Hasta ahora, con cuatro películas de la saga visionadas, parece que Harry Potter y su historia, en el cine, fueran como una montaña rusa, con subidas y bajadas. No en cuanto a entretenimiento y factura técnica, en eso siempre mantiene el tipo, pero si en cuanto a la calidad general del producto.
Con "el cáliz de fuego" parece que tocaba bajar, pese a lo espectacular de muchas de las cosas que veremos, desde un principio con un mundial de quidditch que sabe a poco, hasta la entrada en escena de las otras escuelas de magia y las posteriores pruebas a las que se somete a los tres, perdón, cuatro magos que salen de esa versión amañada del juego del amigo invisible que es el susodicho cáliz.
Como historia, la trama de esta cuarta entrega me parece sin duda la más flojita de lo que llevo visto hasta ahora y aquí si intuyo que han de faltar muchas cosas que se nos cuentan en el libro porque, pese a que las pruebas son muy entretenidas de ver y empezamos a conocer ya definitivamente y de manera mucho más física a Voldemort, toda la parte del baile y el rollito entre Ron y Harry a cuenta de que este último haya salido elegido para participar en las pruebas pese a no cumplir el requisito de edad me parecen alargadas en exceso. Quizá opinaría diferente si hubiera leído los libros, pero como espectador virgen literariamente, creo que se podía haber profundizado en otros aspectos.
De nuevo, Emma Watson se come, literalmente, en pantalla a Radcliffe y Grint cuya evolución sigue muy cercana al encefalograma plano. Tanto es así, que incluso Robert Pattinson, el famoso "cara palo", como muchos lo denominan, por la saga "Crepúsculo" es de lo más destacable entre los jóvenes actores. Los otros dos magos que participan en las pruebas, tanto podían haber estado ahí como que no, puesto que las interpretaciones, lastradas por la escasa importancia que tienen, son bastante olvidables. Si que ha sido un placer ver a Brendan Gleeson como nuevo profesor de "Defensa contra las artes oscuras", tan inquietante con ese ojo mágico y el primer personaje que realmente puede llegar a dar incluso miedo en determinados momentos.
A colación de este profesor hay algo que quiero decir y que tiene que ver más con Rowling que con las películas. Creo que usar algo de manera tan recurrente es un recurso muy pobre, quienes hayáis leído los libros o visto las películas me entenderéis, porque elimina gran parte del factor sorpresa. Si los libros fueran siempre literatura infantil tendría sentido, porque es algo que da seguridad a los niños, esa repetición, pero con la evolución que presenta la saga, tenía que haberse currado eso un poco más.
De nuevo, Emma Watson se come, literalmente, en pantalla a Radcliffe y Grint cuya evolución sigue muy cercana al encefalograma plano. Tanto es así, que incluso Robert Pattinson, el famoso "cara palo", como muchos lo denominan, por la saga "Crepúsculo" es de lo más destacable entre los jóvenes actores. Los otros dos magos que participan en las pruebas, tanto podían haber estado ahí como que no, puesto que las interpretaciones, lastradas por la escasa importancia que tienen, son bastante olvidables. Si que ha sido un placer ver a Brendan Gleeson como nuevo profesor de "Defensa contra las artes oscuras", tan inquietante con ese ojo mágico y el primer personaje que realmente puede llegar a dar incluso miedo en determinados momentos.
A colación de este profesor hay algo que quiero decir y que tiene que ver más con Rowling que con las películas. Creo que usar algo de manera tan recurrente es un recurso muy pobre, quienes hayáis leído los libros o visto las películas me entenderéis, porque elimina gran parte del factor sorpresa. Si los libros fueran siempre literatura infantil tendría sentido, porque es algo que da seguridad a los niños, esa repetición, pero con la evolución que presenta la saga, tenía que haberse currado eso un poco más.
Se nota, por otro lado, que Williams ya no se encarga de la banda sonora. ¿Por qué se nota? Porque ahora, tratando de rememorar algo destacable del trabajo de Patrick Doyle, no consigo hacerlo.
Me parece que Mike Newell, del que ya hablé en su día reseñando la entretenida "Prince of Persia", no está a la altura ni de Chris Columbus, ni muchísimo menos de Cuarón, por lo que me alegro de que únicamente dirigiera este cuarto film de la saga.
Con "el cáliz de fuego" seguimos avanzando en la historia de Harry y su némesis, con una cinta entretenida, visualmente lo mejor que he visto hasta ahora en las cuatro primeras, pero que me parece algo vacía y como esos episodios de relleno de las series de televisión en los que no pasa prácticamente nada de interés hasta que llegamos al típico cliffhanger final. No es una mala película pero le falta calidad para acercarse a la primera y tercera entregas.













