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jueves, 2 de febrero de 2023

Jezabel, miradas que enamoran y que matan

A veces resulta difícil encontrar cine clásico en las plataformas actuales, así que había que aprovechar que la emitían en la televisión y no perdernos esta joyita de William Wyler protagonizada por Bette Davis y Henry Fonda. Una vez más Davis se come la pantalla en todos los planos en los que aparece. Su porte, da igual cuál sea el papel que esté interpretando, resulta de algún modo soberbio y majestuoso. 

Nuestra protagonista es un ser caprichoso e inmaduro que no duda en hacerse el centro de atención anteponiendo sus propios intereses a los de los demás. Pagará un alto precio por ello. Henry Fonda en su papel de prometido da una lección más que merecida a Julie/Bette Davis y también está fantástico en su rol.

La Jezabel de la Biblia no tuvo un buen final. La Jezabel que nos ocupa no tuvo un final tan dramático, ¿o sí? 

Pues no podemos decirlo sin destripar cariño así que todos tendrán que verlo si quieren saber cómo acaba esta sureña interpretada por la Davis.

Ciertamente la cinta tiene algunos momentos icónicos como el baile que el personaje de Fonda usa para darle la lección más dura que le han dado a Julie y qué decir de los diálogos entre el entorno sureño y la recién llegada norteña en un determinado momento de la película. Máxime cuando creo que, si hoy en día no parecen cerradas, en los años treinta del siglo pasado aún debían sangrar las heridas de la guerra librada para acabar con la esclavitud.

Nunca he visto tan bella a Davis como aquí y con unas miradas tan capaces de incitar al pecado como de convertirte en piedra o incluso matarte si eso fuera posible. Está sublime en su interpretación, con Fonda un poco a la zaga pero maravilloso. No puedo dejar de mencionar a Fay Bainter, que interpreta a la tía de Davis, y que es la mejor actuación secundaria del film por mucho.

La dirección de Wyler termina de redondear una película que, quizá menos famosa que otra con la que coincide en temática como es Lo que el viento se llevó, pero que indudablemente merece ser vista por los fans de Bette Davis en particular y del cine con mayúsculas en general.

sábado, 28 de enero de 2023

Alarma en el expreso, pasajeros al tren.

 

Vuelven los clásicos con Aurora y qué mejor que con una pelicula de Alfred Hitchcock de la que ciertamente no había oído hablar. Cuando ves este tipo de filmes, quiero decir antiguas, esta cinta es de 1938, te das cuenta de que no hay nada novedoso en el cine actual, o si acaso muy poco. En este caso una persona desaparece en el tren Trascontinental y cuando su acompañante comienza a buscarla preguntando a otros pasajeros, nadie recuerda haberla visto. ¿Os suena? A mí sí, sobre todo una escena muy similar a una de la película Plan de vuelo: Desaparecida de Jodie Foster.

Algunas escenas nos parecían un tanto atrevidas para la época pero Hitchcock era un mago no solo  del suspense sino de burlar la censura. Como ese beso que Ingrid Bergman le da a Cary Grant en Encadenados haciendo que el beso sea más largo de lo permitido gracias a pequeñas interrupciones en el beso, así se están besando durante mucho más tiempo de lo que dictaba el decoro. Dicho esto me vuelvo a centrar en la cinta que nos ocupa. Por momentos es difícil no sentir la angustia de la joven que inicia el viaje para reunirse con su prometido y desesperada recorre el tren en busca de la dama que la acompaña. Considero que es una gran película pero por desgracia no es de las más conocidas del maestro del suspense, aunque debería.

Bueno ya doy paso a la reflexión más sesuda de mi querido Sr. Purgatorio.

Ciertamente cariño no es de las más conocidas de Hitchcock, ni su reparto sería el más estelar de la época pero eso no es impedimento para que una cinta de un nivel más que aceptable, muy por encima de la media de mucho cine como churros que se hace cada año en los días que vivimos.

Tito Alfred como siempre, sabe esconder sus cartas aunque el haber visto a día de hoy tanto cine te hace intuir ciertas cosas. Además, como diria King, recoge posiblemente uno de los terrores cotidianos más recurrentes, que alguien con quien estás desaparece y nadie te cree, ya sea sinceramente o porque te están haciendo luz de gas.

El coral reparto está muy bien y es algo de lo que, cuanto más cine clásico veo, más consciente soy, esto es, que en aquellos tiempos el nivel medio de los intérpretes era superior al de las últimas décadas. No porque yo sea de esos que piensan que todo pasado fue mejor en todos los sentidos, sino porque tengo la sensación de que se tomaban su profesión mucho más en serio que la mayoría de la actualidad.

Curioso ver las escenas en las que claramente son todo maquetas, práctica habitual en aquellos tiempos y algunos posteriores en los que no todo se podía arreglar digitalmente.


sábado, 21 de enero de 2023

Atrapa a un ladrón, antes de que te robe el corazón

Qué ganas tenía de volver a ver esta película y que mi querido esposo la disfrutara por primera vez. Nunca me canso de Cary Grant, me parece no solo uno de los mejores galanes de la época dorada de Hollywood, sino el mejor. La elegancia de Cary Grant en esta película es sublime y su compañera de reparto no podía ser más hermosa. Rodando esta película Grace Kelly conoció al príncipe con el que un año más tarde se casaría. Algunas escenas me parecen fantásticas. Grant se zambulle en el agua mostrando su fantástica forma física y una joven celosa se atreve a llamar "vieja" a Frances/Grace cuando esta contaba con tan solo 26 años. Marcado contraste con Grant que ya tenía 51 años. 

Es una cinta que tiene intriga, glamour y romanticismo a partes iguales. Mereció el Óscar a mejor fotografía del mismo modo que el Sr.Purgatorio lo merece por ser el mejor marido. 

No sé si seré el mejor marido pero si que estoy seguro de que ni en mis sueños imaginé nunca que ib a tener una esposa y compañera de vida como tú. Si hay algo en lo que me ha sonreído la vida es en estos últimos años convulsos, eres tú. Y después del momento moñas vamos con lo importante, hablar de esta maravilla, una más, de Hitchcock.

Poco más puedo decir ya de Grant porque siempre lo bordaba sin importar el género y sus trabajos con Hitchcock son una muestra constante de ello. Las dos féminas coprotagonistas le dan la réplica perfecta con escenas maravillosas como la mencionada por mi amada en el mar y también en los momentos que comparten a solas cada una con Grant.

Hablando ya del genio Alfred, las tomas en las persecuciones de coches y lo bien que transmite la tensión cuando Kelly va conduciendo, a pesar de la obviedad de que muchos momentos son rodados en estudio con el coche sin moverse del lugar me parecen dignas de elogio. Las caras de Cary, como siempre, impagables. Además quién no ha intentado pisar el freno como él cuando vas de copiloto con alguien que connduce como un loco.

Quizá por haber visto ya tanto cine, lo que menos pueda sorprender sea el guión, porque hoy el tema del ladrón que ayuda a la policía o que va a por otro ladrón es algo recurrente. Así con todo, los giros, aunque se vean venir, son suaves, a diferencia de la conducción de Grace, y los disfrutas hasta llegar a una resolución que te mantiene el corazón en un puño en esos verdes tejados. Una más de mis pendientes vistas y otra que se cuela entre mis preferidas. 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Con Faldas y a lo Loco, perfecta para la entrada 600

"Cariño, ve pensando una peli, un clásico para la entrada 600 del blog." Con estas "instrucciones " de mi querido motelero se dispuso mi cabeza a trabajar para que la película elegida fuera especial, como especial es haber llegado a 600 entradas. Tenía claro que tenía que ser una comedia y no podía ser otra que Con Faldas y a lo Loco. Estoy segura de que no hay amante del género que no "idolatre" esta cinta. El maravilloso trío protagonista creo que no tiene parangón dentro de la época dorada de Hollywood. Jack Lemmon y Tony Curtis están magníficos en su papel de músicos que huyendo de una redada en un tugurio en el que el "café" fluye de manera descontrolada en un país en el que impera la ley seca, son testigos de un tiroteo por parte de una banda mafiosa. Al ser descubiertos huyen disfrazados de mujer como músicos en una banda femenina. Esa imagen de Josephine/Curtis y Daphe/Lemmon no tiene precio. Y eso sin hablar de la bellísima y exhuberante Marilyn Monroe, que deja a más de uno sin aliento con una figura llena de curvas que quita el hipo. (Sí, ya sé que te encantan sus curvas querido, pero ¡respira!). Eso es una mujer y no muchas de las escuálidas que esta sociedad absurda nos quiere imponer como cánones de belleza.
Billy Wilder el director, nos trae una de las comedias más divertidas llena de diálogos ingeniosos y situaciones tan cómicas que no os la podéis perder, nuestros protagonistas caminando en tacones, la fiesta en el tren, y los hombres que pretenden a nuestras "protagonistas" son incomparables dentro del cine de humor blanco y sin zafiedades. Ganadora de un Oscar al Mejor Vestuario, es una cinta merecedora de más de un visionado.
Espero querido que mi elección haya sido de tu agrado, y que no solo te hayas reído sino que hayas disfrutado de ese regalo para la vista que es Marilyn.
Como siempre cielo, tu elección fue inmejorable y siempre es agradable ver a Marilyn con todas esas curvas, aunque más agradable aun es la realidad que yo puedo ver de vez en cuando. Hay que decir que hoy es casi imposible ver a una actriz comerse así la pantalla con vestidos así de ajustados y que al ponerse de perfil se le note que incluso tiene esa curvita en la tripa que hoy molesta tanto pero que a mi, personalmente me gusta más que esos vientres exageradamente planos que tan de moda están.
La historia puede no sorprender a muchos en estos tiempos, pero travestir a dos de los mejores y más conocidos actores del momento como eran Lemmon y Curtis y tener incluso un par de escenas donde de manera más o menos explícita se trata el tema "LGTB" ya la hacen muy arriesgada tanto en guión como en ejecución.
La cuestión es que, a diferencia de muchas comedias actuales, no estamos ante la típica sucesión de gags que en el fondo no nos cuentan nada, sino que aquí todo tiene sentido para llevarnos de la mano por una trama de enredos en la que la química del trío protagonista y la mano de Wilder en la dirección la encumbran a la categoría de obra cumbre del género, del cine y en una de esas cintas imprescindibles en la lista de "vistas" de cualquier cinéfilo que se precie.
Como dicen en la última y conocidísima escena, nadie es perfecto. Lo que si puedes encontrar es a esa persona que es perfecta para ti y con ello basta. Esperamos seguir con vosotros al menos cien entradas más.

sábado, 2 de abril de 2016

Frankenstein 1931, los clásicos también pueden dar mucho miedo

Siempre que vemos este nombre pensamos en el monstruo  de cabeza grotesca y cuadrada cuyo cráneo está atornillado. Lo cierto es que, y creo que no descubro nada, Frankenstein no es el nombre del monstruo sino de su creador. Supongo que el afán del ser humano en muchos casos reside en jugar a ser Dios y crear vida. Esta vez es una película de más o menos terror, pero lo cierto es que se sigue experimentando y probando "el dedo de Dios" una y otra vez. Bueno filosofías aparte, esta joyita del cine clásico del terror de 1931, no podía más que ocupar una de nuestras noches de "pelimantacariñines". A pesar de que era una cinta que ya había visionado de jovencita, recordaba muchas de sus escenas, quizás es porque marcó mi mente tierna y cándida. Descubrir aquel ser monstruoso e iracundo no puede dejar indemne una sensibilidad adolescente de los años setenta. En fin, que me disperso una vez más, la película de corto metraje y desconocidos actores en su mayoría, al menos para mí, no hace que sea menos valiosa para cualquier cinéfilo clásico que se precie o a cualquier amante del cine de terror de ayer y de hoy. Los gritos del monstruo magníficamente interpretado por Boris Karlof ponen los pelos como escarpias al espectador. No podemos obviar la escena de la dulce e inocente niñita que de manera amigable, tal y como hacen los niños le regala una flor. Quizás fuera esa la escena que más me impactó principalmente por todo lo dicho con anterioridad. Creo que la música es acertada en una ambientación oscura y húmeda, no solo porque la cinta fuera en blanco y negro, sino porque el entorno así lo requiere.
Mucho ha avanzado la ciencia desde entonces, todo tipo de trasplantes se han hecho, incluso los nazis hicieron experimentos tan horribles que mejor no mencionar, sin embargo aprovechemos todo lo bueno de la ciencia pero dejemos a un lado las aberraciones.
Creo que me he puesto demasiado filosófica para decir que la película me gustó y que merece vuestro visionado. Yo seguiré disfrutando de pelis con el "monstruo" del amor rondando a mi vera.
Si, cielo, así rondo yo en las oscuras noches, tan oscuras como esos primero y sublimes minutos de esta cinta cuya ambientación es de las mejores que he visto, no solo en cine clásico, con una primera mitad que pone la carne de gallina, gracias en parte a la música pero sobre todo por los guturales alaridos que brotan de la garganta de ese ser al que, jugando como siempre a ser Dios, trata de crear un hombre demasiado pagado de sí mismo y que justifica todo en nombre de la ciencia.
Siendo sincero, yo ni siquiera a Karloff lo conocía más allá del nombre así que para mi todo el reparto es desconocido y de nuevo, como me sucedió con El retrato de Dorian Gray, donde tampoco me sonaba nadie pero todos me parecieron estar muy por encima de lo que se suele ver hoy en día en una producción de medio calado. Evidentemente es quien encarna al monstruo quien más impacta y no me extraña que a mi amada Sra. Purgatorio le sucediera eso, teniendo en cuenta que el cine de terror no es de sus favoritos y que incluso a veces, cuando hemos visto las películas en la distancia, ha tenido que dejar su visionado. No obstante, considero que hay interpretaciones muy destacables en este pequeño, por su duración, film que no deberían pasar inadvertidas para los amantes del buen cine sea del género que sea.
En definitiva nos encontramos ante una cinta que se ve en un suspiro y que demuestra que desde hace mucho tiempo está casi todo inventado, sobre todo en lo que a ambientación se refiere y que supuso el inicio de la leyenda de uno de los actores más importantes en un género que suele recibir pocos halagos del gran público y aun menos de la crítica. Espero que mi preciosa flor me traiga más de estos monstruos y de ese celuloide en blanco y negro que asusta sin necesidad de grandes efectos especiales y que yo disfruto como un crío a su lado.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Murieron con las botas puestas después de morir de amor

Uno de los propósitos de nuestras noches de clásicos es tocar todos los palos así que llegó el turno del western que fue calificado como glorioso y absolutamente irresistible. Ciertamente la historia del general Custer con una primera parte hasta cierto punto hilarante, nos narra las peripecias de un  joven  Custer, magníficamente interpretado por Errol Flynn, cuyo descaro e indisciplina le conllevará más de un problema dentro de la academia militar. Sin embargo a pesar de este hecho será enviado a luchar en la Guerra de Secesión, y no solo eso sino que debido a la acuciante necesidad de oficiales será designado para un puesto de mando. Su peculiar manera de dar órdenes de manera brusca, le acarreará una fama nada agradable. Después de la guerra y contraer matrimonio con la hija de un rico banquero, Olivia de Havilland, fue destinado a luchar contra los indios liderando el Séptimo de Caballería, en la famosa batalla de Little Big Horn. Creo que la historia todos más o menos la conocemos y lo desafortunado de las decisiones tomadas a cargo de los nuevos colonos que incumplen casi sistemáticamente sus acuerdos con los auténticos habitantes americanos, los indios. A este respecto me viene a la mente esa gran producción del año 1990 que a mí personalmente me fascinó como fue "Bailando con Lobos" y las terribles injusticias cometidas contra los indios. Pero esta es una cinta que merece su propia crítica, quizás a mano de nuestro magnífico colaborador @frikiblog.
En cualquier caso, "Murieron con las Botas Puestas" es una pequeña joya del cine de la época dorada de Hollywood que merecía un hueco en nuestro Motel. Ellos murieron en la batalla, en la lucha por lo que creían y yo moriría por ti y por el triunfo de nuestro amor.
La verdad, cielo, es que hay cosas y personas por las que merece dar el todo por el todo y sin temor a equivocarme puedo decir que tú eres una de ellas, igual que lo hacía el joven militar por la adinerada muchacha en esta atípica película.
¿Qué por qué digo que es atípica? Pues por lo que mi amada Sra. Purgatorio ha dicho de esa especie de división en dos partes que tiene la historia; una de comedia en la que incluso la relación entre los dos jóvenes enamorados tiene mucho de comedia romántica,  incluida esa criada negra que les sirve de ayuda y otra en la que todo el registro cambia para convertirse en un drama, mostrando el elenco, sobre todo Errol Flynn, una capacidad admirable para cambiar de un tono a otro.
El principal problema de esa dicotomía argumental es que tienes la sensación de que has cambiado de cinta así de repente y hace que cueste mantener la misma conexión con la trama y los personajes. Quizá, como en tantos films biográficos, el problema es que se quieren o necesitan contar demasiadas cosas en poco tiempo, puesto que la vida de personalidades como Caster están plagadas de sucesos importantes y dos horas no dan para tanto. No es que lo que nos cuentan no sea de interés pero el cambio de ritmo y de la manera de contarlo hace que se nos pueda acabar haciendo algo larga a pesar de ser una buena película.
Si  he de quedarme con algo es con las interpretaciones de Flynn y Olivia de Havilland, aunque si de verdad he de quedarme con algo del cine clásico es de disfrutarlo contigo mi amor.

jueves, 18 de febrero de 2016

El Chico, aprendiendo lo que es importante en la vida

Quien nos lo iba a decir, incluso con el cine mudo nos hemos atrevido, aunque hemos de reconocer que la decisión viene tomada como consecuencia de la petición de nuestro seguidor y fiel lector Barry. Cinéfilo y friki del telesketch como pocos, nos solicitó el visionado y posterior crítica de esta gran joya del cine mudo del insuperable Charlie Chaplin. Nunca habíamos disfrutado de esta cinta que sin duda nos ha llegado a emocionar. El grotesco vagabundo que sin comerlo ni beberlo se encuentra con un bebé en los brazos y del que decide hacerse cargo, no solo desprende una enorme ternura, sino que nos muestra que no son necesarias demasiadas cosas para sentirse la persona más rica del mundo si se desprende amor a espuertas. Muchas veces la necesidad de amar es tan abrumadora que incluso un pequeño y desconocido ser se convierte en el objeto de nuestro amor. Sus ingeniosos golpes de humor, al fin y al cabo es una comedia, atenúan de algún modo la miseria de nuestros protagonistas. Sin embargo la vida en sus vueltas, en ocasiones inmisericordes, nos lleva por derroteros desconocidos haciendo que incluso en medio del infortunio nos llevemos maravillosas sorpresas cruzando en nuestro camino a personas fascinantes que llegarán a formar parte de nuestras vidas o dando ese giro que hace falta para ser completamente felices. Mi vida dio un giro de noventa grados cuando te conocí y sin duda terminará el giro de ciento ochenta grados que hará perfecta nuestra circunferencia.
Pues si cariño, generalmente no se me olvida cuando nos han hecho una petición y menos aun si se trata de alguien como el gran @BarrySpawn88 una enciclopedia andante del cine de todo tipo y calidad. Él sabe por qué digo esto último jejeje.
Si la memoria no me falla creo que lo único que he visto de la época del cine mudo fue hace unos años "El maquinista de la general" que me encantó. Y es que el cine si es bueno de verdad, no entiende de épocas ni de técnicas y te hace sentir, como lo ha hecho esta pequeña, por duración y modestia, obra de arte del celuloide del, también pequeño de tamaño, gran Chaplin.
Además de los geniales gags, sobre todo las persecuciones, si hay algo con lo que me quedo es con la música, a cargo también del propio protagonista y con el niño, que consigue estar a la altura del vagabundo más famoso de la historia del cine. Consiguen ambos ser tiernos en todo momento, con un humor blanco que no necesitaba de zafiedades pero que también sabía ser muy irónico y hacer que para el espectador fuera amable el visionado de una historia que en realidad tiene mucho más de drama que de comedia a pesar de que la película sea de este último género y nos haga reír como muchas intentan hoy en día y no consiguen.
Al igual que mi amada Sra. Purgatorio no puedo hacer otra interpretación de lo que vimos que no sea la de que para ser feliz no se trata de cuánto se tiene, sino de la calidad de lo que se tiene. El dinero es algo imprescindible para subsistir y para obtener parte de la calidad de vida necesaria pero, además de esa parte material, existe una emocional que es de la que hoy parecen olvidarse la mayoría. Por poneros un ejemplo, el Motel está menos activo y cuando lo está casi nunca nos acercamos a cifras que hubo el año pasado en verano pero yo me siento más feliz y completo ahora, como se sentía ese niño con el único padre que había podido conocer.
Totalmente recomendable para todos y como ya sabéis, si hay alguna película de cine clásico que os gustaría que estuviera y sobre la que aun no hayamos opinado no tenéis más que decirlo, que para nosotros no hay nada mejor que acurrucarnos así bien pegaditos a disfrutarlas para luego plasmar aquí lo que sentimos.

martes, 2 de febrero de 2016

Siete novias para siete hermanos, sonriéndole y cantándole al amor

Esta vez la elección ha corrido a cargo de mi querido Sr. Purgatorio, y sin duda ha sido una buena elección. Un musical de este calibre tenía que tener cabida en el Motel. Ha sido un deleite disfrutarla junto a ti. Inspirándose en la leyenda del rapto de las Sabinas por los romanos, vio el productor Jack Cummings un musical en las colinas de Oregón. Stanley Donen se pondría a los mandos de la dirección, sin duda veterano ya en estas lides, fue codirector del gran éxito "Cantando bajo la lluvia" y "Un día en la ciudad", además de otras producciones. El letrista, Johnny Mecer que aunque no sabía leer partituras había creado grandes melodías como la deliciosa Moon River de "Desayuno con diamantes", acertó también de pleno con la letra de las canciones de esta cinta.
El elenco, bailarines en su mayoría aunque también había algún acróbata, hace las delicias del espectador. Siete eran los hermanos Pontipee, que el director deseaba se diferenciaran claramente del resto de los muchachos del pueblo, eso se solucionó eligiendo a todos ellos pelirrojos y vistiéndolos de llamativas casacas. Es curioso que  la cinta consiguiera pasar la censura teniendo en cuenta el claro síndrome de Estocolmo, en paños menores, que se pone de manifiesto. Una historia de amor adorable con una más que valiente Milly/Jane Powell que sin saberlo se enfrentará a una ardua tarea de la que saldrá más que airosa. Magnífica película para disfrutar en familia una de estas tardes de domingo tristes y oscuras que os llenará de luz y alegría. Es que el amor siempre llena de color nuestro mundo impeliéndonos a dar saltos y a dar rienda suelta a nuestros instintos, desde el amor más dulce y tierno al más apasionado y salvaje, ¿no es así querido?
Sin duda mi amor y lo mejor es cuando todos esos amores se tienen al mismo tiempo y con la misma persona. Como tú has dado ya los datos más curiosos e incluso técnicos yo me voy a limitar a hablar a nuestros fieles lectores sobre por qué tenía tantas ganas de ver esta película dentro de nuestros clásicos.
Normalmente, en los musicales más conocidos, el amor en torno al que gira la trama, casi siempre suele haber algo romántico de por medio en los que han pasado a la historia del cine, ocasiona más drama y sufrimiento que otra cosa. No es que eso no esté bien pero difícilmente conecta con un chaval, como si lo hace esta cinta, que a pesar de tener momentos dramáticos, es una comedia, una oda a la vida y, a pesar de lo que el tema del rapto pueda hacer pensar, una buena forma de plasmar la lucha de sexos o, más bien, de contarnos que ni unos son tan machitos como quieren hacer creer ni las otras tan frágiles cómo pudiera parecer. Os he soltado este rollo porque igual algunas quieran ver en este film una temática machista pero en mi opinión eso se diluye mucho a lo largo del metraje, gracias sobre todo al personaje de Milly.
De jovencito veía esta película muy a menudo y de algún modo soñaba en ser como alguno de esos hombres tan profundamente enamorados casi que a primera vista, cosas que hoy en día no son computables por una sociedad tan racionalizada que reduce todo a reacciones químicas del cerebro. Al menos en el cine si podemos disfrutar estas cosas y creerlas al menos durante un par de horas. También me imaginaba siendo capaz de ejecutar esas piruetas, he alucinado siempre con la parte del granero, y esos bailes que, no solo eran espectaculares, sino también muy divertidos.
Y qué decir de las canciones, capaces de transmitir con mucho humor cómo ven, o veían, hombres y mujeres el amor o más concretamente la manera de cortejar y ponernos la carne de gallina viendo a esos tiarrones cantando y suspirando por esas chicas que han tenido que dejar atrás. Mi chica hablaba de la censura en referencia a una determinada escena, yo veo más insinuante y fuera de lugar para la época los gestos de la protagonista cuando intenta enseñar a los hermanos de su marido cómo han de "entrarle" a las chavalas.
En definitiva es para mi una de esas películas con las que soy más subjetivo que con ninguna porque yo no puedo decir que sea el mejor musical de la historia pero para mi es el mejor musical.

viernes, 22 de enero de 2016

Rebeca, mejor si hubiera sido chalequito

La lista es tan larga y las obras maestras tantas que resulta sumamente difícil escoger una película para nuestra noche de clásicos, aunque independientemente de cuál sea es siempre una noche mágica y especial, tan especial como tú querido. Así que en esta ocasión me decanté por esta cinta de Hichtcock  de perturbador comienzo que yo definiría como un melodrama gótico. Nuestra protagonista, Joan Fontaine, es una joven humilde que trabaja como dama de compañía de una ricachona ligeramente déspota. Durante una de sus visitas a Montecarlo conoce al rico y viudo Maxim de Winter/Laurence Olivier. Su enamoramiento es tal que de inmediato se casan trasladándose a la mansión Manderley donde una más que inquietante ama de llaves le recordará constantemente la hermosura y elegancia de la anterior Sra. de Winter, Rebeca.
La primera parte hasta que finalmente se trasladan a la mansión resulta realmente tediosa y falta de fluidez, digamos que carece del encanto que se presume a un flechazo de este calibre, como una Cenicienta y su príncipe. Laurence Olivier me parece muy forzado en su papel, sin un ápice de química con su pareja cinematográfica, resultando sus escenas amorosas como si estuviera besando a una mugrienta y harapienta Cenicienta.  Joan Fontaine encarnando la joven y tímida esposa  de pocos arrestos, realiza bajo mi punto de vista una buena interpretación aunque en más de una ocasión dan ganas de zarandearla para que espabile. La palma se la lleva el ama de llaves, la Sra. Danvers/Judith Andersson con un rostro que raya en la locura y una relación un tanto enfermiza con la anterior Sra. de Winter. La música de la cinta me gustó mucho desde el primer momento y como en muchas otras obras del cine clásico, seguramente muy conocida por muchos de vosotros. A pesar de todo lo comentado considero que aunque es una buena película dista mucho de ser de las mejores de Hichtcock bajo mi humilde punto de vista. Ganadora de dos Oscar, a mejor película y mejor fotografía, es de esos clásicos que bien merece al menos un visionado. Por suerte para mí ningún ama de llaves me dirá que las habitaciones del Motel están decoradas al gusto de la anterior Sra. Purgatorio, porque la Sra. Purgatorio soy yo.
Como ya ves, la habitación que es tuya en exclusiva siguió tal y como la dejaste cuando tuviste que irte pero ni hubo antes no habrá después ninguna otra Sra. Purgatorio. Lo de la decoración además lo dejo totalmente en tus manos. igual que la elección de los clásicos, porque ya sabes que esos temas a mi se me dan mal tirando a fatal.
Es muy difícil aportar algo distinto a lo que ha dicho mi amada porque realmente creo que para pocos resultará difícil darse cuenta de que en este film a "Tito Alfred" se le nota que eso de hacer introducciones largas en sus historias no le funciona excesivamente bien. Si nos damos cuenta, es un director que siempre nos mete muy rápido en el meollo del asunto y opino que si la cinta hubiera empezado cuando los recién casados llegan a esa mansión que asusta nada más verla, igual que a la joven protagonista, no nos habríamos perdido nada y la manera de ser de la segunda Sra. de Winter habría quedado bastante clara en la interacción con el servicio de la casa y con su marido.
Es impactante para mi ver tan poca química en estos visionados de cine clásico como la que vemos entre Olivier y Fontaine, dándome la impresión incluso en algún momento que cuando él intenta ser cariñoso con ella por una escena, la joven de alguna manera lo aparta de sí. Es que generalmente en estas películas transmiten tanta pasión y tanto deseo con tan poco que me noto que me falta algo cuando eso no sucede. Además he de decir que al menos en esta cinta ninguno de los dos que encabezan el reparto me ha dejado esa sensación que si me dejaron Audrey Hepburn, Cary Grant o tantos otros. Incluso me atrevería a decir que me quedo con los secundarios pues me dejaron mucho más satisfecho en términos generales.
En los aspectos técnicos si que considero que Hitchcock vuelve a demostrar que es un genio del suspense, con planos geniales, juegos de luces y sombras impresionantes y sabiendo esconder el giro muy bien casi hasta el final para sorprendernos y que suframos con esa muchacha que no sabe muy bien qué hace en esa casa ni en ese matrimonio y que demuestra en el último tercio del metraje una fuerza y una personalidad inesperadas.
Un buen film, como suele ser habitual en el que me atrevo a decir a falta de ver muchos clásicos, que difícilmente será desbancado como mi director favorito, que habría sido mucho más redondo simplemente con acortar bastante la parte inicial y cumplir esa frase que se atribuye al maestro de que ninguna película debe durar más de lo que aguante la vejiga humana. Qué ganas de la próxima peli cariño con ese caprichito que me has permitido :)

viernes, 15 de enero de 2016

El tercer hombre, un misterio demasiado visto

Estoy prácticamente segura de que aunque no hayáis visto la película su banda sonora os resulta  familiar. Su música es más que peculiar sobre todo para una cinta enclavada dentro del cine negro. Su melodía interpretada por Anton Karas con una cítara, llegará a ser una de las más famosas bandas sonoras dentro del cine clásico. Este film de 1949 nos narra la historia y periplo de Holly Martins buscando el motivo de la muerte de su amigo Harry Lime que aunque accidental, las circunstancias que lo rodean le parecen más que sospechosas. El protagonista Orson Welles, no aparece hasta mediada la película sin embargo su papel más que relevante nos llevará a despertar en nosotros una cierta aversión, aunque no es por el motivo del que era objeto de bromas por parte de sus compañeros de profesión. (El pobre Orson era siempre blanco de demasiadas bromas debido a su sobrepeso, relacionándolo siempre con productos charcuteros procedente del cerdo). Esas cosas no se hacen, están muy feas y es de mala educación.
Disfruté de su visionado hace mucho tiempo, de hecho solo recordaba alguna de sus más famosas escenas como las persecuciones por el sistema de alcantarillado de Viena. No es casualidad que se desarrolle en esta ciudad, que parece ser refugio para todo tipo de traficantes y maleantes. En escena aparece una mujer que de algún modo será el hilo conductor que llevará a Holly/Joseph Cotten a esclarecer la muerte de su amigo, con su propia historia tocada por el acoso nazi. Considerada una obra maestra por muchos profesionales del cine, era un imperdible para el Motel. El Tercer Hombre llega a los clásicos para quedarse lo mismo que mi motelero favorito que para mí es el primer hombre.
Si es que, cómo puede uno empezar a escribir sin sentir ese calorcillo que se instala en la tripa y se extiende por todo el cuerpo con esa última frase que siempre guardas para dedicarme especialmente a mi, ains. Lo cierto es que es ese pie el que siempre me facilita la escritura y el que me inspira cada día para seguir trayendo estas críticas tan especialitas que os hacemos en el Motel, ya sea juntos o por separado.
Respeto enormemente la opinión de los demás, ya sean profesionales o compañeros que escriben como nosotros por amor al arte y para compartir su visión de cada película o serie que pasa ante sus ojos, y es posible que quienes tildan de obra maestra a esta cinta tengan razón de una manera objetiva pero yo, aunque veo momentos de indudable maestría, no consigo ver que todo sea tan redondo. Conste en mi favor que yo huyo incluso con las películas que a mi me entusiasman sobremanera de catalogarlas como obras cumbres, lo mismo que en general huyo de usar vocablos como mierda para definir un film, aunque esto último a veces es inevitable.
Quizá lo que me sucede sea que cuanto más cine clásico veo, más consciente soy de que se salía poco de los mismos géneros y eso hace que, como en el caso de esta peli, empiece a resultarme difícil no ver que, al igual que hoy, la originalidad en las tramas es escasa. No obstante, es indudable que tiene un par de buenos giros argumentales a pesar de que puedas esperarlos.
Genialmente ambientada, nos hace sentir lo que debía ser vivir en una ciudad de Europa del este que, cual pastel, se habían repartido en porciones quienes salieron victoriosos de la mayor contienda bélica del pasado siglo. En ese sentido también es remarcable esa escena que mi adorada Aurora recordaba después de tantos años; me refiero evidentemente a todo lo que acontece en las alcantarillas. Los juegos de luces y sombras son magníficos pero lo que consiguieron Carol Reed y su equipo con el sonido me parece sublime. Si en aquellos años hubiera podido el público disfrutar algo así con el sonido envolvente actual más de uno se habría angustiado realmente en la sala. Solo por esa parte ya me mereció la pena el visionado.
En mi opinión la cinta gana muchos enteros cuando aparece un, aun delgado, Orson Welles, que con muchos menos minutos en pantalla consigue construir su personaje de manera mucho más satisfactoria que Cotten. También me gustaría destacar a Alida Valli bordando esa mujer tan habitual en el cine clásico que pudiera parecer desvalida y a rebufo de los hombres pero que en realidad es mucho más fuerte y valiente que la mayoría de caballeros que la rodean. Como la vida misma, vamos.
Una genial banda sonora y una puesta en escena, en todos los aspectos técnicos, por encima de la media no consiguieron para mi ser suficiente para enamorarme porque tuve con todo lo demás la sensación constante de estar viendo más de lo mismo. Y en mi caso cariño además de ser la única en la lista has conseguido que piense que no será necesario ese refrán de a la tercera va la vencida.