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viernes, 22 de enero de 2016

Rebeca, mejor si hubiera sido chalequito

La lista es tan larga y las obras maestras tantas que resulta sumamente difícil escoger una película para nuestra noche de clásicos, aunque independientemente de cuál sea es siempre una noche mágica y especial, tan especial como tú querido. Así que en esta ocasión me decanté por esta cinta de Hichtcock  de perturbador comienzo que yo definiría como un melodrama gótico. Nuestra protagonista, Joan Fontaine, es una joven humilde que trabaja como dama de compañía de una ricachona ligeramente déspota. Durante una de sus visitas a Montecarlo conoce al rico y viudo Maxim de Winter/Laurence Olivier. Su enamoramiento es tal que de inmediato se casan trasladándose a la mansión Manderley donde una más que inquietante ama de llaves le recordará constantemente la hermosura y elegancia de la anterior Sra. de Winter, Rebeca.
La primera parte hasta que finalmente se trasladan a la mansión resulta realmente tediosa y falta de fluidez, digamos que carece del encanto que se presume a un flechazo de este calibre, como una Cenicienta y su príncipe. Laurence Olivier me parece muy forzado en su papel, sin un ápice de química con su pareja cinematográfica, resultando sus escenas amorosas como si estuviera besando a una mugrienta y harapienta Cenicienta.  Joan Fontaine encarnando la joven y tímida esposa  de pocos arrestos, realiza bajo mi punto de vista una buena interpretación aunque en más de una ocasión dan ganas de zarandearla para que espabile. La palma se la lleva el ama de llaves, la Sra. Danvers/Judith Andersson con un rostro que raya en la locura y una relación un tanto enfermiza con la anterior Sra. de Winter. La música de la cinta me gustó mucho desde el primer momento y como en muchas otras obras del cine clásico, seguramente muy conocida por muchos de vosotros. A pesar de todo lo comentado considero que aunque es una buena película dista mucho de ser de las mejores de Hichtcock bajo mi humilde punto de vista. Ganadora de dos Oscar, a mejor película y mejor fotografía, es de esos clásicos que bien merece al menos un visionado. Por suerte para mí ningún ama de llaves me dirá que las habitaciones del Motel están decoradas al gusto de la anterior Sra. Purgatorio, porque la Sra. Purgatorio soy yo.
Como ya ves, la habitación que es tuya en exclusiva siguió tal y como la dejaste cuando tuviste que irte pero ni hubo antes no habrá después ninguna otra Sra. Purgatorio. Lo de la decoración además lo dejo totalmente en tus manos. igual que la elección de los clásicos, porque ya sabes que esos temas a mi se me dan mal tirando a fatal.
Es muy difícil aportar algo distinto a lo que ha dicho mi amada porque realmente creo que para pocos resultará difícil darse cuenta de que en este film a "Tito Alfred" se le nota que eso de hacer introducciones largas en sus historias no le funciona excesivamente bien. Si nos damos cuenta, es un director que siempre nos mete muy rápido en el meollo del asunto y opino que si la cinta hubiera empezado cuando los recién casados llegan a esa mansión que asusta nada más verla, igual que a la joven protagonista, no nos habríamos perdido nada y la manera de ser de la segunda Sra. de Winter habría quedado bastante clara en la interacción con el servicio de la casa y con su marido.
Es impactante para mi ver tan poca química en estos visionados de cine clásico como la que vemos entre Olivier y Fontaine, dándome la impresión incluso en algún momento que cuando él intenta ser cariñoso con ella por una escena, la joven de alguna manera lo aparta de sí. Es que generalmente en estas películas transmiten tanta pasión y tanto deseo con tan poco que me noto que me falta algo cuando eso no sucede. Además he de decir que al menos en esta cinta ninguno de los dos que encabezan el reparto me ha dejado esa sensación que si me dejaron Audrey Hepburn, Cary Grant o tantos otros. Incluso me atrevería a decir que me quedo con los secundarios pues me dejaron mucho más satisfecho en términos generales.
En los aspectos técnicos si que considero que Hitchcock vuelve a demostrar que es un genio del suspense, con planos geniales, juegos de luces y sombras impresionantes y sabiendo esconder el giro muy bien casi hasta el final para sorprendernos y que suframos con esa muchacha que no sabe muy bien qué hace en esa casa ni en ese matrimonio y que demuestra en el último tercio del metraje una fuerza y una personalidad inesperadas.
Un buen film, como suele ser habitual en el que me atrevo a decir a falta de ver muchos clásicos, que difícilmente será desbancado como mi director favorito, que habría sido mucho más redondo simplemente con acortar bastante la parte inicial y cumplir esa frase que se atribuye al maestro de que ninguna película debe durar más de lo que aguante la vejiga humana. Qué ganas de la próxima peli cariño con ese caprichito que me has permitido :)

lunes, 20 de abril de 2015

El retrato de Dorian Gray o de las vilezas del ser humano.

Es esta una semana muy especial en el Motel, una semana dedicada al cine y la literatura. Muchas de las películas de las que disfrutamos están basadas en grandes novelas así que será una semana de conjunción artística. En nuestro clásico semanal hemos elegido una obra maestra basada en la novela homónima de Oscar Wilde. Quizás muchos penséis en la cinta del 2009 pero lo cierto es que su primera versión fue en 1945 que fue la que yo disfruté en su momento y propuse a mi esposo para nuestra noche de Clásicos con Aurora.
Leí la novela hará aproximadamente unos 26 años y me impactó por la densidad de los diálogos que probablemente en su momento no alcancé a comprender del todo sin embargo ahora al repasar la novela y visionar la cinta de nuevo me doy cuenta de que hay algo mucho más profundo de lo que uno en un principio pudiera captar.
Dorian Gray es un joven adorable, tierno, hermoso e ingenuo, sobre todo en lo relacionado con el amor y tiene la desgracia, porque analizando la obra se da cuenta uno de que realmente es así, no solo de que su amigo pintor le realice el retrato en el que se refleja su juventud y belleza haciendo que desee a modo de plegaria que sea el cuadro el que envejezca y no él, sino de conocer a Lord Henry, un ser que para mi gusto es bastante despreciable con su palabrería que a mí se me antoja misógina, llenando la cabeza de Gray de ideas maliciosas sobre las mujeres y el matrimonio. Nuestro Gray se enamora perdidamente de una jovencísima Angela Lansbury, actriz de vodevil de suburbio, haciendo este hecho que se enciendan las alarmas para su amigo pintor y el amigo de éste, Lord Henry. En realidad para Lord Henry, Gray es el objetivo sobre el cuál desarrollar su teoría sobre las pasiones humanas, llegando a tener una fijación casi enfermiza por Gray. Esto no se llega a plasmar del todo en la película, sin embargo se aprecia claramente en la novela. "Seguía siendo evidente para él (Lord Henry) que el método experimental era el único por el cual podía llegarse casi a un análisis científico de las pasiones, y Dorian Gray era, ciertamente, un sujeto hecho para sus manos y que parecía prometer ricos y fructuosos resultados." El Sr. Purgatorio considera que se abusa del narrador a lo largo de la cinta, pero yo creo que era necesario para de algún modo llegar a transmitir la complejidad de los sentimientos de los personajes.
Me ha parecido una obra magistral y una genialidad, tanto la novela como la cinta. Pero estoy segura de que mi Grey particular, ah no disculpad es Gray, os hará un análisis más concienzudo de la película.
Yo de Grey no tengo nada mi amor, porque yo solo quiero acariciarte y disfrutarte con mis manos, no con nada de bondage o como se llame eso. Y de Gray tampoco porque no tengo problema en envejecer y mucho menos si es contigo a mi lado.
Pese a que intenté leer el libro, que es cortito, por "H" o por "B" no me ha sido posible así que no puedo valorar la cinta como adaptación pero ya me ha dicho mi hermosa mujer que, salvo algunos pequeños detalles, es muy fiel y en realidad es obvio cuando aparece la figura del narrador que está leyendo pasajes tal cual del libro. Aprovechando esto hablemos del recurso de la voz en off, tema en el que discrepo con mi señora, y de su uso y abuso en esta película. Si bien es cierto que hay momentos en que nos pone en antecedentes sobre cosas que no se han visto en pantalla hay muchos otros en que es más o menos así, "Gray cogió el cuchillo", cosa que estamos viendo así que esa redundancia me sobra o que nos describan estados de ánimo que los actores ya están dejando más que patentes con sus, en general, notables actuaciones.
Conocer, lo que se dice conocer, del reparto solo conozco a una sorprendentemente hermosa Angela Lansbury, en un papel secundario pero muy importante para el devenir de la historia y aunque todos están muy bien en sus diferentes papeles quiero destacar sobre el resto al desagradable "Lord Henry", encarnado por un George Sanders que consigue transmitir toda la flema británica y toda la altivez de la aristocracia frente a la bisoñez y a la simpleza incluso de la que hace gala Gray/Hurd Hatfield inicialmente y cuyo carácter se va viendo modificado más, en mi modesta opinión, por las influencias de "Lord Henry" y las consecuencias de los actos que dichas influencias hacen que Dorian realice que por el pacto sobrenatural que el joven haya podido hacer. En definitiva para mi Gray es un reflejo de cómo se puede pervertir la inocencia hasta llegar a reunir las peores características de la, en este caso, alta sociedad.
Algo que me encantó es la evolución del cuadro aunque no terminé de entender el recurso de mostrar el mismo en color en determinadas ocasiones, porque sin eso ya era sumamente inquietante, atreviéndome a decir incluso que lo es más en los cambios iniciales y más sutiles que en los más explícitos del final.
Una buena película y, a tenor de nuestra experta en el tema, buena adaptación de una novela que seguro tiene mucho sobre lo que debatir y pensar, al igual que lo tiene este film que, creo, no puede dejar a nadie indiferente pues, en el fondo, trata temas muy actuales como el hecho de hasta donde estamos dispuestos a llegar para conseguir nuestros fines y se demuestra además que la felicidad no está en las apariencias ni en las grandes cosas sino en las personas y en las cosas adecuadas.