblica del génesis "Tu deseo vehemente será por tu esposo y él te dominará" porque eso es lo que  parece ocurrirle a Stella, la pasión, el deseo por su esposo la lleva a perdonarle prácticamente todo, su desdén, su maltrato cuando él viene a ella llorando como un niño. Cuando Blanche le echa en cara a su hermana este hecho, Stella le contesta algo así como: "¿Acaso te has subido tú alguna vez en el tranvía del deseo?" Pues yo sí lo he hecho e invito a mi esposo a subirse a él.
Yo llevo subido en el tranvía del deseo desde que te conozco mi amor aunque en uno más agradable que el que nos proporcionó el viaje de anoche.
No sé cuántas escenas de las que vimos estaban en su día censuradas pero aun con eso debió ser una película muy dura para el espectador medio de aquella época y que trata sin tapujos un tema que aun a día de hoy sigue siendo una lacra en nuestra sociedad, como es la violencia de género y que en esta cinta está presente en todas sus facetas.
Stanley/Brando es un bruto si, pero en realidad es mucho más inteligente de lo que a priori pueda parecer. Un "Adonis" que, como queda patente en muchos momentos, sufre pese a ello de un claro complejo de inferioridad que se ve acrecentado con la aparición de la hermana de su mujer, una dama que, pese a su oscuro pasado, no comprende que Stella/Kim Hunter aguante las cosas que aguanta a su marido por amor, un amor que en realidad parece basarse casi única y exclusivamente en la atracción física pues más de una vez veremos como Stella se siente atraída y asqueada por igual por los defectos de su hombre, defectos estos que tienen que ver con la personalidad violenta y machista de Stanley.
Tenemos también a Blanche/Vivien Leigh y a un maravilloso Mitch/Karl Malden que buscan la felicidad, la una de forma equivocada y el otro en alguien que, como él, no encaja en ese suburbio donde le ha tocado vivir y trabajar. Pocas veces un personaje ha desentonado más que Mitch en las partidas de póker de Stanley y sus amigotes. Personalmente es con quien más me identifico y es quien más pena me da el cómo se desarrolla su historia.
La trama es un viaje por la locura, la de Blanche, que poco a poco va perdiendo los pocos nexos de unión que tiene con la cordura, la cual veremos pender de un hilo durante casi todo el metraje, en una interpretación sublime que no es de extrañar que le valiera un "Oscar", igual que no es de extrañar que Hunter y Malden, sobre todo este último, se los llevaran como secundarios.
Creo que las actuaciones de el cuarteto protagonista, incluido ese Brando que, en VO es muy difícil de seguir, en parte por su acento, en parte porque se pasa con la boca llena de comida gran parte de su tiempo en pantalla, son, junto a la dirección de Kazan lo que dan la fuerza a una película cuya historia no brilla por su originalidad pero que te golpea en lo más hondo, todo ello aderezado con una música que por momentos es casi más inquietante que la de muchos films de terror.
No puedo más que recomendaros su visionado, aunque se hace muy duro, sobre todo en su tramo final, pese a que es una película que, salvo que por alguna cosa me viera obligado a ello, dudo mucho que vuelva a ver. Creo que hay historias que por bien contadas que estén no están hechas para que, al menos determinadas personas, repitamos la experiencia. Ahora os queda comprobar, si no la habéis visto ya, si es vuestro caso o si sois de los que disfruta con ella pese a todo cada vez que la ve.