Y no solo es que no importe, es que la clave aquí es que, cuanto más pequeño, mejor. Pese a que otras, como las películas de "Los Vengadores" me hayan gustado más que esta "tapada" de la segunda fase de Marvel, no me lo pasaba tan en grande viendo una historia de presentación, o primer film, como prefiráis, desde "Iron Man".
Recuerdo, cuando empecé a oír hablar de que esta mega corporación —Disney está monopolizando y de momento para bien— anunció esta cinta, me pasó como a muchos, que no somos lectores asiduos de cómics y que, si nos sacan de lo básico, estamos más perdidos que Chris Evans en un crossover del "Capitán América" con "Los 4 Fantásticos". Sí, reconozcámoslo, todos nos dijimos, "¿Hombre Hormiga? ¿Me hablas en serio?"
Pero claro, todo tiene sentido en cuanto rascas un poco y bajo la superficie, y en mi caso gracias a las misiones especiales del Marvel Avengers Alliance, descubres que Hank Pym/Michael Douglas, el Ant-Man original, tiene mucho que ver con Shield, los Stark —los de industrias Stark no los de "Poniente"— y más temas que lo hacen cuasi imprescindible dentro del universo cinematográfico que Marvel viene creando desde hace unos años.
Si esta creación de Stan Lee ha sorprendido, porque pienso que la mayoría no esperábamos demasiado, es porque se ha limitado a hacer lo que mejor saben hacer, entretenernos. La historia es sencilla, una más, pero es ágil y tiene muchísimo humor. No solo en lo que a Scott Lang/Paul Rudd se refiere, que nos traerá la memoria al Tony Stark de Robert Downey Jr., aunque no en plan playboy/chulo playa, sino por el gran, enorme, Michael Peña; su personaje, las caras de este cuando está explicando cosas o simplemente embelesado, lo cual le pasa a menudo, son de lo mejorcito de la película para mi, me sacaban la carcajada con facilidad.
Por lo demás, en cuanto al reparto, Douglas está más que bien en su papel de mentor, Evangeline Lilly es una "Pepper Potts" 2.0, aunque con más presencia, y Corey Stoll ofrece un villano a la altura de nuestro protagonista.
Si hay algo destacable técnicamente, es lo bien desarrolladas que están las escenas cuando la cosa se pone pequeña, si, pequeña. Desde la primera transformación, pasando por el encuentro con "Falcon" hasta el combate final, donde no solo veremos a Lang usar las ventajas de ser minúsculo y normal a voluntad, sino que lo pasaremos en grande con el duelo entre juguetes. Mención aparte merecen los momentos en que se nos muestra cómo Ant-Man entrena y va logrando crear el vínculo con sus aliadas naturales, para él, no son simplemente insectos y creo que eso es un gran acierto a favor del film.
Sé que much@s andan ya cansados de este boom de los superhéroes en el cine, no es mi caso, pero eso tiene fácil solución, no verlas y escoger entre el resto de opciones que les ofrece la cartelera. Me cansa un poco que se culpe a este tipo de ciclos en el mundo del celuloide de la falta de variedad. Con todos mis respetos, Marvel Studios no es quien debe arreglar los problemas de falta de ideas porque ellos nacieron precisamente para trasladar a los superhéroes del papel a la pantalla. Para los demás, creo que puede se una opción más que válida y refrescante este verano e incluso puede que más de uno se lleve una sorpresa agradable; a mi me pasó.




