Quién le iba a decir a Stephen King, escritor denostado por muchos donde los haya, que tendría que aparecer Frank Darabont para que demostrara que de sus historias se podía sacar una película que muchos o casi todos unánimemente consideraran como una de las grandes de la historia del cine. Ahora alguno estará pensando "Pero está El resplandor, de Kubrick"; no damas y caballeros, es que yo no hablo de cine de terror, porque lo crean ustedes o no, eso solo lo sabemos quienes hemos leído mucho a King, el maestro del terror de Maine, escribe mucho menos terror al uso de lo que parece. Y ahí estaban esas "Cuatro estaciones", que aquí se dividieron en dos libros y que han dado lugar a dos geniales adaptaciones, "Cuenta conmigo" es la otra, y a una tercera, "Verano de corrupción", con una calidad por encima de la media de los penosos, en su mayoría, traslados del papel al celuloide que suelen sufrir las obras de King.
En esta película, desde los primeros minutos ya somos conscientes de que nos encontramos ante algo grande, porque tanto Tim Robbins como Morgan Freeman demuestran su saber hacer y porque todo es totalmente creíble. Vemos presos, no actores; vemos a los guardas, no a intérpretes muy bien caracterizados, porque el trabajo de vestuario, al igual que el de ambientación es maravilloso.
Como en toda buena cinta carcelaria que se precie, veremos como, dentro de la prisión, aun siendo culpables de delitos que a muchos nos harían estremecer, hay de todo, gente buena y mala y sobre todo, gente que ya no sabe de otra vida que no sea la que conocen allí, entre paredes y rejas, y que nos traerá algunas de las escenas más emocionantes, de esas que te encogen el corazón y que te hacen entender que, como dice Red/Freeman en un determinado momento, más que resocializar a los presos, esas condenas los "institucionalizan".
Podemos decir que Robbins y Freeman están sublimes ambos, porque es la pura verdad, pero diría que en pocas películas, quizá en ninguna, he visto a un reparto tan variopinto de secundarios que consigan ser tan creíbles como lo son los de "Cadena perpetua". Es obvio que el trabajo de dirección de Darabont y la implicación de todo el plantel dio sus frutos.
El trabajo bien hecho tiene recompensa y es obvio que en esta producción todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, incluida una tenue banda sonora que nos acompaña a través de las vidas de unos hombres que, quizá fueran inocentes o quizá no, pero que en su mayoría, no dejaban de ser seres humanos.
Quizá haya hablado menos de esta maravillosa película de lo que os esperabais y más de King de lo que debería, pero es que del film ya se ha dicho todo lo que se tenía que decir pero pienso que no se le reconoce lo suficiente a este "loco" de Maine su aportación, no solo a las letras, sino al cine también. Darabont sabe plasmar como nadie la obra de King en la gran pantalla pero pensad esto, sin ese escritor al que quizá muchos ni hayáis dado la oportunidad, esta que muchos califican de obra maestra del séptimo arte ni siquiera existiría.





