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sábado, 1 de agosto de 2015

El Ardor, un intento de western irregular y sin ritmo.

En la sección "Atlas" del reciente AFF era más sencillo encontrar películas más al uso y desconocidas por la mayoría como es el caso de esta extraña mezcla de acción, drama, western y ecologismo que nos llega de Argentina de la mano de Pablo Fendrik.
La película, no os voy a engañar, es lenta, demasiado lenta, con demasiados momentos en los que no pasa nada en medio de la frondosa selva donde los campesinos tratan de resitirse a que les arrebaten las tierras. Ya empezamos a ver similitudes con el cine del oeste, el débil que se defiende del conquistador/invasor.
Veremos a los malvados, típicos pistoleros a sueldo, y sus deleznables métodos que llevarán al personaje de Gael García Bernal —protagonista  a la vez que productor de la cinta— a iniciar una persecución por la selva que nos hace pensar que la cosa se va a poner interesante pero cada vez que la trama parece coger ritmo todo se frena de nuevo y vuelta a empezar.
Se supone que además de toda esa batalla hay alguna especie de atracción o romance entre el protagonista y la chica a la que encarna Alice Braga pero lo cierto es que la química entre ambos no termina de sentirse en casi ningún momento y todas las actuaciones parecen un tanto forzadas, quizá porque algunas situaciones del guión son muy poco creíbles.
La lentitud de la cinta nos lleva sin prisa, ninguna, y con demasiadas pausas a una parte final en la que tenemos el momento cumbre muy a lo western —y a lo Rambo porque el prota colocando esa trampas parecía venir de esa peli o de Predator incluso— con valientes en clara inferioridad numérica enfrentándose a unos mercenarios que, aun armados, demuestran que si no hay nada de materia gris tanto da lo grande que sea el machete o la pistola.
En realidad no estamos ante una mala película pero es evidente que sufre de tantas irregularidades en muchos de sus aspectos, que no es una opción a recomendar para acercarse al cine argentino ni a lo que es el festival en el que yo he podido disfrutarla. No está mal como curiosidad y al menos no te hace sentir que te están tomando el pelo como nos ha pasado a muchos unas cuantas veces en el AFF, cosa que, pese a que aun me faltan bastantes cosas por ver mientras escribo esto, ya es mucho decir.
Nota: 5

jueves, 30 de julio de 2015

The World of Kanako, locura, violencia, estética anime y más violencia.

Igual os dicen que el protagonista de esta cinta japonesa es un antihéroe, un ex policía poco ortodoxo y misógino pero la verdad es que es un grandísimo hijo de .... con todas las letras que no he puesto. Y os digo esto porque desde el principio odiaréis a este tío pero aun así, salvo que la violencia extrema en pantalla no sea lo vuestro, querréis seguir mirando y saber cómo se soluciona todo o, más bien, hasta dónde aguanta palizas, caídas y otras mil calamidades este hombre.
La narración se inicia de la misma manera que debe funcionar la mente del personaje interpretado por Kôji Yakusho, de forma totalmente errática y sin mucho sentido. Al desaparecer su hija, su ex mujer recurre a él, que ya no es policía, para tratar de encontrarla. A partir de ese momento entraremos en una espiral de violencia, de dobles vidas, de persecuciones sin fin que nos irán conduciendo junto al odioso hombre en busca de la muchacha. Como casi siempre descubrirá que prácticamente nada es lo que parece, lo cual hará que su locura, casi fuera de control, se convierta en un tsunami que arrasará con todo y con todos.
Para los que no hemos disfrutado de mucho cine nipón, como es mi caso, es muy probable que nos recuerde al cine de Tarantino pero desfasando unas diez veces más, con algunas escenas enfermizas y sumamente duras que, pese a ello, llegan a resultar casi cómicas, con un humor muy, muy negro.
Por lo que soportamos a nuestro protagonista es porque el resto de personas que van desfilando ante nosotros son más odiosos aun si cabe y también porque la actuación de Kôji Yakusho es lo mejor con diferencia de un film donde veremos muchas de las filias y fobias de los japoneses cuya nación puede ser, probablemente, junto a los EEUU, una de las que tiene una doble moral más acusada.
Es evidente que no es un cine para todo el público ni para todos los estómagos y que, aunque en muchas ocasiones no se toma en serio a si misma, presenta temas muy controvertidos y que afectan a la juventud de hoy en día como el bulling por ejemplo y que para algunas personas puedan resultar duros de visionar por mucho que se trate de una ficción.
Muchísima acción mezclada con fragmentos en los que, a modo de flashbacks, conoceremos el pasado de Kanako, la chica que da título a la película en castellano, y con otros donde seremos testigos de los peores instintos de nuestro "héroe" que, pese a todo, acaban palideciendo con lo que otros adultos y los pobres chavales se hacen entre ellos mismos y a los demás.
Como thriller no aporta gran cosa pero es casi un descanso en un festival donde todos intentan ser tan sesudos y aleccionadores, incluso en gran parte de la sección "Atlas" del Atlántida.
Nota: 6

martes, 28 de julio de 2015

Dear White People, ácida, irónica, aleccionadora

Lo mejor del pasado AFF no estaba en su sección oficial sino en la Atlas y venía disfrazada de comedia adolescente, por lo que te podría hacer intuir su cartel y el reparto, pero es una de las mejores sátiras que he visto a la doble moral y la hipocresía reinante en el mundo actual y, especialmente en los EEUU, donde los domingos van a misa por la mañana cuando la noche anterior han estado buscando vídeos de sado/maso en la red o cosas peores.
Cuando empezamos a ver la película podemos pensar que es un alegato en favor del pueblo negro oprimido y desfavorecido aun en nuestros días pero, en cuanto rascamos un poco, nos damos cuenta de que si, en parte hay algo de eso, pero que de lo que se nos quiere hablar en realidad es de cómo algunos se ven obligados a llegar a extremos que jamás alcanzarían por una simple casualidad, cuando lo que perseguían era convencer a la gente mediante sus palabras y buscar la igualdad, no una superioridad que vuelve a separar a unos jóvenes que no lo saben o no lo quieren ver, pero que tienen más similitudes que diferencias y que la única en que se focalizan algunos de ellos, el color de la piel, es la más estúpida de todas.
Justin Simien hace un trabajo de dirección y de guionista extraordinario del que parecen contagiarse los intérpretes porque, aunque alguna cara os podrá sonar, ninguno de ellos es una primera figura pero resultan convincentes del primero al último. Tiernos, violentos, inteligentes, estúpidos, divertidos, locos, todos tienen un poco de todo y nos brindan unas conversaciones para recordar y volver a disfrutar en posteriores visionados. Es ahí donde vemos la fuerza del guión de Simien que hace uso de las redes sociales, de la tecnología y de la radio para mostrarnos el poder que estos pueden dar y arrebatar en cuestión de horas, minutos incluso, en esa jungla que es la universidad, que parece dividida por razas pero que al final está más compartimentada en clases.
En definitiva, este grupo de chavales solo trata de encontrar su sitio y en ese camino todos cometen muchos errores, sin excepción, porque lo que hacen algunos de los blancos a sus compañeros negros no tiene justificación pero entre los propios instigadores del movimiento "black power" al que asistiremos a lo largo del metraje caen en esos mismos errores no solo como venganza contra los agresores, sino contra los de su propia raza.
Hoy es cada vez más habitual ver los excesos que cometen algunos integrantes de las fuerzas del orden en EEUU contra la comunidad negra, o la matanza que perpetró aquel loco en una iglesia buscando iniciar una guerra racial según él mismo confesó. Quizá si las ideas que transmite esta joya de Simien se inculcaran desde los primeros años de vida de unos y otros, que es cuando a un ser humano le da igual si el que juega a su lado es negro, amarillo, blanco, etc, en un futuro podríamos ver cómo se detiene a alguien porque ha hecho algo suficiente para merecerlo y no porque un negro, conduciendo un BMW por un barrio bien sea algo que no pueda ser posible.

domingo, 26 de julio de 2015

The Tribe, no es originalidad todo lo que reluce

Cuando te advierten de que una película se te puede hacer larga y además sabes que es la primera donde los actores actúan íntegramente mediante el uso del lenguaje de signos, esperas que sea por eso precisamente, pero hay muchas películas que prescinden del sonido de las voces y se te pasan en un suspiro.
"The Tribe" es larga, dos horas, y se te hace larga lo cual no dice mucho en favor del equipo tras la misma. Supongo que debieron pensar que el hecho de que toda la comunicación entre los personajes fuera a través de lenguaje de signos ya le daba suficiente originalidad e interés. El problema es que estamos ante un film tremendamente repetitivo en el que nos enseñarán una y otra vez las mismas o similares situaciones que además no tienen nada de nuevo. El tema de los delincuentes adolescentes es otro de tantos que ya hemos visto en muchas ocasiones y con mucho mejor resultado en el cine y en series de televisión.
Además de eso, el director tira del recurso fácil del morbo, tanto sexual como en lo referente a violencia, aunque esta última no es tan abundante como me esperaba por algunas opiniones sobre la película y es fuerte de verdad cerca del final porque la cámara se acerca un poco más a la acción pero ver, lo que se dice ver, veréis más brutalidad en cualquier episodio de "Spartacus" en diez o quince minutos. Quizá el problema sea que algunas de las peleas se ven rodadas de manera bastante pobre y poco realista y porque además, los personajes reciben leches a mansalva y no dicen ni pío; alguno me dirá que es porque son sordomudos pero, que yo sepa, sonidos guturales al menos pueden hacer y encima luego si al director le cuadra, hay momentos en que si que gritan o se quejan; otros me dirán ahora que es un recurso pero no sé, el problema es que para mi no es creíble que te estén dando una paliza de muerte y ni un quejido pero luego se oigan otras cosas, por no hablar de que cuando un sentido se atrofia los demás se desarrollan en mayor medida y hay una escena en ese sentido que es bastante ridícula.
Ahora llego al punto que me ha hecho finalmente suspender a la película, la cual inicialmente iba a tener un cinco y se trata del final. Si esta cinta ucraniana hubiera sido un slasher o una de terror pues hasta diría que perdono esa licencia del guión, pero en un drama como este me parece una tomadura de pelo que se nos enseñe una cosa y como luego eso desaparece de pantalla, el director pueda hacer lo que le conviene para seguir tirando del morbo.
Es muy difícil disfrutar plenamente de un film en el que los actores interpretan más con las manos que con su rostro o con el resto de su cuerpo y aunque eso sea original, el resto de la historia no lo es, con lo cual un único elemento no es suficiente para que yo me pueda quedar conforme con dos horas de situaciones repetitivas y de pandilleros juveniles. Quizá algo mejor estructurada y con una trama menos simple habría sido una experiencia más satisfactoria pero para mi no pasa de anécdota.
Nota: 4

domingo, 19 de julio de 2015

Still, Aidan Gillen demuestra que hay vida más allá de Poniente

Cuando se hace una ópera prima en cine, esto es, la primera película, imagino que muchos directores se debaten entre intentar arriesgar y diferenciarse o en tratar de ir a lo seguro y navegar por mares ya recorridos muchas veces. Simon Blake toma la decisión de hacer lo segundo en un género tan explotado como el thriller aunque en realidad estamos más bien ante un dramón con ciertos toques de misterio.
En los últimos años parece que está de moda usar a los chavales como vehículo de estas historias ambientadas en zonas marginales, ya sea como autores o como víctimas de los delitos que se cometen en el film en cuestión. De esta manera nos encontramos con que se opta de nuevo por el continuismo frente a intentar ser original en algo al menos.
Así las cosas, estamos ante una historia con dos tramas diferenciadas pero que se entrecruzan según avanza la cinta. Por un lado el drama típico de pérdida y la incapacidad de aceptar la misma que lleva a nuestro protagonista a una espiral de autodestrucción que se va mezclando con el inquietante acoso al que se ve sometido Tom Carver/Gillen que acabará afectándole no solo a él sino a todos los que le rodean. Nada nuevo en el horizonte como podéis ver.
Si por algo destaca esta primera película de Blake es por la genial interpretación de Aidan Gillen, al que no he visto en "Juego de Tronos", porque no he visto la serie, pero que demuestra aquí una capacidad de manejar varios registros que es de agradecer en un proyecto tan pequeño. Está muy bien acompañado por la mayoría de secundarios que son realistas y creíbles en sus papeles, con especial atención a los momentos finales del chaval de una de las bandas del barrio, en un duelo interpretativo con Gillen que es sin duda lo mejor de la película.
Lo bueno de esta aportación inicial al séptimo arte de Simon Blake es que demuestra se capaz de nadar entre géneros pese a que el thriller queda en realidad en un segundo plano hasta el tramo final que es para mi lo mejor del film. Además viendo el resultado logrado con los actores es obvio que es otra faceta de la dirección en la que destaca.
Como parte de la sección Atlas del Atlántida Film Fest es de lo más normal que podemos encontrar pero dentro de su género, lo único que de verdad la hace recomendable es ver a Aidan Gillen echándose a la espalda la práctica totalidad del peso y la responsabilidad de tirar de un guión tópico de esos donde no todo es lo que parece aunque no conseguirá sorprendernos.

viernes, 17 de julio de 2015

A Girl Walks Home Alone at Night, vampiros de Irán.

Es bastante obvio que uno siempre puede llevarse sorpresas, quizá no con la originalidad de una película, pero si con su calidad, sobre todo si viene de un país como Irán; porque vale, Ana Lily Amirpour, directora, guionista y actriz es americana pero de ascendencia iraní. Esto es importante, porque hay que ser consciente de que algo como lo que esta mujer ha hecho, en su país quizá hasta le habría ocasionado problemas más allá de simples protestas o tweets de indignación.
Tremendamente cuidada en su ejecución técnica, no deja de resultar curioso para mi que a veces haya tanta diferencia entre el resultado que obtienen unos y otros directores pese al bajo presupuesto del que disponen todas estas producciones de bajo coste. La fotografía, la música, la ambientación, todo encaja a la perfección, lo cual es chocante por la mezcla de western, con pinceladas muy evidentes del género, el terror y el romance, todo junto pero no revuelto y encima con referencias a la cultura musulmana que además son aprovechadas para plasmar en pantalla un vampiro clásico a la vez que innovador.
Los ataques de la criatura serán por un lado bestiales pero, por otro lado, no perderán la clase que tenían estos bebedores de sangre antes de que lo importante fuera cuánto fluido vital es posible salpicar en la pantalla —si lo pensamos esos vampiros no debieron aprender muy bien lo de que no se juega con la comida—, en aquellos tiempos en los que lo único que quedaba tras su paso eran un par de orificios en el cuello. Aquí tenemos algo intermedio que además sera más soportable para muchos al estar rodada en blanco y negro, porque como que la cosa da menos asquito.
La cinta consigue inquietar cuando es necesario usando muy bien el aspecto sonoro, tanto el sonido ambiente como la voz del monstruo te hacen pensar que no desearías estar en la piel de ese niño o ese hombre que aparecen frente a tus ojos. Parece una cosa que no es destacable pero hoy en día, por desgracia, el género de terror está tan de capa caída que se agradecen estos pequeños oasis.
Otro gran acierto es el reparto, totalmente desconocidos para cualquiera de los que podamos acercarnos a un film como este, porque resultan todos muy creíbles y demuestran que la motivación y el trabajo hacen más incluso que la calidad innata o estudiada que se pueda tener como intérprete.
Sin los medios de los que seguramente disfrutan muchos remakes o continuaciones, sin el "de los productores de...", sin pretensiones de descubrir la pólvora, Ana Lily Amirpour nos regala una pequeña joya que puede disfrutar el gran público siempre que se deshaga de prejuicios y que no tenga miedo a leer para saber qué sucede porque el film está rodado en iraní.

sábado, 11 de julio de 2015

Goodnight Mommy, que sueñes con los angelitos.

Gracias a la participación en el reciente Atlántida Film Fest de Filmin como blog jurado de los Blogos de Oro pude disfrutar de esta película que por lo que vi, estuvo presente en Sitges. Reconozco que a mi el terror me encanta y sobre todo cada vez más este más realista, que tira poco o nada de lo sobrenatural o de cosas cogidas por los pelos de un calvo, y que resulta mucho más inquietante porque, quién sabe si algo así puede estar pasando en algún lugar del mundo en ese mismo momento.
Esta pequeña cinta austriaca nos mete el mal rollo en el cuerpo desde el principio gracias sobre todo a la música que acompaña a los primeros devaneos de los chavales por nuestra pantalla.
No esperéis que esa sea la tónica porque los próximos minutos serán como de preparación para lo que luego está por venir. Si hay alguna película que podamos definir como un crescendo sin duda esta lo es. Primero veremos cosas que nos incomodarán, que nos harán dudar acerca de si nos ponemos de un lado o de otro, pero poco a poco, todo se volverá tremendamente duro y enfermizo, llegando a ser un film muy poco recomendable, por lo que se ve, que es muy duro,  aunque queda muy lejos del gore más habitual. O sea, aquí hay sangre, si pero en realidad no es que se deleiten en el detalle de enseñarnos cada corte o cada ensañamiento que se produzca, esta es de las que se ensaña con la mente del espectador. Porque todo lo que se ve es muy realista, muy creíble. 
No es que haya ningún personaje del que se pueda decir que te puedas realmente identificar con él, aunque realmente solo la madre y sus dos hijos tienen peso en pantalla, pero si que puedes empatizar con algunas reacciones y situaciones. Los niños para mi de lo mejorcito que he visto en películas del género en mucho tiempo y consiguen inquietarte de tal manera que en ocasiones no sabes qué esperar cuando inician algo.
Entramos un poco en la percepción del mundo que pueden tener esos pequeños seres que, al fin y al cabo, no dejan de ser personas, algo que olvidamos en muchas ocasiones. Lo que para nosotros parece una realidad cierta e indudable, para ellos puede ser más difícil o incluso imposible de asimilar, de procesar.
Espero haber sido capaz de no destriparos nada y de dejaros claro lo que he sentido con esta película porque al mismo tiempo me dejó mal cuerpo y buen sabor de boca, esto último porque creo que se demuestra una vez más que, con pocos medios, y cuidado del detalle, se puede conseguir que una historia poco original en el fondo nos mantenga pegados a la pantalla. También os diré que tiene para mi uno de los mejores giros de los últimos tiempos aunque ya sé que habrá quien diga que ya se lo olía en cuanto salió el título de la película. Abstenerse de verla personas especialmente sensibles.

viernes, 10 de julio de 2015

Cómo cubrir el Atlántida Film Fest 2015 y no morir de aburrimiento

Ayer se cerró la quinta edición del mayor festival online de cine independiente y experimental y en la entrada de hoy va a haber un poco de todo: agradecimientos para quienes los merecen, palos para otros, más que merecidos también y ante todo las impresiones de alguien que es la primera vez que tiene la oportunidad de vivir la experiencia que es dar cobertura a un evento así.
Antes de escribir nada más quiero dar las gracias a los Blogos de Oro porque sin ellos habría sido imposible tener acceso a esta iniciativa, el AFF, que inició Filmin entendiendo que si el VOD está cada vez más en uso lo lógico era que hubiera un festival en ese formato.
No voy a mentiros, como bloguero y cinéfilo, sobre todo esto último, ha sido una de las experiencias más agotadoras mental y psicológicamente que recuerdo. Quise ver las dos secciones principales del AFF, oficial y Atlas, y empecé muy fuerte con visionados y escritura de criticas de dos películas diarias, hasta que me di de bruces con el muro de la pretenciosidad y la experimentación vacía de la sección a concurso. Jamás me he encontrado tantos guiones insulsos, por no decir inexistentes en muchos casos, cuya única justificación es que es experimental, que supongo que significa que todo vale y que quienes lo ven hemos de dar palmas con las orejas.
Que de veinticinco cintas que había en la parte oficial del festival puedan ser salvables, para un publico amplio, unas cuatro o cinco, e igual tiro por lo alto, me hace pensar que esto está montado para periodistas de festival que solo dan notas entre el 7,5 y el 10. Yo veo noticias de Cannes por ejemplo o cualquier otro de los grandes y la prensa si ha de darle caña a un director o actor se la da, aquí entrabas a las fichas de los films y si se hiciera una nota media no bajaría del ocho seguramente. A mi, personalmente no me parece creíble y lo de las sinopsis ya es para que se lo hagan mirar, pocas veces he visto publicidad más engañosa en la mayoría de casos. De la sección de cortos prefiero ni hablar.
Hablemos ahora de los premiados:
Dos Disparos, se ha llevado el Premio del Jurado a la Mejor Película 
Videofília (y otros síndromes virales) el Premio a la Mejor Película otorgado por la Associació Catalana de Crítics i Escriptors Cinematogràfics
Además de eso se han otorgado menciones especiales a Traffic department y Fish & Cat

Quienes hayáis leído mi crítica de la ganadora sabéis que para mi fue un soberano coñazo pero es de las que hasta cierto punto puedo entender que cale en un jurado profesional. Si os preguntáis por qué no hay link a crítica de la ganadora al premio de la crítica es porque, como le decía en twitter a una de las compañeras que cubrió el festival, si quiero ver salchichas y almejas me voy al supermercado así que no puedo valorar esa decisión aunque no la entiendo. En cuanto a las menciones especiales, la película polaca está entre las seis mejores del AFF así que tampoco voy a rasgarme las vestiduras y está claro que el mérito del plano secuencia de la iraní ha pesado mucho en la decisión así que también lo entiendo.

Como hay que barrer para casa, vamos ahora con el otro premio que fue el que decidimos los blogs jurado de los "Blogos de Oro" y que fue a parar a manos de @sola_eduard y su equipo por el mimo y dedicación que pusieron en Lunático, algo que se nota en el resultado final. Para un servidor es una ganadora más que justa aunque en nota y en el buen gusto que me dejó empató con Todo parecía perfecto y quedó solo un poco por delante de Blind Dates. Esas fueron mis tres elegidas y tenía bastante claro que seguramente sería la obra de Eduard la ganadora por lo que leía al resto de compañeros en twitter. Iba a estar presente entre los tres votos de la mayoría y eso, cuando cada voto a las tres elegidas por cada bloguero puntúa igual pesa mucho. No es lo mismo que decir mi primera opción se lleva tres puntos pues entonces la variedad en las votaciones puede igualar las cosas.
Me ha alegrado sobremanera ver cómo el cine español es capaz de hacer cosas que den sentido a su participación en un evento de este calibre y nos quiten el sabor amargo de cosas como Pás a Genéve o Sueñan los androides de las cuales se salva el cartel y poco más. Cuidado, que ha habido otros muchos "mierdiculones" en el AFF pero como para los blogs jurado de los "Blogos de Oro" está claro que ha habido dos propuestas españolas que han gustado mucho me permito el lujo de dar un tirón de orejas a estas otras dos y que pienses que el cine se hace para el espectador no para el ego de uno mismo.
Antes de llegar al cierre de esta larga entrada que será más amable vamos con más palos, zanahorias no hay muchas todo sea dicho, y pasemos a hablar de la reciprocidad que también mencionaba María ayer jueves en twitter. Al parecer Filmin tiene una política de no retwitear o, si nos atenemos a los hechos, de retwiteo selectivo del que se ha excluido a todos los blogs y webs que hemos cubierto el festival como integrantes de los "Blogos". Digo lo de selectivo porque he visto retweets muy similares a los que hacen las distribuidoras cuando tienen películas en cartelera. Entiendo que uno no echa piedras sobre su propio tejado pero es que ni cuando se ha puesto bien o muy bien a una película se ha obtenido ni tan siquiera el premio de recibir un "FAV". Los únicos que se han hecho eco de nosotros e incluso han llegado a agradecer y conversar un poco con algunos de nosotros han sido los directores de "Lunático" y "Todo parecía perfecto". Quizá es que haya que usar frase muy de "gafapasta" al estilo de las sinopsis de esas que en realidad no dicen nada pero que invitan a ver la película en cuestión y pasar por caja.
Como ya me he extendido mucho más de lo habitual vamos a empezar la ronda de agradecimientos y de darnos cepillo unos a otros que ya va tocando.
Primero quiero agradeceros a todos los que habéis hecho que el Motel siga creciendo en visitas, por poco fiables que sean las estadísticas de blogger, en un mes en el que me he dedicado a hablar de un cine que a muy pocos de vosotros interesa. Juntos hemos dado el siguiente salto y espero que sigamos haciéndolo.
En segundo lugar a los compañeros/amigos que, como yo, se han dedicado en cuerpo y alma o en la medida en que les ha sido posible a ver y analizar un cine tan difícil de digerir como este, me refiero a @Cinedepatio/Javi@Aleucine/Alex@Cinefila_91/María@ColecInstanCine/Ana@ociopalabras/Alex@pinguirina/Miryan@RavenHeartWeb/Enoch@tododesdemisofa y a todos los que no tengo tanto contacto o quizá ni nos sigamos aunque estemos juntos en ese proyecto tan real e ilusionante que son los "Blogos de Oro".
Por último cierro ronda de agradecimientos recordando a todas esas personas de mi timeline que habéis ayudado a que las criticas llegaran a más personas, aunque en realidad eso ya lo hacéis siempre. Ahora volvemos a un cine del que podemos debatir entre todos que ya me moría de ganas.
En los créditos finales siempre sale eso de "Special thanks" y yo no voy a ser menos. Como siempre van para ti Aurora porque sin tus lecturas de los borradores seguro que decenas de gazapos se habrían escapado este último mes. Me alegro profundamente de que sigas a mi lado pese a quien pese.
Ya me despido, no sin antes deciros que, si para el año que viene os planteáis ver el festival, mi consejo es que leáis páginas de gente como vosotros y que paguéis solo para ver aquello que de verdad os de buenas sensaciones entre la gente normal, lo demás sería seguramente tirar gran parte del dinero.

miércoles, 8 de julio de 2015

Ela volta na quinta. Sección oficial del Atlántida Film Fest

Última, gracias a los Dioses, crítica de la sección a concurso del festival con otra aburrida y decepcionante propuesta más para este que escribe. Llega de Brasil y yo la rebautizaría como "Una serie de catastróficos planos secuencia".
Es normal que cuando no se tiene dinero se recurra a la familia y amigos para poder llevar a buen puerto tu proyecto y más barato aun es centrarse en la cotidianidad, pues esta no requiere de efectos especiales ni mucho pensar para hacer el guión, casi que basta con decir "sed vosotros mismos que yo os grabo". El problema es que  André Novais Oliveira, director/guionista, y su parentela tienen una vida tan anodina y normal como podamos tener cualquiera de nosotros y cuando eso sucede, la única manera de mantener el interés es que el trabajo actoral o de dirección sobresalgan, algo que no ocurre en casi ningún instante.
Es que son una y otra vez los mismos temas, que parecen recurrentes en esta selección realizada por Filmin, los cuales te acaban llevando al hastío. Desde un inicio lento, muy lento, a unos planos secuencia que lo único que aportan es ver cómo se saca una nevera de una casa o ver subir escaleras a un tipo pero en los que no veo ningún mérito como si lo vi en Fish & Cat y es que encima la historia del clan Oliveira es muchísimo más aburrida, al menos para mi.
No sé, yo no veo experimentos aquí, no veo riesgo, no veo nada que al menos te haga plantearte en qué estaba pensando su director como si sucedía con Sueñan los androides. Pensadlo, no hay mucha diferencia con los vídeos que podría hacer cualquiera de nosotros en casa si, además de inmortalizar las cosas divertidas, diéramos al botón "REC" en momentos más íntimos. La única distinción es que muchos de nosotros no sabríamos hacer un trabajo de montaje así y que nunca íbamos a acabar seleccionados para un festival, o igual si, visto lo visto.
Luego están las interpretaciones que, evidentemente son amateurs, pero tienes todo el rato la sensación de que, pase lo que pase y, se digan lo que se digan, la mayoría de las respuestas son del tipo "pos vale". Son salvables la conversación madre/hijo en la que hay algo de chicha y el momento baile pero lo demás es aburrido, muy aburrido.
Como hace calor y hasta mucho he conseguido decir con lo poco que me ha transmitido este film brasileño, me despido de vosotros aunque aun quedan dos o tres días que se dedicarán en exclusiva al Atlántida, con una entrada post festival en la que, como siempre seré totalmente sincero.
Nota: 2

martes, 7 de julio de 2015

Lunático. Sección oficial del Atlántida Film Fest

Aquí tenéis la película que completa mi pódium de la sección oficial del festival y que curiosamente, vuelve a ser una historia de amor, como Blind Dates, y que está dirigida por un joven realizador español, como Todo parecía perfecto. Y es que al final, el amor, de una manera u otra consigue tocarme casi siempre la fibra sensible; si trata un tema como el del film de Eduard Solà más todavía.
Calificada como drama podría decirse que tiene bastante también de comedia pero en todo caso, es un drama agradable sobre algo que hoy no está de moda, el amor, pero no ese que todo el mundo se justifica y dicen que dura un par de años mientras dura la pasión, sino del que se cuida y dura hasta el último día.
Inspirándose en sus abuelos, o al menos a ellos se lo dedica, el director y su equipo, incluidos unos actores en los que muchos veremos identificados a nuestros propios abuelos y, por qué no decirlo, nuestros propios anhelos de lo que nos gustaría que fuera la vida al lado de esa persona que consigue que no haya vacíos emocionales. Porque lo hermoso de esta historia es que demuestra lo de esa frase que tanto circula en una imagen, con dos abuelitos haciéndose arrumacos, la cual viene a decir que las relaciones duran si las cosas se arreglan cuando se rompen y no se van tirando a la basura. No la relación en si, sino pequeñas cosas de la misma que son las que la cimentan.
Yo solo conocí a mis abuelos maternos y no puedo decir que su interacción fuera tan afectuosa como la que se nos muestra en esta cinta, ni entre ellos ni con sus hijos, pero eran otros tiempos y tuvieron trece hijos y veintitantos nietos y dividirse para repartir tanto cariño es muy complejo. Si recuerdo, no en vano, como mi abuelo cuidaba en la medida de sus posibilidades de su mujer y seguramente fue más cariñoso con ella en los últimos años juntos que en todo el tiempo vivido hasta entonces.
Me alegra a la vez que me sorprende que el festival haya apostado por una historia tierna, mucho más independiente que experimental y que, curiosamente, ha calado de una manera espectacular entre todos los que la han visto en una época en la que los "follamigos", los "aquí te pillo aquí te mato" y el sexo por el sexo —hacedme el favor de no confundirlo con hacer el amor— se imponen a quienes buscan algo un poco más profundo que el derecho a roce y que tienen ya la madurez emocional necesaria para darse cuenta de que sí, el sexo es imprescindible en una relación de pareja, pero no, no llena los vacíos emocionales, si acaso los hace más profundos y oscuros.
Quiero darle las gracias a Eduard, por demostrar que se puede hacer un cine con sensibilidad y muy diferente que quizá no triunfe en salas pero que ya permite a algunos, como Daniel Sánchez Arévalo, hacer un cine que enamora sin necesidad de recurrir al humor fácil y que nos lleva a usar cada vez menos eso de "está bien para ser española".
Nota: 7,5

lunes, 6 de julio de 2015

6 Desires: DH Lawrence and Sardinia. Sección oficial del Atlántida Film Fest

Terminamos con la trilogía de documentales del peculiar Mark Cousins con un viaje a "Cerdeña", la isla, que, curiosamente también es mi segundo apellido, ¿casualidad? ¿Gilipollez que no le importa a nadie pero me sirve para sumar palabras a la crítica? Más bien lo segundo.
Que nade se acerque a este documental pensando que va a ver un homenaje a Lawrence o a su obra porque es más bien todo lo contrario. Se usarán fragmentos de lo escrito por este viajero de las letras que nos ofrecerán el lado más criticado sobre este hombre que al parecer era altivo y desdeñaba el progreso pero al mismo tiempo también a los habitantes de aquellas zonas de Italia por las que pasaba donde los hombres deberían haber sido mucho más de su gusto, pues según él la masculinidad peligraba con los avances del ser humano y con la subyugación que suponía la mujer para el hombre. Respecto a esto último y con los fragmentos que leen Cousins y sus colaboradores, parece que su misoginia esconde una homosexualidad más que evidente y que por lo que he leído, aunque no fuera declarada abiertamente, era patente incluso para su esposa.
Partiendo de esa base, Mark y su equipo pasarán por los mismos lugares que visitó o donde residió el escritor para narrar dirigiéndose a él, lo equivocado que estaba con la mayoría de sus apreciaciones sobre dichos parajes y personas, aunque claro, de cuando pasó Lawrence a cuando se ha realizado el documental hay casi cien años de diferencia.
Aunque este trabajo de este director me ha gustado más que Life May Be, vuelvo a tener la sensación aquí de que Cousins funciona mucho mejor en solitario porque cuando llega el momento en que pasa el testigo de la narración a una de sus compañeras pierde muchísima fuerza y la personalidad que ha tenido hasta ese instante la historia.
Es obvio que, como acercamiento a la figura del escritor, es, como la mayoría de documentales, una visión muy sesgada y muy subjetiva pues no es un trabajo científico sino de opinión. Un tirón de orejas a la mentalidad y a la forma de vivir las cosas que Mark le hace a "Bert", que así es como llamarán al escritor británico a lo largo de toda la cinta.
Ni está entre lo mejor ni entre lo peor de esta sumamente irregular sección oficial del festival pero se deja ver y algunos paisajes son dignos de disfrute.
Nota: 5