sábado, 28 de enero de 2023

Alarma en el expreso, pasajeros al tren.

 

Vuelven los clásicos con Aurora y qué mejor que con una pelicula de Alfred Hitchcock de la que ciertamente no había oído hablar. Cuando ves este tipo de filmes, quiero decir antiguas, esta cinta es de 1938, te das cuenta de que no hay nada novedoso en el cine actual, o si acaso muy poco. En este caso una persona desaparece en el tren Trascontinental y cuando su acompañante comienza a buscarla preguntando a otros pasajeros, nadie recuerda haberla visto. ¿Os suena? A mí sí, sobre todo una escena muy similar a una de la película Plan de vuelo: Desaparecida de Jodie Foster.

Algunas escenas nos parecían un tanto atrevidas para la época pero Hitchcock era un mago no solo  del suspense sino de burlar la censura. Como ese beso que Ingrid Bergman le da a Cary Grant en Encadenados haciendo que el beso sea más largo de lo permitido gracias a pequeñas interrupciones en el beso, así se están besando durante mucho más tiempo de lo que dictaba el decoro. Dicho esto me vuelvo a centrar en la cinta que nos ocupa. Por momentos es difícil no sentir la angustia de la joven que inicia el viaje para reunirse con su prometido y desesperada recorre el tren en busca de la dama que la acompaña. Considero que es una gran película pero por desgracia no es de las más conocidas del maestro del suspense, aunque debería.

Bueno ya doy paso a la reflexión más sesuda de mi querido Sr. Purgatorio.

Ciertamente cariño no es de las más conocidas de Hitchcock, ni su reparto sería el más estelar de la época pero eso no es impedimento para que una cinta de un nivel más que aceptable, muy por encima de la media de mucho cine como churros que se hace cada año en los días que vivimos.

Tito Alfred como siempre, sabe esconder sus cartas aunque el haber visto a día de hoy tanto cine te hace intuir ciertas cosas. Además, como diria King, recoge posiblemente uno de los terrores cotidianos más recurrentes, que alguien con quien estás desaparece y nadie te cree, ya sea sinceramente o porque te están haciendo luz de gas.

El coral reparto está muy bien y es algo de lo que, cuanto más cine clásico veo, más consciente soy, esto es, que en aquellos tiempos el nivel medio de los intérpretes era superior al de las últimas décadas. No porque yo sea de esos que piensan que todo pasado fue mejor en todos los sentidos, sino porque tengo la sensación de que se tomaban su profesión mucho más en serio que la mayoría de la actualidad.

Curioso ver las escenas en las que claramente son todo maquetas, práctica habitual en aquellos tiempos y algunos posteriores en los que no todo se podía arreglar digitalmente.


viernes, 27 de enero de 2023

Cementerio de animales, cuando vuelves todo son enredos.

-"No me gustan las películas de miedo mi amor."
-"No te preocupes cariño, yo te doy la mano y te dejo que me la estrujes. Ya sabes que al final nunca es para tanto."
Bueno esta vez al menos aguanté estoicamente, aunque sustos me llevé unos cuantos pero no tanto como para saltar de la butaca como me ha pasado en alguna ocasión. Esta nueva adaptación de una de las novelas de Stephen King nos mantiene en constante tensión durante la película. Con escenas inquietantes nos narra las nuevas vivencias de una familia que decide trasladarse del bullicio de la ciudad a la tranquilidad que da vivir en el campo... o no. Dentro de las lindes de la propiedad de la familia se halla un cementerio de animales en el que la gente de la localidad acude a enterrar a sus mascotas en una más que perturbadora procesión. En realidad el misterio o los inquietantes sucesos que acontecen, poco o nada a mí parecer, tiene que ver con el cementerio como tal, sino que es algo que va más allá.
Como siempre que hay niños por medio, cosa bastante recurrente en las novelas de Stephen King, la inquietud se incrementa junto con un desasosiego que no te permite relajarte en la butaca.
Del reparto solo puedo decir que "el viejo del lugar" era la única cara conocida para mí, John Lithgow con un papel más que relevante en la historia.
Espero haberte dejado disfrutar de la película mi amor y no haberte cortado la circulación de la mano.

La verdad cielo, es que creo que las manos de todos o casi todos los de la sala acabaron bien. No sé el resto de la sala, pero la pareja amiga que nos acompañó no parecieron sufrir mucho tampoco a lo largo del visionado.
Leí en algún sitio que King estaba más contento con esta adaptación que con su propia novela y algo así nos confirmó también nuestra acompañante, contándonos esa anécdota sobre un manuscrito guardado por el escritor en un cajón por alguna extraña razón que le impedía darlo a sus editores. Personalmente creo que la película funciona muy bien en el primer tercio y a partir de ahí entra en una barrena que no consigue superar salvo en contados momentos, especialmente los recuerdos acerca de la hermana de la madre de la familia.

Un buen reparto y una buena ambientación que quedan lastrados por el sinfín de clichés y de altibajos que tiene la trama con esas típicas cosas que o bien por predecibles o bien por absolutamente increíbles (sí, incluso en una obra de ficción de terror hay cosas que no se las cree ni el más abierto de mente), te sacan de situación.

Lo que sin duda aprendemos con este film mi amor es que lo primero que hay que hacer cuando vuelves del más allá es ir a la peluquería y que por cada adaptación realmente buena de la obra del genio de Maine, hay diez que solo sirven para pasar un buen rato en pareja o con amigos para luego poder destripar todo a gusto.

jueves, 26 de enero de 2023

Babylon, maravillosamente excesiva

 

Cuando vi el trailer sabía que la tenía que ver sí o sí y no me defraudó. La primera media hora es un frenesí de lujuria y desenfreno que aunque no sean imágenes de mi agrado era imposible no mirar. La música te envuelve de tal manera que formas parte de aquella "orgía" visual y sientes deseos de moverte al ritmo de la trompeta que uno de los protagonistas  toca con un virtuosismo propio de las orquestas negras del más delicioso jazz. 

A pesar de lo larga que es, no me resultó pesada en ningún momento, es dinámica y divertida aunque también pone de manifiesto la cara B del glamour del Hollywood de los locos años 20. El paso del cine mudo al hablado fue un cambio que para muchos actores supuso prácticamente el fin de su carrera pero también fue un salto de gigante para la industria. 

Margot Robbie está increíble, me encanta, me enamoré de ella en su papel de Harley Quinn, (algún día me vestiré como ella). De Brad Pitt poco se puede decir que no se haya dicho ya, es un actorazo como la copa de un pino.

Hubo momentos que me reí hasta llorar pero hubo otros de reflexión, no todo lo que brilla es oro. Ahora sí le doy paso a mi sol, el que más brilla entre tanta estrella y el que mejor analiza las pelis. Mejor que yo al menos. 

A veces brillo tanto que me ciego a mi mismo cariño. Aunque ni de lejos analizo las películas mejor que nadie porque todavía soy un cinéfilo sin carnet yo también te amo mucho.

Y de eso va esta cinta, de amor; de amor total y absoluto por el cine aunque también aproveche, una vez más, para poner el foco en los excesos que, aunque aquí sea una interpreación ficticia de lo que se sabe, de seguro se cometían. El poder y el dinero conlleva tener lo que se quiera y eso a la larga nunca es suficiente, así que se necesita más y más.

A pesar de lo dicho, la verdadera orgía del film no es la sexual sino la cinematográfica, no tanto de la que vivimos nosotros en la sala, más bien la de los rodajes a los que asistimos en un metraje largo pero que a mí se me pasó en un suspiro. No sé cómo lo hace Chazelle pero a mí me enamora con cada largometraje suyo que he visto; quizá es porque su innegable amor por la música y el uso que hace de ella me toca fibras que otros no consiguen.

Me gustaría destacar, además de lo ya señalado por mi esposa, que Diego Calva está sublime en la construcción de su Manny, tan identificable con el potagonista de otra oda al cine como es Cinema Paradiso. El resto del casting está también especialmente inspirado, con escenas tanto hilarantes como dramáticas en esta montaña rusa que sonrojaría a la Babilonia bíblica.