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lunes, 26 de enero de 2015

La comunidad. La derrama más divertida del cine español.

Es obvio que, de alguna manera, "La comunidad" fue la predecesora de series que, usando un humor mucho más chusquero, trataron el tema de la vida entre vecinos, como es el caso de "Aquí no hay quien viva", soportable para mi en sus inicios, y "La que se avecina" de la que nunca he visto un capítulo entero pero de la que Recio me hace bastante gracia.
La película de Alex de la Iglesia tiene un humor mucho más negro, más irónico e incluso cínico por momentos, demostrando que lo de "El día de la bestia" no fue flor de un día pese a que es un director muy peculiar y particular si revisamos su filmografía a fondo —nota mental, ponerme al día con las que aun no he visto— aunque siempre sin abandonar del todo sus señas de identidad.
En "La comunidad" se reflejan muchos problemas que hoy día están muy de moda como el desempleo, la crisis, las dudas existenciales de la mediana edad. No en vano se estrenó en el año 2000 en plena recesión, que parece ahora que solo hemos vivido mal estos últimos años después de explotar la burbuja inmobiliaria. Los noventa también tuvieron lo suyo.
Todo el reparto, desfilan por pantalla varias generaciones de interpretes reconocidos y reconocibles, está a un nivel que cualquier director envidiaría, porque la verdad es que ningún personaje sobra y todos son creíbles pese a lo esperpénticos, porque no llegan a los extremos de las series anteriormente mencionadas.
De los secundarios destacaría a Emilio Gutiérrez Caba y a Sancho Gracia sobre el resto y como curiosidad, ver a Luis Tosar y a Antonio de la Torre antes de convertirse en los grandes exponentes del cine patrio que son a día de hoy haciendo papeles que son casi meras anécdotas no tiene precio.
Pero quien de verdad hace esta película grande, además de la dirección y el guión, es Carmen Maura, quien, en una palabra, está sublime. Desde los primeros minutos ya queda patente que es una grande de esto y que en pantalla cunde más una capacidad y un carisma como los suyos que una cara bonita o un cuerpo diez, cosa que hoy día parece mover más las taquillas y las opiniones si atendemos a lo que se dice en las redes sociales. Relacionado con ella solo le pongo un debe a la película y es en lo referente a la elección de su doble de culo, si, si, de culo. Entiendo perfectamente que en esa escena tan friki que Alex quiso plasmar con ducha de por medio, Maura no quisera enseñar sus carnes, pero es que el trasero parece el de una mujer mucho más joven y con unas formas mucho menos generosas. Es una estupidez, pero tenía que decirlo. Por lo demás, todos hemos sentido la "Fuerza" así.
Si que he de decir que en el final de esta comedia se nota esa tendencia de "de la Iglesia" a írsele la olla un poco y a alargar o hacer finales que rozan, sin terminar de alcanzarlo, lo ridículo. al menos aquí no es como con "Las brujas de Zugarramurdi" donde se le fue la olla muy pronto. No sé, me sobra un poco ese segundo final en "La comunidad".
Esta es una cinta que disfrutaréis si, en primer lugar, abandonáis los prejuicios en caso de que seáis de los que no ven cine español "ni aunque me maten" y sobre todo, si os va el humor negro que tan bien se nos daba en el cine patrio en general, y a este director en particular. eso si, huid de ella si lo que os va es el humor chusquero a lo "La que se avecina" y similares productos porque aquí todo es un poco más sibilino, menos directo y que dibuja más sonrisas que carcajadas produce.

lunes, 6 de octubre de 2014

Azul oscuro casi negro. El amor se encuentra no se busca.

Hay directores de cine que te calan hondo con cada película suya que ves y otros de los que aprecias algunas de sus obras y otras, ni fu ni fa. En el caso de Daniel Sánchez Arévalo, los tres films que he visionado, "La gran familia española", "Primos" y "Azuloscurocasinegro", me han gustado especialmente.
Teniendo en cuenta que la cinta de la que os hablo hoy es su ópera prima, lo primero que sorprenderá es ver a algunos de sus actores fetiche mucho más jovencitos, sobre todo Quim Gutiérrez y Raúl Arévalo.
Quizá sea esa inocencia interpretativa y de los personajes lo que le da a la película esa capacidad de ir colándose poco a poco entre tus resquicios, unido a un guión, de la mano de Sánchez Arévalo también, que ya mostraba cuál es el camino de este director para removernos por dentro; se trata de un mensaje positivo y esperanzador en el que nunca hay culpables evidentes ni grandilocuencia vacía de contenido.
En el fondo la historia no es diferente a otras que hayamos visto pero la manera de contarnos las cosas de este hombre consigue que llegues a congraciarte incluso con un personaje como el interpretado por Antonio de la Torre, un preso más bien simple, que no estúpido, capaz de cualquier cosa para conseguir el amor que jamás pensó encontrar.
Marta Etura consigue aquí lo que debe conseguir una actriz en una historia de romance, esto es, que según vayan pasando los minutos, te vayas enamorando de su alter ego sin remedio. Pero eso también te sucederá con casi todos los sencillos seres humanos que pueblan esta sencilla historia.
El coral reparto está, como se seguirá viendo en posteriores películas de Sánchez Arévalo, en estado de gracia y dando lo mejor de si mismos, incluso quienes no aparecen más que de manera testimonial.
He tenido la sensación de estar frente a un film mucho más intimista y quizá personal que los otros que he visto de este director y sin duda con más drama, o más duro. Pese a ello, me he quedado con el mismo poso de felicidad que me dejaron sus otras obras y hoy día, cuando parece que tanto los medios como los políticos y la mayoría de la gente que nos rodea, parece que quiere enseñarnos solo las amarguras de la vida, está bien que alguien se preocupe en transmitirnos que hay esperanza y que la felicidad es posible para todos aunque no siempre todos podamos conseguirla finalmente.
Nota: 8

sábado, 4 de octubre de 2014

La isla mínima. Maximizando los recursos.

Un hermoso plano cenital de las marismas y una preciosa melodía nos reciben en el inicio de nuestro viaje a la España profunda de los inicios de la democracia...
Así empieza "La isla mínima" de Alberto Rodríguez, un director del que no he visto nada más que esta película que estas semanas está en boca de todos, y con merecimiento me permito añadir.
Que este film funcione tan bien desde sus primeros compases se debe, además de a la labro del director, al genial trabajo de Raúl Arévalo, impresionante su gran variedad de registros, y Javier Gutiérrez, el cual me ha sorprendido de una manera espectacular porque lo he asociado siempre a otro tipo de interpretaciones menos serias, por decirlo de algún modo. Su intensidad en determinadas escenas es de lo mejorcito que he visto en cine español y, antes de que me lapidéis, no he visto demasiado y cuanto más veo, más me doy cuenta de que eso ha sido un error. Simplemente había que buscar más allá de lo que siempre nos meten hasta en la sopa.
Del resto del reparto quiero destacar a Nerea Barros y Antonio de la Torre, tan creíbles como padres de las chicas desaparecidas, que, sobre todo ella, parece una mujer sobrepasando los cuarenta y castigada por la dura vida rural, siendo mucho más joven.
Y ahora vienen los "palos" en ese aspecto. Habiendo visto hace poco "El Niño", me gustaría que alguien me explicara en qué parte del camino se dejo olvidada Jesús Castro la capacidad de actuar. El chaval es muy guapo y tiene unos ojazos, pero me resulta "gracioso" que a Mario Casas, que poco a poco va evolucionando, y que además tiene algo que da en cámara que no se aprende, se le haya crucificado como se ha hecho y con este parece que haya más manga ancha. Casi siempre el mismo gesto de malote y esa mirada intensa que quizá aprendiera viendo Zoolander... ¿la habrá bautizado también como hacía Ben Stiller?
Pese a que no controlo lo suficiente de aspectos técnicos como la fotografía, el vestuario, etc, me parece que "La isla mínima" es sobresaliente en ese aspecto. Las localizaciones, la manera de comportarse de los lugareños, cómo sobrellevan el cambio de dictadura a democracia los españolitos de a pie, todo me parece trasladado a la gran pantalla de una manera espectacular, demostrando que sabemos hacer "CINE".
Mención especial para la banda sonora de la mano de Julio de la Rosa, de nuevo sin necesidad de estridencias y con una cadencia pausada pero atrayente igual que el guión, cuya historia, sin ser original, si que está bien construida y te mantiene con la incertidumbre de muchas cosas casi hasta el final.
Bien interpretada y mejor rodada, "La isla mínima" supone quizá la consagración definitiva del thriller en España como una opción de éxito en taquilla y un desafío para muchos actores y actrices a quienes quizá, no se les da la oportunidad de explorar otros registros por el poco riesgo que asumen las productoras más allá de la comedia o el drama.

miércoles, 16 de abril de 2014

Primos. Échame una mano primo...



Descubrí a este director, o más bien me decidí a ver su cine, gracias a la tabarra que daba Cine de Patio con La gran familia española. Quedé tan encantado con ella y con el mensaje que transmitía, que hace poco me decidí a ver Primos, la película protagonista de esta crítica.
El film comienza con uno de los mejores momentos, un monólogo digno de El Club de La Comedia, de la mano de Diego (Quim Gutiérrez), que recuerdo en el cine. Sencillamente genial.
El lugar, una iglesia y el evento, una boda que ya no se va a celebrar, son el punto de partida de la historia que se iniciará con el tan típico "A que no hay huevos" que caracteriza al hombre español.
Diego, acompañado por sus primos Julián (Raúl Arévalo) y José Miguel (Adrián Lastra), decide ir en busca de su amor de adolescencia, a un pueblo donde pasaban sus veranos.
A partir de la llegada a dicho lugar será cuando conoceremos a Martina (Inma Cuesta), una actriz que me enamora más a cada película suya que veo, y a otros personajes que tendrán su importancia de una manera u otra, algo que caracteriza por mi experiencia a todo lo que sale de las manos de Daniel Sánchez Arévalo.

Son impagables las escenas entre Julián y Bachi (Antonio de la Torre); enternecedoras las que protagonizan Dani (Marcos Ruiz) y José Miguel, ayudándose mutuamente a superar sus miedos y casi siempre surrealistas las que incluyen a los tres primos.
La relación entre Diego y Martina tiene un poco de todo, amor, ternura, drama y humor, mucho humor.
Si me falla un poco alguien es Clara (Clara Lago) la hija de Bachi, que no me termina de cuadrar. No sé que me pasa con esta actriz, pero no me acaba de llegar.
Cerca del final de la proyección se disfruta uno de los mejores momentos para mi, que es la actuación de los "Backstreet Primos". Esas tonterías que uno hace por enamorar a la chica, recordar tiempos de juventud, o ambas cosas a la vez.

Las películas de Daniel Sánchez Arévalo generan en mi una sensación de bienestar y de reconciliación con la vida que pocas consiguen. La verdad es que elegí probablemente el mejor y el peor momento para visionarla, porque determinadas cosas me ayudaron pero otras hacían daño en heridas aun abiertas; aun así después de verla me sentía mucho mejor y todavía me quedan por ver sus películas anteriores y las que estén por venir.
Recomendada si te gusta un humor más sutil que el típico que se hace aquí en España, aunque también tiene de ese más directo y sencillo que parece que llena más las salas de cine.