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lunes, 6 de octubre de 2014

Azul oscuro casi negro. El amor se encuentra no se busca.

Hay directores de cine que te calan hondo con cada película suya que ves y otros de los que aprecias algunas de sus obras y otras, ni fu ni fa. En el caso de Daniel Sánchez Arévalo, los tres films que he visionado, "La gran familia española", "Primos" y "Azuloscurocasinegro", me han gustado especialmente.
Teniendo en cuenta que la cinta de la que os hablo hoy es su ópera prima, lo primero que sorprenderá es ver a algunos de sus actores fetiche mucho más jovencitos, sobre todo Quim Gutiérrez y Raúl Arévalo.
Quizá sea esa inocencia interpretativa y de los personajes lo que le da a la película esa capacidad de ir colándose poco a poco entre tus resquicios, unido a un guión, de la mano de Sánchez Arévalo también, que ya mostraba cuál es el camino de este director para removernos por dentro; se trata de un mensaje positivo y esperanzador en el que nunca hay culpables evidentes ni grandilocuencia vacía de contenido.
En el fondo la historia no es diferente a otras que hayamos visto pero la manera de contarnos las cosas de este hombre consigue que llegues a congraciarte incluso con un personaje como el interpretado por Antonio de la Torre, un preso más bien simple, que no estúpido, capaz de cualquier cosa para conseguir el amor que jamás pensó encontrar.
Marta Etura consigue aquí lo que debe conseguir una actriz en una historia de romance, esto es, que según vayan pasando los minutos, te vayas enamorando de su alter ego sin remedio. Pero eso también te sucederá con casi todos los sencillos seres humanos que pueblan esta sencilla historia.
El coral reparto está, como se seguirá viendo en posteriores películas de Sánchez Arévalo, en estado de gracia y dando lo mejor de si mismos, incluso quienes no aparecen más que de manera testimonial.
He tenido la sensación de estar frente a un film mucho más intimista y quizá personal que los otros que he visto de este director y sin duda con más drama, o más duro. Pese a ello, me he quedado con el mismo poso de felicidad que me dejaron sus otras obras y hoy día, cuando parece que tanto los medios como los políticos y la mayoría de la gente que nos rodea, parece que quiere enseñarnos solo las amarguras de la vida, está bien que alguien se preocupe en transmitirnos que hay esperanza y que la felicidad es posible para todos aunque no siempre todos podamos conseguirla finalmente.
Nota: 8

lunes, 28 de julio de 2014

Los últimos días. Los pastores del apocalípsis.

Es rara avis que el cine patrio arriesgue con historias distintas a las habituales y más aun que se salga de los géneros más trillados, como son el drama, la comedia y la mezcla de ambos, aunque por suerte con el paso de los años eso va cambiando poco a poco.
"Los últimos días", de los hermanos Pastor, es una buena muestra de ello. Los directores de "Infectados" llegan con su segundo film a España, el primero fue rodado en EEUU, y siguen con la trama postapocalíptica aunque ahora con una enfermedad menos patente pero igual de mortífera.
Como casi siempre, el leitmotiv de uno de los protagonistas, interpretado por Quim Gutierrez, es atravesar la urbe barcelonesa para reencontrarse con su mujer... 
En ese aspecto no encontramos una gran originalidad en la historia que discurrirá por los derroteros ya conocidos por todos los que amamos este subgénero. Al final lo peor no es la enfermedad, sino el resto de seres humanos con los que se van encontrando nuestros dos protagonistas.
Quim Gutierrez y José Coronado demuestran ser solventes para hacer creíbles sus personajes durante la mayor parte del metraje, aunque cierto es que algunas escenas nos harán preguntarnos en qué estaban pensando los hermanos, que además de directores son guionistas también, y en esos momentos todo flojea bastante, incluidas las interpretaciones.
El resto del reparto es prácticamente irrelevante salvo Marta Etura, que está correcta en los flashbacks en los que nos la muestran con Quim antes de que empiece el apocalípsis.
El periplo de nuestros supervivientes evolucionará a buen ritmo por las catacumbas de una Barcelona devastada que es quizá donde más cojea el aspecto técnico, cuando se nos enseñan panorámicas de la gran ciudad y todo canta un poco a efecto digital tirando a barato. Opino que si esto se hubiera trabajado un poco más le habría sumado enteros a la experiencia.
Los interiores, oscuros y opresivos en su mayoría si que están a la altura de lo que podríamos esperar en una historia de este tipo. No son muy variados y es más de lo mismo, alcantarillas, supermercados, etc, pero era lo esperable.
Se trata en definitiva de una cita disfrutable para los que acusan al cine español de contarnos siempre las mismas historias y para aquellos que gusten de lo postapocalíptico y prefieran olvidarse de los zombis o de otras criaturas de dudosos gustos culinarios. Imagino que quienes conozcan Barcelona bien, sabrán apreciar los detalles y la vivirán aun con más intensidad.
Nota: 6