domingo, 25 de enero de 2015

Un amor entre dos mundos. Preciosismo visual sin química.

Con la película de hoy voy a empezar hablando un poco, como he hecho en otras ocasiones, de las críticas profesionales, o sus extractos más bien, que leo en filmaffinity cuando ojeo la ficha de la película antes de ponerme a escribir. Os recomiendo que leáis la del "New York Post" yo me partí el pecho con ella, con ese fragmento.
La verdad es que en lo de la originalidad, solo le puedo dar la razón a los críticos que hablan de ella en parte. Porque lo original son esos dos mundos, esa ciencia ficción que nos explican muy bien en los créditos iniciales con la voz en off del protagonista y que luego en realidad se queda muy desaprovechada y pasa a ser más un recurso estético que otra cosa.
En ese sentido, visualmente, la peli se ve maravillosa y eso que mi televisión es muy pequeña para lo que se estila hoy, pero es lo que hay. Basándome en eso, imagino que quien la viera en una de esas que se acercan o superan las cuarenta pulgadas la ha debido disfrutar más y ya no digo en el cine, que debía de ser una delicia. Pero no hay más. Quiero decir que en realidad, lo de el mundo superior y el inferior con diferentes gravedades, físicas, y tal al final solo sirve para un par de escenas cómicas, otro par de escenas románticas que son un poco "meh" y para la poca acción de que dispone la película.
"Un amor entre dos mundos" es un cuento en el que fallan un inicio y un desenlace demasiado extensos que hacen que el nudo de la historia no tenga todo el protagonismo que debiera y que además, en ese nudo, casi no se nos hable de lo importante si atendemos al título en castellano, el amor entre los dos protagonistas. Adam/Jim Sturgess parece algo más motivado en su papel y se le ve carilla de enamorado en varias ocasiones, pero la química con Eden/Kirsten Dunst es prácticamente inexistente. Y siendo sincero, no creo que sea solo culpa de los actores, sino de un guión que da muy pocas oportunidades de que la pareja luzca su amor y su complicidad de verdad. Tremendamente mejorable en ese aspecto.
Así las cosas, una idea con posibilidades se convierte en una excusa, todo lo metafórica que queráis, para contarnos de nuevo una historia más trillada que la de cada programa nuevo que imita a "Madrileños por el mundo" cambiando dos chuminadas. No es que espere nada a lo "Matrix" en plan romántico ni nada de eso, pero me parece que montar toda esa parafernalia ci-fi para contarnos lo mismo de siempre, las dificultades que pasan personas muy distintas para tener una relación amorosa me parece un tanto estúpido.
Algo que si me gustó y mucho fue la banda sonora, a cargo de un desconocido para mi Benoît Charest, pero que me resultó sumamente agradable durante todo el metraje. Es de esas que no tiran de fanfarrias ni de grandilocuencias y que no se imponen a la historia, la acompañan.
"Un amor entre dos mundos" es una película digna de verse para los amantes de los efectos visuales de esos que te dejan pegado al respaldo de la butaca o del sofá, siempre y cuando dispongas de una pantalla en condiciones, pero que flojea y mucho en una historia que ni necesitaba ni aprovecha realmente toda esa ciencia ficción que por momentos resulta mareante, literalmente, para el espectador. Film para ver una vez y pasar a la siguiente y encima me dejaron ver menos de lo esperado a Dunst que si, a mi me gusta y me pareció una Mary Jane muy adecuada. Por cierto... a esta chica siempre le tocan besos que van contra las leyes de la gravedad.
Nota: 5

sábado, 24 de enero de 2015

The Gauntlet: Game of Assassins. Cube y Saw se dan la mano.

Cuando vas a filmaffinity a votar una película y el tuyo es el voto número veintiuno piensas que eres de los únicos que han sabido apreciar la calidad de ese film o que eres muy "friki". Sería bonito que fuera lo primero, pero en realidad es lo segundo.
"The Gauntlet" es una de esas películas que yo suelo descubrir gracias a Twitter y es de ese cine que no llega a ser de serie "Z" y se queda en una serie "B" de gente que intenta hacer algo potable con presupuestos ridículos. Así que vamos a hacer un poco de defensa de este denostado arte que es el cine de género de bajo presupuesto y que no pisa alfombras rojas, salvo las de las escaleras de algún familiar que aun viva en el siglo XIX.
A estas cintas hay que saber cómo acercarse —no con un palo como si fuerais a tocar el cadáver que habéis encontrado en el bosque al dar un paseo— y no esperar un nuevo hito en la historia del cine como han sido este año pasado "Perdida" —thriller sobrevalorado donde los haya— y "Boyhood" —que tiene una historia más vista que el canalillo de la Berrocal pero como se rodó a lo largo de doce años es una obra maestra— sino ochenta minutos de entretenimiento sangriento, lo justo, no es gore de ese de echar la pota, con una ambientación que es lo que la diferencia un poco del resto.
Precisamente es esa imagen de la portada la que me atrajo cuando vi en ese blog amigo ya mencionado la crítica de "The Gauntlet" o "Game of Assassins" llamadla como gustéis. Que luego los personajes no van vestidos así aunque bueno... hay una que si enseña cacha todo lo que puede, pero tranquilos, no os escandalicéis, que no se ve ningún pezón ni nada de eso, cumple con el puritanismo yanqui en ese sentido.
Como dice el título de la entrada, la trama mezcla un poco de "Cube", otro poquito de Saw y lo ambientan en una mazmorra que parece sacada de la época y las mentes detrás de la inquisición española. La peña se irá despertando y encontrándose por los pasillos del lugar, se pegarán inicialmente y luego se harán coleguitas y resolverán puzles juntos, algunos más macabros que otros, aunque todos con cierto gracejo y con implicaciones morales y éticas que tampoco es que vayan a llevar a los personajes a grandes frases como "Ser, o no ser..." ni a elaborar tesis doctorales sobre la conducta humana que cambien el mundo de la psicología, pero le dan el punto justo de "el hombre es un lobo para el hombre" que necesitan estas películas.
Algunos hasta estaréis pensando "Pero qué coño me está contando este tío hoy" pero claro, este es mi blog y escribo lo que me sale según me sale. Ahora mismo ya me sale hablar del reparto, que cumple para una producción de estas características, sobre todo Warren Kole, de moda en series en los últimos tiempos con sus papeles en "The Following" o la más reciente "Stalker". Es con diferencia el mejor del reparto.
Nos vamos al otro lado del espectro y hablamos de un personaje, el más joven del casting, encarnado por un actor que lo hace tan mal, que deseas que sea el primero en morir casi desde el primer minuto en que lo ves en pantalla. sé que es culpa del presupuesto más que suya, pero yo lo habría hecho perecer en la más dolorosa de las agonías; al personaje no al actor.
A estas alturas, algunos estaréis ya con la cabecita cavilando con ganas de decirme "Esto huele a truñaco" y la cosa es que si pero no. Si, si esperáis que por decir que tiene cosas de "Cube" o "Saw" tenga una calidad cercana a alguna de estas —sin duda superará a alguna de las infames secuelas de ambas franquicias—; no si la veis como lo que es, un película de bajísimo presupuesto que trata de sacar lo mejor de si misma con unos mimbres que harían huir a gente como Fincher o Nolan, pero con los que Matt Eskandari consigue un conjunto que entretiene si te gusta este tipo de cine o de historias. En mi caso es así y en su justa medida la valoro, no puedo comparar "The Gauntlet" con, por ejemplo "Pacific Rim" que seguro que para hacer un efecto de un "mecha" soltando vapor ya gastaron la mitad del presupuesto que esta gente dispuso para hacer la pequeña pero entretenida película de la que os hablo hoy.
Recomendarla no os la voy a recomendar, pero si llegáis a verla, hacedlo pensando en que es mejor que la serie "Z" más casposa pero que hace aguas si se compara con otro cine.

viernes, 23 de enero de 2015

Space Cowboys. El cine en la tercera edad.

Eastwood no solo es grande como actor, sino también como cineasta. En "Space Cowboys" quizá no demuestre toda su grandeza en ninguna de ambas facetas pero aun así es un producto notable y con una elección de casting que me parece de lo mejorcito que se podía haber escogido.
En definitiva, aquí nos vienen a hablar de un tema muy de actualidad, lo que pueden aportar las personas que ya han superado una cierta edad y que los jovenzuelos, que aun ni habían nacido cuando Eastwood y sus compañeros pilotaban esos cazas tan molones, les vengan a decir cómo han de hacer las cosas. Esto se verá plasmado en muchas escenas del tipo "pa chulo chulo mi pirulo" o "a ver quién la tiene más grande".
Esta es la historia de una cuenta pendiente que nuestros protagonistas tienen la oportunidad de resarcir gracias a lo obsoleto de determinadas tecnologías, que les hacen los únicos capaces de arreglar la que, según avance la trama, descubriremos que es una de las mayores cagadas de su país.
Hablando de cagadas y viéndola doblada, entiendo el por qué lo hacen, pero no me deja de parecer un mojón más grande que el Everest la decisión de ponerles las mismas voces a los actores que encarnan a nuestros protagonistas de jóvenes que cuando ya son unos abueletes. No impide apreciar la calidad del producto y son unos pocos minutos pero es que no pegan ni con cola.
Un gran acierto del guión, por lo demás no excesivamente original, es que las personalidades de los cuatro protagonistas, además de muy bien definidas, dan tanto o más juego en lo cómico, que hay mucho, como en lo dramático, no tan presente pero intenso.
Como ya decía, no es que la historia sorprenda pero si podemos decir que tiene algún que otro giro, quizá no del todo inesperado, por las fuerzas en "conflicto", pero que le dan más interés a lo que nos están contando en pantalla. Sea como sea, lo importante son las vivencias de nuestros protagonistas de cara a la tarea que les ha sido encomendada.
Quizá no sea el mejor actor de los aquí presentes si hablamos de sus capacidades, pero en esta ocasión yo me quedo con Tommy Lee Jones, muy bien secundado por Eastwood. El personaje de Sutherland es de esos que te saca una sonrisa casi cada vez que aparece en pantalla y Marcia Gay Harden consigue mantener el tipo como la única mujer que disfruta de más de unos minutos en pantalla.
Quiero hacer una mención especial a los instantes finales, de una belleza serena y tranquila con ese Fly me to the moon de fondo. La carga emocional hace que al menos en mi caso, la lagrimilla pugnara por salir y al final acabara cayendo, lo cual es un gran acierto de la dirección de Eastwood que consigue con una película más ligera, lo que otros no consiguen con pretendidos dramas que no consiguen tocarte la fibra en el modo en que estos dos minutos lo consiguen.
Sé que Ricky estará de acuerdo conmigo en que, aun sin ser una de las grandes obras de tito Clint, su visionado es más que recomendable y disfrutable para todo aquel que guste de películas ambientadas en algún modo en el espacio, o que, simplemente, les guste el buen cine.
Nota: 7