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lunes, 6 de julio de 2015

6 Desires: DH Lawrence and Sardinia. Sección oficial del Atlántida Film Fest

Terminamos con la trilogía de documentales del peculiar Mark Cousins con un viaje a "Cerdeña", la isla, que, curiosamente también es mi segundo apellido, ¿casualidad? ¿Gilipollez que no le importa a nadie pero me sirve para sumar palabras a la crítica? Más bien lo segundo.
Que nade se acerque a este documental pensando que va a ver un homenaje a Lawrence o a su obra porque es más bien todo lo contrario. Se usarán fragmentos de lo escrito por este viajero de las letras que nos ofrecerán el lado más criticado sobre este hombre que al parecer era altivo y desdeñaba el progreso pero al mismo tiempo también a los habitantes de aquellas zonas de Italia por las que pasaba donde los hombres deberían haber sido mucho más de su gusto, pues según él la masculinidad peligraba con los avances del ser humano y con la subyugación que suponía la mujer para el hombre. Respecto a esto último y con los fragmentos que leen Cousins y sus colaboradores, parece que su misoginia esconde una homosexualidad más que evidente y que por lo que he leído, aunque no fuera declarada abiertamente, era patente incluso para su esposa.
Partiendo de esa base, Mark y su equipo pasarán por los mismos lugares que visitó o donde residió el escritor para narrar dirigiéndose a él, lo equivocado que estaba con la mayoría de sus apreciaciones sobre dichos parajes y personas, aunque claro, de cuando pasó Lawrence a cuando se ha realizado el documental hay casi cien años de diferencia.
Aunque este trabajo de este director me ha gustado más que Life May Be, vuelvo a tener la sensación aquí de que Cousins funciona mucho mejor en solitario porque cuando llega el momento en que pasa el testigo de la narración a una de sus compañeras pierde muchísima fuerza y la personalidad que ha tenido hasta ese instante la historia.
Es obvio que, como acercamiento a la figura del escritor, es, como la mayoría de documentales, una visión muy sesgada y muy subjetiva pues no es un trabajo científico sino de opinión. Un tirón de orejas a la mentalidad y a la forma de vivir las cosas que Mark le hace a "Bert", que así es como llamarán al escritor británico a lo largo de toda la cinta.
Ni está entre lo mejor ni entre lo peor de esta sumamente irregular sección oficial del festival pero se deja ver y algunos paisajes son dignos de disfrute.
Nota: 5

lunes, 22 de junio de 2015

Life May Be. Sección oficial del Atlántida Film Fest

Este es el segundo documental de los tres que se incluyen en el festival de la mano de Mark Cousins. Como ya dije acerca de Here Be Dragons, este director es muy peculiar a la hora de narrar y que se disfrute más o menos de su trabajo depende en gran medida de que consigamos o no conectar con él en ese sentido.
Imaginaba que "Life May Be" sería más lento y denso pero no hasta el punto en que lo acabó siendo. Quizá el error haya sido mío por esperar que lo de que el documental versaba sobre las cartas que habían intercambiado Cousins y Mania Akbari no iba a ser tan literal, porque de eso se trata, veremos a cada uno en situaciones muy íntimas y cotidianas leyendo de viva voz no la respuesta que reciben, sino lo que ellos escriben al otro.
Esto podría ser atractivo si las voces transmitieran algo pero, si Mark ya usa pocas inflexiones a la hora de hablar, Akbari directamente podría estar leyéndonos la lista de la compra que nos transmitiría lo mismo. Es más, teniendo en cuenta las dificultades por las que ha debido de pasar una mujer como ella en su país, Irán, y otras vicisitudes personales de las que nos va hablando, no consigue que te identifiques con ella, que empatices.
El abuso de imágenes fijas, en las que por momentos sientes que es como si estuvieras viendo las fotos de ese viaje, que han hecho tus amigos y en el que tú no has estado y que no te interesan lo más mínimo, no ayudan nada y menos aun los pocos ratos en que aparecen los dos cineastas, donde disfrutaremos de Cousins escribiendo en su portátil en un sofá de su habitación del hotel y de Mania dándose un baño... si, habéis leido bien, dándose un baño con su espuma y todo. Cierto es que conectan con lo que se cuentan en sus misivas pero es que, no sé, ¿era necesario?
En uno de los monólogos de la mujer, esta le dice a él que cuando lleguen las cajas de su mudanza quiere abrirlas con él para recordar cosas y que él pueda entender mucho mejor todo. Es ahí cuando por un momento tú ves los cielos abiertos y piensas, "Ahora es cuando empiezan a interactuar en un mismo lugar y disfrutaremos de una amena charla sobre un tema interesante". Meeeec, error. El único fotograma en el que aparecen juntos es este y es una fotografía...
Con una parte final soporífera, un montaje que hace muy difícil mantener el interés, con una historia que seguramente puede ser muy interesante profundamente desaprovechada y unos soliloquios dignos del típico político que sale a leer en un atril o una rueda de prensa, "Life May Be" no es nada recomendable. Seguro que hay mejores y más amenas formas de acercarse al cine Iraní y a los problemas que supone para una mujer de mente abierta ser directora en ese país.
Nota: 3

domingo, 14 de junio de 2015

Here Be Dragons. Sección oficial del Atlántida Film Fest

Cousins dice que fue a Albania para ver si allí había dragones y al final del documental dice que, como es lógico y normal no los había. Yo en cambio, tras ver su peculiar visión —por la manera de presentarla y narrarla— de el por qué del peligro de la desaparición de un fragmento tan importante de la historia y la cultura albanesas, como es el archivo donde se encuentran si no todo, mucho del cine que se ha hecho en dicho país, creo que si hubo dragones cuyas acciones aun se notan en los rescoldos de lo que dejaron atrás.
Hoy en día, donde a todo el mundo se le llena la boca con libertades y con los nuevos partidos que están por llegar al poder, parece bastante claro que obvian, o se les olvida, que no solo de derechas viven las dictaduras ni la represión y eso es algo que sabe plasmar muy bien Cousins en algunas de las reflexiones que hace a lo largo del metraje. 
Resultará curioso para algunos que, claramente, el documentalista diga que coincide plenamente con las ideas iniciales de Enver Hoxha, dictador comunista que mantuvo a su país aislado del mundo y a sus ciudadanos aislados de cualquier representación cultural que estuviera fuera del mecanismo de propaganda del régimen, para después lanzarle un zas en toda la boca que hoy sería muy apropiado para los dictadores encubiertos que tenemos por ejemplo en Venezuela.
No obstante lo dicho en el anterior párrafo, esta cinta no trata sobre la política aunque la influencia de la misma haya sido la que haya llevado a la situación de desamparo de la historia del cine albanés. Es al mismo tiempo una oda al cine, a la manera de su autor, y un documental que podríamos comparar con el trabajo que hacen los de callejeros aunque con menos morbo y más reflexión y ganas de pensar.
Cousins puede ser grandilocuente en algún momento pero no me ha resultado pedante. Quizá no use un lenguaje de la calle pero si uno perfectamente comprensible, acompañado de unas imágenes que transmiten la decadencia de un país que, pese a llevar más de treinta años intentando dejar atrás el pasado, aun es incapaz de decidir qué hacer con determinados símbolos, tanto materiales como más metafísicos. Y en el que unos pocos han de luchar denodadamente por conservar uno de los símbolos más importantes, el séptimo arte.
Es este trabajo de Cousins un film al que hay que acercarse buscando más el fondo que la forma y en el que es necesario conectar con la forma de narrar de este irlandés que a mi me ha dejado con ganas de ver sus otros dos documentales presentes en la sección oficial del festival.
Nota: 6,5