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martes, 4 de octubre de 2022

Avatar, ecologismo y feminismo ya estaban inventados

Por fin he podido disfrutar de esta maravilla en 3D. En su momento no la vi en el cine y de vez en cuando se nos da la oportunidad con estos reestrenos.

Hay tantos momentos de la cinta que me han apasionado que me resulta difícil elegir, quizás el vuelo de esas criaturas extraordinarias con las que los Na'vi se conectan. El colorido es maravilloso por no hablar de los "espíritus puros" que dan ganas de extender el brazo y atraparlos en tu mano. La idea de conectar con los indígenas a traves de un avatar es fantástica aunque no sé si novedosa. 

Por otra parte uno se plantea si en un futuro la humanidad se viera obligada a buscar recursos en otros planetas arrasaría cualquier posible vida con tal de conseguir dichos recursos. Creo que viendo la inmensidad de la estupidez humana, la falta de empatía, el egoísmo... la respuesta estoy segura sería sí. El ser humano no tuvo problemas en arrasar otros pueblos de su misma especie para apropiarse de sus tierras y recursos, así que una vez más sí, seguramente lo haría. 

Pero bueno me estoy poniendo demasiado filosófica, algo más propio de lo que escribo en mi propio blog y este es un blog de cine que comparto con mi amado Sr. Purgatorio y en el que yo comienzo poniendo lo que los filmes me transmiten y lo plasmo aquí, así desde las tripas, como soy yo. Me encanta la película, el reparto, la historia, los colores, la fantasía y me encantas tú amado, soy tu Neytiri y espero que como Jake Sully te quedes conmigo para siempre, en este planeta o en los que haga falta.

Decía Jake que sabía a qué mujer había elegido pero que la mujer también tenía que elegirlo a él, así que, sabiendo que la elección es mutua, me tendrás que aguantar para los restos. Aprovechando lo cual quiero mencionar que Avatar es mucho más feminista que mucho de lo que nos venden hoy en día. No solo ese detalle de que la mujer también debe elegir sino por un reparto plagado de mujeres cuyos personajes son de los más fuertes e importantes de la trama. Sigourney Weaver, Michelle Rodríguez y Zoe Saldaña están inmensas. Esta última, aunque digitalizada, no dudo que en VO pone su voz al servicio de la grandeza de este film.

Tampoco puedo dejar de mencionar que pocas veces un reparto ha funcionado mejor y era más adecuado. Sam Worthington nunca ha estado mejor que aquí y es de esos que te preguntas por qué se quedaron por el camino y que de cir de Giovanni Ribisi, una de mis debilidades de siempre y que hace la dupla malvada perfecta con Stephen Lang, ese militar tan de Cameron que ya veíamos en Aliens. La diferencia es que ahora los alienigenas malos somos nosotros.


Técnicamente es una de las cintas que mejor ha envejecido. No en vano son trece años que piensas, se va a notar mucho y no. El 3D más inmersivo que se había vivido y que abrió el paso a obras como Gravity y no solo sacar cosas de la pantalla para que quieras cogerlas como dice mi amada Sra. Purgatorio, si no que te mete a ti dentro del mundo de Pandora. Lo consigue de tal modo que a veces ya ni siquiera eres consciente que sigues ahí dentro.

Me permitirán, con cierta emoción, hacer una mención especial a mi compositor favorito y que hace ya siete años que nos dejó. James Horner es reconocible en muchos acordes, ese autoplagio del que se acusa a muchos autores de bandas sonoras, pero a la vez hay mucho nuevo ahí. Quizá descubrir un nuevo mundo para el cine con Cameron le ayudó a renovarse una vez más.

Estamos ante un hito de la historia del séptimo arte y ante una de esas películas que consigue algo que traspasa géneros, calidad del guión o de las interpretaciones, esto es, mantenerte entretenido durante las casi tres horas de metraje. Ningún film que haya conseguido pude calificarse de otro modo que diciendo que es bueno. El grado en que es bueno, la nota, es indiferente. Solo puedo decir a todos: Volad conmigo.



miércoles, 14 de octubre de 2015

Contraband, hay pasados de los que no se escapa

Si hay temas recurrentes en el cine, uno de ellos es sin duda el de personaje que llevó una vida de delitos en el pasado y que ahora está rehabilitado, para lo que pone todo su empeño además, hasta que pasa algo, por culpa de algún inepto de la familia o del grupo de amigos al que siente, nuestro protagonista, que debe algo y se ve obligado a hacer un último trabajito. En eso consiste la trama de "Contraband" lo cual descubriremos en los primeros minutos de visionado.
Como el tema no es muy original, pasa lo de siempre, casi todo el peso cae sobre la manera en que el director nos lo cuenta y las actuaciones del reparto. Baltasar Kormákur, realizador de la recientemente estrenada Everest, consigue dotar del ritmo adecuado a la sucesión de desgracias que se van encadenando una tras otra, con una moraleja centrada en que cuando uno hace cosas malas difícilmente salen bien, y que nos mantendrán pendientes de la pantalla para ver cómo lo resuelve Chris Farraday/Whalberg.
En lo tocante al tema actores, hay que destacar lo bien que encaja Mark en este tipo de roles por mucho que esté lejos de la primera línea de los que mandan en ese sentido en Hollywood. No es solo por su físico, algo que ayuda, es que realmente cuando se pone en plan "badass" te da miedito. Hay un par de escenas con Ribisi que ejemplifican muy bien de qué estoy hablando.
Hemos llegado al punto por el que la película merece ser vista y además, obligatoriamente, en VO si queremos captar la auténtica esencia de un actor haciendo su trabajo de manera sobresaliente. La caracterización de Giovanni Ribisi es magnífica y con verlo ya te crees que es un tipo de los bajos fondos capaz de cualquier cosa pero es que su gestualidad, y su manera de hablar te ponen los vellos de punta. He de reconocer que este hombre es una de mis grandes debilidades como cinéfilo y que me parece uno de los actores más olvidado en los últimos años, cosa que no entiendo, y de los menos reconocidos. Quizá que no sea de esos que quitan el hipo tenga parte de culpa o que su cara, ideal para hacer de pirado la mayoría de las veces, le dificulte el acceso a determinados proyectos pero a mi me gustaría verlo más a menudo en films de cierta importancia.
En resumidas cuentas, nos hallamos ante uno de esos thrillers que nos mantendrán en tensión no por lo que vaya a suceder al final, sino por como se desarrollan los acontecimientos y que nos dejará satisfechos. Si como es mi caso, tienes a dos de esos actores que disfrutas viendo en pantalla el disfrute es aun mayor. Si hay algo que si se le puede achacar es que, a pesar de la rudeza de algunos personajes y de cómo evoluciona todo la resolución final es demasiado edulcorada, demasiado "happy ending" en todos los sentidos, lo cual no casa muy bien con lo que cabría esperar en el mundo real cuando te mueves en esos ambientes. 

domingo, 11 de enero de 2015

Seduciendo a un extraño. Bruce Willis tratando de ser George Clooney.

Con esto de darle una oportunidad a los canales de televisión, que últimamente ponen mucho más cine que antes, y que en los cines de mi isla no ponen casi nada de lo que quiero ver, estoy descubriendo o revisionando muchas películas de los últimos diez años.
En concreto, esta de la que hablo hoy, la vi por primera vez y última, porque dudo muchísimo que repita la experiencia. Ahora pasaré a explicaros mis razones y a hablar un poco de lo que se da en llamar "Thriller erótico" que es lo que, se supone, es "Seduciendo a un extraño".
 
Como en casi todas las películas del género, todo empieza por un crimen, e incluso tenemos a la periodista que se meterá a fondo en el asunto, Halle Berry, que además acabará teniendo una implicación personal. Resulta que en esa investigación, uno de los sospechosos, o el principal sospechoso, es un empresario/playboy madurito interesante, por el que todas babean, si, si, que lo ven y parece que ya dan palmas con... bueno, no vamos a ser soeces, que eso ya se lo dejo para amigos como @criticodebasura al que os recomiendo seguir en twitter pero sobre todo suscribiros a su canal de YouTube.
La cuestión es que, Bruce Willis como galán de mediana edad que se pueda llevar de calle a toda mujer que se le ponga por delante, con esa media sonrisa a lo John McClane —que en "La jungla de cristal" podía dar el pego, pero aquí hace que no puedas olvidarte de sus personajes de acción— es tan creíble como esos anuncios de créditos express que te ponen en la televisión a todas horas.
Por fortuna para los espectadores, está por ahí un Giovanni Ribisi que borda el papel de amigo informático de Halle Berry y que es el personaje con más matices a lo largo del film. Para mi modesto entender, es uno de los actores más sólidos de los últimos veinte años. Quizá nunca haga un papel de esos que sean inolvidables para el gran público, pero es solvente sean cuales sean las circunstancias y, sin haber visto seguramente toda su filmografía, no soy capaz de recordar una interpretación suya que digas "Este hombre ya no es lo que era". Le echo de menos en el cine de hoy en día la verdad.
Cientos de veces habremos hablado ya, no solo en nuestros blogs, sino también en twitter, compañer@s cinefil@s de lo tremendamente difícil que es ser original en el cine. En el género de thriller parece que eso se nota aun más y, ¿Cuál es la manera de solucionar eso que adoptan James Foley y su guionista? Pues la del trilero para empezar y la del fontanero para terminar. Explico esto que quizá pueda sonar un poco "chorra".
Como todo buen trilero, el guión, nos esconde la bolita/culpable haciéndonos creer que, bajo cualquiera de los cubiletes/personajes se puede encontrar el malo malísimo de la historia, mareándonos de tal manera, que al final ya no sabes si crees que lo hizo aquel que pasó por delante de la cámara hace una media hora de metraje. Pero, no contentos con eso, llaman al fontanero, que, por un módico presupuesto, nos hace unos cuantos giros de tuerca para que no se salga ni una gota, alargando el final, de tal manera que cuando ya vamos a pagarle, nuestro amigo nos dice que el arreglo ha sido más complejo de lo que parecía y nos quiere cobrar un poco más.
Y en esto consiste "Seduciendo a un extraño", un thriller del montón, con la promesa de un erotismo que ni está, ni se le espera —los que hayan pensado, "Voy a ver cacha de la Berry", olvidaros— y que trata de diferenciarse del resto con unos últimos veinte minutos, quizá más, quizá menos, en los que nos marean y nos ponen giros y más giros de guión, alargando todo de manera innecesaria y para acabar diciendo algo tan manido como que no se puede escapar del pasado.
Nota: 4