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viernes, 18 de septiembre de 2015

Anacleto: Agente secreto, con licencia para descojonar

Los españolitos somos tan así que siempre nos andamos quejando de que nuestro cine es muy malo, que siempre es más de lo mismo, que no tenemos buenos actores, etc. Vamos, que si miramos la cartelera para escoger lo que vamos a ver tendemos a eliminar de la ecuación directamente cualquier producción patria. No voy a deciros que yo sea muy diferente pero en los últimos años, nuestros productores, guionistas y directores están apostando por productos de mayor calidad y que intenta desmarcarse del humor chabacano, del drama "tipycal Spanish" y de la dejadez que en muchos apartados técnico solía hacer gala la producción cinematográfica española.
Los antecedentes trasladando cómics/tebeos a imagen real van de malos, "Mortadelo y Filemón", a patéticos, El Capitán Trueno y el Santo Grial, pero por fortuna para nosotros, espectadores, en esta ocasión se ha puesto mucho más mimo y cuidado en todos los sentidos.
Desde los primeros compases la música, a cargo de Javier Rodero, nos muestra a las claras que nos introducimos en una película de espías, atípica y muy lejos de la clase o el saber estar de Bond, pero con momentos que poco tienen que envidiar a esos "blockbusters". Como supongo que much@s os estaréis rasgando las vestiduras después de esta aseveración, me voy a explicar; pocas veces he visto unas escenas de acción, desde las espectaculares y cómicas peleas cuerpo a cuerpo, pasando por las persecuciones, hasta los tiroteos tan bien ejecutadas en el celuloide patrio.
Ahora llegamos a la parte importante y que es lo que nos preocupa en una cinta de este tipo, esto es, el humor. A caballo entre lo absurdo y lo más negro, Javier Ruiz Caldera y sus guionistas consiguen trasladar al mundo real las viñetas de Manuel Vázquez Gallego y que nos riamos con ganas. No os voy a decir que no tenga sus momentos irregulares pero si os puedo asegurar que en la sala, aunque no éramos demasiados, todo el mundo reía con ganas y muy a menudo durante la proyección.
Queda fuera de toda duda que la vis cómica de un Quim Gutiérrez en estado de gracia es la gran culpable, a lo cual ayudan las intervenciones de Berto Romero en los momentos oportunos —aunque aun sigo pensando que a este hombre le faltan tablas para considerarlo un actor de verdad— y la química que muestran Alexandra Jiménez y Quim. Del resto del reparto he de decir que Imanol Arias a ratos encaja a la perfección y a ratos se le nota forzado pero lo cierto es que, pese a lo que pueda parecer, el peso de la trama recae en realidad sobre Adolfo/Quim.
Llegamos a los secundarios donde me he llevado yo mismo una sorpresa al quedar satisfecho con el trabajo de Carlos Areces, un humorista/actor al que no soporto generalmente, y de Eduardo Gómez que adapta a la perfección su rol tan típico de comedias televisivas como "Aquí no hay quien viva" o "La que se avecina". Destacables también Emilio Gutiérrez Caba y el genial cameo de Rossy de Palma con la escena del desayuno. Una pena en ese sentido que Buenafuente destripara en su programa totalmente el cameo que él y Corbacho protagonizan y que también es digno de carcajada.
Me es complicado deciros que la recomiendo porque conozco las reticencias que la mayoría tienen/tenemos a la hora de acudir a los cines a ver películas españolas pero creo que si tenemos presente que es un producto de entretenimiento puro y duro, mucho más cuidado que la mayoría de lo que se hace por estos lares y que el humor del que hace gala es más variado de lo habitual, podéis arriesgaros a darle una oportunidad.
Nota: 7

miércoles, 17 de junio de 2015

Los Blogos de Oro le dijeron a Estrella Damm, ¿y si hacemos algo juntos? Ellos dijeron, "Vale".

La entrada de hoy es un tanto peculiar porque, con el poco hueco que deja el Atlántida, me veo obligado a condensar aquí mi opinión sobre el nuevo corto de @EstrellaDammEs y sobre la gran, no, magnífica noticia, de que un grupo empresarial como este se haya decidido a patrocinar y ayudar así a subir otro escalón más a los @BlogosDeOro.
Estar en el backstage de estos premios ayuda a saber lo que disfruta y sufre la persona que más trabaja por conseguir un sueño del que nos ha hecho partícipes. Yo soy de los que creen que nunca hay que dejar de perseguir esos sueños incluso aunque lo único que se consiga es una satisfacción que, aun llegando a haberla económica algún día, es mucho mayor y más importante que lo económico. Al seguir creyendo en eso, me hace muy feliz ver que alguien a quien tengo un gran aprecio, aun sin habernos conocido en persona, sin siquiera habernos escuchado nunca, porque me gusta esa pasión, esas ganas de hacer algo que de verdad le realiza y le hace sentir bien.
Como en el corto, dirigido por Amenábar y protagonizado por Dakota Johnson, Quim Gutiérrez y Natalia Tena entre otros, cuando Javi me ha pedido cualquier cosa respecto a los Blogos siempre he dicho "Vale", como el personaje de Quim.
Evidentemente es una mini película que en la superficie busca la promoción de la marca comercial que la ha realizado pero tiene mucho fondo. Ese "Vale" que se da como respuesta cada vez que sus aamigos le proponen hacer algo y mencionan la posibilidad de tomarse una "Estrella" tiene el significado de compartir y no solo una caña, un quinto, un tercio, se trata de compartir experiencias que nos enriquecen como personas.
Aunque cada vez se vaya centrando más en el cine, la habilidad de Victor/Quim para recordar cosas, datos casi increíbles, abarca a todo el espectro de vivencias que ha tenido con los amigos a los que ya conoce y se nos muestra claramente con el último "Vale" que esas experiencias vitales continuarán.
Me parece muy meritorio por parte de Amenábar que consiga vendernos el producto sin interferir en la historia y esta sin que aquel nos desconecte de las sensaciones que el corto es capaz de transmitirnos.
Amistad, aprendizaje, crecimiento personal, buen rollo es lo que "Estrella" ha logrado plasmar en una iniciativa a la que deberían sumarse cada vez más marcas; no solo porque son un gran reclamo publicitario, que lo son, sino porque demuestra un verdadero interés por apoyar al sector cinematográfico de nuestro país, como lo es también el patrocinar a unos premios como los Blogos, modestos si, pero tras los que hay mucho trabajo y mucha ilusión.
Os dejo el vídeo donde podréis disfrutar del maravilloso "Vale" y un poco más abajo la NDP donde se explica esta nueva unión, y ya van tres anunciadas, que demuestran que los Blogos son mucho más que un sueño:




En Estrella Damm son consecuentes con sus ideas, y cuando los Blogos de Oro les propusieron colaborar con ellos, su respuesta fue clara: vale.
Así que tenemos el placer de anunciar que desde hoy, la cerveza mediterránea por excelencia, se convierte en patrocinador oficial de los premios de cine Blogos de Oro, una colaboración que nace a raíz de su nuevo anuncio del verano convertido este año en el cortometraje "Vale" ("D'acord"), dirigido por Alejandro Amenábar y protagonizado por nada más y nada menos que Dakota Johnson, Quim Gutiérrez y Natalia Tena.
Cuando veáis este emotivo corto y su buen rollo recorra vuestra piel, entenderéis porqué Estrella Damm es la marca perfecta para apoyar unos premios, que con poco más de un año de vida, han conseguido unir a cinéfilos de todas partes.

lunes, 6 de octubre de 2014

Azul oscuro casi negro. El amor se encuentra no se busca.

Hay directores de cine que te calan hondo con cada película suya que ves y otros de los que aprecias algunas de sus obras y otras, ni fu ni fa. En el caso de Daniel Sánchez Arévalo, los tres films que he visionado, "La gran familia española", "Primos" y "Azuloscurocasinegro", me han gustado especialmente.
Teniendo en cuenta que la cinta de la que os hablo hoy es su ópera prima, lo primero que sorprenderá es ver a algunos de sus actores fetiche mucho más jovencitos, sobre todo Quim Gutiérrez y Raúl Arévalo.
Quizá sea esa inocencia interpretativa y de los personajes lo que le da a la película esa capacidad de ir colándose poco a poco entre tus resquicios, unido a un guión, de la mano de Sánchez Arévalo también, que ya mostraba cuál es el camino de este director para removernos por dentro; se trata de un mensaje positivo y esperanzador en el que nunca hay culpables evidentes ni grandilocuencia vacía de contenido.
En el fondo la historia no es diferente a otras que hayamos visto pero la manera de contarnos las cosas de este hombre consigue que llegues a congraciarte incluso con un personaje como el interpretado por Antonio de la Torre, un preso más bien simple, que no estúpido, capaz de cualquier cosa para conseguir el amor que jamás pensó encontrar.
Marta Etura consigue aquí lo que debe conseguir una actriz en una historia de romance, esto es, que según vayan pasando los minutos, te vayas enamorando de su alter ego sin remedio. Pero eso también te sucederá con casi todos los sencillos seres humanos que pueblan esta sencilla historia.
El coral reparto está, como se seguirá viendo en posteriores películas de Sánchez Arévalo, en estado de gracia y dando lo mejor de si mismos, incluso quienes no aparecen más que de manera testimonial.
He tenido la sensación de estar frente a un film mucho más intimista y quizá personal que los otros que he visto de este director y sin duda con más drama, o más duro. Pese a ello, me he quedado con el mismo poso de felicidad que me dejaron sus otras obras y hoy día, cuando parece que tanto los medios como los políticos y la mayoría de la gente que nos rodea, parece que quiere enseñarnos solo las amarguras de la vida, está bien que alguien se preocupe en transmitirnos que hay esperanza y que la felicidad es posible para todos aunque no siempre todos podamos conseguirla finalmente.
Nota: 8

lunes, 28 de julio de 2014

Los últimos días. Los pastores del apocalípsis.

Es rara avis que el cine patrio arriesgue con historias distintas a las habituales y más aun que se salga de los géneros más trillados, como son el drama, la comedia y la mezcla de ambos, aunque por suerte con el paso de los años eso va cambiando poco a poco.
"Los últimos días", de los hermanos Pastor, es una buena muestra de ello. Los directores de "Infectados" llegan con su segundo film a España, el primero fue rodado en EEUU, y siguen con la trama postapocalíptica aunque ahora con una enfermedad menos patente pero igual de mortífera.
Como casi siempre, el leitmotiv de uno de los protagonistas, interpretado por Quim Gutierrez, es atravesar la urbe barcelonesa para reencontrarse con su mujer... 
En ese aspecto no encontramos una gran originalidad en la historia que discurrirá por los derroteros ya conocidos por todos los que amamos este subgénero. Al final lo peor no es la enfermedad, sino el resto de seres humanos con los que se van encontrando nuestros dos protagonistas.
Quim Gutierrez y José Coronado demuestran ser solventes para hacer creíbles sus personajes durante la mayor parte del metraje, aunque cierto es que algunas escenas nos harán preguntarnos en qué estaban pensando los hermanos, que además de directores son guionistas también, y en esos momentos todo flojea bastante, incluidas las interpretaciones.
El resto del reparto es prácticamente irrelevante salvo Marta Etura, que está correcta en los flashbacks en los que nos la muestran con Quim antes de que empiece el apocalípsis.
El periplo de nuestros supervivientes evolucionará a buen ritmo por las catacumbas de una Barcelona devastada que es quizá donde más cojea el aspecto técnico, cuando se nos enseñan panorámicas de la gran ciudad y todo canta un poco a efecto digital tirando a barato. Opino que si esto se hubiera trabajado un poco más le habría sumado enteros a la experiencia.
Los interiores, oscuros y opresivos en su mayoría si que están a la altura de lo que podríamos esperar en una historia de este tipo. No son muy variados y es más de lo mismo, alcantarillas, supermercados, etc, pero era lo esperable.
Se trata en definitiva de una cita disfrutable para los que acusan al cine español de contarnos siempre las mismas historias y para aquellos que gusten de lo postapocalíptico y prefieran olvidarse de los zombis o de otras criaturas de dudosos gustos culinarios. Imagino que quienes conozcan Barcelona bien, sabrán apreciar los detalles y la vivirán aun con más intensidad.
Nota: 6

miércoles, 16 de abril de 2014

Primos. Échame una mano primo...



Descubrí a este director, o más bien me decidí a ver su cine, gracias a la tabarra que daba Cine de Patio con La gran familia española. Quedé tan encantado con ella y con el mensaje que transmitía, que hace poco me decidí a ver Primos, la película protagonista de esta crítica.
El film comienza con uno de los mejores momentos, un monólogo digno de El Club de La Comedia, de la mano de Diego (Quim Gutiérrez), que recuerdo en el cine. Sencillamente genial.
El lugar, una iglesia y el evento, una boda que ya no se va a celebrar, son el punto de partida de la historia que se iniciará con el tan típico "A que no hay huevos" que caracteriza al hombre español.
Diego, acompañado por sus primos Julián (Raúl Arévalo) y José Miguel (Adrián Lastra), decide ir en busca de su amor de adolescencia, a un pueblo donde pasaban sus veranos.
A partir de la llegada a dicho lugar será cuando conoceremos a Martina (Inma Cuesta), una actriz que me enamora más a cada película suya que veo, y a otros personajes que tendrán su importancia de una manera u otra, algo que caracteriza por mi experiencia a todo lo que sale de las manos de Daniel Sánchez Arévalo.

Son impagables las escenas entre Julián y Bachi (Antonio de la Torre); enternecedoras las que protagonizan Dani (Marcos Ruiz) y José Miguel, ayudándose mutuamente a superar sus miedos y casi siempre surrealistas las que incluyen a los tres primos.
La relación entre Diego y Martina tiene un poco de todo, amor, ternura, drama y humor, mucho humor.
Si me falla un poco alguien es Clara (Clara Lago) la hija de Bachi, que no me termina de cuadrar. No sé que me pasa con esta actriz, pero no me acaba de llegar.
Cerca del final de la proyección se disfruta uno de los mejores momentos para mi, que es la actuación de los "Backstreet Primos". Esas tonterías que uno hace por enamorar a la chica, recordar tiempos de juventud, o ambas cosas a la vez.

Las películas de Daniel Sánchez Arévalo generan en mi una sensación de bienestar y de reconciliación con la vida que pocas consiguen. La verdad es que elegí probablemente el mejor y el peor momento para visionarla, porque determinadas cosas me ayudaron pero otras hacían daño en heridas aun abiertas; aun así después de verla me sentía mucho mejor y todavía me quedan por ver sus películas anteriores y las que estén por venir.
Recomendada si te gusta un humor más sutil que el típico que se hace aquí en España, aunque también tiene de ese más directo y sencillo que parece que llena más las salas de cine.