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viernes, 18 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio VI: El retorno del Jedi

Y llegamos al final de esta maravillosa saga a la espera del estreno del último capítulo, con un episodio maravilloso y absolutamente redondo si me permitís la expresión. Esta película tiene todos los ingredientes para hacer de ella junto con los dos capítulos anteriores, una de esas trilogías que no te puedes perder, ningún cinéfilo que se precie puede no visionar estas cintas. Momentos sublimes difíciles de olvidar como la recuperación por parte de la princesa del cuerpo crionizado (o algo similar) de Han Solo. O la aparición de esos seres adorables que se asemejan a tiernos ositos achuchables (igual que él) que se convierten en aliados luchando codo con codo con nuestros héroes contra las fuerzas del imperio. Esas carreras casi vertiginosas con algo parecido a motos en la espesura del bosque por parte de la guardia imperial es solo superada por la carrera de vainas del primer episodio.
Es este un capítulo de sorpresas, a mí en su momento me lo pareció, entre otras cosas descubrir que el malvado Darth Vader tiene corazoncito, me pareció tierno. Impagable la escena de Jabba, qué ser más repugnante, con una preciosa Leia valiente a pesar de estar en clara desventaja. Creo que esta trilogía es con diferencia mejor que la trilogía posterior. Me resultaron difíciles y carentes de alma pero esas ya las analizó mi querido Sr. Purgatorio. Veremos lo que nos deparan las nuevas historias y lo que de esta película nos cuenta el único emperador en mi vida.
Ciertamente mi amor llegamos al final y con esa sensación, pese a que solo hay que meterlas en el reproductor para verlas de nuevo, de decir adiós a amigos con los que has pasado por muchas peripecias que es lo que siento también cada vez que veo la trilogía de ESDLA. Quizá el llevar tanto tiempo sin verlas es lo que genera esa especie de sentimiento de pena o pérdida o quizá porque sé que lo que siento con ellas no se pudo repetir con la, como bien dices cielo, fallida en parte segunda trilogía en lo que se refiere a su estreno en cines, ni creo que con la séptima que ya habréis visto algunos cuando leáis esto.
Sin duda es la más aventurera de todas y en la que más cosas suceden en diferentes frentes, para que todos y cada uno tengan su momento de gloria aunque lo más grande estuviera como siempre reservado para Luke y Vader.
Inolvidable el principio donde veremos ya a un Skywalker realmente poderoso en la fuerza, tanto en las habilidades más físicas como en las mentales que son las que realmente les convierten en unos guerreros temibles. El palacio de Jabba, el rancor la pequeña batalla sobre las fauces del temible sarlac, todo a un ritmo perfecto y abriendo boca ya para lo que vendría después.
En la luna de Endor, como bien señalaba mi señora, es una de las pocas ocasiones donde unos seres tan peluditos, monos y achuchables, esos animalitos tan nerviosos como los definía la propia Leia, no resultaran cargantes ni ridículos, sino todo lo contrario, demostrando, al igual que con Yoda, que una de las cosas que se nos querían transmitir en la saga de Lucas es que la capacidad para lograr las cosas no va asociada con el tamaño del cuerpo y también que la unión hace la fuerza.
Los speeders, esas motos que a todos nos cautivaron, la batalla entre las naves capitaneadas por un Halcón Milenario en manos de Lando y el combate final entre la luz y la oscuridad hacen aun más grande este cierre de trilogía que, ahora que todos flipáis mucho con la que está por venir, tuvo una continuación en novelas de la mano de Timothy Zahn que os recomiendo leáis si queréis saber qué fue de Luke y compañía en los primeros años tras la caída del Imperio.
Al igual que con los libros, el cine puede marcarnos e influir al menos de algún modo en nuestras vidas y más aún si se transmiten valores como los que plasmaron Lucas y los suyos hace ya tantos años. Esa es el alma que le faltó a las nuevas cintas y que espero que esté presente en séptimo episodio y que nosotros, tanto mi querida señora como yo, tratamos de ponerle a lo que hacemos aquí en el Motel.
Que la Fuerza os acompañe.

jueves, 17 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio V: El imperio contraataca

Lo que estamos disfrutando de visionar esta saga no os lo podéis imaginar. Sobretodo con la trilogía original que sin duda es la mejor, creo que el Sr. Purgatorio está de acuerdo conmigo. Hacía tanto que no veía este capítulo que lo he disfrutado tanto como la primera vez. Aquí es donde escucharemos la emblemática frase que todos hemos dicho alguna vez (creo que no destripo nada a nadie a estas alturas) "Yo soy tu padre". Creo que a todos se nos quedó cara de sorpresa cuando escuchamos esto porque a menos que haya algún listillo en la clase ninguno nos esperábamos esa aseveración. Es en este capítulo donde aparece ese singular personajillo verde llamado Yoda que en un principio, como mi querido Sr. Purgatorio decía, parece un viejete con demencia senil sin embargo nos mostrará su enorme sabiduría, enseñando al joven Luke a controlar el poder de la Fuerza. No puedo menos que maravillarme del ingenio de aquellos que idearon toda esa maquinaria zancuda y asesina los At-At en el planeta helado de Hoth. Aunque una de las cosas que más me fascinan son las puyitas que se lanzan Han Solo y la princesa Leia, he de reconocer que son mordaces. Pero el Sr, Purgatorio y yo no nos lanzamos puyitas, en todo caso un millón de besos.
Efectivamente, las puyitas con mala baba se las dejamos para otros pero, como te decía mientras la veíamos, en esta trilogía funciona mucho eso de "los que se pelean" se desean que se decía en el colegio. Y efectivamente, disfrutar de esta primera/segunda trilogía, cosas de la manera de proceder de Lucas que también es algo que lo hizo bastante original, en tu compañía la hace aun más maravillosa, aunque quizá para ti aguantar a este friki contándote cada dos por tres que si los "Tauntaun", que si los At-At, etcétera sea a veces un poco pesado. Estoy muy lejos de ser la enciclopedia que son otros aficionados a esta saga pero reconozco que de las películas originales y del universo expandido relacionado con ellas conozco bastantes cosas. Eres un amor aguantando ahí como me aguantas todos mis rollos.
Si hablaba de originalidad, podríamos decir que el poner la batalla más importante, al menos por volumen de combatientes en la primera media hora de película también debió serlo en su momento. Vivir de nuevo esas estrategias que los rebeldes utilizan para derribar a sus enemigos y que yo he emulado en tantos videojuegos de diferentes consolas volvió a ser una gozada como tantas veces.
Ver a un Yoda al que la vida en solitario en el sistema Dagobah le ha llevado de ser un serio y poderoso maestro Jedi en las tres primeras películas, según la cronología de la historia, de comandar ejércitos de clones, a esta especie de abuelete simpático que se pelea a bastonazos con R2, difícil saber quién de los dos es más cabezota, resulta chocante aunque como ya he dicho en la crítica anterior, estas cintas no tienen la culpa de que Lucas no tuviera en cuenta sus guiones a la hora de escribir los nuevos. Eso si, divertido es un rato y también tierno incluso.
Qué decir de la parte ambientada en la "Ciudad de la nubes", donde conoceremos algo, muy por encima, del pasado de Han Solo en la figura de Lando, un jeta de cuidado, aun más si cabe que nuestro querido contrabandista, y donde empezó a cobrar ese protagonismo que ya jamás perdería Boba Fett, el cazarrecompensas más famoso seguramente del mundo de la ficción.
No obstante, como bien dice mi Leia particular, si por algo será recordada siempre esta entrega es por la confrontación entre Vader y Skywalker y las revelaciones que a lo largo de la misma se irán produciendo. El siseante entrechocar de los sables precede a uno de los momentos más icónicos de la historia del cine y que en España tenemos la suerte de que quedara plasmado en la magnífica voz de Constantino Romero, hoy desaparecido pero que por este y muchos otros trabajos será eterno y uno con la Fuerza. De hecho, viendo las películas en VO, me quedo con mucho con el doblaje de nuestro querido Constantino antes que con la original, que también es un doblaje pues la que escuchamos no la del actor que da vida a Darth Vader.
Estos día nos repetiremos mucho, sobre todo yo, porque para mi, aun con sus más y sus menos, aparecerán siempre perfectos estos films, por años que pasen, que es lo mismo que pasa cuando encuentras a la persona adecuada, que puede ser perfecta para ti aunque tenga imperfecciones.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio IV: Una nueva esperanza

Y nos volvió a todos la fiebre de la guerra de las galaxias y en el motel no podíamos ser menos. Volvemos  a nuestra infancia o juventud, a la fanfarria y a la espada láser "fumm... fumm..." y a los rodetes en el pelo cual princesa. Once añitos tenía yo cuando se estrenó y qué genial me pareció entonces y por suerte ahora tantos años después me sigue pareciendo igual de genial. Me encanta la estética de la película con atuendos y viviendas que se me antojan de siglos pasados en un entorno futurista, genial. No recordaba a la princesa Leia con tan mala leche la verdad pero me encantó ver a una heroína, una mujer que no se amilana, valiente y capaz de llevar la delantera. La chulería de Han Solo alardeando de su Halcón Milenario y lo incisivo de sus respuestas es magistral. Si no recuerdo mal este fue el primer papel importante de Harrison Ford y aunque he de reconocer su atractivo el que a mí me enamoró fue el jovencito Luke Skywalker, (sí querido, yo también tengo un pasado).
Mark Hamill del que poco se ha sabido si no me equivoco, interpreta un papel de joven no carente de valentía con una cierta candidez que enternece a pesar de que "la fuerza" está muy presente en él. Es difícil decidir cuál de los personajes es el mejor porque incluso nuestro amigo androide C3PO con su amaneramiento es de lo más divertido de la película o el pequeñajo cabezudo R2D2. La fascinante guardia imperial con sus uniformes blancos... ¿no son de lo más? ¿Y qué decir del malvado Darth Vader? Es el sumum. Creo que se nota que la película me fascina como me fascinó la banda de música en el local con alienígenas de lo más variopinto. Aquí queda mi opinión visceral y apasionada como siempre, ahora vendrá el análisis más pro aunque igual de apasionado de mi caballero Jedi. Que la Fuerza te acompañe querido.
La Fuerza volvió a mi con tu regreso cariño, que además ha sido justo a tiempo para hacer juntos esta parte de la revisión de la saga galáctica por excelencia, con permiso de Star Trek, y que llega ya a esas entregas que, junto a la trilogía de ESDLA, son para mi la mejor muestra de cómo se puede combinar cine del bueno con entretenimiento puro y duro.
A pesar de que siempre que suena la fanfarria inicial de Williams siento un calorcillo por dentro, cuando empezamos a ver juntos esta cuarta entrega, benditas las nuevas tecnologías, que es la anticipación de saber que voy a ver una de las cintas que más me ha marcado como cinéfilo junto a Aliens en mi infancia/adolescencia. Una de mis primas me dijo una vez, a cuenta de Braveheart, que yo era muy épico en mis gustos y lo cierto es que así es.
Desde esos primeros instantes con los droides llegando a Tatooine y dejando claro el rol cómico que van a encarnar R2-D2 y C3-PO, que parecen más un matrimonio que lleve junto toda la vida, que una pareja de inteligencias artificiales creadas solo para cumplir una función en favor de los seres humanos que los rodean, las emociones están a flor de piel escena tras escena.
El encuentro con Kenobi; la llegada al puerto espacial de Mos Eisley, donde vimos en su día por primera vez a un Jedi usando el mayor poder que de verdad tienen, el de controlar las mentes de los seres inferiores; la primera aparición de Solo y Chewie, con esa ya mítica escena que aun a día de hoy mantiene la coña de quién disparó primero e incluso el rescate de Leia donde, como bien decía mi amada, ya vemos cómo se las gasta cuando le espeta al Luke de incógnito que es demasiado bajo para ser soldado de asalto, todo forma parte de mi y me sigue pareciendo tremendamente maravilloso.
Humor, acción, aventuras, romance, o el intento de él al menos, todos esos deliciosos manjares bañados por una banda sonora de la mejor cosecha que eleva casi cada instante a los altares de los que siempre hemos soñado con convertirnos en héroes surgidos de la nada como lo es Luke o incluso héroes a pesar de nosotros mismos como es el caso de Han.
Para mi en estas películas no existen Harrison Ford, Carrie Fisher o Mark Hamill, estos últimos desaparecidos de la primera línea aunque el segundo siguió haciendo sus pinitos en artes varias como el doblaje, sino que siempre serán los personajes y para mi, a pesar de poder ver los fallos de guión de Lucas, sobre todo si has visionado primero la trilogía que se rodó después, son perfectos. Al igual que me pasa con ESDLA, cuánto más veo estos films, más me gustan y más se apreciar esos detalles que hace casi cuarenta años tenían un mérito tremendo que quizá hoy muchos ni siquiera sepan apreciar.
Se cerró el círculo entre Obi Wan y Anakin, vimos la primera "Estrella de la muerte" sucumbir ante esos mosquitos que eran los "X-Wing" y viajamos a bordo del Halcón Milenario a velocidades que quizá jamás alcance el ser humano fuera del celuloide y dimos inicio a un mundo de sueños que aun a día de hoy, con pocos días para el estreno de la séptima nos hace disfrutar como si fuéramos críos.
Maravillosa, igual que maravilloso ha sido disfrutar de ella con mi Sra. Purgatorio, que nos seguirá acompañando en este viaje a las estrellas hasta que el Jedi retorne y el ciclo llegue a su fin.

martes, 8 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma

Ponerte cualquiera de las películas de la saga que, probablemente, más haya marcado a toda una generación e incluso a las que han venido después y que se te ponga la carne de gallina solo con escuchar la fanfarria inicial de John Williams es todo uno. El problema llega cuando, nada más empezar lo que llamaríamos acción, se te viene todo ese subidón abajo, no de golpe claro, pero si paulatinamente cuando tu cerebro empieza a recordar por qué este inicio de la historia de Darth Vader, porque eso es lo que son las primeras seis películas, por mucho que nos molen Han, Leia, Luke, Chewie, etc. no te convenció en su momento.
Estéticamente es lo que esperas, con esos Jedis que siempre han demostrado no necesitar más que ropa simple para protegerse de cualquier cosa, porque a ellos, claro está, no los toca un disparo de blaster, o lo que sea, salvo que ellos quieran; unas naves y androides que también encajan a la perfección con lo que se grabó en nuestra memoria con la trilogía original y con localizaciones espectaculares como la ciudad sumergida de los Gungan —que luego curiosamente tienen unas armas y un ejército pensado completamente para luchar en la superficie— o tan familiares como el Tatooine de Anakin y ese ser, Wato, al que no le afectan los poderes mentales de los Jedi y que te hace pensar ahora en perspectiva, si no habría sido lógico que los usaran a ellos como asesinos cuando el imperio quería erradicar a la orden del universo conocido. Divagaciones mías en todo caso.
Pero la verdad es que esas elucubraciones vienen en parte por uno de los grandes fallos de esta primera cinta de la segunda trilogía de Lucas, que demuestra que el creador de la franquicia más rentable jamás creada no debió encargarse en 1999 de una de las partes más importantes, si no la más, de una historia como esta que todos queríamos conocer, el guión. No voy a decir que en el trío de películas originales fuera sublime pero si que sabía llevar mucho mejor los tempos de lo que es un film de aventuras. Pero no solo eso, no se consigue algo que si tuvieron los personajes de hace ya casi cuarenta años, alma y de eso, parte de culpa la tiene el trabajo de guión.
No obstante, vamos a ser justos y decir que esa ausencia de profundidad, de sentimiento, que nos hace muy difícil, por no decir imposible, identificarnos con casi ninguno de los personajes, se debe también a uno de los repartos menos motivados que yo recuerde en una superproducción de este calibre. Liam Neeson y Ewan McGregor no se creen ni a sí mismos y son principalmente soportables en los momentos de combate, donde destaca el final con Darth Maul —un villano cuyo único mérito para ser recordado es el original maquillaje de tatuajes tribales y que carece de toda la fuerza de Vader en pantalla— pero dan vergüencita ajena las más de las veces.
 Una Natalie Portman a la que es difícil exigirle gran cosa bajo esos vestidos en que la embuten en muchas de las escenas y que mayormente también se dedica a tener sonrisas bobaliconas en varios momentos; Jar Jar Binks, que aunque digital trata de sustituir el rol humorístico que tan bien realizaban R2-D2 y C-3PO, quedándose en un payaso sin gracia casi todo el tiempo, aunque tampoco considero que haya que matarlo como muchos; el peor de todos, no obstante, y a pesar de que disfruta de muy pocos minutos, es sin lugar a dudas Samuel "voy de Jedi en plan bad ass, nigga, como te pases un pelo llamo a mis colegas del sistema Harlem y te apalizamos" L. Jackson, que se ve patético en muchas de las escenas con una desgana y medio espatarrado ahí, que te dan ganas de darle una guantá.
Y esto es así, damas y caballeros. "La amenaza fantasma" consigue ser una buena película de entretenimiento a pesar de las muchas fantasmadas, valga el juego de palabros, gracias a un John Williams que está a la altura como compositor, una carrera de vainas quizá demasiado larga pero que es lo mejor de la cinta y a algunas batallas.
Por lo demás, está muy lejos de las originales y esperemos que lo esté también de la séptima que llegará en breve y que deseo no sea una decepción como lo fue esta en su momento.

lunes, 1 de junio de 2015

Minority Report, presunción de culpabilidad.

¿Y si en un futuro ideal se pudiera evitar el crimen con unas medidas preventivas tales que se detuviera al futuro delincuente antes incluso de la comisión del delito? De esa base parte el guión de esta gran película de ciencia-ficción dirigida por Spielberg y protagonizada por un Tom Cruise al que estos papeles, reconozcámoslo, le van como anillo al dedo.
No hay que llevarse a engaño, la película no va a profundizar en el tema de fondo que es el más importante —los peligros de un sistema como este y de su posible falibilidad— sino que nos va a proporcionar casi dos horas y media de entretenimiento con una mezcla de acción, thriller y personajes que rozan o van más allá del esperpento, deteniéndose de vez en cuando en un debate que está cada vez más de actualidad y que vemos incluso en cómo los medios tratan las noticias; hoy en día eres presuntamente culpable hasta que se demuestre tu inocencia, cuando debería ser al contrario.
El guión, basado en una historia de Philip K. Dick, la dirección de Spielberg y el montaje, consiguen que esa mezcla de frenetismo de las persecuciones y la pausa de los momentos donde se va descubriendo la trama tras ellas funcione a la perfección. Encima, se consigue una espectacularidad muy similar a la que Bay busca y unas veces consigue y otras no, sin marear del todo al espectador y consiguiendo que sepas, al menos casi siempre, quién golpea a quién y en qué lugar de su anatomía.
Pero evidentemente no solo quienes están tras las cámaras hacen aquí muy bien su trabajo. Tom Cruise hace lo que mejor sabe hacer y lo hace muy bien; Max von Sydow cumple con solvencia como siempre; Colin Farrell aun no se había perdido en esos intentos de trascender y que le salieron tan mal, como fueron "El nuevo mundo" —qué cosa más soporífera por mucho que adoréis a Malick— y "Alejandro Magno", logrando ser el contrapunto perfecto al personaje de Cruise. El resto del reparto, con secundarios como un magnífico Peter Stormare en el papel de cirujano loco, cumple con creces y hacen todo aun más creíble.
El aspecto sonoro, además de los efectos digitales, destaca también si hablamos de la parte técnica, acompañado por una buena banda sonora a cargo del incombustible genio John Williams que es apuesta segura y colaborador habitual de Spielberg.
Estamos, en definitiva, ante un espectáculo visual con mensaje pero que sabe no aburrirnos con discursos farragosos pero que nos hará plantearnos ciertas cosas y nos hará pensar en cómo todos queremos ser iguales ante la ley y ser inocentes hasta que se demuestre lo contrario cuando nos toca a nosotros pero que, en el fondo, estamos prestos a que no sea así cuando se trata de los demás y de protegernos a nosotros mismos. Cinta recomendada para cualquier amante de la ciencia-ficción y que eche de menos al Spielberg que está cada vez más desaparecido, aquel que sabía contar una historia con cierta chicha y entretenernos al mismo tiempo.
Nota: 8

martes, 21 de abril de 2015

Parque Jurásico. "No hemos reparado en gastos".

En esta semana dedicada a los libros en el cine, salvo el día 23 que será un libro el protagonista, decidí que quería hablar de la adaptación de dos novelas típicamente best seller cuyo traslado al cine tuvo una calidad muy dispar. Hoy vengo a hablaros de la que, sin duda, salió mejor parada y que está en la memoria de todos los que tenemos unos añitos ya. Fueron dos libros que leí seguidos en una convalecencia por una operación que me hicieron de chaval y que compré, como muchas veces he hecho, ojeando contraportadas en una librería que, aun a día de hoy, sigue existiendo en la capital de mi isla. Es curioso que de Chrichton poco más he leído mientras que, de los otros autores, que escriben juntos, tengo prácticamente toda su obra.
"Parque Jurásico" es lo que tiene que ser tanto como novela como en su versión cinematográfica. Es aventura, es entretenimiento. Consigue conjugar tramos de cuasi terror, o cuando menos inquietantes, con otros de un humor, sobre todo en la cinta y gracias al gran Ian Malcolm/Jeff Goldblum, irónico, rayando casi en el cinismo.
Es este tipo de cine hoy día una especie que parecía en vías de extinción y que poco a poco, sobre todo gracias al traslado de los superhéroes de los cómics al cine, se va recuperando, con películas como "Los Vengadores" o más evidente aun, "Los Guardianes de la Galaxia". Y que nadie me hable de cosas como "A todo gas" o similares porque yo no me refiero a cine de entretenimiento sin más, sino a films de aventuras, de esos que copaban las carteleras en los ochenta y los noventa. ¿Dónde está ese cine?
Además de Goldblum, hay que reconocer que el resto del reparto está fantásticamente escogido, con un Allan Grant/Sam Neill y una Ellie Sattler/Laura Dern —absolutamente preciosa en algunas escenas— que nos transmitirán, desde el momento en que atisban el primer dinosaurio, su alegría, su ilusión, su pasión por lo que hacen y al mismo tiempo su pasión por la profesión de actores. Luego está el ya fallecido Richard Attenborough, como Hammond y que, he de ser sincero, ha sido siempre el personaje que menos me acaba de hacer tilín, la actuación de Attenborough es más que correcta pero es que... me resulta súper cargante Hammond en demasiados momentos mientras que los niños, no solo me parecen bien escogidos, sino que, lejos de lo que algunos considerarán niños repelentes, plasman a las mil maravillas la relación entre hermanos y cómo son los chavales. Además, gracias a ellos y su relación con Grant tendremos varias de las escenas más tiernas a lo largo de las dos horas de disfrute.
Supongo que para todos es inolvidable la primera parición del tiranosaurio o la cuasi increíble inteligencia de los velociraptores pero creo que, sobre todo si se vio siendo joven, o con una mentalidad joven, lo que todos deseamos fue estar al lado de esos gigantescos herbívoros o sobre la enorme tripa de la triceratops. No hay que olvidar que, tanto la novela como su adaptación tienen en el fondo una moraleja y es, lo peligroso que es nuestro afán por jugar a ser "Dios", porque, simplificando lo que dice Malcolm, a veces es mejor dejar las cosas tal y como están pues por algo son como son.
Gran novela, dentro de su campo, que es el del entretenimiento sin grandes pretensiones y magnífica adaptación que, pese a haber envejecido mal en algunos aspectos técnicos, siempre es un gusto volver a revisionar y sobre todo, volver a escuchar la genial banda sonora del maestro John Williams.
Nota: 9

lunes, 22 de diciembre de 2014

Harry Potter y la piedra filosofal. "Alohomora".

Empezamos la singladura por este vasto mar que es la saga de Harry Potter, creada por J.K. Rowling y que devolvió a unos la ilusión por la lectura e inició a otros en ella, lo cual es algo que hay que valorar y mucho. Antes de iniciar esta crítica quiero que quede claro que no he leído ni una línea de los libros, así que mis análisis serán única y exclusivamente de lo que veo en la pantalla. Si alguien desea valorarlas en los comentarios como adaptaciones o, incluso, tiene sus propias críticas de las propias películas o reseñas de los libros que quiera compartir, quedaré tremendamente agradecido y las añadiré a la entrada.
Esta primera entrega cumple de manera sobresaliente con su función de servir como presentación del mundo en el que nos íbamos a mover en los siguientes años, un mundo repleto de magia, de criaturas extrañas algunas y peculiares otras, y de relaciones basadas en la amistad, empezando por la más tierna infancia.
Quién no recuerda con cariño esos días de ir a comprar el material escolar que tan bien reflejado está en esos compases iniciales de la película, cuando Harry/Radcliffe y Hagrid/Robbie Coltrane recorren las numerosas tiendas de ese callejón secreto. El momento "varita" con John Hurt me parece genial.
Llegaremos juntos a Hogwarts y conoceremos a profesores y compañeros que serán habituales en la saga, oiremos hablar por primera vez de "aquel que no debe ser nombrado", tendremos un primer acercamiento al Quidditch, ese deporte que mezcla balonmano, rugby, y dos o tres disciplinas más y que a mi me resultó sumamente original y divertido.
Solo viendo la película se nota que la trama está sacada de un libro, porque tiene esa solidez que solo suele verse en guiones que adaptan al menos decentemente a la obra en que se basan. Dicho esto, hay que tener claro que esta es la primera novela y que el tono de casi todo es mucho más infantil, salvo la parte final, donde se intuye esa oscuridad que poco a poco se irá adueñando de la historia en futuros films. Se nota muchísimo la mano de Chris Columbus, que opino que fue la elección ideal como director teniendo en cuenta su pasado en películas de corte infantil/juvenil y el tono de esta aproximación al mundo del joven mago.
En el reparto es donde encontramos quizá el talón de Aquiles si somos muy exigentes, o si no tenemos en cuenta la dificultad que debe entrañar el rodaje con esa ingente cantidad de chavales, con unas edades en las que debían pensar más en qué gamberradas hacer que en trabajar como actores de cine. Por momentos se les nota que faltan tablas, salvo quizá a Hermione/Emma Watson que creo que es la que más y mejores maneras apunta ya desde este film. En cuanto a los veteranos, qué decir del genial Alan Rickman como Severus Snape, del tristemente fallecido Richard Harris/Dumbledore o del entrañable Warwick Davis, conocido entre otros por Willow, y que realiza aquí doble aparición como profesor y banquero. Opino que todos dan un plus de calidad al conjunto y consiguen hacerlo mucho más creíble todo, dentro de lo inverosímil.
En el apartado técnico hay muchísimas cosas destacables, con un Hogwarts que es una delicia pero que contrasta luego con efectos que cantan muchísimo, como los momentos en que los jugadores de Quidditch están hechos digitalmente o la batalla en los aseos, donde queda claro que o faltó trabajo, o faltaban medios en aquella época. No es algo que le quite valor a la película pero se nota mucho a día de hoy.
La banda sonora es maravillosa, pero claro, siendo obra de John Williams no se podía esperar menos. Sus acordes nos transportan a ese mundo mágico que empieza a conocer Harry y que nosotros iremos descubriendo de la mano de él y de los numerosos personajes que pueblan el mundo de Hogwarts y sus alrededores.
Si a mi en su día, y ahora, me gustó esta película y me pareció muy entretenida, no soy capaz de imaginar lo que debió significar para muchos cruzar al andén 9 y 3/4 y montar en el "Expreso Hogwarts". Es agradable en todo caso volver a iniciar este viaje, que me llevará al fin a conocer el cierre de la saga, pues hay películas que aun no he visto.
*Link a la crítica de Aleucine
Harry Potter y la piedra filosofal en Aleucine
*Os dejo aquí los vídeos del amigo "El crítico de cine" que, pese a lo que pueda parecer, gusta mucho de esta saga, pero se propuso sacar la "basura" de esta primera entrega y lo hace de manera muy entretenida. Vedlos con la mente abierta y sin tomároslo demasiado en serio ;)