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viernes, 27 de enero de 2023

Cementerio de animales, cuando vuelves todo son enredos.

-"No me gustan las películas de miedo mi amor."
-"No te preocupes cariño, yo te doy la mano y te dejo que me la estrujes. Ya sabes que al final nunca es para tanto."
Bueno esta vez al menos aguanté estoicamente, aunque sustos me llevé unos cuantos pero no tanto como para saltar de la butaca como me ha pasado en alguna ocasión. Esta nueva adaptación de una de las novelas de Stephen King nos mantiene en constante tensión durante la película. Con escenas inquietantes nos narra las nuevas vivencias de una familia que decide trasladarse del bullicio de la ciudad a la tranquilidad que da vivir en el campo... o no. Dentro de las lindes de la propiedad de la familia se halla un cementerio de animales en el que la gente de la localidad acude a enterrar a sus mascotas en una más que perturbadora procesión. En realidad el misterio o los inquietantes sucesos que acontecen, poco o nada a mí parecer, tiene que ver con el cementerio como tal, sino que es algo que va más allá.
Como siempre que hay niños por medio, cosa bastante recurrente en las novelas de Stephen King, la inquietud se incrementa junto con un desasosiego que no te permite relajarte en la butaca.
Del reparto solo puedo decir que "el viejo del lugar" era la única cara conocida para mí, John Lithgow con un papel más que relevante en la historia.
Espero haberte dejado disfrutar de la película mi amor y no haberte cortado la circulación de la mano.

La verdad cielo, es que creo que las manos de todos o casi todos los de la sala acabaron bien. No sé el resto de la sala, pero la pareja amiga que nos acompañó no parecieron sufrir mucho tampoco a lo largo del visionado.
Leí en algún sitio que King estaba más contento con esta adaptación que con su propia novela y algo así nos confirmó también nuestra acompañante, contándonos esa anécdota sobre un manuscrito guardado por el escritor en un cajón por alguna extraña razón que le impedía darlo a sus editores. Personalmente creo que la película funciona muy bien en el primer tercio y a partir de ahí entra en una barrena que no consigue superar salvo en contados momentos, especialmente los recuerdos acerca de la hermana de la madre de la familia.

Un buen reparto y una buena ambientación que quedan lastrados por el sinfín de clichés y de altibajos que tiene la trama con esas típicas cosas que o bien por predecibles o bien por absolutamente increíbles (sí, incluso en una obra de ficción de terror hay cosas que no se las cree ni el más abierto de mente), te sacan de situación.

Lo que sin duda aprendemos con este film mi amor es que lo primero que hay que hacer cuando vuelves del más allá es ir a la peluquería y que por cada adaptación realmente buena de la obra del genio de Maine, hay diez que solo sirven para pasar un buen rato en pareja o con amigos para luego poder destripar todo a gusto.

domingo, 8 de enero de 2023

En dos patadas: La Zona Muerta

King no es solo un escritor que sabe cómo aterrorizarnos, sino que también es un gran constructor de personajes y de vidas alrededor de los mismos. Todo ello se plasma en esta cinta, maravillosamente dirigida por Cronenberg y aun mejor interpretada por Christopher Walken. Las implicaciones del poder que recibe el protagonista, unidas al drama que es volver a tu vida después del coma, cuando algunos han seguido la suya sin ti, son demoledoras y es lo que le da un poder al film que pocas adaptaciones de la obra del maestro de Maine tienen. Además Walken está acompañado de unas magníficas interpretaciones de Martin Sheen y el resto de secundarios, que le dan un empaque al conjunto que lo convierten en sobresaliente, ayudado sin duda por la genial partitura de Michael Kamen. Terror cotidiano se da la mano con el desgarrador drama de Johnny para dejarnos con el corazón en un puño.

martes, 3 de febrero de 2015

Cadena perpetua. "Aquí dentro todos somos inocentes".

Quién le iba a decir a Stephen King, escritor denostado por muchos donde los haya, que tendría que aparecer Frank Darabont para que demostrara que de sus historias se podía sacar una película que muchos o casi todos unánimemente consideraran como una de las grandes de la historia del cine. Ahora alguno estará pensando "Pero está El resplandor, de Kubrick"; no damas y caballeros, es que yo no hablo de cine de terror, porque lo crean ustedes o no, eso solo lo sabemos quienes hemos leído mucho a King, el maestro del terror de Maine, escribe mucho menos terror al uso de lo que parece. Y ahí estaban esas "Cuatro estaciones", que aquí se dividieron en dos libros y que han dado lugar a dos geniales adaptaciones, "Cuenta conmigo" es la otra, y a una tercera, "Verano de corrupción", con una calidad por encima de la media de los penosos, en su mayoría, traslados del papel al celuloide que suelen sufrir las obras de King.
En esta película, desde los primeros minutos ya somos conscientes de que nos encontramos ante algo grande, porque tanto Tim Robbins como Morgan Freeman demuestran su saber hacer y porque todo es totalmente creíble. Vemos presos, no actores; vemos a los guardas, no a intérpretes muy bien caracterizados, porque el trabajo de vestuario, al igual que el de ambientación es maravilloso.
Como en toda buena cinta carcelaria que se precie, veremos como, dentro de la prisión, aun siendo culpables de delitos que a muchos nos harían estremecer, hay de todo, gente buena y mala y sobre todo, gente que ya no sabe de otra vida que no sea la que conocen allí, entre paredes y rejas, y que nos traerá algunas de las escenas más emocionantes, de esas que te encogen el corazón y que te hacen entender que, como dice Red/Freeman en un determinado momento, más que resocializar a los presos, esas condenas los "institucionalizan".
Podemos decir que Robbins y Freeman están sublimes ambos, porque es la pura verdad, pero diría que en pocas películas, quizá en ninguna, he visto a un reparto tan variopinto de secundarios que consigan ser tan creíbles como lo son los de "Cadena perpetua". Es obvio que el trabajo de dirección de Darabont y la implicación de todo el plantel dio sus frutos.
El trabajo bien hecho tiene recompensa y es obvio que en esta producción todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, incluida una tenue banda sonora que nos acompaña a través de las vidas de unos hombres que, quizá fueran inocentes o quizá no, pero que en su mayoría, no dejaban de ser seres humanos.
Quizá haya hablado menos de esta maravillosa película de lo que os esperabais y más de King de lo que debería, pero es que del film ya se ha dicho todo lo que se tenía que decir pero pienso que no se le reconoce lo suficiente a este "loco" de Maine su aportación, no solo a las letras, sino al cine también. Darabont sabe plasmar como nadie la obra de King en la gran pantalla pero pensad esto, sin ese escritor al que quizá muchos ni hayáis dado la oportunidad, esta que muchos califican de obra maestra del séptimo arte ni siquiera existiría.

lunes, 25 de agosto de 2014

Perseguido. Las mallas siempre están de moda.

En los años ochenta, Stephen King escribía con tal profusión, que su agente literario le recomendó publicar bajo pseudónimo. Así nació Richard Bachman, bajo cuyo nombre se publicaron varias novelas, entre ellas "El fugitivo" —The running man en su versión original— de cuya adaptación al cine hablamos hoy.
Como adaptación, al igual que sucede en muchas ocasiones con la obra del escritor de Maine, es nefasta, cogiendo tan solo unos pocos detalles y convirtiendo una distopía de cierto interés en una historia de ciencia ficción muy al uso, que sirvió sobre todo para el lucimiento de uno de los actores de moda de aquella época, Arnold Schwarzeneger.
A día de hoy casi toda la estética de la película está más que desfasada y resulta incluso ridícula y risible si no se creció con la moda de los ochenta. Aun con eso, la recreación de una ciudad de Los Ángeles medio derruida y postapocalíptica, en la cual se celebran esos "concursos" con los que el estado policial y censurador trata de aplacar los ánimos de una población alienada y sometida.
Como es obvio, mi admirado Arnold, se verá envuelto en circunstancias que le llevarán a ser uno de las presas en un programa televisivo donde los cazadores más freaks y variopintos que podamos haber visto harán lo posible por acabar con las presas.
Este argumento nos conducirá sin pausa por diversas localizaciones de la ciudad mientras nuestro héroe se enfrenta a sus perseguidores con la ayuda de otros condenados, con las típicas frases lapidarias y la grandilocuencia habitual de los villanos.
Pese a que algo hay de crítica a lo que podría haber llegado a ser la sociedad y a su necesidad de "carnaza" en televisión, todo queda muy diluido entre la sangre y el amarillo chillón de los monos de los dos protagonistas.
Habiendo visto ya mucho cine, quien la visione de nuevas observará que los tópicos campan a sus anchas, pero se puede decir que tuvo cierta originalidad en su época y que las actuaciones están en la media de lo mínimo exigible en este tipo de producciones ochenteras.
Es evidente que es esta una cinta que seguramente solo disfrutarán los que, como yo, adoraban y adoran la manera de hacer cine de acción de aquellos años de niñez o adolescencia. Gran parte de su atractivo viene de la nostalgia y, si se le quita eso, es probable que los más jóvenes al verla acaben con dolor de barriga por las risas que les provoquen el vestuario y los añejos efectos especiales.
Si sois de cine profundo o de autor no es para vosotros, pero tiene que haber de todo ¿no?
Nota: 6