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miércoles, 2 de marzo de 2016

El viaje de Arlo, dejando huella

Hoy vamos a intentar algo un poco diferente aunque no creo que el orden de los factores altere el producto y esperamos que os guste tanto y tenga tan buena aceptación como siempre nos dais. Además creo que mi nenita mayor se estrena en lo que se refiere a cine de animación o casi.
Cuando se trata de este tipo de films siempre prefiero disfrutarlos con mis peques, máxime cuando es ideal para ello como esta, y por suerte al final fue posible. Empiezo por decir esto porque me ha parecido de esas cintas que se disfrutan enormemente en familia pero que posiblemente para adultos sin niños pierdan gran parte de su gracia.
No todo en Pixar va a ser "Del Revés" o cualquier otra de sus maravillosas historias y para quienes nos criamos con el Disney más clásico es agradable, más por la nostalgia seguramente, disfrutar de vez en cuando de producciones como esta. Como tantas otras veces me refiero a esas que intentan enseñar valores y sobre todo que no debemos juzgar a los demás por las apariencias o pensar que no va a ser capaz de algo hasta que lo intente.
La mezcla de personajes adorables como Spot, el niño humano, o el propio Arlo con otros que van del malvado psicótico al ermitaño desequilibrado funciona muy bien teniendo en cuenta el objetivo. Además, nadie puede quejarse de que se pasen la historia de la humanidad por el forro, puesto que desde el inicio ya se nos dice que el meteorito que borró a los dinosaurios de la faz de la tierra pasó de largo.
Lo que es indudable es el mimo puesto en la animación de los entornos por los que se mueven nuestros protagonistas, con unos bosques y un agua que por momentos parecen cien por cien reales. En cuanto al resto todo busca ser simpático, demostrando una vez más a qué público se orienta especialmente.
Lo mejor para mi fue hacer este viaje dentro de otro viaje con las personas más importantes de mi vida y que han ido dejando ya una huella indeleble que demuestra, al igual que en el caso de Arlo, que lo relevante no es tanto qué estás dispuesto a hacer sino por quién, ¿verdad mi amor?
Cierto querido, y la huella de tu amor ha quedado indeleble en el silo de mi corazón que está rebosante y remecido con reservas para muchos, muchos años. Sin duda lo mejor fue el visionado juntos del pequeño dinosaurio que se hace grande ante las adversidades junto a un compañero singular, un pequeño humano, un superviviente igual que él, igual que Arlo. Coincido con mi querido Rudy que uno no sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta y tampoco debemos consentir que nadie nos diga que no somos capaces de hacer tal o cual cosa. Cierto es que está orientada al público más infantil sin embargo es perfectamente disfrutable para un adulto. Algunos aspectos de la cinta me recordaron a ese otro gran film de animación Ice Age, quizás sea por la combinación de seres extintos y humanos.
Nuestro amigo verde, pequeño y valiente, nos animará a acompañarle en un viaje lleno de aventuras, momentos divertidos y muchos otros tiernos y entrañables, era difícil que no rodara alguna lágrima y de hecho a más de uno se le escapó en la sala. Pero eso no hace sino mostrarnos que el cine de animación nos puede tocar la fibra y transmitir valores, muchos de esos que por desgracia están en desuso como el altruismo y la tolerancia. Disfrutad de esta película con vuestra familia, sin importar el tamaño de ésta, con tus hijos o simplemente con tu pareja, os hará pasar un rato de lo más agradable.

lunes, 10 de agosto de 2015

Del revés, lo importante no es cómo lo cuenta, lo importante es lo que nos cuenta

¿La película más adulta de Pixar? Mmmmmm, si y no. Supongo que os extraña que diga esto de entrada pero es que por lo que he visto es lo que más debate está generando entre los que os dejáis caer a diario por mi timeline en Twitter. Vamos, pues, a explicarnos un poco.
Es su película más adulta, como estudio de animación, porque han arriesgado y mucho con lo que nos han querido contar y transmitir. Al mismo tiempo y pese a lo que os he leído a muchos, es una cinta ideal para llevar a vuestros hijos a verla y para aprender todos juntos de ella. Además, la verdad es que los chavales que había en la sala donde la vi parecían pasarlo muy bien con la proyección aunque es cierto que en algunos momentos puede ser densa para ellos, algo que el equipo tras esta obra de arte de la psicología de las emociones ha conseguido paliar magistralmente con infinidad de momentos de humor rápido y ligero.
Yo no quiero centrarme en la animación, sobresaliente en casi todos los aspectos, o en si la trama es buena o no, en realidad la historia es bastante simple, pero si que quiero ir a lo realmente trascendente de esta película y que en los dos últimos años he vivido en mis propias carnes. "Del Revés" condensa de manera soberbia lo todos deberíamos saber y llevar a cabo en nuestras vidas, la gestión de las emociones.
Para empezar, los cambios pueden parecer malos o incluso serlo de inicio pero, como dicen en un vídeo de motivación deportiva al que suelo recurrir cuando necesito subir la moral, la vida esta llena de "días uno"; algunos los escogemos nosotros buscando un giro a nuestra existencia pero las más de las veces nos vienen dados sin pedirlos o tan siquiera desearlos.
Y es a partir de ahí cuando llegamos a lo importante. Hay muchas personas que nos criamos, o se crían, en entornos donde a lo que te enseñan es a someter a las emociones: "No llores", "No ames así", "No seas débil o si lo eres no lo demuestres", "Eres excesivo/a", etc, etc. La realidad, sin embargo, y que yo aprendí cuando me vi obligado a iniciar una terapia es que lo que tenemos que aprender es a gestionarlas.
A veces os dirán, "No estés triste", pero ¿por qué? Si necesitas estar triste, por qué no ibas a estarlo; si ves a tu hija haciendo algo y no puedes evitar emocionarte, qué tiene eso de malo. O todo lo contrario, si el cuerpo te pide reírte como un loco así, porque si, qué hay de malo en hacerlo. Podría poneros muchos ejemplos así pero creo que se entiende a dónde quiero llegar.
La cosa es tan simple como que, si no hubiera tristeza, no sabríamos que somos alegres cuando lo somos; no podríamos sentir ira si antes no hemos estado en estado de calma; la valentía no existiría sin el miedo y este último es el que puede hacernos perder oportunidades, cosa que debemos aprender a evitar, pero también nos ayuda a sobrevivir y a no ser de natural imprudentes, que no es lo mismo que ser valerosos; sabemos que algo no nos gusta cuando nos da asco pero a veces algo que nos asquea puede incluso divertirnos y que sintamos alegría —eso es algo que los que sois padres comprenderéis quizá un poco mejor—, con lo cual se demuestra que unas emociones necesitan de otras.
Lo que yo pienso que todos necesitamos y que para mi es de lo que habla la película es aprender a gestionar nuestras emociones, a conocernos a nosotros mismos, de tal modo que seamos conscientes de que a veces, para seguir adelante, una risa no vale de nada pero desahogarnos y llorar a moco tendido si. No todo es blanco o negro y es al entender esas cosas cuando podemos ser felices a pesar de tener un cuerpo que no te responde, o cuando no nos queda más remedio que asumir que no vamos a poder estar al lado de esas personas que nos necesitan tal y como nos gustaría, porque quizá otros no supieron en su día gestionar sus emociones lo suficientemente bien para darse cuenta de que no iban a poder darte lo que ibas a necesitar o que tú no eras de verdad lo que creían que eras o que serías.
A día de hoy, "Del Revés" me parece la mejor película de lo que llevo visto este año, pero no por la animación o por la música o por el carisma de los personajes sino porque al fin alguien ha sido lo suficientemente valiente para poner delante de nuestras narices uno de los mayores problemas, si no el mayor, de la sociedad actual.

lunes, 27 de octubre de 2014

Buscando a Nemo y encontrándonos a nosotros mismos.

Cuando la factoría Disney parecía un tanto perdida, dando tumbos y sin terminar de dar el salto hacia el futuro que necesitaba, apareció Pixar y una de sus mejores creaciones es sin duda "Buscando a Nemo".
Es quizá la que más elementos típicos de Disney tiene, con una pérdida que marca el resto del film y con una historia de superación "pececil" que no es solo la del pequeño Nemo sino, principalmente , la de su padre Marlin.
Voy a hablar de la película en su versión doblada, con un genial trabajo de Anabel Alonso como Dory, la olvidadiza compañera de viaje de Marlin, doblado por el gran Jose Luis Gil. El azul pececillo es uno de los personajes más tiernos y entrañables que se hayan visto en la historia del cine de animación.
El trabajo de doblaje en general es uno de los mejores que recuerdo en esto de los dibujos animados, y no quiero olvidarme de Javier Gurruchaga, que en su doble papel de "Maestro Raya" y Bruce, este último un tiburón muy peculiar.
Desde mi posición de simple aficionado, me pareció desde la primera vez que todo lo que pasa bajo el mar está genialmente plasmado en lo que animación se refiere, con las clásicas licencias para humanizar más a nuestros queridos animalitos. Sin embargo, una vez que llegamos a la superficie, sin desmerecer el trabajo de los artistas tras esta gran epopeya marina, la cosa ya no brilla tanto aunque serán pocos los momentos en que veremos barcos o a humanos en pantalla.
Si la habéis visto aunque sea una vez, difícil será que no recordéis las locuras de la desmemoriada Dory, como su conversaciones en "balleno", o a las cansinas gaviotas con su sempiterno "mío, mío, mío", por no hablar de esas tortugas tan "new age" con las que se cruzarán Marlin y su azul acompañante.
"Buscando a Nemo" es una película con la que pequeños y mayores podemos identificarnos sin problemas porque tras esa sobreprotección de Marlin hacia su hijo está ese miedo que muchas veces nos impide dejar evolucionar a nuestros hijos o incluso que nosotros mismos evolucionemos. Además saben contarnos todo de una forma muy entretenida.
Se trata de un film tremendamente disfrutable en familia con una calidad sobresaliente cuya bajada de calidad en los momentos fuera del mar hacen que, en mi valoración, no llegue al 10. Pero sin duda es una película para volver a ver, o si aun no lo habéis hecho, descubrirla.
Como diría Dory: "Sigue nadando, sigue nadando".