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jueves, 7 de enero de 2016

El apartamento, la comedia más dramática que hemos visto

Según la crítica de la época, "una de las más sutiles comedias que  Hollywood ha realizado". Calificar esta película de comedia me parece algo más que atrevido, ya que es difícil ver la comicidad aunque sea con sutilidad. Es lamentable y patético el que un hombre débil y pusilánime no sea capaz de defender sus derechos frente a sus superirores consintiendo que su apartamento sea utilizado como picadero para sus "respetados" y casados jefes, mientras él pasa sueño y frío en la calle. También es atrevido tildar a esta cinta de comedia cuando nos habla del suicidio y de intentos de suicidio a causa de amores imposibles, y no creo que esto sea algo sobre lo cual bromear. Con todo esto no estoy queriendo decir que no es una buena película, por supuesto que no, era de esos clásicos imprescindibles que mi querido Sr. Purgatorio tenía que disfrutar conmigo, una obra maestra que ningún amante del cine clásico se puede perder.
Shirley MacLaine está soberbia en su papel de ascensorista en un edificio lleno de oficinas de agentes de seguros y enamorada del hombre equivocado. Y por supuesto Jack Lemmon en el papel protagonista con su vis cómica casi inherente en él, que a pesar de eso difícilmente te arranca siquiera una sonrisa. Por desgracia para él se enamora de la amante de uno de sus jefes. He visto esta película unas cuantas veces y con la premisa en mi mente de que era una comedia, pero disiento completamente. La película es magistral y absolutamente recomendable pero critico el que esté clasificada dentro del género de la comedia, para mí es un drama. Por suerte en nuestro apartamento ni pasamos frío ni sueño porque tu calor me hace tener los sueños más dulces.
Para sueño dulce hecho realidad el estar contigo y sin tener que aparentar lo que no se es para contentarte, que es para mi en definitiva de lo que habla esta gran película sobre la que yo tampoco puedo aceptar que se califique como algo cómico. Todo el mundo habla de esa sutilidad pero la verdad, yo solo la veo en un par de escenas al principio y poco más; luego tiene algunos instantes sueltos que pueden dibujarte una sonrisa pero se trata sin duda de un drama.
Hoy en día diríamos que el personaje interpretado por Jack Lemmon es un "pagafantas", pero él lo es en un grado superlativo porque no se limita a hacerlo por intentar conseguir una mujer y, a pesar de que eso sea lo que nos dan a entender, tampoco es del todo por medrar en el mundo laboral. Si profundizamos un poco nos damos cuenta de que más que pusilánime, Baxter es de esas personas que sienten una necesidad enfermiza de ser aceptado y que es capaz de hacer lo que sea necesario para ello. Es cierto que la aceptación que busca es profesional y que piensa que subiendo unos pisos y teniendo su propio despacho quienes ahora se aprovechan de él lo considerarán su igual. Es en ese camino donde la interpretación de Lemmon se convierte en magistral cuando vamos observando las diferentes fases por las que transita su personalidad, sobre todo desde que aparece una bella, sin ser de esas mujeres que quitan el hipo, pero insegura y con la misma necesidad que él de ser aceptada Shirley MacLaine.
Si os fijáis estamos ante dos intérpretes que hicieron arte y algo grande de ser personas normales, hombres y mujeres en la mayoría de los casos con los que todos nos podemos identificar pero que, equivocadamente, la mayoría intentamos dejar atrás porque, si eres normal, si no destacas, es casi tan malo como si eres demasiado diferente y no encajas.
Para mí hay momentos muy duros a lo largo de esta cinta y que son perfectamente trasladables a la actualidad y que nos dejan claro que muchas veces perdemos el tiempo intentando buscar ese ideal masculino o femenino que ha de encajar en los estereotipos que nos han inculcado, cuando la felicidad puede estar en esa persona con la que te cruzas a diario en un ascensor o, actualmente, en esa persona con la que de manera extraña conectas inmediatamente a base de intercambiar los caracteres de 140 en 140.
Creo que es de esas películas que te hacen pensar y plantearte cosas y me siento muy afortunado de que mi amada Sra. Purgatorio volviera y quisiera verla conmigo. Ella no lo entendió durante el visionado cuando se lo decía pero yo no puedo evitar identificarme con Baxter y personajes como él, porque somos muchos más de los que parecemos los que hemos intentado buscar nuestro sitio contentando a los demás a riesgo de no hacernos felices a nosotros mismos en el intento. Es solo con el paso del tiempo que aprendes que ese sendero no es el adecuado y que al final puede resultar mejor recorrerlo solo que mal acompañado aunque he de decir, que yo encontré con quién recorrerlo y entre otras cosas muy hermosas, está el compartir estos clásicos del celuloide que cada tanto os traemos.

jueves, 2 de abril de 2015

JACK LEMMON NO SIEMPRE A LO LOCO

Siempre pensamos en Jack Lemmon como un actor de comedia, y no nos equivocamos pero ciertamente también tuvo otros registros dentro del drama como ya comentamos en uno de nuestros clásicos. John Uhler Lemmon III nació en 1925 en Boston y según dicen con mucha prisa ya que a su madre no le dio tiempo a llegar al hospital y nació en el ascensor. Estudió en Harvard cuando tuvo edad para ello naturalmente y comenzó en el mundo de la interpretación ya en la Universidad.
Su gran salto dentro del cine fue de la mano del director George Cukor, del que aprendió algo muy importante, aprendió a actuar. Durante el rodaje de "La Rubia Fenómeno" un desconocido Lemmon fue aleccionado por su director con la premisa de que menos es más. Cukor consideraba que Lemmon sobreactuaba y toma tras toma le decía: "Menos, menos, menos" a lo que ya un desesperado Lemmon después de tantas tomas pregunta al director: "Sr. Cukor, ¿no quiere que actúe?" a lo que Cukor le respondió: "Querido chaval, estás empezando a entenderlo."
Con la película "Escala en Hawai" recibió un Oscar como mejor actor secundario y a partir de ahí su fama se disparó llegando a protagonizar por ejemplo siete películas del inigualable Billy Wilder. Ahí en esos papeles de comedia es donde mejor ubicamos a Lemmon en obras magníficas para cualquier amante del cine clásico como es "Con Faldas y a lo Loco", cinta que adoro por las sonrisas que me arranca cada vez que la visiono, con una preciosa Marilyn Monroe, una mujer de las de antes, con todas sus curvas, vamos de esas que le encantan al Sr. Purgatorio, de esas que achuchas y no se rompen como él dice, pero vamos a lo que vamos, no solo está Marilyn sino también Tony Curtis como el que le echa jeta al asunto formando un trío sin parangón.


Otra de esas adorables comedias aunque con mucha miga que ya le he dicho a mi esposo es de las que hay que ver, es "El Apartamento" junto a Shirley McLaine. Por estas dos películas recibió sendas candidaturas al Oscar. Pero como hemos dicho antes también Lemmon sabía interpretar papeles dramáticos como muy bien se refleja en "Días de Vino y Rosas" del que hemos hecho crítica a dos teclados. Lemmon compró los derechos de esta obra, pues en un principio era una obra de teatro protagonizada por Cliff Robertsson y cuando Lemmon fue nominado al Oscar por su papel, pero no lo consiguió, llamó a Robertsson y medio en broma, medio en serio le dijo: "Hijo de puta, si no hubieras hecho antes este papel ahora mismo tendría otro Oscar en mi bolsillo."


Inolvidable es la comedia que protagonizó junto a Walter Matthau, "La Extraña Pareja" en la que formaron un tandem tan perfecto que ya setentones los dos pero con mucha marcha volvieron a protagonizar "La Extraña Pareja, otra vez" en 1998, siendo igual de divertida que la anterior, o al menos así me lo parece a mí. Otra de esas cintas que tuve oportunidad de ver en su versión original, sin los cortes de la censura, fue "¿Qué Pasó entre tu Padre y mi Madre?" en la que una vez más Lemmon nos muestra lo gran actor que fue y que a veces nuestros padres no nos cuentan todo y a la vuelta de la vida nos podemos llevar más de una sorpresa.


Recibió varios galardones por su carrera, Palmas y Globos de Oro, sin duda más que merecidos. Se casó en dos ocasiones y tuvo tres hijos. Falleció victima de un cáncer en el 2001 a la edad de 76 años.
Sin duda siempre recordaremos a Jack Lemmon como el actor cómico de gran talento de gestualidad inimitable que supo dramatizar cuando así lo exigió el guión.