jueves, 24 de septiembre de 2015

Dirty Dancing, Baby, Baby, Baby

Llegamos a la tercera película de las cinco que forman parte de la #SemanaDelEstrogeno y la primera protagonizada por el tristemente fallecido Patrick Swayze que ahora, seguramente, bailará en algún otro lugar.
La verdad es que me lo habéis puesto difícil porque a estas cintas que habéis elegido con vuestros votos es difícil sacarles punta como con las de los héroes de acción ochenteros de la #SemanaDeLaTestosterona. Y es que, seamos sinceros, el tema que se trata en este film es muy serio y se hace de una manera mucho más profunda de lo que recordaba, aunque he de reconocer que hacía la tira de años que no veía esta desgarradora historia de amor.
Ambientada en una época donde a las mujeres se las "dejaba" ir a la universidad para que tuvieran una falsa sensación de libertad e igualdad —en varias escenas se da a entender que lo que en realidad se espera es que consigan un buen partido—, no es complicado identificarse con Baby/Jennifer Grey cuando en ese último verano antes de dar el paso a la vida adulta, descubre no solo el amor verdadero y la pasión, sino la realidad del mundo que le rodea, incluido su propio padre. También la entenderemos en lo referente a que se le caiga la baba cuando aparece Castle/Swayze por primera vez, hasta yo me puse un poco tonto y todo pero es que, reconozcámoslo, el tío tiene la mezcla perfecta de chulazo y madurito interesante para una cría, que es lo que en realidad es Baby, por mucho que sus sueños sean muy maduros.
El entretenimiento viene dado por las partes en las que nuestros protagonistas, por circunstancias que no destriparemos por si alguien no la ha visto, se ven obligados a ensayar para poder realizar la actuación que Castle tenía contratada en otro hotel. En ellas nos reiremos y nos pondremos moñitas por igual y veremos una de las cosas más sorprendentes, teniendo en cuenta que se trata de una película romántica, esto es, que ninguna de las féminas que tiene más protagonismo son de esas de las que te sentirías atraído a primera vista. Supongo que el hecho de ser bailarinas hacía complicado que fueran mujeres despampanantes, pero es que además, Grey ni siquiera puede ser considerada hermosa dentro de los cánones habituales. Lo que te enamora de ella es su pasión, su cándida pero bella manera de ver la vida y la forma en que entiende el amor, que le lleva a que Castle saque lo mejor de sí mismo, a creer que puede ser algo más que lo que los estirados ricos que le pagan creen que es.
Lo cierto, no obstante, es que la columna vertebral de la trama está en los abundantes momentos dramáticos en los que todo el reparto, no solo la cabeza de cartel, están fantásticos, al menos en VO, y donde amaras a muchos de ellos y odiarás a otros tantos por igual, como al nieto del dueño del complejo vacacional; tiene todas las papeletas para llevarse la hostia el chaval.
Antes de llegar a la despedida, quiero hablar de otro tema, uno del que deberían aprender los directores y guionistas de hoy en día. "Dirty Dancing" es una de las películas más sexuales, si no la más, que recuerdo haber visto en muchísimo tiempo y sin necesidad de ser explícitos mostrando miembros viriles masculinos, pechos femeninos o ingles más lampiñas que el culo de un niño. Todo ello, claro, es gracias al baile y a un manejo de las relaciones íntimas que tienen mucha clase. Hay más sensualidad en diez segundos de casi cualquier baile de este film que en muchos capítulos enteros de las series de ahora que usan cada vez más el sexo como reclamo.
Una cinta maravillosa con una de las mejores selecciones musicales de la historia del cine, que se remata con una canción final, ganadora del Oscar, que nos deja con un sabor de boca muy agradable a pesar de lo duro que ha sido el camino en algunos momentos, porque si nos situamos en aquellos años y nos ponemos en la piel de Baby o de Castle, somos conscientes de que los amores incomprendidos son los más difíciles de llevar a buen puerto aunque el destino final valga, mucho, la pena.
Nota: 8,5

miércoles, 23 de septiembre de 2015

El corredor del laberinto, sufre de flato hacia la mitad de la carrera

Novela juvenil en futuro postapocalíptico adaptada al cine en los últimos años y van... Demasiadas quizá, teniendo en cuenta la calidad general de las películas que han nacido al abrigo de esta literatura, tan necesaria, porque anima a nuestros jóvenes a leer, como peligrosa por el efecto llamada que supone para escritores sin mucha imaginación que clonan, cambiando ciertos aspectos o personajes, una fórmula que empieza a estar demasiado explotada, como sucedió en su día con los zombis.
De algo que no podremos quejarnos esta vez es de que se pierda tiempo en la presentación de la situación porque el film empieza directamente con Thomas, nuestro protagonista, llegando a esa planicie que se encuentra a la entrada del laberinto y donde se encontrará con un recibimiento no muy amigable, como es habitual, por parte de un grupo de chicos —curioso que solo haya hombres en esa especie de tribu— que han llegado ahí antes que él.
Desde ese momento hasta poco más de la mitad de la cinta es donde lo pasaremos mejor, con una interesante revisión de "El señor de las moscas" en clave de intriga y acción; de lo primero tendremos menos de la que sería deseable porque se nos revelan algunas cosas demasiado pronto y se nos enseñan las mismas de manera demasiado explícita, acción, sin embargo, hay para dar y regalar.
Por desgracia, cuando Thomas va subiendo en el escalafón y aparece la siguiente invitada al baile, de nuevo, mediante flashbacks, nos dan demasiada información. Entiendo que esto puede ser debido a que el público objetivo sea el juvenil y lo que quieren es que se centren en las carreras de los muchachos dentro y fuera del laberinto y que no haya que pensar demasiado para juntar piezas del puzle. Que nadie se equivoque, no digo que piensen que quien vaya al cine a ver esta película sea idiota ni nada parecido, pero yo he echado de menos algo más de misterio a la hora de revelar el por qué de lo que estamos viendo.
La parte final se me hizo bastante pesada, no porque le falte acción, sino porque me hizo recordar un poco a la primera de la saga Divergente, de la que calca un tercer acto precipitado y que nos lleva a un desenlace que tanto puede ser un cierre si la cosa no hubiera funcionado económicamente, como una puerta abierta a seguir contándonos cosas. El problema de este libro llevado al cine, o del guión cinematográfico más bien, de James Dashner es que, a diferencia de la obra de Verónica Roth, no veo un trasfondo sociopolítico, en ese mundo del futuro, ni humano, en los personajes, que haga presagiar que las cosas puedan ir a mejor en su continuación.
Entretenida y con una historia que es interesante solo a ratos, esta primera entrega de la trilogía es una entre muchas, de la que lo más positivo que se puede sacar es que, probablemente, con un reparto tan coral de jóvenes actores, sirva como vivero para que en el futuro alguno de ellos llegue lejos y podamos decir, "Y pensar que empezó corriendo como pollo sin cabeza en aquella peli del laberinto".
Nota: 5

martes, 22 de septiembre de 2015

Grease, Ains, los amores de verano

Esta crítica puede ser automática, ultramática, hidromática, un relámpago.
Vamos a ir recordando nuestra infancia o juventud a golpe de canciones con este maravilloso y paródico musical, porque sí amigos, estamos ante una parodia del cine de instituto de las décadas anteriores a cuando se estrenó. Sacad vuestros peines y chupas de cuero; tened cuidado con los tintes y con los batidos antes del baile porque luego esas caderas no van a entrar en el vestido nenas.
¿Quién no ha vivido uno de esos amores de verano? Uno de esos que parece que jamás van a terminar pero que llega el final de la época estival y se van a quedar solo en la memoria.
Danny/John Travolta y Sandy/Olivia Newton-John son mucho más afortunados, ¿o no lo son?, y se reencuentran en el instituto después de esa hermosa y dulce despedida en la que se juran amor eterno —si, suspirad y dejaos llevar, ains—, en esa idílica playa. Que los veas y parezcan todos estudiantes de posgrado o que incluso algunos pudieran ser los padres de estudiantes de diecisiete o dieciocho años choca un poco pero lo pasaremos por alto.
¿Quién no ha querido cantar ese "Summer lovin" con sus colegas e intentar llegar al tono de Travolta, que en el final de la canción parece la chica en lugar de Olivia? Porque es ahí donde empezamos a ver que el Danny que vimos sobre la arena nada tiene que ver con ese "chuleta" de bachiller que les cuenta a sus amigos todas esas cosas que no hizo con Sandy; mira que los tíos somos de exagerar las cosas ¿eh?
Lo mejor de todo es que pese a ser una cinta de hace casi cuarenta años podremos identificar gran parte de la fauna que vemos con la que convivía con nosotros en la época de colegio o instituto; las dudas sobre qué hacer con nuestras vidas, genialmente representada en esa "Beauty School Dropout", la canción y puesta en escena más surrealista de todo el film y que hace suspirar a nuestra Frenchy, que no puede ser más adorable la muchacha.
Si algo nos enseña Grease es que las apariencias engañan o que a veces es necesario hacerse el fuerte, como hace Rizzo/Stockard Channing, como mecanismo de defensa ante un entorno que muchos hemos olvidado pero en el que es muy difícil integrarse y no ser una Sandra Dee de la vida.
El grandísimo acierto de este musical es la mezcla perfecta de momentos más dramáticos e intensos con otros tremendamente divertidos que te piden mover los pies o cuando menos te dejan con un buen rollo considerable, por no hablar de ver a los chavales, perdón, intentos de chavales, bailando para toda la nación en esa coreografía donde todos parecen dejarse llevar de forma natural por la música hasta que les tocan el hombro por haber sido demasiado pasionales.
No sé vosotros, pero yo también he sentido esos escalofríos que Danny siente cuando su chica se destapa y muestra que ella también sabe ser "mala" y tú piensas "Oh si, soy todo tuyo", vamos que le dices sin dudarlo eso de "You're the one that I want" desde el fondo de tu corazón y te quedas más ancho que largo y ya si ella te dice lo mismo te derrites.
Esperaba que en esta "Semana del estrógeno" hubiera más mala baba en las votaciones y me obligarais a visionar películas de esas que los hombres solo solemos ver por cumplir con nuestras funciones como novio/compañero/marido, sin embargo, la cosa está bastante fácil e incluso con algunas como esta es una gozada volver a ellas y decir:
"We go together, like rama, lama, lama, kadingy, kading-a-dong"