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sábado, 25 de abril de 2015

Frankenstein de Mary Shelley. Jugando a ser Dios con un toque shakesperiano.

Después de que leáis esto ya solo quedará un día para que terminemos nuestra "Semana del libro" en el Motel en la que ha habido un poco de todo. Daremos una despedida más que digna y con la inestimable compañía de mi hermosa Aurora.
En el caso de la película de la que hablamos hoy, vi antes el film y posteriormente leí el libro y, aunque no he vuelto a leerlo, no soy nada de releer si os soy sincero,  si sé que en su momento me pareció que como adaptación era una cinta más que digna; hoy, ojeando la ficha de la película, veo que en el guión estaba Frank Darabont, que tan bien ha sabido trasladar la obra de Stephen King a la gran pantalla, así que no es extraño que con él por medio el traslado del libro cumbre de Shelley fuera notable.
Es esta una película a la que hay que acercarse sabiendo que Kenneth Branagh, actor y director que no es santo de mi devoción, está al frente de la producción y del reparto. Si digo que hay que tener eso en cuenta es porque ya sabéis que es muy dado a la grandiosidad y grandilocuencia con la que, habitualmente, adaptó y adapta a Shakespeare, cosa que se puede hacer cansina y que estaba muy diluida en sus últimas grandes producciones como han sido la "Cenicienta" de imagen real y en 2011 "Thor" que a mi me gustó, creo que su estilo pegaba muy bien con esa mitología nórdica. Si superáis este, para algunos entre los que en cierto modo me incluyo, escollo, vais a disfrutar de una buena película con un ritmo un tanto irregular pero que crece en brazos de una amante música y de un Robert De Niro que está fantástico.
Dudo mucho que esta historia sea desconocida en sus líneas principales para casi nadie que haya visto cine, series o haya leído libros porque de una u otra manera, directa o indirectamente, la historia de este ser se ha plasmado cientos de veces en la ficción. No en vano, en última instancia, lo que se nos narra es, transmitido de manera sublime en la figura del "Monstruo" y en las conversaciones entre él y su creador, lo peligroso que ir más allá de lo que la ética, la moralidad e incluso la propia naturaleza de la vida nos ha marcado. Jugar a ser Dios no crea criaturas como la que surge de los experimentos de "Frankenstein", a la criatura la creamos nosotros cuando pensamos más en nosotros mismos, en nuestra vanidad, a la hora de pensar que ese ser no es más que otro paso en nuestro camino hacia nuestra propia grandeza y, en este caso, un remedo de vida eterna. ¿Acaso ese ser no necesitará, como cualquier criatura que traemos al mundo, atención, cariño, amor? ¿Si creamos una vida destinada a la soledad y acaba siendo consciente de ello no nos acabará pidiendo cuentas?
Son las últimas consideraciones del anterior párrafo las que dan fuerza a este relato que más que en el terror se cimenta en un drama desgarrador que alcanza elevadas cotas de calidad en determinados momentos gracias sobre todo a De Niro y a una Helena Bonham Carter que tiene para mí algunos momentos, pero sobre todo uno sublime. Veo a Branagh lo suficientemente alejado de su retórica habitual para que sea un protagonista aceptable y la imaginería que utiliza en la película me parece fantástica y una música que consigue acompañar a los sentimientos de los personajes y a lo que estamos viendo en pantalla de una manera que no es fácil de conseguir.
Estamos por tanto ante una buena adaptación y una buena película que hará las delicias de quienes gusten de estas estéticas oscuras y de científico loco y que, en mi modesta opinión, vale la pena visionar por el simple hecho de ver a De Niro.

martes, 23 de diciembre de 2014

Harry Potter y la cámara secreta. Todos hemos tenido un amigo como Lockhart.

Si ayer hablaba del acierto a la hora de presentarnos la historia, e ir dando a conocer todo los entresijos de lo que era iniciar el curso en Hogwarts por primera vez con "La piedra Filosofal", en "La cámara secreta" no he conseguido tener la misma sensación. El inicio me parece alargado en exceso porque lo de Dobby, el elfo doméstico, está bastante bien; hemos de conocerlo y tendrá bastante trascendencia a lo largo del resto del film, pero toda la parte con los Weasley, no es que sobre, pero si que me pareció innecesaria su duración. Digo esto porque en una cinta de dos horas y media de duración se corre el riesgo de que luego el nudo y el desenlace se vean afectados y pequen de atropellados. Sé que hay que contentar a los fans que lo son de los libros también pero a veces es mejor no abusar y tomarse las licencias narrativas en estas cosas que en otras más importantes.
Aquí si que he sentido que en el guión, al adaptar la novela de Rowling, se da por hecho que todos los que hemos ido al cine nos sabemos los libros de pe a pa. Lo noto en escenas como el duelo entre Draco Malfoy/Tom Felton y Harry/Radcliffe donde no pude por más que pensar en qué momento habían aprendido todos esos conjuros. No sé, no pido que me pongan detalladamente ese proceso que les lleva a ser unos ases de la magia, pero igual unas pequeñas referencias visuales. No tiene sentido que se fueran a casa del primer curso sin saber hacer casi nada y ahora así, sin más, sean ya nivel Merlín.
La trama en si, cercana al más puro thriller, me resultó muy interesante en su día y ayer al visionarla para hacer esta crítica también. Quizá resulta un tanto irregular por la inclusión de Lockhart/Kenneth Branagh, un personaje que, salvo la parte cómica resulta ser bastante irrelevante en el fondo. Toda la parte del diario y ese viaje en el tiempo de Harry me gustaron; la investigación de las agresiones; la evolución de algunos personajes como Draco; cómo algunos de los más jovencitos siguen creciendo no solo físicamente sino como actores, pese a que aun flojean bastante algunos de ellos.
Para mi el gran error aquí es el poco protagonismo de algunos personajes, y por ende quienes los interpretan, dando lugar a un sensible bajón en el interés que determinadas partes de la película generan en el espectador, sobre todo en el que no haya leído los libros. Seguramente eso deba ser así, pero es que Lucius Malfoy por poner un ejemplo, pese a ser un personaje interesante, sufre de una interpretación tan irregular por parte de Jason Isaacs, sobreactuadísimo en algunos momentos, que no termina de cuajar.
En aspectos técnicos sigue a un nivel muy alto y fue todo un placer volver a ver a las mandrágoras, que, pese a ser horribles, me recordaron mucho a las películas de los ochenta. Todas estas cosas sabemos que avanzan por segundos y los efectos digitales, sin ser perfectos, son mucho más sólidos que en la primera entrega. La banda sonora vuelve a  estar a la altura, aunque en esta ocasión se nota más ese autoplagio del que adolecen casi todos los compositores y, si conoces a Williams lo suficiente, en algunos momentos tendrás la sensación de estar escuchando fragmentos musicales de Star Wars.
"La cámara secreta" sigue siendo una buena película, muy entretenida para ver en familia y se empieza a notar más oscuridad en la historia, que parece hacerse mayor al mismo ritmo que nuestros protagonistas. De nuevo el final es un tanto atropellado y se echa de menos más protagonismo de algunos como Snape/Rickman pero sigue mereciendo la pena volver a coger el "Expreso Hogwarts" o en su defecto a esa especie de "Herbie" que posee la familia Wesley.
*Link a la crítica de Aleucine
Harry Potter y la cámara secreta en Aleucine
Nota: 6