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lunes, 3 de noviembre de 2014

Moon. Duncan Jones nos enseña la cara oculta de Sam Rockwell.

Hay directores que con su primer largometraje consiguen dar en el clavo y Duncan Jones es uno de ellos; hay actores que tienen mucho más que ofrecer de lo que pudiera parecer y Sam Rockwell es uno de ellos. La conjunción de ambos dio como fruto "Moon", una de esas pequeñas grandes películas que suelen pasar desapercibidas para el gran público, cosa de la que puedo dar fe en este caso, pues, con una semana en cartelera la vi solo y en una minúscula sala.
Todo el peso del film recae sobre Sam Rockwell, quien pocas veces se había visto en esta tesitura, y lo hace de manera literal, pues el resto del reparto tendrá apariciones testimoniales. Sam Bell, que así se llama su personaje, gozará de la única compañía de sí mismo y de Gerty, una robótica inteligencia artificial a quien presta su voz, lo cual solo apreciaremos en VO, Kevin Spacey. Otra curiosidad es que Gerty utiliza los emoticonos para transmitir su empatía a Sam en consonancia con los estados de ánimo de éste.
La mayor parte del metraje se desarrolla en el interior de la base lunar, desde la cual Bell controla las máquinas, que se encargan de extraer una fuente de energía que está solucionando los problemas de la Tierra a ese respecto. Pero nuestro protagonista saldrá a la superficie lunar en varias ocasiones, donde Jones y su equipo nos presentan unos vehículos creíbles y deciden mezclar la ausencia de sonido en el espacio, tan típica de películas que buscan el realismo, con ruidos de la maquinaria que se oyen muy atenuados y una banda sonora, a cargo de Clint Mansell, que da un plus de calidad a la cinta cada vez que hace acto de presencia. Se trata de melodías sin grandes artificios ni altisonancias, igual que el resto del producto ante el que estamos.
En una de esas salidas será cuando Sam Bell/Rockwell se encuentre con algo que pondrá patas arriba su pequeño mundo cuando le falta poco para cumplir con los tres años de contrato que había firmado con la compañía que explota los recursos lunares. Hasta este momento la interpretación de Rockwell era notable, pero a partir de aquí se la puede calificar como sobresaliente.
El actor mostrará todo tipo de emociones y nos hará dudar, en más de una ocasión, de si quien roza la locura es él o nosotros aunque también se desvanece de un plumazo el halo de misterio que Jones había mantenido desde el principio. Todo queda claro ante nuestros ojos salvo cómo se solucionará la trama una vez descubierto el pastel.
Es aquí donde el novel director deja de lado el riesgo y opta por un final quizá demasiado amable, aunque también es cierto que nos deja un agradable sabor de boca y nos reconcilia un poco incluso con nosotros mismos como parte de la humanidad.
Cuando un director intenta hacer algo diferente en su primer largometraje ya es de agradecer y hay que valorarlo, pero si encima da con una veta de oro en forma de actor, como es el caso de Sam Rockwell aquí, obtenemos una película que se convierte en un hermoso regalo, envuelto en un apartado técnico y sonoro, música incluida, que la convierten en una pequeña joya de la ciencia ficción.


viernes, 15 de agosto de 2014

Cómo acabar con tu jefe y reírte en el intento

Este tipo de comedias no suelen hacerme gracia casi nunca más allá de unos pocos gags que te sacan una sonrisa o una pequeña carcajada, pero con "Cómo acabar con tu jefe" me ha quedado una mejor sensación, sin ser ninguna maravilla.
Quizá la causa sea que no se trata solo de una sucesión de escenas hilarantes pero sin un hilo que las una, si se me permite el juego de palabras. Que si que hay ratos así en este film, pero el trasfondo de los odiosos jefes, unos más que otros, muy bien interpretados por Kevin Spacey, Colin Farrell y una guapa como pocas veces Jennifer Aniston, que clava su papel de jefa sexy acosadora.
Además, el trío protagonista, formado por Jason Bateman, Charlie Day y Jason Sudeikis consiguen que la cosa no parezca tan degenerada como en otras comedias del estilo, pese a que hay mucho humor de "caca, culo, pedo, pis", que a mi no es que me llegue mucho, pero aquí al menos está bastante más justificado que en otros casos. Ojito a la escena de la llamada de teléfono de Aniston cuando los tres amigos van en coche, genial y totalmente surrealista.
Al fin y al cabo, todos hemos querido en algún momento de nuestra vida que le pasara algo al ese jefe que nos hace la vida imposible por mucho que nos rompamos los cuernos por la empresa, o incluso buscar a alguien como "Hijoputa" Jones, el cerebro del crimen interpretado por Jamie Foxx y que a mi parecer tiene los mejores momentos de la película con diferencia.
Como en todas estas comedias el mayor problema es la manera en que va degenerando el guión hacia situaciones cada vez más inverosímiles según nos acercamos al desenlace, pero las he visto más absurdas en otras cintas de este género.
Pese a ello, creo que un reparto de secundarios de lujo, un ritmo que no decae y no perderse en contarnos chiste tras chiste olvidando totalmente la trama inicial, hacen de esta película una buena opción para la época estival o para momentos en que necesites reírte sin más pretensiones. Eso si, ha de gustarte este humor al menos un poco, si no, cambiarás de canal a los pocos minutos.
Nota: 6