jueves, 22 de enero de 2015

Robin Hood 2010. Ser más fiel a la realidad no la hace mejor, solo más fiel.

Me gusta Russell Crowe, me gusta Robin Hood —vuelvo a decirlo, no sé por qué pero adoro a los arqueros, esos francotiradores de épocas antiguas— y me gusta, o gustaba, Ridley Scott, por lo que siempre le doy la oportunidad pese a la cantidad de decepciones que me he llevado con él en los últimos años. Por estas razones me dispuse a ver esta película cuando la emitió TVE y menos mal que la vi así, sin publicidad.
Scott nos trae una suerte de precuela sobre como Robin Longstride/Crowe, llega a convertirse en ese héroe que es más leyenda popular que realidad, pero que cala más en mi que este personaje que no deja de ser de nuevo una historia de " a mi solo me importo yo mismo hasta que me tocan el honor o conozco a Cate Blanchett". Reconozco que esto último lo entiendo, porque es difícil no caer ante tamaña belleza.
Como está Robin Hood de por medio y Scott y Crowe participaron juntos en la sobresaliente y muy entretenida "Gladiator" tú piensas "Oh si, nena, quiero más de eso que me das" y entonces los guionistas y Ridley deciden que lo que quieren es hacer una historia más realista, más acorde con lo que seguramente pasó, con mucho más drama y mucha menos aventura —hay unas cuantas batallas para que pienses que esto va a ser entretenido— y con una historia de amor entre Marian/Blanchett y Robin/Crowe en la que hay menos química que en cualquiera de las historietas que tratan de vendernos en el "Sálvame" y similares.
Conoceremos al fraile, a "Little John" y las féminas se deleitarán en los músculos de este hombretón, aunque seguramente ellas dirán que eso tampoco es tan importante mientras miran una foto del último calendario de los bomberos de su localidad.
Que conste que no le achaco a la película que trate de ser más realista, más lógica con lo que pudo pasar en realidad en aquellos convulsos tiempos de guerras y reyes opresores con sus pueblos con tal de poder seguir financiando sus campañas allende sus fronteras, pero todo eso no justifica que el tono que quiere darle Ridley, más serio, impida que sea entretenida. Si una película se define como de aventuras y acción esperas más de eso y menos drama ¿no? ¿no?
Es una cinta que se deja ver, pero que quiere ser épica y se queda a medio camino; que quiere ser trascendental y se queda a más de medio camino porque, seamos sinceros, del reparto la única que está de verdad a la altura en esas lides es Blanchett; que quiere ser entretenida pero no se da cuenta que con unas cuantas batallas y unos cuantos chascarrillos soeces entre ex combatientes no basta.
Ya lo he dicho antes, pero creo que desde "Blackhawk derribado" Ridley Scott no ha vuelto a hacer ninguna gran película y eso que yo, a título muy personal, he disfrutado con "El reino de los cielos" y "El consejero", tremendamente criticadas, pero que a mi me resultan entretenidas; cosa que con lo demás que he visto suyo desde entonces no puedo decir. De "Prometheus" ya hablaremos algún día cuando la revisione porque es un caso aparte.
Sé que tiene que haber mucha gente a la que este "Robin Hood" le haya gustado mucho más que a mi porque su nota media en páginas de cine donde votan personas como tú, que me lees, o yo que escribo esto así lo atestigua. Yo no la voy a suspender, porque en su conjunto me parece una película digna del suficiente y no voy a decir a nadie que no la vea, pero si lo hacéis, tened en cuenta que está muy lejos de parecerse a la Roma que nos vendió Scott en "Gladiator", mucho menos realista, pero con mucha más alma y carisma que esta, para mi, olvidable epopeya.

miércoles, 21 de enero de 2015

Querer pagar y que no te dejen o cómo ver cine y no sentirte un delincuente.

En las últimas semanas he plasmado en twitter mi sentir y mis reflexiones acerca de la imposibilidad de ver cine, películas, de las que todo el mundo habla, que son o han sido nominadas, incluso de manera múltiple en diversos foros como son los más recientes "Globos de Oro".
Primero, hace unos tres meses y medio, fue el repentino empeoramiento de mi hernia la que me impidió disfrutar de la "Fiesta del cine", en la que siempre aprovecho para verme una buena tacada de películas porque, aunque el ahorro no sea espectacular, cuando uno no tiene muchos fondos, hasta eso se agradece. La salud siguió siendo un impedimento que, por miedo a empeorar tras largas sesiones sentado en un sitio sin una posibilidad sencilla de moverme me hizo dejar de ver "Interestelar", una de esas películas que considero absolutamente imprescindible ver en la gran pantalla.
Así las cosas, aunque parece más que obvio que solo hay una solución definitiva para mis problemas de salud, la mejoría ha sido leve pero paulatina y ahora que puedo medio moverme como una persona normal, o al menos moverme sin ver todas las constelaciones, me he ido encontrando con la imposibilidad de disfrutar de casi nada del cine que deseo ver, porque donde resido ahora, habiendo un multicine "Yelmo" y otro de barrio, por llamarlo de algún modo, la cartelera es tan sumamente escasa que es frustrante mirar cada viernes y encontrarte con que no llega nada de lo que de verdad quieres poder juzgar con tus propios ojos.
Hagamos un repaso de lo que no ha llegado por estos lares y que, seguramente, a muchos más les pasará en sus localidades:
"Musarañas", la última gran sensación del cine patrio en lo que al género de terror se refiere y que la gran mayoría poner por las nubes, especialmente por la interpretación de Macarena Gómez.
"Big eyes", quizá lo más diferente que nos pudiera ofrecer Tim Burton teniendo en cuenta lo que suele ser su cine.
"The Imitation Game" con un protagonista como Benedict Cumberbatch, que tiene, o se le supone que tiene, un enorme tirón en taquilla.
"Birdman" el resurgir de Keaton.
"La teoría del todo" el biopic de Hawking.
Ya ni hablo de cosas como "Whiplash" que de entrada sé que son tan minoritarias que salvo cadenas con cines que suben de las diez salas o que traen cine menos comercial son una quimera para cinéfilos con ganas de poder valorar si merecen tanto bombo.
Es entonces cuando, como cinéfilo y bloguero acabas llegando a una encrucijada porque, seamos sinceros, si no puedes ver el cine que quieres estás un tanto fuera de todo. Lees a los demás y no puedes opinar porque, pese a querer ver esas películas, no puedes. Estás más que dispuesto a pagar por verlas en cuanto se estrenan, pero no te dejan.
Seguramente es aquí cuando esos que nunca ven nada sin pagar por ello ni leen ningún libro sin pasar por caja —permitidme que lo dude, gracias— me saldrán con lo de "Pues te esperas a que salga en alquiler o te las compras en DVD/Bluray". Lo primero es entendible, pero, sinceramente, yo no pago 15€ o más por algo que en cine, yendo en días de precio reducido me permitiría ver tres películas, por no hablar de que prácticamente nunca compro nada sin haberla visto antes.
Yo he vivido en Madrid y sé lo que es poder ir a ver lo que te de la gana, hasta el cine más "gafapasta" e insoportable, incluso he pagado por ver una película en hebreo subtitulado "Big bad wolves" porque amo el cine y con la variedad de cartelera de una ciudad como la capital de España tienes esa posibilidad. No puedo hacer un cálculo exacto, pero entre las veces que fui solo y las que llevé a los niños, en 2014 debí de gastar más de 300€ en ver cine en salas y, aun habiendo visto más de un truñaco y más de dos, no me arrepiento ni de un céntimo gastado.
Los defensores antipiratería entre los que hace poco se encontraba Bayona, siempre tiráis de lo mismo "Es que no sabéis esperar" y lo cierto es que no es que muchas veces no sepamos esperar —mi Motel lleva meses viviendo de críticas de películas que veo en la TV principalmente— sino que aunque queramos pagar por ver determinadas películas, no nos dejan.
Voy a poner como ejemplo la última que me apetecía ver y he podido hacerlo "Babadook" que, salvo en blogs que hayan podido verla en festivales, ha sido reseñada acudiendo seguramente a copias piratas. Yo no soy de juzgar a nadie, como si veo muchas veces en mi timeline de twitter, y como tampoco es que me fuera la vida en verla, esperé a ver si llegaba a mis cines, y así ha sido. Éramos mi tía y yo en la sala lo cual me hace plantearme si los cines aciertan trayendo siempre el mismo tipo de productos en lo que a resultados económicos se refiere. No sé cómo va lo de la distribución y no puedo juzgar con conocimiento de causa, pero intuyo que hay cintas que generarían mucho más interés en el grueso de los espectadores y por tanto más ingresos en taquilla.
Empecé a hacer críticas o, lo que sea esto, como dice el amigo de Cinexintube, en el blog anterior en el que participé, y allí eran los seguidores quienes decidían entre diversas opciones qué película era la que iba a ver. Esa es una iniciativa imposible viviendo donde vivo ahora y además, de cara al propio blog y a poder disfrutar de cosas como las galas de premios con el resto de cinéfil@s twiteros, me encuentro ante la espada y la pared.
Soy una persona con determinados valores y salvo un par de excepciones, nunca me he descargado y visionado películas en cartelera aunque si que he descargado películas, como en su día "Buscando a Nemo", que hace ya años que están en la estantería de casa y que veo con mis peques de tanto en tanto. Porque está claro, yo no voy a dármelas de paladín de nada a estas alturas de la historia, pero no puedo tener la sensación de sentirme señalado como un paria si tomo la decisión de dejar a un lado algunos de mis principios para poder disfrutar del cine que me apetece ver, pagando por él, y no puedo.
El que las cosas que he dicho puedan cambiar o no la visión que algun@s pudieran tener de mi es algo que no me quita el sueño, como no lo hará si alguien decide dejar de seguirme por hacer "Apología de la piratería y las descargas ilegales", pero mientras resida aquí, ni yo ni el blog se van a quedar sin películas que quiera ver y no lleguen a mis salas habituales.
Fdo: Un delincuente.

martes, 20 de enero de 2015

Babadook, Dook, Doook, abre la muralla.

Ayer pude ver la que es la nueva película más terrorífica de la historia del mundo mundial, que lo dice hasta el director de "El exorcista" y encima es multipremiada en festivales y demás, por no hablar de que la mayoría de aficionados al género de terror están con ella que hay que ir detrás con una fregona.
Tuve la gran suerte de verla en compañía de una de las personas que me metió el gusanillo del cine en el cuerpo y además el gusto por este género tan denostado muchas veces, además no había nadie más en la sala, con lo cual la experiencia no se vio afectada por niñatos, como me pasó en su día con Insidious 2. Ninguno de los dos salió decepcionado con "Babadook", pero tampoco maravillados ni mucho menos.
Se habla de lo metafórica que es, y lo es en parte, pero ante todo juega con esa dualidad de tenernos siempre en ascuas sobre qué es real y qué no. Nos facilitan datos que te ayudan a ir desenmarañando la madeja pero más bien después del visionado que durante el mismo, aunque hay cosas que al final quedan demasiado claras para habernos tenido con ese "ahora me ves, ahora no me ves" que casa además tan bien con la afición por la magia del niño protagonista.
"Babadook" es un viaje hacia las puertas de la locura, con muchas escenas y muchas situaciones, que solo quienes tienen hijos serían capaces de comprender en toda su magnitud pero también está impregnada de un sentimiento arrollador de culpabilidad y del aun más desgarrador de una pérdida insuperable.
Es en esto último que acabo de hablar donde me parece que tanto la dirección como el guión de Jennifer Kent destacan muy por encima de la parte de terror más al uso, donde me parece que es una más de muchas. Ayuda además en este sentido que hablamos, y que me parece el más destacable de la cinta, la magistral actuación de Essie Davis, con la que sufriremos y viviremos cada una de las etapas por las que va pasando a lo largo del metraje. El crío por contra, no solo se me hizo insoportable durante casi todo el metraje, lo cual es lógico pues es su papel, sino que me pareció de los menos creíbles en mucho tiempo en esto del cine de terror.
Pese a que abusa muchísimo de las subidas de sonido para meternos en situación, aunque no tanto para hacernos dar el típico bote en el asiento, lo cual se hace cansino a la larga, la banda sonora de Jed Kurzel me parece una de las mejores en el género en los últimos tiempos.
"Babadook" consigue ser opresiva y mantenernos en tensión pero para mi falla en tratar de vendernos una historia mil veces vista disfrazándola de metáforas y haciéndonos dudar, con determinados objetos o guiños, para luego resolver todo por la vía más fácil de lo sobrenatural. No es, ni muchísimo menos, una mala película de terror, pero no me parece que traiga tanto aire fresco como algunos parecen ver. Lo que creo es que, el cine de "miedo" está ya tan prostituido en las mismas formas y en los mismos medios, que cualquier cosa que tenga algo que lo diferencie un poco del resto triunfa, más por eso que por un conjunto sobresaliente, que para mi no lo hay en "Babadook".
Nota: 6
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