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sábado, 24 de septiembre de 2016

Juego de armas y de humor a la medida de Jonah Hill

El género de comedia es tan personal que a cada cual nos hacen gracia unas cosa y otras no las soportamos y yo, aunque pueda echarme unas risas con ellas, no soporto las comedias estilo "caca, culo, pedo, pis" que solían ser las típicas de Jonah Hill en sus principios y que hicieron famoso al director de este film que analizamos hoy, Todd Phillips, como es la trilogía de Resacón en Las Vegas, de la cual podéis leer crítica en el link.
Quizá porque la historia de esta cinta se basa en hechos reales, los cuales demuestran que hasta la realidad más absurda supera a la ficción que pueda crear la mente más desequilibrada, tenemos un humor muy bestia pero en el que no caben tantas chorradas sexuales vistas ya un millón de veces y los chistes facilones. Lo que si cabe es un papel hecho, cual traje a medida, para Jonah Hill, quien vuelve a hacer un ejercicio de interpretación sublime, en este registro que domina, tal y como ya lo hizo en "El Lobo de Wall Street". 
Por si ver a Hill desfasando a tope, con esa risita que te desquicia a la vez que es perfecta para el personaje, os parece poco, nos encontramos con un Miles Teller que le da una réplica perfecta, demostrando que de los actores de las nuevas generaciones es de lo más versátil y capaz que nos podemos encontrar. Lo mismo hace cine comercial de dudosa calidad, hay que ganarse el pan, que lo borda en films que se convierten en obras de culto instantáneas como Whiplash. Ojito a este chico para la próxima década. Como curiosidad tenemos por ahí, haciendo un buen papel como secundaria, a nuestra compatriota Ana de Armas que sabía que me sonaba de algo toda la película pero que no la reconocí hasta que vi la ficha en FilmAffinity.
Un muy buen ritmo narrativo, una banda sonora, a base de canciones muy conocidas, perfectamente escogida en cada momento de este largometraje de dos horas que no se te hace largo para nada, siempre y cuando te guste el tipo de humor muy negro, mezclado con drama, en el que sus protagonistas, sobre todo Jonah, se mueven como peces en el agua. Yo la disfruté como un enano. Perfecta para ver lo esperpéntico que es el mundo en que vivimos y sobre todo un país como EEUU, primera potencia mundial, donde cualquiera puede ganarse la vida a costa del contribuyente y quedar impune o casi.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Mi gran noche, "Esto lo arreglamos en montaje"

Que Alex de la Iglesia es uno de los directores más especiales, en el buen y mal sentido de la palabra, y más suyos del panorama del cine patrio es indudable así que cuando uno se va al cine a ver su nueva película sabe los riesgos que corre y las altas probabilidades que hay de quedarte con ese "si pero no" que te deja satisfecho a medias salvo en sus obras más redondas.
La gigantesca metáfora que se nos presenta en esta visión libre, aunque seguro que algunas cosas son incluso peores en la vida real, de lo que debe ser grabar una gala de fin de año semanas o incluso meses antes de la fecha es sin duda lo mejor. Lo que vemos es la vida misma y muy bien representada en las pequeñas metáforas que son los estereotipados personajes que desfilan por la pantalla desde el primer minuto.
Desde los divos del espectáculo, genialmente encarnados por Raphael, Mario Casas y Hugo Silva, que aunque a mi sigue sin convencerme, aquí me ha gustado, pasando por las chonis y llegando a los perdedores eternos, gafe mediante, será difícil no identificarnos o identificar a algún conocido, amigo o familiar. Evidentemente todo está exagerado hasta el esperpento, algo que en España se nos da de maravilla, y es por eso que funciona tan bien la cinta en algunos momentos, sobre todo los de humor más negro.
Me es muy complicado destacar a nadie en una película tan coral, seguramente una de las más de la historia de nuestro cine junto con "Amanece que no es poco", pero, a pesar de lo que se nos vendió el duelo entre los dos protagonistas, a título personal me quedo con Carlos Areces que me parece que brilla con luz propia con un papel que quizá esté hecho muy a su medida porque nunca me había gustado tanto como en este film.
A pesar de que el conjunto funciona mejor que en otras de sus películas, el realizador vasco cae de nuevo en un ritmo irregular que se plasma en un humor que a ratos es para todo el mundo —lo digo por las risas de los demás espectadores en la sala— pero que en su mayor parte es tan negro, casi cínico, que lo disfruta más la gente que es de sonrisa que de carcajada. He leído a Boyero sobre esto que lo peor de la peli es que se te queda cara de palo, que no te ríes y es una comedia, pero es que yo pienso que esta no es una cinta de humor para la carcajada, es más para la ironía y lo absurdo salvo quizá la parte final. Si la gente esperaba un "ji, ji, ja, ja" continuo saldrán muy decepcionados.
Porque es una manera de hacer reír con la que yo conecto bastante, esta última película de Alex de la Iglesia me ha dejado bastante satisfecho, me he divertido mucho con ella aunque no es fácil recomendarla porque el humor es de lo más personal que hay en gustos a la hora de ver cine y series. Ideal para disfrutarla en días como estos en que las entradas están a un precio que debería ser el habitual y no la excepción.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Quemar después de leer y después de reírte a base de bien

Adoro el humor de los Coen y las películas corales donde los actores parecen más un grupo de colegas pasándolo bien que profesionales haciendo su trabajo. Esa es la sensación que tuve la primera vez que vi esta cinta y es la que he vuelto a tener al verla en televisión para poder tenerla en una de nuestras habitaciones.
Inicialmente podemos pensar que estamos ante una historia que puede ser medianamente seria, de espías y con la CIA por medio, pero nada más lejos de la realidad. A su manera, cada uno de los personajes es un esperpento y es ahí donde reside la grandeza de este film y de su guión, basado en la novela de Stansfield Turner, escritor al que no conozco pero que si es capaz de transmitir al escribir esa ironía, ese humor negro que roza y supera el cinismo en más de una ocasión, tiene que ser toda una experiencia leerlo.
Si decimos que lo importante es la fauna que se pasea ante nosotros, es evidente que el reparto está a la altura de las circunstancias; en mi opinión lo están del primero al último, incluso los que solo salen unos pocos minutos. Frances McDormand lo hace fantásticamente bien, representando a la perfección a esa mujer con crisis de madurez que necesita cambios en su vida que no puede afrontar económicamente. Qué decir de su escudero, un Brad Pitt que demuestra una vez más la variedad y la calidad de sus registros, disfrutarlo en VO fue una pasada.
En cuanto al resto, geniales los arranques de furia de Malkovich y las conversaciones cerca del final de la película en las que participa el personaje de J.K. Simmons, donde asistiremos al súmmum de lo absurdo que constituye la piedra angular de esta historia que, no por inverosímil, nos resultará del todo increíble pues la unión de la falta de luces de algunos y una serie de catastróficas coincidencias nos hará pensar que por qué no podría suceder algo así. Tilda Swinton también está magnífica y Clooney hace de sí mismo de una manera deliciosa.
Pese a que la trama avanza gracias a la estupidez ocasional de nuestros protagonistas, lo cierto es que los Coen vuelven a demostrar que nadie como ellos sabe transformar la violencia y el lado más oscuro del ser humano en humor inteligente, cosa que no abunda en nuestras carteleras. Siempre he disfrutado mucho más con esta manera de hacer reír que con la del caca, culo, pedo, pis que triunfa económicamente en las salas.
Recomendable cinta sin ningún género de dudas aunque hay que decir que si de algo adolece es de no ser extremadamente original en sus enredos, muchas veces vistos ya, lo cual hace que le falte a mi entender ese plus que la elevaría al pedestal del notable alto o incluso al sobresaliente. Ojalá se hicieran más comedias así.

martes, 8 de septiembre de 2015

House, una casa alucinante y un gran héroe americano

Con el cambio de contrato con nuestro operador de telefonía no solo ahorramos cada mes sino que además viene incluido en el servicio un videoclub online que, sin tener grandes novedades, está surtidito y la otra noche, buceando por él, me llamó la atención esta cinta ochentera.
La década de los ochenta estuvo plagada de películas que trataban de ser terroríficas y eran risibles pero luego había casos como el de esta, donde en seguida descubres que no se toma en serio a sí misma en ningún momento, y que trata de contarte una historia de fantasmas o lo que sea que son esos seres que salen de armarios o aparecen de la nada prácticamente.
Salvo un hilo principal, el guión carece de profundidad y asistiremos a una sucesión de enfrentamientos entre nuestro protagonista y las criaturas y a situaciones de enredo cómico que se producen a raíz de la llegada de los bichos a la casa, incrementadas por la torpeza de Roger Cobb, nuestro héroe o algo así. He de reconocer que con algunas de ellas me reí mucho y tienen guiños al género en si e incluso me atrevería a decir que a films estrenados en años anteriores en aquella prolífica época para la "Serie B".
La verdad es que teniendo de cabeza de cartel a William Katt, conocido por muchos gracias a su papel en aquella serie donde se enfundaba un traje rojo para salvar al mundo —El gran héroe americano— no es de extrañar que la comedia se imponga a cualquier otro género durante la hora y media que dura esta casposa producción. Katt da la talla en este tipo de papel porque consigue en todo momento transmitirnos ese desconcierto que siente, por un lado, y por otro tiene la vis cómica necesaria para que pases por alto el despropósito constante que desfila ante tus ojos y te centres en ver cómo va solucionando cada entuerto en el que se va metiendo.
No es tan bestia como podían ser otras de aquellos tiempos e incluso se podría decir que el gore es muy light e incluso para descojonarse en algunos momentos. A pesar de eso, está claro que es una cinta que solo gustará a nostálgicos o a aquellos que adoren ese tipo de cine y lo disfruten pese a su evidente falta de calidad. Si tuviera que compararlo con algo sería con productos como "Sharknado" y similares, que saben que son basura y que con esos mimbres intentan hacernos reír mientras se ríen de sí mismos.
Según con los ojos con los que se mire os puede parecer una soberana mierda, en cierto modo lo es, o podéis acercaros a ella con unos amigos y unas birras para echaros unas buenas risas. Yo la vi sin amigos ni alcohol y carcajadas no me faltaron pero también la vi sin pretensiones. Además de reíros podréis ver cómo se hacían las cosas cuando no había toda la parafernalia digital de hoy día.
Nota: 5

miércoles, 29 de julio de 2015

Tucker & Dale contra el mal y contra la tristeza

Pocas veces he visto alguien dar tanto la brasa con una película como a mi querido @BarrySpawn88 con esta comedia de terror, así que en su día me hice con ella y la visioné. ¿Le damos a nuestro amigo palo o zanahoria después de haberla visto?
No es fácil debutar en el cine como director y arriesgar pero es indudable que, sin haber inventado la pólvora, Eli Craig arriesgó y mucho con esta atípica historia. Y si digo que tomó sus riesgos es porque lo fácil habría sido tirar por el camino del slasher básico en el que unos jóvenes mueren a manos de uno o varios desequilibrados; en lugar de eso, le dio una vuelta de tuerca al asunto y convirtió en humor cosas que de otro modo habrían sido más de lo mismo pero que, con ese toque, logran que la cinta tenga un sabor especial.
El guión en si no es nada del otro mundo pero tampoco intentan hacernos reír al estilo de "Scary movie" o similares, sino con una socarronería y una ironía que son muy de agradecer y que funciona de principio a fin.
Es indudable que nos vamos a encontrar con muchos de los elementos presentes en el género de terror y de los slashers en particular: un bosque, una cabaña, unos chavales bastante insoportables y unos pueblerinos que esconden muchas sorpresas. Craig y su equipo cogen todo eso y lo meten en una coctelera con unas pocas cucharadas de absurdeces que al agitarse se mezclan de una manera que pocas veces veréis cuando se realizan esta clase de experimentos, porque aquí la cosa sale muy bien.
He de reconocer que lo pasé muy bien viéndola y que hay unos cuantos momentos que me resultaron tremendamente hilarantes pero tiene el problema, para mi, de haber visto ya tantas veces estas situaciones que pese a lo paródico de muchas escenas al final es lo mismo de siempre y eso le impide ser extraordinaria, vuelvo a repetir, desde mi punto de vista.
Me gusta mucho el cine de terror pero no soy un fan incondicional de los slasher y tiendo más a buscar el miedo que viene de lo psicológico que de la sangre y las muertes poco creíbles que suelen presentarnos en estas producciones para impactarnos. Para alguien que adore este subgénero que han hecho grande sagas como "Viernes 13", "La matanza de Texas", Tucker y Dale seguramente ocuparan un altar dentro de su Olimpo del horror. Para mi ha sido una muy agradable sorpresa y una notable película que como ópera prima que es tiene aun más mérito.
Al final resulta que la peli y mi querido Barry se llevan una zanahoria, ya sacaremos el palo en otra ocasión.

sábado, 7 de marzo de 2015

Relatos salvajes pero mal ordenados.

Hoy vengo a hablaros de una de las mejores comedias de humor negro que he visto en muchísimo tiempo, se trata de la argentina "Relatos Salvajes", de Damián Szifrón, director y guionista de esta pequeña maravilla que podría haber sido sobresaliente para mi si no fuera por determinadas decisiones de montaje. Ya sé que no hablo mucho de esto pero con esta peli es sencillo explicarse.
La cinta tiene uno de los mejores inicios que he visto, con un "relato" corto, pero interesante, que más de una vez he pensado en escribir algo similar, pero no ambientado en un avión. El nivel se sigue manteniendo con las siguientes historias, ágiles, violentas y con mala, muy mala leche y un humor que solo disfrutarán quienes gusten de la ironía más negra porque, salvo escenas determinadas, más que un humor de carcajada, lo es de sonrisa de medio lado, porque incluso disfrutas con algunas de las cosas que salen en pantalla... bueno, al menos yo lo hice.
En el restaurante, o con Leonardo Sbaraglia en esa carretera perdida de la mano de Dios lo seguiremos pasando como enanos y Darín vuelve a demostrar que lo de que salga en tan gran porcentaje de películas argentinas no es por haber criado fama y echarse a dormir, enorme de nuevo en sus reclamaciones ante la administración.
Por desgracia, y a mi modesto entender, Szifrón comete un error mayúsculo en el orden en que nos presenta sus "Relatos salvajes". Os preguntaréis por qué; pues yo os voy a decir por qué creo yo que se equivoca el director. Si tú sabes que vas a tener historias más ágiles, dinámicas y cortas, mezcladas con otras más largas, lentas e incluso densas, es mejor, ya que no tiene relación unas con otras, esto es, lo que sucede en el avión no tiene nada que ver con la siguiente, por poner un ejemplo, mezclarlas de tal modo que el espectador siga teniendo esa sensación de agilidad narrativa y socarronería que tiene con las primeras. Yo habría cerrado con alguna de las historias cortas en lugar de con la historia de la boda, que no me parece mala ni mucho menos, pero es demasiado larga, demasiado seria incluso, para el tono que se había disfrutado durante todo el film.
Dicho lo anterior, "Relatos salvajes" me parece un soplo de aire fresco en un cine como el de hoy día, que adolece de este tipo de comedias inteligentes, porque la cinta de Szifrón lo es y mucho. Nos habla en clave de humor de hasta dónde es capaz de llegar el ser humano cuando le tocan las narices o salta la espoleta de la granada de la locura de repente. Veremos injusticias; reacciones extremadamente violentas ante sucesos que no son para tanto; personas a las que el destino les ofrece en su camino tomarse cumplida venganza de desaires anteriores e incluso la hipocresía máxima del ser humano, representada en el "relato" de la boda. Una maravilla en el fondo y en la forma salvo por lo ya mencionado.
Mientras la peli iba avanzando y llegaba Darín, me iba diciendo, "Aun tendré que darle desde mi subjetividad un diez o casi", pero las dos últimas historias me cortaron tanto el rollo, la diversión que me quedé más bien como en un "risus interruptus" y con ganas de que me hubieran dado el colofón ideal con algo como lo del avión. Aun así me parece una gran película que recomiendo a todo el mundo, porque en un momento u otro lo pasaréis como enanos y eso hoy día es decir muchísimo ya.

lunes, 26 de enero de 2015

La comunidad. La derrama más divertida del cine español.

Es obvio que, de alguna manera, "La comunidad" fue la predecesora de series que, usando un humor mucho más chusquero, trataron el tema de la vida entre vecinos, como es el caso de "Aquí no hay quien viva", soportable para mi en sus inicios, y "La que se avecina" de la que nunca he visto un capítulo entero pero de la que Recio me hace bastante gracia.
La película de Alex de la Iglesia tiene un humor mucho más negro, más irónico e incluso cínico por momentos, demostrando que lo de "El día de la bestia" no fue flor de un día pese a que es un director muy peculiar y particular si revisamos su filmografía a fondo —nota mental, ponerme al día con las que aun no he visto— aunque siempre sin abandonar del todo sus señas de identidad.
En "La comunidad" se reflejan muchos problemas que hoy día están muy de moda como el desempleo, la crisis, las dudas existenciales de la mediana edad. No en vano se estrenó en el año 2000 en plena recesión, que parece ahora que solo hemos vivido mal estos últimos años después de explotar la burbuja inmobiliaria. Los noventa también tuvieron lo suyo.
Todo el reparto, desfilan por pantalla varias generaciones de interpretes reconocidos y reconocibles, está a un nivel que cualquier director envidiaría, porque la verdad es que ningún personaje sobra y todos son creíbles pese a lo esperpénticos, porque no llegan a los extremos de las series anteriormente mencionadas.
De los secundarios destacaría a Emilio Gutiérrez Caba y a Sancho Gracia sobre el resto y como curiosidad, ver a Luis Tosar y a Antonio de la Torre antes de convertirse en los grandes exponentes del cine patrio que son a día de hoy haciendo papeles que son casi meras anécdotas no tiene precio.
Pero quien de verdad hace esta película grande, además de la dirección y el guión, es Carmen Maura, quien, en una palabra, está sublime. Desde los primeros minutos ya queda patente que es una grande de esto y que en pantalla cunde más una capacidad y un carisma como los suyos que una cara bonita o un cuerpo diez, cosa que hoy día parece mover más las taquillas y las opiniones si atendemos a lo que se dice en las redes sociales. Relacionado con ella solo le pongo un debe a la película y es en lo referente a la elección de su doble de culo, si, si, de culo. Entiendo perfectamente que en esa escena tan friki que Alex quiso plasmar con ducha de por medio, Maura no quisera enseñar sus carnes, pero es que el trasero parece el de una mujer mucho más joven y con unas formas mucho menos generosas. Es una estupidez, pero tenía que decirlo. Por lo demás, todos hemos sentido la "Fuerza" así.
Si que he de decir que en el final de esta comedia se nota esa tendencia de "de la Iglesia" a írsele la olla un poco y a alargar o hacer finales que rozan, sin terminar de alcanzarlo, lo ridículo. al menos aquí no es como con "Las brujas de Zugarramurdi" donde se le fue la olla muy pronto. No sé, me sobra un poco ese segundo final en "La comunidad".
Esta es una cinta que disfrutaréis si, en primer lugar, abandonáis los prejuicios en caso de que seáis de los que no ven cine español "ni aunque me maten" y sobre todo, si os va el humor negro que tan bien se nos daba en el cine patrio en general, y a este director en particular. eso si, huid de ella si lo que os va es el humor chusquero a lo "La que se avecina" y similares productos porque aquí todo es un poco más sibilino, menos directo y que dibuja más sonrisas que carcajadas produce.

domingo, 4 de enero de 2015

Gremlins 2: La nueva generación. Joe Dante se emborrachó de éxito.

Si de la primera parte de "Gremlins" tenía un recuerdo muy agradable, como una de esas pelis con las que creciste y siempre recuerdas con cariño, con su segunda entrega nunca he tenido esa sensación. Sé que la vi, sé que me entretuvo pero no es de esas que puedo decir que la visioné innumerables veces. Después de verla ayer para hacer esta crítica, comprendo el por qué.
Joe Dante demuestra que en esta ocasión, no busca un guión sencillo pero efectivo como en la primera, sino que se olvida del guión para presentarnos una sucesión de gags, basados en parodias cinematográficas y en mucho "metacine", esto es, que hace al espectador consciente de que está viendo una obra de ficción. Lo de "Hulk Hogan" me pareció esperpéntico la verdad y eso que era fan acérrimo de la "WWE" en los noventa cuando Telecinco la trajo a España.
Y no es que la película empiece mal, todo es como muy emocional y muy en la línea de la anterior película, con ese Guizmo que nos hace soltar la lagrimita con lo que vive en esos primeros minutos. El problema es que esta vez Dante y Charlie Haas, su guionista, simplifican tanto todo, que desde el cómo la cosa se desmadra con una "ducha" a nuestro querido pequeñín que resulta muy poco creíble, ¿Guizmo se ha convertido en idiota de una peli a la otra o qué?, hasta la inclusión con calzador de dos personajes de la primera cinta, con una visita que nos esperamos tan poco como la pareja protagonista.
En la anterior había una cierta magia, un protagonismo de una historia más de cuento, con un Guizmo estelar, que se aderezaba maravillosamente con el toque justo de mala leche, humor negro y gore, aunque con sangre verde, que acababa siendo la combinación ideal para tener esa magia que tantas películas infantiles/juveniles de aquella época consiguieron tener y que hoy día está casi extinguida en el cine familiar. Aquí todo eso lo perdemos, para tener casi dos horas de autoparodia y parodia a numerosas personas, personajes y películas, que si, hacen gracia, pero le falta chicha.
Lo que más me ha gustado sin duda, ha sido la compañía en la que trabaja el protagonista, claramente basada en la OCP de "Robocop", que tiene un edificio con una domótica que ya quisieran hoy día muchas empresas y que nos trae las mejores coñas de toda la película con los mensajes que se van dando por megafonía, geniales, sublimes en mucho momentos.
Del reparto, al igual que en la anterior, no hay gran cosa destacable, aunque todos cumplen con lo que se espera de ellos. Quizá lo más curioso sea ver a Christopher Lee haciendo de científico loco como homenaje a su pasado como estrella del cine de Serie B y de terror.
Otro aspecto que tampoco consigue igualar a su predecesora es la banda sonora, pese a estar a cargo de ella de nuevo Jerry Goldsmith no consigue transmitir tanto como la primera e incluso se pierde entre tantos gritos y ruidos que aquí adquieren  la mayor parte del protagonismo.
Pese a que consigue hacerte reír en muchas ocasiones, creo que a Dante, como digo en el título de la entrada, se le atragantó el éxito de la primera, perdiendo toda la magia que Guizmo y aquel pequeño pueblo nos dieron, para traernos algo más similar a los Critters, por poner un ejemplo y que opino que no casa nada con el espíritu que se puede esperar de una continuación de "Gremlins". No digo que no haya que innovar, pero pienso que hay que mantener algo más que los personajes para que al menos tengamos la sensación de seguir viendo las aventuras de Guizmo, obviado en gran parte del metraje, y no una juerga de los monstruitos en un edificio de Nueva York.

jueves, 18 de diciembre de 2014

La cabaña en el bosque. Hemsworth no cuela como universitario.

Por lo que había leído, sabía que "La cabaña en el bosque" era una película idolatrada por unos y vilipendiada por otros; bueno, quizá sea exagerado eso pero vamos, que es de esos films con los que parece no haber término medio. O la amas o la odias.
Joss Whedon me parece un gran guionista y he disfrutado muchísimo con series suyas como Buffy o lo que llevo visto de Ángel, el spin off de la serie de la cazavampiros, y qué decir de "Los Vengadores". Aquí escribe mano a mano con Drew Goddard que es además director de la cinta. Sabiendo quien está detrás de la historia es esperable que "La cabaña en el bosque" no sea una peli de terror al uso y no lo es.
Según avanza el metraje es evidente que Whedon busca homenajear/parodiar al género slasher usando muchos de sus clichés, pero diferenciándose del resto en un pequeño detalle que hace que nos esperemos ver en cualquier momento por ahí a la Mercedes Milá con alguno de sus horrendos modelitos llamando a alguien al confesionario. La Milá no aparece, por fortuna, pero si Sigourney Weaver en otro de esos cameos que, la verdad, podría empezar a ahorrarse porque lejos de tener gracia empiezan a parecerme un tanto penosos.
Como en todo slasher que se precie, tendremos la típica presentación de personajes, tan inverosímiles como suelen serlo en la mayoría de estas producciones. No es solo que Chris Hemsworth sea poco creíble como universitario, que lo es, es que encima nos quieren hacer creer que es una especie de cerebrito y as del deporte al mismo tiempo. Todo esto son exageraciones del guión hechas a posta evidentemente pero no sé, quizá otro actor algo menos conocido y que identificáramos menos como Thor habría funcionado mejor. El reparto en general está correcto para ver lo que estamos viendo, no vamos a pedir peras al olmo.
La cosa se pondrá interesante después de que nuestros protagonistas decidan bajar al sótano de la susodicha cabaña, que es donde descubriremos, pocos minutos después, uno de los puntos originales de la película y que, la verdad, tiene su gracia.
A partir de aquí pues lo típico, gritos, persecuciones, sangre, muertes, más gritos, más persecuciones, las estupideces típicas de los personajes cuando son perseguidos. Me gustó mucho el malote enorme y la peculiar arma de la que hace gala, lo podrían haber aprovechado incluso más.
Entonces es cuando llega ese momento en que uno de los chavales, que parece tener unos treinta y cuatro, como yo, o incluso más se da cuenta de todo el percal y es cuando el guión empieza a irse al garete. Si, porque después de lo que sería el primer "final" me sobra todo de una manera que no sé si soy capaz de explicar. Además, no puedo dejar de decir que esas imágenes que más que homenajear plagian haciendo una mezcla de "Cube" y "13 fantasmas" me parecieron bastante ridículas y una excusa para gastar todos esos litros de sangre digital o de attrezzo que tenían en reserva y enseñarnos a todas las criaturas que habían quedado fuera del juego. Sé que a algun@s será precisamente esa parte la que más les mole pero, en serio, a veces hay que saber cuando acabar una historia y no desvariar de esa manera.
Como comedia de terror funciona a ratos, como homenaje al género, hasta que alargan más allá del primer final y como film se queda en un aprobado porque hasta que se les va el tema de las manos me gustó bastante.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El verdugo. Mucho más que una comedia genial.

No solo de Hollywood vive uno cuando se pone a saldar la cuenta pendiente con el cine clásico y esta obra magna de Berlanga creo, si la memoria no me falla, es mi primer acercamiento al cine patrio de  la época en que primaban más las ideas que el espectáculo.
La película no deja de ser un alegato contra la pena de muerte en la que se usa la figura del verdugo, en los tiempos del garrote, encarnado por un magistral José Isbert y los conflictos que se generan cuando, para poder conservar la casa que les han otorgado, el novio de su hija y marido a la postre, se ve obligado a suceder a su suegro en el gremio. Esta escena es genial sin lugar a dudas, demostrando que la administración funciona igual tanto en dictadura como en democracia.
Tratar un tema tan peliagudo como ese y en aquellos tiempos solo podía funcionar con ese humor negro y a la vez tan surrealista del que hace gala el guión y que plasman de manera sublime todos y cada uno de los interpretes. Es difícil quedarse con alguna escena en particular, aunque la esperpéntica boda y el viaje de trabajo/placer a las Baleares se llevan la palma.
La historia de amor que tenemos como parte central en muchos momentos es engañosa porque tanto José Luis/Nino Manfredi como Carmen/Emma Penella acaban juntos más por la imposibilidad que ambos sienten de ser amados por nadie, debido principalmente a las profesiones del joven y del padre de ella. Sin embargo José Luis si tiene sueños y aspiraciones que ella no comparte y que serán las que, en más de una ocasión, tendrán más carga dramática incluso que el hecho de trabajar quitando la vida a otros, cosa que, como decía Amadeo/José Isbert, alguien tenía que hacer.
Los tres actores nombrados llevan el peso del film y son los más destacados, pero veremos a muchos y conocidos intérpretes con muchos años menos encima, como José Luis López Vázquez o Alfredo Landa, que cumplen a la perfección con sus roles, pese a que el reparto es tremendamente coral y algunos personajes serán testimoniales.
Queda claro a lo largo de la cinta que Berlanga es un grande y el único pero que yo le veo a "El verdugo" es que a veces, son cansinas, por repetitivas, algunas escenas en las que José Luis/Nino Manfredi entra en unos bucles que acaban pasando de hacer gracia a desear que terminen, sobre todo porque eso sucede en varias ocasiones a lo largo del metraje. Entiendo que el personaje es así, pero a mi llegó a resultarme muy cargante.
Los créditos iniciales con la destacada música de Miguel Asins Arbó me encantaron y la verdad es que la melodía me sorprendió mucho, para bien. Parece que en eso Berlanga y su equipo también fueron unos adelantados a su tiempo.
Si hay algo que hay que dejar claro, es que para disfrutar de esta película ha de gustar mucho el humor negro y el surrealismo tan típico de la mejor comedia española, al menos a mi es la que más me gusta. Además, bajo todo ese humor, subyace una dureza muy bien plasmada en las dudas y reticencias de José Luis/Manfredi, con unos últimos minutos que abandonan el tono jocoso para golpearnos con dureza aun sin recurrir Berlanga a imágenes explícitas.
Genial ejercicio de reflexión y condena sobre la pena de muerte que se dulcifica con el humor que destila pese al oscuro trasfondo.
Nota: 9