martes, 6 de octubre de 2015

La jungla: Un buen día para morir, si te cortas las venas o no después de verla es cosa tuya

Ojeando la filmografía de John Moore, con un inicio interesante, "Tras la línea enemiga" y el remake de "El vuelo del Fénix", entiendes rápidamente que haya hecho esta broma de mal gusto que ni siquiera merece llevar la palabra jungla en el título. Se ve que entrenó con Max Payne, que es mucho peor que esta, para conseguir llevar franquicias, ya sea de cine o videojuegos, a una generalización que lo mismo se podía haber llamado de cualquier otro modo y habría funcionado mucho mejor.
Si lo miramos desde fuera con un poco de objetividad, como película de acción, esta última entrega de la saga de McClane no está mal y es entretenida; toda la parte de la persecución en camión por en medio de la ciudad y arrasando con todo lo que se cruzaba en su camino está muy bien rodada y ejecutada pero claro, que un film entretenga es lo mínimo que se puede esperar en un caso como este.
El auténtico problema llega cuando te das cuenta que eso es todo, algo de entretenimiento y una serie inacabable de chascarrillos paterno filiales que, no vamos a mentir, a veces tiene su gracia, pero que da un poco de penita siendo lo que ha sido Willis cuando encarna a este personaje; incluso me atrevería a decir que se le ve cansado del tema y que cumple lo justo para que de vez en cuando reconozcamos al McClane de la trilogía original pero sin llegar a entusiasmarnos en ningún momento.
Lo de recurrir a los rusos es otra cosa que huele un poquito, supongo que ya necesitaban sacar a nuestro héroe de los EEUU para que paseara su cinismo y mala baba por otros parajes, acompañado en esta ocasión —parece que después de la tercera se hacía necesario que repetir esa fórmula que tan bien funcionó— por su hijo, interpretado por un Jai Courtney que seguramente tocó techo con este papel casi co-protagonista puesto que luego ha quedado para aparecer de cachas "chulo playa" o molón según corresponda. Es curioso que actores como este consigan meter la cabeza en sagas como esta o "Terminator" cuando se les nota a la legua que tienen cero carisma a pesar de que en las escenas de acción den la talla.
De nuevo nos volvemos a encontrar con que el enemigo principal es bastante patético y sus esbirros tres cuartos de lo mismo y para mi eso siempre es algo que juega a favor en cintas cuya calidad hace aguas, porque un buen "Némesis" puede ocultar muchos fallos si consigue que su presencia imponga el respeto necesario.
Espectacular y muy videoclipera según avanza, es posible que si no hubiera tenido nada que ver con esta serie de films se pudiera ser un poco más permisivo y ver el lado bueno, pero parece que McClane ya muestra síntomas de fatiga y la solución no es buscarle nuevos destinos que visitar sino dejarlo descansar en lugar de seguir enterrándolo de esta manera.

lunes, 5 de octubre de 2015

Guerra mundial Z, cuando los zombis aprendieron a comportarse como hormigas

Hoy vamos a analizar una de esas películas que adapta un libro de culto —curioso que para eso baste tan poco tiempo, lo cual dice muy poco en favor de la literatura zombi anterior— y que, como suele suceder, fue pisoteada, arrastrada por el barro, vuelta a pisotear , vuelta a ser arrastrada por el barro... Así llevamos desde que se estrenó en 2013.
A ver, yo leí la novela de Max Brooks y hasta el momento, aunque hace ya un par de años que no leo nada de podridos, no ha pasado ante mis ojos un libro mejor sobre el tema ni mejor escrito pero, seamos sinceros y lógicos; la forma de contar la historia que se utiliza en esta obra es a modo de entrevistas o recuerdos de supervivientes de la pandemia zombi. Así las cosas, para mi era bastante obvio que todo iba a ser muy genérico al trasladarse al celuloide.
Viéndola de nuevo en la televisión este pasado sábado me di cuenta de dos cosas:
1. Que es muy mala idea abusar de lo digital cuando no hay presupuesto.
2. Que es una de las películas de muertos vivientes o infectados que mejor consigue mantenerte en tensión desde el principio.
Si profundizamos un poco en esto, veremos unos maquillajes muy buenos en muchas escenas cercanas o donde hay pocos caminantes pero luego sentiremos vergüenza ajena al ver a los seres en su versión digital que para algunos momentos son inevitables pero que en otros, como esa mujer que se une a la marabunta, pienso que se podían haber estirado y usar personas de verdad con caracterizaciones.
Luego está el tema de mantenerte en estado de alerta todo el tiempo, o casi todo, que no es algo fácil de lograr y que aquí lo consiguen a la perfección en mi modesta opinión. Es probablemente el mejor aspecto de la película, que se centra en la acción y que tiene un guión sencillo en el que no te pierdes y te puedes dedicar a dejarte llevar por esa adrenalina que generan unos zombis que van hasta el culo de Red Bull o algo así y que lo mismo hacen unos placajes que ni en el mundial de rugby, que se comportan como una legión de hormigas para superar los obstáculos.
Ahora llegamos al otro gran activo de esta producción, el señor Brad Pitt, que consigue dotar a su personaje de la fuerza y la personalidad suficientes para cargar con casi todo el peso de la cinta y sin necesidad de tirar del drama fácil o de actos heroicos de esos que le ponen en peligro a él y a sus seres queridos, cosa en la que, teniendo en cuenta que es también productor, seguro que tuvo parte de culpa. En ese sentido todo ayuda al realismo, ni es un superhombre ni el típico idiota que no sabes ni cómo logra seguir avanzando. Está secundado por un buen reparto coral en el que destacaría a la actriz que encarna a su esposa.
En resumen, tenemos un film de muertos vivientes que como tal funciona muy bien, con un apartado técnico más que decente, una buena banda sonora y un ritmo narrativo que te mantendrá pendiente de la pantalla. Como adaptación sea probablemente una de las menos fieles que te puedas echar a la cara pero también pienso que la única forma de haber conseguido eso habría necesitado de una serie de televisión o de mucho más presupuesto del que seguramente tuvo para afrontar la realización de algunas de las historias del libro que más se echaron en falta.

domingo, 4 de octubre de 2015

La jungla 4.0, retorno digno y adaptado a los nuevos tiempos

Aunque a algunos les cuesta dejar de ser el "hombre desactualizado", como a McClane, el progreso siempre avanza de manera avasalladora y en la tecnología aun más. Pensando en eso no es de extrañar que se escogiera una trama centrada en la informática y en los delitos virtuales, con hackers, teléfonos móviles que hoy, solo ocho años después, se ven casi ridículos y repitiendo la formula de la tercera entrega, esto es, que Willis tenga un compañero de reparto que no le deje todo el peso de soltar chascarrillos aunque en esta ocasión, el chaval que se convierte en protegido de nuestro detective tiene un rol mucho más de florero que el que disfrutó Samuel L. Jackson.
Después de cuatro películas no podemos dejar de darnos cuenta de que McClane es en realidad uno de los mayores gafes de la historia de la humanidad, quiero decir, ¿qué probabilidades hay de que te acabes viendo envuelto sin comerlo ni beberlo en tantas situaciones que pueden suponer no solo tu muerte sino la de decenas, cientos o incluso miles de personas?
Superada esa realidad, nos volvemos a encontrar con lo de siempre, una historia llena de momentos pensados para mayor gloria de un Bruce Willis que demuestra que sigue siendo capaz de mantener esa media sonrisa mientras suelta tantas frases lapidarias por minuto que ni en un cementerio. Pero ahí esta la gracia de esta saga que debió quedarse en trilogía, sin esa personalidad de nuestro protagonista difícilmente se sostendrían la segunda y esta cuarta parte. En ese sentido pues, bien.
Como suele suceder con estos productos de acción de fácil consumo, se tira mucho clichés y el villano, interpretado por Timothy Olyphant, adolece de lo mismo que les suele faltar a todos, la personalidad suficiente para hacerle sombra a McClane y de unas motivaciones que realmente te hagan tenerle un mínimo de respeto. Aun así tiene sus momentos y al menos convence algo más que Justin Long, que no es que esté mal como acompañante cerebrito de Willis pero que en muchos momentos da la sensación de que lo mismo daría que su personaje estuviera ahí o no.
Podríamos hablar de esta cinta como el canto del cisne no solo de "La jungla" en si, sino también del personaje principal porque lo que vendría después con la quinta es más que olvidable, hostiable incluso pero de eso hablaremos en un par de días.
Sé que nadie o casi nadie estará de acuerdo conmigo pero en cuanto a entretenimiento, para mi está al nivel de la segunda, que la verdad, nunca ha terminado de convencerme salvo por lo que se refiere al héroe que da la talla como siempre.
Los amantes de McClane y de la acción más nostálgicos encontrarán cosas positivas y dos horas de diversión que no pide mucho uso de la materia gris e incluso, para los que eso no les termine de llenar, está una hermosa y menos huesuda que en la actualidad Maggie Q. que no tiene nada que envidiar a la hora de repartir y que alegrará la vista a más de uno como nuestro amigo @frickyblog que sé que tiene debilidad por esta actriz.
Nota: 6