Mostrando entradas con la etiqueta Rastro oculto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rastro oculto. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de febrero de 2015

Rastro oculto. Una especie de "Saw" sin "Jigsaw" pero con el hijo de Tom Hanks.

A día de hoy, es un tema recurrente el usar internet, las redes sociales, etc, para ilustrarnos lo bajo que ha caído el ser humano y la trama de este thriller protagonizado por dos agentes de la división del FBI que se encarga de los delitos informáticos no iba a ser menos.
El problema es que van a lo más básico y a lo más morboso y aunque a ratos te hace pararte a pensar en lo que nos hemos convertido, en que todo vale con tal de lograr la notoriedad, el único interés real que acaba teniendo es ver cómo va a ser ejecutada la siguiente víctima y poco más. Porque el resto es la típica investigación policial que nos lleva a descubrir que las motivaciones del criminal están ya más vistas que los abdominales del Cristiano Ronaldo. Es que se ve a la legua por donde van a ir los tiros y encima el protagonismo del psicópata es tan escaso e irrelevante que tanto hubiese dado quien lo interpretara.
No es que en cintas como esta se pueda esperar mucho del reparto, pero al menos Diane Lane, como agente al mando de la investigación, le da un cierto caché al asunto y está correctamente acompañada por un Colin Hanks —actor a años luz de su padre evidentemente— que pese a no resultar demasiado creíble como ligón nivel maestro que nos lo presentan aquí, como compañero de trabajo del personaje de Lane da el pego.
La película entretiene y consigue mantenerte en cierta tensión según se va deshaciendo la madeja y acompañada por una música adecuada aunque, repito, se recrea demasiado en las ejecuciones, recordando casi más a una secuela de "Saw" protagonizada por un discípulo de "Jigsaw" que hubiera descubierto las bondades de asesinar retransmitiendo sus hazañas a sus conciudadanos vía internet. Se recurrirá también al cliché de la implicación personal de la investigadora según avance la trama y acabaremos viendo a Diane Lane en un rol que, al menos a este que escribe, le sorprendió de manera mayúscula. De "heroína" de acción no me la habría esperado nunca la verdad.
Así las cosas, ¿qué podemos encontrarnos si nos sentamos ante la televisión a ver esta cinta de 2008? Pues un clon más del típico thriller que hace uso de las nuevas tecnologías para hacernos ver lo deshumanizados que estamos, un refrito de historias mil veces vistas y que basa su originalidad, poca, y su atractivo, en el morbo de la manera en que el asesino acaba con las diferentes personas que caen en sus malvadas garras y con la curiosidad de que el todopoderoso FBI no sea capaz de bloquear las retransmisiones del tipo, pero luego si que le acaben identificando con cierta facilidad antes de llegar al crescendo final, con una última escena que será quizá, la que más nos hará pensar si estamos atentos a lo que se puede ver y leer en pantalla. Flojita, olvidable y recomendable solo para quienes, en algún modo, se sienten atraídos irremediablemente por este tipo de historias.
Nota: 4