Mostrando entradas con la etiqueta Días de vino y rosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Días de vino y rosas. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2015

JACK LEMMON NO SIEMPRE A LO LOCO

Siempre pensamos en Jack Lemmon como un actor de comedia, y no nos equivocamos pero ciertamente también tuvo otros registros dentro del drama como ya comentamos en uno de nuestros clásicos. John Uhler Lemmon III nació en 1925 en Boston y según dicen con mucha prisa ya que a su madre no le dio tiempo a llegar al hospital y nació en el ascensor. Estudió en Harvard cuando tuvo edad para ello naturalmente y comenzó en el mundo de la interpretación ya en la Universidad.
Su gran salto dentro del cine fue de la mano del director George Cukor, del que aprendió algo muy importante, aprendió a actuar. Durante el rodaje de "La Rubia Fenómeno" un desconocido Lemmon fue aleccionado por su director con la premisa de que menos es más. Cukor consideraba que Lemmon sobreactuaba y toma tras toma le decía: "Menos, menos, menos" a lo que ya un desesperado Lemmon después de tantas tomas pregunta al director: "Sr. Cukor, ¿no quiere que actúe?" a lo que Cukor le respondió: "Querido chaval, estás empezando a entenderlo."
Con la película "Escala en Hawai" recibió un Oscar como mejor actor secundario y a partir de ahí su fama se disparó llegando a protagonizar por ejemplo siete películas del inigualable Billy Wilder. Ahí en esos papeles de comedia es donde mejor ubicamos a Lemmon en obras magníficas para cualquier amante del cine clásico como es "Con Faldas y a lo Loco", cinta que adoro por las sonrisas que me arranca cada vez que la visiono, con una preciosa Marilyn Monroe, una mujer de las de antes, con todas sus curvas, vamos de esas que le encantan al Sr. Purgatorio, de esas que achuchas y no se rompen como él dice, pero vamos a lo que vamos, no solo está Marilyn sino también Tony Curtis como el que le echa jeta al asunto formando un trío sin parangón.


Otra de esas adorables comedias aunque con mucha miga que ya le he dicho a mi esposo es de las que hay que ver, es "El Apartamento" junto a Shirley McLaine. Por estas dos películas recibió sendas candidaturas al Oscar. Pero como hemos dicho antes también Lemmon sabía interpretar papeles dramáticos como muy bien se refleja en "Días de Vino y Rosas" del que hemos hecho crítica a dos teclados. Lemmon compró los derechos de esta obra, pues en un principio era una obra de teatro protagonizada por Cliff Robertsson y cuando Lemmon fue nominado al Oscar por su papel, pero no lo consiguió, llamó a Robertsson y medio en broma, medio en serio le dijo: "Hijo de puta, si no hubieras hecho antes este papel ahora mismo tendría otro Oscar en mi bolsillo."


Inolvidable es la comedia que protagonizó junto a Walter Matthau, "La Extraña Pareja" en la que formaron un tandem tan perfecto que ya setentones los dos pero con mucha marcha volvieron a protagonizar "La Extraña Pareja, otra vez" en 1998, siendo igual de divertida que la anterior, o al menos así me lo parece a mí. Otra de esas cintas que tuve oportunidad de ver en su versión original, sin los cortes de la censura, fue "¿Qué Pasó entre tu Padre y mi Madre?" en la que una vez más Lemmon nos muestra lo gran actor que fue y que a veces nuestros padres no nos cuentan todo y a la vuelta de la vida nos podemos llevar más de una sorpresa.


Recibió varios galardones por su carrera, Palmas y Globos de Oro, sin duda más que merecidos. Se casó en dos ocasiones y tuvo tres hijos. Falleció victima de un cáncer en el 2001 a la edad de 76 años.
Sin duda siempre recordaremos a Jack Lemmon como el actor cómico de gran talento de gestualidad inimitable que supo dramatizar cuando así lo exigió el guión.

martes, 31 de marzo de 2015

Días de vino y rosas traen noches penosas.

Hacía tiempo que tenía esta película pendiente de ver pero nunca encontraba el momento, quizás fuera por la temática de la cinta que considero que es bastante dura. Pero tenía que elegir película para disfrutar con mi querido Sr. Purgatorio en nuestras veladas "clásicas" y los dramas me cuestan bastante así que, qué mejor que verla junto a él. Y esta es un drama, un drama sin tregua que ahonda de lleno en el problema del alcoholismo.
Considero que Jack Lemmon está soberbio en su papel de hombre que no es muy consciente de su grave problema. Por otra parte nos damos cuenta o al menos al ver la película deberíamos darnos cuenta del error que se puede llegar a cometer cuando incitamos a alguien que no lo desea, a que nos acompañe en beber esa copa que nosotros disfrutamos sin problema. Es posible que no seamos conscientes de que esa persona cuando nos dice que "no", quizás tenga motivos más que poderosos para negarse a beber. Pudiera ser que anteriormente tuviera problemas con el alcohol y supusiera una enorme prueba enfrentarse a ella luchando contra nuestra insistencia. Si nos dice que no bebe, ni insistamos ni preguntemos por qué no lo hace. Deberíamos aprender a respetar a los demás y no ridiculizarlos porque no consideren que sea imprescindible beber para pasarlo bien. Sin duda el séptimo arte nos entretiene, nos regocija pero también nos puede enseñar y transmitir valores en muchos casos y lecciones en otros tantos. Esta es una pequeña reflexión que sin duda se quedará corta con el concienzudo análisis de mi querido esposo.
Ya me había avisado mi amada Aurora de que la película era dura y tenía ganas de verla porque el único contacto que he tenido con Jack Lemon ha sido en su vertiente como actor de comedia o de películas más ligeras y siempre es, como cinéfilo, agradable descubrir otras facetas de esos intérpretes aunque el visionado de la obra no sea agradable, no sea fácil.
Cierto es, como acertadamente dice mi esposa, que hay gente que es propensa a las adicciones, aparte de que puedan estar en vías de dejar el alcohol en otros casos, y esa insistencia al final desemboca en que acabe teniendo un problema aun mayor que la persona que le incita. Sobre eso trata esta sencilla película en lo que a su planteamiento se refiere, porque es una cinta basada en las conversaciones y en escenas situadas en muy contadas localizaciones que nos mostrarán desde el enamoramiento inicial, pasando por la caída al abismo de ambos protagonistas, hasta el intento de ambos por salir de ello. Teniendo en cuenta eso y que es un drama en mayúsculas puede llegar a hacerse pesada para algunos si no nos atrapa la sublime construcción de su personaje que hace Jack Lemon y lo bien que le sigue el paso en ese sentido Lee Remick. Me quedó una pena tremenda no disfrutarla en VO porque hay algunas escenas, como la protagonizada por Lemmon en el hospital que ponen los pelos de punta y los momentos de borrachera también deben ser increíbles escuchando a los actores y no a los dobladores.
Personalmente he de decir que nunca he entendido que la gente se enganche a las cosas por formar parte de un grupo o cosas similares. Yo fui abstemio hasta, no sé, los veintiuno o veintidós años y de todos modos nunca he bebido demasiado; no me gustan ni el vino ni la cerveza; nunca he tenido resaca porque nunca he cogido una borrachera y encima si cuentas eso, o si en una comida pides agua o un refresco hay siempre quien te salta con eso de "Esto hay que comerlo con vino tinto", a lo que suelo responder que por qué he yo de beberlo si sé que no me gusta. Digo estas cosas porque pienso que esta es una película que hace reflexionar y que en su época debió servir para que muchos empezaran a reconocer que tenían un problema, que siempre es el primer paso. Supongo que es una de las primeras veces que se ha hablado de "Alcohólicos Anónimos" en la gran pantalla porque todas esas cosas se llevan siempre como muy en secreto cuando no debería ser así. Nos avergonzamos de decir que no podemos beber porque lo estamos dejando o lo hemos dejado, de que hemos tenido o estamos pasando una depresión porque la gente es muy inepta a la hora de reaccionar ante ese tipo de confesiones. Cuidado, que no digo que la gente no beba pero que hay que saber respetar, como bien dice mi mujer y eso es algo que en la sociedad de hoy brilla cada vez más por su ausencia.
Otra vez tenemos por aquí a Henry Mancini que sirve lo mismo para un roto que para un descosido, dejando su impronta y demostrando su versatilidad. No sé en qué medida participó él en la canción que comparte título con la película pero esta fue galardonada con un Oscar. Lemmon está como para que le den uno también pero creo que en aquellos días era aun más difícil llevarse una estatuilla que hoy porque la calidad de muchos actores era abrumadora.
Si buscáis un clásico fácil de ver y de disfrutar, amable, que te deje un buen sabor de boca general, "Días de vino y rosas" no es para vosotros porque es dura, por momentos cruel con el espectador y una de esas que, al menos en mi caso, dudo que vuelva a ver hasta que pase muchísimo tiempo.
Nota Rudy: 8
Nota Aurora: 7
Nota: 7,5