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viernes, 31 de julio de 2015

La sombra de los otros y la de cientos de películas del género.

Con muchas cintas de terror sucede que empiezan de una manera prometedora y, si encima tiene encabezando el reparto a la maravillosa Julianne Moore, aun abrigas más esperanzas de que la cosa pueda acabar siendo cuando menos decente. Ese es un error habitual que cometemos los aficionados a pasar miedo viendo una película.
El que haya psiquiatras de por medio, los personajes de Moore y su padre lo son, y el juego que da eso entre si todo es un producto de la mente o algo más oscuro, si es que hay algo más oscuro que las enfermedades mentales, es especialmente atractivo para mi. Lo sobrenatural puede ser aterrador pero lo real aun puede serlo más.
Durante un rato la trama consigue mantener ese interés y Moore, sin alardes, y Jonathan Rhys Meyers, con una muy buena interpretación que seguramente será solo apreciable en VO, porque su gestualidad es magnífica pero las diferentes entonaciones de su voz lo son más si cabe.
Una ambientación lograda y esa dualidad que nos quieren vender no consiguen ser suficientes para impedirnos ver que, según avanzan los minutos, los clichés son cada vez más y más, en una espiral que nos lleva de más a menos hacia un desenlace demasiado visto y recurriendo, como es habitual ya desde hace años, a continuos flashbacks que pueden ser necesarios pero que cansan y que nos hacen darnos cuenta de que estamos ante otro "más de lo mismo", que por desgracia es lo habitual en el cine de terror, donde la mayoría de proyectos se quedan en buenas intenciones que no llegan nunca a alcanzar la capacidad de sorprender, algo muy difícil, lo sé, ni las cotas de calidad mínimas exigibles para cualquier aficionado al cine en general o a este género en particular.
La verdad es que al final la mayoría de las críticas sobre casi todo este tipo de películas son muy similares entre si pero creo que es porque en el cine de terror ya no se arriesga casi nada y no se sale del sota, caballo, rey que hace que sintamos que estamos una y otra vez ante lo mismo, salvo honrosas excepciones como "La huérfana", que cuando menos tienen aunque sea un giro de esos que de verdad te deja boquiabierto.
Como ya he dicho, si os gusta Moore y no sois muy exigentes ya puede ser suficiente para ver esta película, aunque para mi lo mejor es el primer tercio de la misma y un Jonathan Rhys Meyers que consigue poner los pelos de punta en varias ocasiones a lo largo del film, siempre y cuando lo disfrutéis en VO. En esta ocasión si puedo decir que una traducción más literal del título original sería contraproducente pues sería un destripe directo para cualquiera que esté un poco atento desde los primeros minutos de la cinta.

viernes, 11 de julio de 2014

"Mi otro yo" de Isabel "Cliché"

Como no he he visto ningún trabajo anterior de Isabel Coixet, pero si he visto muchísimo cine de terror y thrillers psicológicos, haré el análisis de "Mi otro yo" sobre todo desde esa perspectiva.
Una voz en off, parece que ahora se ha puesto de moda usar este recurso, nos va destripando quizá demasiado desde los primeros compases del film. Tiene su lógica en algún momento, pero lo veo innecesario en determinadas ocasiones.
Sea como sea, es la parte inicial de la película la que mejor consigue conducir Coixet, con una cadencia y una narrativa muy adecuada y que nos presenta la historia sin artificios. Presentación de personajes y del entorno que nos ponen en situación de cara a disfrutar de Fay y sus devenires.
A partir de aquí es cuando empiezan los problemas para una directora que, en su primer acercamiento al género, no arriesga en nada y va tirando de clichés, una y mil veces vistos. Ello no le resta el mérito de conseguir causarnos en más de un momento angustia, desconcierto o terror y juega de manera genial con la iluminación también.
Quizá el mayor fallo, según se mire, sean las subtramas que se entretejen con la historia de terror, esto es, el drama familiar y el romance adolescente. Curiosamente es donde mejor se defiende coixet, dirigiendo con pulso firme pero también llegando a olvidarse por momentos de que lo importante, lo que nos estaba contando, era la sempiterna batalla entre luz y oscuridad. 
Hablando del reparto, no me parece que Sophie Turner/Fay lo haga tan rematadamente mal como he leído en algunos sitios, aunque si es verdad que no es una interpretación que vaya a pasar a la historia.
Del resto, Claire Forlani y Rhys Ifans nos brindan unas actuaciones decentes como padres de la protagonista; Jonathan Rhys Meyers correcto como guaperas habitual y Geraldine Chaplin demuestra una vez más que, aunque sus minutos en pantalla sean breves, siempre deja su impronta indeleble.
El apartado sonoro es también muy poco original, con las melodías y sonidos típicos del género pero no es que el resto de películas que nos cuentan historias similares hayan conseguido innovar mucho en esto en los últimos años.
Creo que Isabel Coixet ha querido probarse en un género en el que, si no se innova, es difícil dejar conformes a aficionados al terror psicológico, sobre todo cuando tira de recursos y efectos tan añejos y que además nos cuela una explicación final muy cogida con alfileres y unas últimas escenas que no sorprenderán a nadie. ¿Es una mala película? No lo creo, pero si es obvio que para satisfacer a los espectadores hay que arriesgar más o se pasa de puntillas y se cae en el olvido rápidamente.
Nota: 5