sábado, 14 de junio de 2014

Next. Que pase el siguiente.

En Algún momento tú molaste Nicholas... ya no recuerdo cuando pero molaste.
Para más señas hablo de Nicholas Cage y la película es "Next". Imagino que el libro de Philip K. Dick, en el cual se basa esta película de Lee Tamahori, debía de ser mucho mejor, que no es que sea muy difícil, porque el guión del film, con tres guionistas adaptando la obra literaria, hace aguas cada pocos minutos.
La premisa no es novedosa a día de hoy pero es interesante a priori. Un hombre que puede ver el futuro cercano, los próximos minutos únicamente, pero que lo usa en beneficio propio hasta que le pilla por banda alguna agencia estatal para... bueno ya sabéis cómo van estas cosas.
De las actuaciones creo que salvaría a Julianne Moore, siempre solvente y que vale igual para un roto que para un descosido.
 Podría decirse que Jessica Biel poco más puede hacer en los minutos que le dan en pantalla y más con una pareja de baile como Cage y una historia de amor que no hay por donde cogerla y que además carece casi por completo de química entre ambos actores.
Nicholas "Carita Culpable" Cage ha ido sufriendo una involución que le ha llevado a intentar lo que si ha conseguido Liam Neeson, reciclarse como actor madurito de pelis de acción con cierta chicha en la historia. "Carita Culpable" para su desgracia y la nuestra, no lo ha conseguido y esa cabellera que parece un pelucón no le ayuda mucho tampoco... si, soy malo, lo sé.
Así las cosas, tenemos una historia totalmente manida, con unos personajes poco creíbles y un guión que se sostiene solo en determinados momentos, pero que desaprovecha totalmente las posibilidades que brinda el don del protagonista, enlazándolo además con una "romántica" subtrama que no tiene ningún interés salvo en los momentos finales y no precisamente por lo que al amor entre Cage y Biel se refiere.
Todo en esta película es decente como mucho, sin giros dignos de mención y con un apartado técnico y sonoro que desaparece de tus cabeza en cuanto hace un rato que has acabado de ver la cinta.
Si Philip K. Dick levantara la cabeza y pudiera escoger a la persona que adaptara esta historia, le habría dicho a Lee Tamahori y sus guionistas: "Que pase el siguiente".
 

jueves, 12 de junio de 2014

X-Men días del futuro pasado ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?


Esa es la pregunta que nos asalta después de ver "X-Men: Días del Futuro Pasado".
La respuesta para mi puede empezar por decir que estamos ante una película de grandes escenas, pero con una trama bastante irregular y muy de cara a tratar de contentar a los seguidores de ambas visiones del mundo de los mutantes más conocidos en esto de los cómics. Me refiero a la trilogía original y a la nueva saga de "precuelas" iniciada por Singer con "First Class".
El que mucho abarca poco aprieta es un dicho muy cierto y creo que eso es lo que ha pasado con esta nueva entrega de X-Men. Se quiere introducir a tantos personajes y tantas subtramas en tan poco espacio de tiempo que todo queda un poco a medias. El futuro se nos muestra repleto de acción con unas batallas espectaculares contra los "Centinelas", que no nos dan respiro alguno, pero carece de la profundidad que si tiene el pasado, donde se nos cuentan más cosas y con más detalle, pero la acción es más descafeinada, sobre todo con un Lobezno venido a menos al no tener aun sus garras de Adamantium.
En particular siempre echo en falta que le den más protagonismo, aunque sea como secundario, a Coloso, el cual por cierto, mejor con el diseño de las primeras pelis, donde no solo se parecía mucho más al de los cómics, sino que no semejaba un clon del T-1000 de Terminator.
Entre tantos personajes y por ende actores interpretándolos, es difícil destacar a ninguno. Creo que me quedo con Jackman, con un Lobezno mucho más trabajado en la interpretación que en sus últimas apariciones en solitario, y con un físico de bandera.
Del resto diría que están simplemente correctos, siendo incluso la presencia de muchos testimonial. De Fassbender a Lawrence, pasando por McAvoy y los veteranos Ian McKellen y Patrick Stewart, todos tendrán sus momentos en los cuales demostrarán su capacidad interpretativa pero serán retazos nada más.
Es de justicia reconocer la labor de Peter Dinklage, que nosdemuestra que hay vida más allá de Tyrion y Juego de Tronos, pero que queda muy desdibujado en su papel de némesis por las continuas luchas intestinas entre los propios mutantes.
Algo que me dejó boquiabierto mientras esperaba a la típica escena final tras los créditos fue la maravillosa y potente banda sonora que, curiosamente me pasó desapercibida durante toda la película. O yo estuve sordo a ella o los efectos no me dejaron apreciarla...
Esperaba bastante más de esta película tras lo maravillado que quedé con su anterior entrega. La mezcla de ese futuro oscuro, intenso y totalmente desesperanzador —algunas escenas te dejan con el corazón en un puño— con esa resolución tan ñoña de la que se vale Singer me dejó con un sabor bastante agridulce.

El film tiene acción, humor del típico en este tipo de producciones, espectaculares efectos y caracterizaciones, un vestuario muy cuidado —este Magneto se come estéticamente con patatas al de las primeras entregas—, es decir, como entretenimiento cumple. Me falla en que, con una trama que supuestamente debía ser más profunda que la de la anterior entrega, me ha dejado con la sensación de que en realidad no me han contado casi nada. Un poco de todo y un mucho de nada por decirlo de alguna manera.
Como blockbuster funcionará de una manera apabullante en taquilla a nivel mundial, pero como película de los X-Men me quedo con las primeras entregas de ambas sagas antes que con estos días del futuro pasado.

miércoles, 11 de junio de 2014

Todos están muertos. De tartas de manzana y estrellas del rock


"Todos están muertos" nos cuenta una historia, la de Lupe/Elena Anaya, que muchos hemos vivido seguramente en algún momento de nuestras vidas, me refiero a esa situación en el que el agujero en que te encuentras es tan profundo que la luz es tan solo un puntito en la lejanía.
En ese aspecto, creo que el gran mérito de la directora es que consigue que el drama, que lo hay y mucho en esta historia, no nos haga perder de vista la posibilidad de la esperanza al final del camino. Porque hay mucha crudez en determinados momentos, pero de una manera implícita más que explícita, lo cual nos ayuda a no pasar un tan mal rato.
Entre un reparto reducido pero a un muy buen nivel, destaca sobremanera Elena Anaya, la cual recrea con solvencia a una mujer destrozada por su pasado, atrapada y que, aun así, resplandece en pantalla cada vez que la sonrisa florece en el demacrado rostro del personaje.

La fuerza la pone Paquita/Angélica Aragón, una madre dispuesta a todo con tal de sacar a su hija, y por ende a su nieto Pancho/Christian Bernal, cuya interpretación y más teniendo en cuenta su juventud me ha gustado mucho también; quizá le falla algo la entonación, monótona, cuando hace de narrador.
Quien ocasiona el cambio en las vidas de el trío protagonista es Víctor/Patrick Criado, quien me pareció un nuevo valor a seguir en la magnífica "La gran familia española" y que aquí me ha vuelto a sorprender con un registro bastante diferente. Estaré pendiente de su evolución.

Podemos decir que el punto de originalidad a la historia, y por tanto al guión, se lo da la inclusión del personaje de Diego/Nahuel Pérez Biscayart, un joven lleno de matices y que, también sufrirá una evolución patente según avanza el metraje, igual que el resto de personajes.

La ambientación me ha parecido sublime para quienes sean de mi quinta, treintaytantos y sumando, que reconocerán desde ídolos deportivos hasta libros del cole de cuando éramos unos pipiolos.
Mención especial a la banda sonora, con música pop y rock que nos traslada a las décadas de los ochenta, cuando Lupe era una estrella, y de los noventa, donde se desarrolla la trama.
En resumidas cuentas, "Todos están muertos" es una película "pequeña" pero de esas que te llegan hondo, o al menos conmigo lo ha hecho. En cuanto a reflejar la época en la que se desarrolla, creo que ha habido un cuidado del detalle casi enfermizo y tiene un reparto solvente del primero al último actor, siendo Elena Anaya la que destaca por encima del resto.
Beatriz Sanchís demuestra en su primer largometraje que sabe lo que se hace y que, aun sin traernos una historia rompedora, demuestra incluso ser una guionista capaz de darle un toque de originalidad a algo ya visto.
Me la "vendieron" como algo diferente dentro del cine español y así es; diferente, disfrutable y de agradecer. Recomiendo verla si en vuestra localidad está aun en cartelera.
Nota: 7