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domingo, 7 de diciembre de 2014

Blade Trinity. Un videoclip de casi dos horas que ni la hermosa Jessica Biel consigue salvar.

Podríamos decir que la "Trinidad" en el cine es la compuesta por dirección, guión e interpretaciones y que, aun fallando alguna, incluso dos, podemos llegar a salvar una película del suspenso; a veces la actuación de un único actor o actriz es tan sublime que solo por el hecho de ver eso la cinta ya vale la pena.
De la primera a la segunda entrega ya vimos que David S. Goyer bajó el nivel del guión, no algo alarmante, pero si preocupante. En esta última parte de la trilogía, al ser también el director parece que no debió tener mucho tiempo de preocuparse de darle algo de sentido a una historia en la que nos introduce así, sin venir a cuento a una especie de Drácula, llamado Drake e interpretado por un Dominic Purcell al que, sinceramente, solo he visto correcto en Prison Break y que como enemigo principal de Blade/Snipes no solo queda a años luz de Deacon Frost o del infrautilizado Nomak de las dos películas anteriores, sino que incluso Danica Talos/Parker Posey le da un repaso interpretativo hasta el punto de ejercer de facto el rol de mala principal en casi todas las escenas en las que aparece.
Entre tantos chascarrillos, bromas sobre cuescos con olor a ajo, machos alfa marcando territorio y escenas de acción sin más sentido que mostrarnos lo bien que debieron entrenarse los protagonistas para ello, Goyer se acuerda de vez en cuando de que ha de contarnos, o al menos intentarlo, una historia con algo de sentido; no lo consigue. Simplemente se trata de una sucesión de escenas con algo de chica con muchísima acción de por medio y con un remate final mucho más flojo y con ese narrador en off que pinta menos que un senador español.
Ni Snipes, ni Jessica Biel como hija de Whistler, ni un graciosete pero poco más Ryan Reynolds, si vale, el tío está cañón y el director no se corta en mostrarlo, consiguen subir la calidad general del producto final. Tampoco voy a decir que se les pueda pedir mucho más, porque con ese guión y un montaje que parece una sucesión de videoclips de los cuarenta principales dudo que pudieran hacer gran cosa.
Además luego se agrega a unos cuantos personajes que no son más que carnaza para vampiros, literalmente, a los que prácticamente ni llegas a conocer y que al día siguiente de ver la cinta casi habrás olvidado; a mi me ha costado y he tenido que hacer memoria para recordarlos.
Con esta última entrega de la trilogía, el personaje ya empezó a prostituirse peligrosamente y, aunque me gusta la temática, si hay algo de cierto en que se retomaría esta franquicia, que se haga mediante un reboot con cambio generalizado de reparto, Snipes mejor dedícate a otras cosas, y que se piense menos en crear nuevas armas para Blade que hagan los combates más espectaculares y que traten de hacer algo más serio, con su correspondiente humor negro, como en las dos primeras y no una ridiculez como esta en la que un personaje tan interesante y adulto —no veo a Marvel haciendo una película +18 que es lo que Blade pide a gritos— queda a la altura del betún.
¿Es tan mala como para no entretener? No, pero es que al rato ni recordarás muchas de las cosas que has visto. Al revisionarla no recordaba casi nada de lo que iba pasando y creo que mañana habré olvidado de nuevo la mayoría de las cosas. A evitar.

lunes, 4 de agosto de 2014

La masacre de Town Creek. Superman, Magneto y el ocultismo Nazi.

Una noche de esas en que ponen Eden Lake en Paramount, ya habrá crítica de ella en breve, y la ves y la comentas vía internet con tu primo, por cierto, mi primo existe eh, no es imaginario, y según acaba, ves que empieza otra donde también sale Fassbender y encima parece de esas de terror que cuando menos me entretienen. "La masacre de Town Creek".
Joel Schumacher al mando y un reparto a priori aceptable, al menos en lo masculino contaba con algunos conocidos, Fassbender para empezar, pero también Henri Cavill, el actual "Hombre de Acero" y Dominic Purcell, un actor más bien del montón, pero que da el pego en determinados papeles, como ha demostrado en varias series, Prison Break entre ellas.
Por desgracia para ellos, y para nosotros como espectadores, del elenco se salva Fassbender y porque en la parte inicial, como científico Nazi, tiene una cierta gracia y sabe imponer muy bien su presencia en pantalla.
El resto de los actores y actrices que se pasean por la pantalla hacen bastantes aguas, al igual que el resto de la película en si. No es que se les pueda pedir demasiado, porque el guión y la dirección de Schumacher no es que acompañen mucho.
Que un director que tenga en su haber películas tan emblemáticas o al menos interesantes como "Jóvenes ocultos", "Un día de furia", etc y que vuelva con algo más al nivel de sus nefastas Batman, me hace pensar que o bien se le fue la olla, o bien ha perdido el punto. Aunque "El número 23" es relativamente reciente... Igual su mejor momento quedó ya muy atrás.
En cine fantástico o de terror, todo vale ¿no? Pero esa especie de mezcla entre zombis, "Sobrenatural", etc, con esos caballos vueltos a la vida... me faltaban por allí Rick y Hershel.
Ningún giro que sorprenda y un Fassbender genialmente caracterizado en la parte final y por lo que parecía, pasándolo en grande haciendo de criatura del averno, hacen que la experiencia de ver esta película sea totalmente prescindible.
"La masacre de Town Creek" demuestra que incluso los buenos directores y los buenos actores tienen en sus filmografías productos totalmente olvidables como este refrito de ideas que no aporta nada y encima aburre.
Nota: 3