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lunes, 18 de enero de 2016

Tropic Thunder, ¡una guerra muy perra! La parodia se perdió por el camino

Del grupito este de cómicos de "caca, culo, pedo, pis" o similar, Stiller es al único que realmente soporto y que incluso alguna de sus comedias me parecen muy dignas y disfrutables así que entre eso y el resto del reparto y que mucha gente hablaba bien de esta película como parodia del cine bélico quise darle la oportunidad.
Es esta una de esas cintas que puede desconcertarte en los primeros minutos, porque te meten sin previo aviso los falsos trailers, donde se nos presenta a los actores/personajes que van a ser quienes participen en ese rodaje en plena selva que es la parte central del guión. Una vez superado eso entramos en una trama que, como parodia, va de más a menos claramente a mi modesto entender.
La historia evidentemente es muy básica y en el primer tercio del metraje da la impresión de que estamos ante una "Lo que sea Movie" pero con algo más de empaque. El problema a partir de ahí es que, a diferencia de las típicas sátiras, esta empieza a tomarse medio en serio a sí misma o a dejar de buscar la vis cómica para convertirse casi en un alegato en favor de esos actores a los que no se tiene en consideración más allá de su "encasillamiento". Porque seamos sinceros, salvo algunos que hacen cameos, como Cruise, Nolte o McConaughey, que han tenido unas carreras más variadas, el resto, incluido Downey Junior antes de su resurgir, prácticamente han demostrado servir solo para un único género.
Aun con todo, el reparto es lo mejor con diferencia, sobre todo nuestro "Iron Man" que al ser el que más minutos disfruta en pantalla de los que más cartel tiene, acaba demostrando que está a años luz en calidad interpretativa de gente como Stiller o Jack Black.
Conforme pasaban los minutos, el film se me hacía más y más pesado, incluso me aburrí en el tramo final a pesar de que intentan recuperar el tono jocoso con un humor de menos calado que el que nos brindaron en la parte inicial. Creo que decir que una comedia ha terminado incluso aburriéndote es lo peor que uno puede decir de ella pero es la pura realidad.
Como este es un género en el cine que depende mucho de cada uno, lo mejor es que juzguéis por vosotros mismos, igual que quise hacer yo. En mi caso no repetiría ni la recomendaría especialmente pero soy consciente de que este tipo de cintas tiene un público muy fiel que hace que nos sigan llegando año tras año. Si pudiera darle un consejo a Stiller sería que cuando se quiere parodiar y buscar la carcajada lo mejor es no olvidarse a mitad de ruta que eso es lo que se estaba haciendo y no un producto que en muchos momentos parece no saber muy bien en qué terreno se mueve o quiere moverse.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Un funeral de muerte, de muerte por carcajadas

La comedia, ese género que es quizá el más personal de todos a la hora de valorarlo tras el visionado, nos ocupa hoy con una de esas pequeñas películas británicas que sabe muy bien como darle la vuelta a una situación para convertir algo, que para quienes lo viven en la pantalla, es incluso dramático y que roza lo bizarro en una trama llena de humor negro y absurdo casi a partes iguales.
He de reconocer que el título de la película me sonaba y que si no recuerdo mal, no hace demasiado tiempo emitieron el remake americano de la misma, que por suerte no había visto antes de ponernos con esta el día que, buceando por el videoclub online de Netflix, nada más verla, me recomendó encarecidamente mi Sra. Purgatorio, que ya la había visto y además echó pestes de la versión yanqui.
Los fantásticos títulos de crédito, sencillos pero no simplistas, y la música que los acompaña ya deja claro que estamos ante un film que pese a tratar un tema tan serio como es la pérdida de un familiar, no vamos a poder tomarlo en serio en casi ningún momento, algo que terminan por confirmarnos con la primera escena de la cinta.
Tanto los personajes como la mayoría de las situaciones rozan o superan el esperpento con mucho, aunque si hemos de dar al César lo que es del César, en el caso de los primeros no siempre es culpa de ellos mismos que eso sea así sino de los descuidos de otros, siendo uno de ellos una de las piedras angulares sobre la que gira la trama más claramente cómica del film.
Muchas familias, incluidas las de no pocos de nosotros, parecen muy bien avenidas hasta que toca repartir herencias o gastos, o simplemente al tener que verse tras años en los que alguno de ellos ha escurrido el bulto para dejar sus responsabilidades a otros, que es algo que aquí da mucho juego y con lo que más de uno podrá sentirse identificado. Lo grande es que incluso de esos temas consigue reírse este largometraje y buscarle esa punta irónica que tanto gusta a los británicos y que hace que para algunos la comedia que viene de allí sea algo más difícil de digerir. Puede parecer humor simple a veces pero si se profundiza tiene muchos matices que lo hacen inclinar la balanza hacia ese más inteligente que yo suelo disfrutar más.
Es difícil destacar a nadie en un reparto tan coral y, salvo Peter Dinklage, archifamoso ahora por ser Tyrion en Juego de Tronos, difícilmente identificaremos a ninguno más allá de sus caras, salvo que seáis muy asiduos al cine y series llegadas de la Gran Bretaña y buenos reteniendo nombres. Lo que es innegable es que todos funcionan muy bien y que encarnan maravillosamente a sus estereotipos.
En definitiva, Frank Oz, que inició su carrera como director de la mano de Jim Henson en "Cristal oscuro" y que tiene en su haber la magnífica "In and out" vuelve a demostrar que es un maestro en eso de dotar de humor a lo cotidiano, con una comedia que, si bien no tiene en la originalidad su punto fuerte, algo que le resta enteros en lo que a nota se refiere, si que conseguirá alegrarnos el día a poco que conectemos con ella. Recomendada para disfrutar en esos días que se vuelven un tanto grises.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Mi gran noche, "Esto lo arreglamos en montaje"

Que Alex de la Iglesia es uno de los directores más especiales, en el buen y mal sentido de la palabra, y más suyos del panorama del cine patrio es indudable así que cuando uno se va al cine a ver su nueva película sabe los riesgos que corre y las altas probabilidades que hay de quedarte con ese "si pero no" que te deja satisfecho a medias salvo en sus obras más redondas.
La gigantesca metáfora que se nos presenta en esta visión libre, aunque seguro que algunas cosas son incluso peores en la vida real, de lo que debe ser grabar una gala de fin de año semanas o incluso meses antes de la fecha es sin duda lo mejor. Lo que vemos es la vida misma y muy bien representada en las pequeñas metáforas que son los estereotipados personajes que desfilan por la pantalla desde el primer minuto.
Desde los divos del espectáculo, genialmente encarnados por Raphael, Mario Casas y Hugo Silva, que aunque a mi sigue sin convencerme, aquí me ha gustado, pasando por las chonis y llegando a los perdedores eternos, gafe mediante, será difícil no identificarnos o identificar a algún conocido, amigo o familiar. Evidentemente todo está exagerado hasta el esperpento, algo que en España se nos da de maravilla, y es por eso que funciona tan bien la cinta en algunos momentos, sobre todo los de humor más negro.
Me es muy complicado destacar a nadie en una película tan coral, seguramente una de las más de la historia de nuestro cine junto con "Amanece que no es poco", pero, a pesar de lo que se nos vendió el duelo entre los dos protagonistas, a título personal me quedo con Carlos Areces que me parece que brilla con luz propia con un papel que quizá esté hecho muy a su medida porque nunca me había gustado tanto como en este film.
A pesar de que el conjunto funciona mejor que en otras de sus películas, el realizador vasco cae de nuevo en un ritmo irregular que se plasma en un humor que a ratos es para todo el mundo —lo digo por las risas de los demás espectadores en la sala— pero que en su mayor parte es tan negro, casi cínico, que lo disfruta más la gente que es de sonrisa que de carcajada. He leído a Boyero sobre esto que lo peor de la peli es que se te queda cara de palo, que no te ríes y es una comedia, pero es que yo pienso que esta no es una cinta de humor para la carcajada, es más para la ironía y lo absurdo salvo quizá la parte final. Si la gente esperaba un "ji, ji, ja, ja" continuo saldrán muy decepcionados.
Porque es una manera de hacer reír con la que yo conecto bastante, esta última película de Alex de la Iglesia me ha dejado bastante satisfecho, me he divertido mucho con ella aunque no es fácil recomendarla porque el humor es de lo más personal que hay en gustos a la hora de ver cine y series. Ideal para disfrutarla en días como estos en que las entradas están a un precio que debería ser el habitual y no la excepción.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Anacleto: Agente secreto, con licencia para descojonar

Los españolitos somos tan así que siempre nos andamos quejando de que nuestro cine es muy malo, que siempre es más de lo mismo, que no tenemos buenos actores, etc. Vamos, que si miramos la cartelera para escoger lo que vamos a ver tendemos a eliminar de la ecuación directamente cualquier producción patria. No voy a deciros que yo sea muy diferente pero en los últimos años, nuestros productores, guionistas y directores están apostando por productos de mayor calidad y que intenta desmarcarse del humor chabacano, del drama "tipycal Spanish" y de la dejadez que en muchos apartados técnico solía hacer gala la producción cinematográfica española.
Los antecedentes trasladando cómics/tebeos a imagen real van de malos, "Mortadelo y Filemón", a patéticos, El Capitán Trueno y el Santo Grial, pero por fortuna para nosotros, espectadores, en esta ocasión se ha puesto mucho más mimo y cuidado en todos los sentidos.
Desde los primeros compases la música, a cargo de Javier Rodero, nos muestra a las claras que nos introducimos en una película de espías, atípica y muy lejos de la clase o el saber estar de Bond, pero con momentos que poco tienen que envidiar a esos "blockbusters". Como supongo que much@s os estaréis rasgando las vestiduras después de esta aseveración, me voy a explicar; pocas veces he visto unas escenas de acción, desde las espectaculares y cómicas peleas cuerpo a cuerpo, pasando por las persecuciones, hasta los tiroteos tan bien ejecutadas en el celuloide patrio.
Ahora llegamos a la parte importante y que es lo que nos preocupa en una cinta de este tipo, esto es, el humor. A caballo entre lo absurdo y lo más negro, Javier Ruiz Caldera y sus guionistas consiguen trasladar al mundo real las viñetas de Manuel Vázquez Gallego y que nos riamos con ganas. No os voy a decir que no tenga sus momentos irregulares pero si os puedo asegurar que en la sala, aunque no éramos demasiados, todo el mundo reía con ganas y muy a menudo durante la proyección.
Queda fuera de toda duda que la vis cómica de un Quim Gutiérrez en estado de gracia es la gran culpable, a lo cual ayudan las intervenciones de Berto Romero en los momentos oportunos —aunque aun sigo pensando que a este hombre le faltan tablas para considerarlo un actor de verdad— y la química que muestran Alexandra Jiménez y Quim. Del resto del reparto he de decir que Imanol Arias a ratos encaja a la perfección y a ratos se le nota forzado pero lo cierto es que, pese a lo que pueda parecer, el peso de la trama recae en realidad sobre Adolfo/Quim.
Llegamos a los secundarios donde me he llevado yo mismo una sorpresa al quedar satisfecho con el trabajo de Carlos Areces, un humorista/actor al que no soporto generalmente, y de Eduardo Gómez que adapta a la perfección su rol tan típico de comedias televisivas como "Aquí no hay quien viva" o "La que se avecina". Destacables también Emilio Gutiérrez Caba y el genial cameo de Rossy de Palma con la escena del desayuno. Una pena en ese sentido que Buenafuente destripara en su programa totalmente el cameo que él y Corbacho protagonizan y que también es digno de carcajada.
Me es complicado deciros que la recomiendo porque conozco las reticencias que la mayoría tienen/tenemos a la hora de acudir a los cines a ver películas españolas pero creo que si tenemos presente que es un producto de entretenimiento puro y duro, mucho más cuidado que la mayoría de lo que se hace por estos lares y que el humor del que hace gala es más variado de lo habitual, podéis arriesgaros a darle una oportunidad.
Nota: 7

miércoles, 16 de septiembre de 2015

La visita, "Abuela, qué horno más grande y sucio tienes"

M. Night Shyamalan empezó una cuesta abajo que, según con quien se hable, se inició antes o después pero que en sus dos films anteriores fue más que patente y que ha hecho que muchos perdiéramos las esperanzas de volver a verle hacer buen cine, incluso muchos ya van a la sala predispuestos a que no les guste cada nueva cinta del director que casi tocó techo con su primer largometraje, "El sexto sentido". Personalmente fui un ferviente defensor de su manera de contar historias hasta "La joven del agua", incluida, pero era obvio que cada vez se apartaba más de sus orígenes y parece que con esta nueva película ha intentado volver a ese camino, ¿lo ha conseguido?
La respuesta, para mi rotunda, es que no. Es innegable que en casa de esos abuelos tan raritos, o como queráis denominarlos, consigue que estemos con el corazón en un puño en varias ocasiones pero con recursos y escenas tan tópicas en el género y tan recurrentes en los últimos años que nos hace pensar que Shyamalan no ha querido arriesgar prácticamente en nada.
Si ya decíamos en la crítica del remake de Poltergeist el daño que han hecho las nuevas tecnologías a este tipo de cine, aquí nos volvemos a encontrar con unos críos con aspiraciones de directora una y rapero/youtuber el otro, que con la disculpa de la realización de un documental graban en todo momento cámara en mano, recurso que el cineasta, venido a menos y que nos sorprendió con "El bosque", aprovecha para asustarnos/marearnos con mayor facilidad. Lo consigue, eso es indudable, pero con todos los films del estilo que han pululado por las pantallas de nuestros cines esperaba algo un poco más trabajado.
Con los niños, sus cosas, y la interacción con los abuelos y su madre cuando el realizador y guionista hindú decide que quiere convertirse en una especie de Sam Raimi y mezclar comedia y terror es cuando empieza el problema. La mezcla de géneros puede ser lo mejor, si se consigue llevar a buen puerto, o ser un lastre que corta constantemente el ritmo de la narración y saca al espectador de la historia cada dos por tres; en "La visita" es el segundo caso el que se impone por goleada. Los rapeos del chaval se hacen insoportables, pese a que es obvio el trabajo realizado en la traducción/localización para que encajen lo mejor posible en castellano; por si eso no fuera suficiente, en contadas ocasiones consigue el humor que utiliza Shyamalan el efecto deseado, con esa mezcla de coñas infantiles y humor negro tan rara.
Tanto los chavales como los abuelos están correctos en sus papeles y sobre todo la mujer consigue que de verdad te entre una desazón muy intensa casi cada vez que aparece en escena según va avanzando el metraje. En este sentido no creo que se les pueda pedir más teniendo en cuenta el tipo de producto que vamos a visionar.
Es una pena que las esperanzas que muchos, incluido yo, habíamos depositado en este nuevo trabajo de este realizador hayan acabado cayendo en saco roto; cierto es que está por encima de sus últimos fiascos pero creo que ha ido a lo fácil y para eso mejor que nos hubiera dejado esperando un poco más. No es una mala película en términos generales pero la mezcla que se ha intentado no funciona y sigue echando tierra sobre la tumba que empezó a cavarse hace unos años Shyamalan.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Quemar después de leer y después de reírte a base de bien

Adoro el humor de los Coen y las películas corales donde los actores parecen más un grupo de colegas pasándolo bien que profesionales haciendo su trabajo. Esa es la sensación que tuve la primera vez que vi esta cinta y es la que he vuelto a tener al verla en televisión para poder tenerla en una de nuestras habitaciones.
Inicialmente podemos pensar que estamos ante una historia que puede ser medianamente seria, de espías y con la CIA por medio, pero nada más lejos de la realidad. A su manera, cada uno de los personajes es un esperpento y es ahí donde reside la grandeza de este film y de su guión, basado en la novela de Stansfield Turner, escritor al que no conozco pero que si es capaz de transmitir al escribir esa ironía, ese humor negro que roza y supera el cinismo en más de una ocasión, tiene que ser toda una experiencia leerlo.
Si decimos que lo importante es la fauna que se pasea ante nosotros, es evidente que el reparto está a la altura de las circunstancias; en mi opinión lo están del primero al último, incluso los que solo salen unos pocos minutos. Frances McDormand lo hace fantásticamente bien, representando a la perfección a esa mujer con crisis de madurez que necesita cambios en su vida que no puede afrontar económicamente. Qué decir de su escudero, un Brad Pitt que demuestra una vez más la variedad y la calidad de sus registros, disfrutarlo en VO fue una pasada.
En cuanto al resto, geniales los arranques de furia de Malkovich y las conversaciones cerca del final de la película en las que participa el personaje de J.K. Simmons, donde asistiremos al súmmum de lo absurdo que constituye la piedra angular de esta historia que, no por inverosímil, nos resultará del todo increíble pues la unión de la falta de luces de algunos y una serie de catastróficas coincidencias nos hará pensar que por qué no podría suceder algo así. Tilda Swinton también está magnífica y Clooney hace de sí mismo de una manera deliciosa.
Pese a que la trama avanza gracias a la estupidez ocasional de nuestros protagonistas, lo cierto es que los Coen vuelven a demostrar que nadie como ellos sabe transformar la violencia y el lado más oscuro del ser humano en humor inteligente, cosa que no abunda en nuestras carteleras. Siempre he disfrutado mucho más con esta manera de hacer reír que con la del caca, culo, pedo, pis que triunfa económicamente en las salas.
Recomendable cinta sin ningún género de dudas aunque hay que decir que si de algo adolece es de no ser extremadamente original en sus enredos, muchas veces vistos ya, lo cual hace que le falte a mi entender ese plus que la elevaría al pedestal del notable alto o incluso al sobresaliente. Ojalá se hicieran más comedias así.

martes, 8 de septiembre de 2015

House, una casa alucinante y un gran héroe americano

Con el cambio de contrato con nuestro operador de telefonía no solo ahorramos cada mes sino que además viene incluido en el servicio un videoclub online que, sin tener grandes novedades, está surtidito y la otra noche, buceando por él, me llamó la atención esta cinta ochentera.
La década de los ochenta estuvo plagada de películas que trataban de ser terroríficas y eran risibles pero luego había casos como el de esta, donde en seguida descubres que no se toma en serio a sí misma en ningún momento, y que trata de contarte una historia de fantasmas o lo que sea que son esos seres que salen de armarios o aparecen de la nada prácticamente.
Salvo un hilo principal, el guión carece de profundidad y asistiremos a una sucesión de enfrentamientos entre nuestro protagonista y las criaturas y a situaciones de enredo cómico que se producen a raíz de la llegada de los bichos a la casa, incrementadas por la torpeza de Roger Cobb, nuestro héroe o algo así. He de reconocer que con algunas de ellas me reí mucho y tienen guiños al género en si e incluso me atrevería a decir que a films estrenados en años anteriores en aquella prolífica época para la "Serie B".
La verdad es que teniendo de cabeza de cartel a William Katt, conocido por muchos gracias a su papel en aquella serie donde se enfundaba un traje rojo para salvar al mundo —El gran héroe americano— no es de extrañar que la comedia se imponga a cualquier otro género durante la hora y media que dura esta casposa producción. Katt da la talla en este tipo de papel porque consigue en todo momento transmitirnos ese desconcierto que siente, por un lado, y por otro tiene la vis cómica necesaria para que pases por alto el despropósito constante que desfila ante tus ojos y te centres en ver cómo va solucionando cada entuerto en el que se va metiendo.
No es tan bestia como podían ser otras de aquellos tiempos e incluso se podría decir que el gore es muy light e incluso para descojonarse en algunos momentos. A pesar de eso, está claro que es una cinta que solo gustará a nostálgicos o a aquellos que adoren ese tipo de cine y lo disfruten pese a su evidente falta de calidad. Si tuviera que compararlo con algo sería con productos como "Sharknado" y similares, que saben que son basura y que con esos mimbres intentan hacernos reír mientras se ríen de sí mismos.
Según con los ojos con los que se mire os puede parecer una soberana mierda, en cierto modo lo es, o podéis acercaros a ella con unos amigos y unas birras para echaros unas buenas risas. Yo la vi sin amigos ni alcohol y carcajadas no me faltaron pero también la vi sin pretensiones. Además de reíros podréis ver cómo se hacían las cosas cuando no había toda la parafernalia digital de hoy día.
Nota: 5

miércoles, 29 de julio de 2015

Tucker & Dale contra el mal y contra la tristeza

Pocas veces he visto alguien dar tanto la brasa con una película como a mi querido @BarrySpawn88 con esta comedia de terror, así que en su día me hice con ella y la visioné. ¿Le damos a nuestro amigo palo o zanahoria después de haberla visto?
No es fácil debutar en el cine como director y arriesgar pero es indudable que, sin haber inventado la pólvora, Eli Craig arriesgó y mucho con esta atípica historia. Y si digo que tomó sus riesgos es porque lo fácil habría sido tirar por el camino del slasher básico en el que unos jóvenes mueren a manos de uno o varios desequilibrados; en lugar de eso, le dio una vuelta de tuerca al asunto y convirtió en humor cosas que de otro modo habrían sido más de lo mismo pero que, con ese toque, logran que la cinta tenga un sabor especial.
El guión en si no es nada del otro mundo pero tampoco intentan hacernos reír al estilo de "Scary movie" o similares, sino con una socarronería y una ironía que son muy de agradecer y que funciona de principio a fin.
Es indudable que nos vamos a encontrar con muchos de los elementos presentes en el género de terror y de los slashers en particular: un bosque, una cabaña, unos chavales bastante insoportables y unos pueblerinos que esconden muchas sorpresas. Craig y su equipo cogen todo eso y lo meten en una coctelera con unas pocas cucharadas de absurdeces que al agitarse se mezclan de una manera que pocas veces veréis cuando se realizan esta clase de experimentos, porque aquí la cosa sale muy bien.
He de reconocer que lo pasé muy bien viéndola y que hay unos cuantos momentos que me resultaron tremendamente hilarantes pero tiene el problema, para mi, de haber visto ya tantas veces estas situaciones que pese a lo paródico de muchas escenas al final es lo mismo de siempre y eso le impide ser extraordinaria, vuelvo a repetir, desde mi punto de vista.
Me gusta mucho el cine de terror pero no soy un fan incondicional de los slasher y tiendo más a buscar el miedo que viene de lo psicológico que de la sangre y las muertes poco creíbles que suelen presentarnos en estas producciones para impactarnos. Para alguien que adore este subgénero que han hecho grande sagas como "Viernes 13", "La matanza de Texas", Tucker y Dale seguramente ocuparan un altar dentro de su Olimpo del horror. Para mi ha sido una muy agradable sorpresa y una notable película que como ópera prima que es tiene aun más mérito.
Al final resulta que la peli y mi querido Barry se llevan una zanahoria, ya sacaremos el palo en otra ocasión.

martes, 28 de julio de 2015

Dear White People, ácida, irónica, aleccionadora

Lo mejor del pasado AFF no estaba en su sección oficial sino en la Atlas y venía disfrazada de comedia adolescente, por lo que te podría hacer intuir su cartel y el reparto, pero es una de las mejores sátiras que he visto a la doble moral y la hipocresía reinante en el mundo actual y, especialmente en los EEUU, donde los domingos van a misa por la mañana cuando la noche anterior han estado buscando vídeos de sado/maso en la red o cosas peores.
Cuando empezamos a ver la película podemos pensar que es un alegato en favor del pueblo negro oprimido y desfavorecido aun en nuestros días pero, en cuanto rascamos un poco, nos damos cuenta de que si, en parte hay algo de eso, pero que de lo que se nos quiere hablar en realidad es de cómo algunos se ven obligados a llegar a extremos que jamás alcanzarían por una simple casualidad, cuando lo que perseguían era convencer a la gente mediante sus palabras y buscar la igualdad, no una superioridad que vuelve a separar a unos jóvenes que no lo saben o no lo quieren ver, pero que tienen más similitudes que diferencias y que la única en que se focalizan algunos de ellos, el color de la piel, es la más estúpida de todas.
Justin Simien hace un trabajo de dirección y de guionista extraordinario del que parecen contagiarse los intérpretes porque, aunque alguna cara os podrá sonar, ninguno de ellos es una primera figura pero resultan convincentes del primero al último. Tiernos, violentos, inteligentes, estúpidos, divertidos, locos, todos tienen un poco de todo y nos brindan unas conversaciones para recordar y volver a disfrutar en posteriores visionados. Es ahí donde vemos la fuerza del guión de Simien que hace uso de las redes sociales, de la tecnología y de la radio para mostrarnos el poder que estos pueden dar y arrebatar en cuestión de horas, minutos incluso, en esa jungla que es la universidad, que parece dividida por razas pero que al final está más compartimentada en clases.
En definitiva, este grupo de chavales solo trata de encontrar su sitio y en ese camino todos cometen muchos errores, sin excepción, porque lo que hacen algunos de los blancos a sus compañeros negros no tiene justificación pero entre los propios instigadores del movimiento "black power" al que asistiremos a lo largo del metraje caen en esos mismos errores no solo como venganza contra los agresores, sino contra los de su propia raza.
Hoy es cada vez más habitual ver los excesos que cometen algunos integrantes de las fuerzas del orden en EEUU contra la comunidad negra, o la matanza que perpetró aquel loco en una iglesia buscando iniciar una guerra racial según él mismo confesó. Quizá si las ideas que transmite esta joya de Simien se inculcaran desde los primeros años de vida de unos y otros, que es cuando a un ser humano le da igual si el que juega a su lado es negro, amarillo, blanco, etc, en un futuro podríamos ver cómo se detiene a alguien porque ha hecho algo suficiente para merecerlo y no porque un negro, conduciendo un BMW por un barrio bien sea algo que no pueda ser posible.