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lunes, 30 de noviembre de 2015

CHRISTOPHER LEE, AMOR AL PRIMER MORDISCO

Ver el nombre de Christopher Lee y asociarlo a Drácula es casi automático, un caso mimético comparable a Boris Karloff como Frankenstein, Jonnhy Weismuller como Tarzán o Sean Connery como Bond. Tampoco es de extrañar esta asociación ya que Lee protagonizó diez películas con la productora Hammer interpretando el papel del chupasangres.
Christopher Frank Carandini Lee nació en Londres el 27 de mayo de 1922 de madre italiana y padre militar que cuando él solo contaba cuatro añitos se divorciaron. Debutó en el cine en 1948 con una breve aparición en Hamlet, la adaptación que Laurence Olivier hizo de la obra de Shakespeare.
Su altura, 1,96, fue en principio un motivo de discriminación, sin embargo consiguió sacarle un formidable partido al final ya que su delgadez, su prestancia majestuosa y altiva, su apostura, su mirada fría y dura y su aire de dominio, le facilitó el obtener papeles de villano. Fue precisamente un papel como ese con el que dio el salto a la fama en La Maldición de Frankenstein en 1957 llevándolo a firmar un contrato con Hammer Productions. Gracias a este hecho conoció al que luego sería su amigo y compañero de reparto en más de una ocasión Peter Cushing.


Durante la década de los 60 y 70 continuó con su papel de Drácula en varias secuelas de la productora, nada menos que diez como comenté al principio. Aunque también interpretó a Fu-Manchú de manera alternativa. En 1959 coincidió con su amigo Peter Cushing en El Perro de Baskerville, otra de esas películas fantásticas que merece la pena ver.


Con su propia productora hizo películas como La Noche Infernal en 1973 o La Monja Poseída en 1976. Después de tantos años de protagonizar películas de terror decide cambiar de registro y probar otros papeles más amables como en La Vida Privada de Sherlock Holmes de Billy Wilder aunque la mayoría de las veces es de villano como Scaramanga el villano de Bond en El Hombre de la Pistola de Oro en 1974 o el Conde Dooku en la saga de Star Wars.


Algunos de sus últimos trabajos han sido Saruman en la maravillosa trilogía de El Señor de los Anillos y el padre de Willy Wonka en Charlie y la Fábrica de Chocolate, maravillosa película de Tim Burton que a mí personalmente me encanta.
Poca información he encontrado sobre su vida personal más allá de que se casó una sola vez y tuvo una hija, aparte de esto es el actor de su generación más prolijo en películas, nada menos que 281. Falleció el 7 de junio en Londres a la edad de 93 años. Sin duda el mejor Drácula de la historia del cine.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Drácula, regreso a los clásicos

He echado tanto de menos este sitio que contra viento y marea vuelvo a él, y es que tanto el dueño como el lugar crean adicción y soy una yonki, lo reconozco. Sin duda es un lujo volver a los clásicos con una película como esta. Hacía muchísimos años que no visionaba esta cinta. Era una tierna jovencita cuando disfruté de ella la primera vez y ni que decir tiene que me impresionó ya que a pesar de no haberla visto de nuevo hasta el día de hoy, recordaba muchas de sus escenas, así que no dudé en proponer esta película de terror para mi vuelta a los clásicos con una más que cálida acogida por parte del dueño del motel.
Otros actores han interpretado a Drácula, según mis pesquisas unos diez con más o menos acierto, pero creo que Christopher Lee es el Drácula por antonomasia, bajo mi modesto punto de vista. La historia es bien conocida por todos, Bram Stoker se inspiró en el personaje del príncipe  Vlad el Empalador para dar forma a este ser maligno que un Van Helsing interpretado por un magnífico Peter Cushing, que también daría vida a Sherlok Holmes en El Perro de Baskerville, intentará dar caza.
No se puede obviar que existe una cierta connotación sexual en el personaje de Drácula. Según algunas fuentes consultadas la sangre, símbolo de virilidad y la atracción sexual que se le atribuye, (esto se aprecia claramente en muchas de las escenas en las que las damas se acicalan y preparan su cuello para recibir ese mordisco que de algún modo les proporciona placer),  han estado siempre estrechamente ligadas al tema universal del vampirismo y por encima de todo no podemos olvidar que Drácula era un gentleman. Pero el que es sin duda el caballero más adorable es el dueño de este motel que ha guardado mi ausencia, cuidando mi habitación con mimo y esmero. Gracias querido.
Tantas cosas se quedaron pendientes en su día en esta sección de clásicos que no me sorprende haber empezado por esta película que tantas ganas tenía en su día mi amorcito que viéramos para tocar todos los palos posibles, ya que en ese cine de antaño no solo el drama y el misterio, especialmente por Hitchcock, dejaron grandes cintas para la posteridad. Por fortuna esta que hace la entrega número quince de los "Clásicos con Aurora" es la primera de muchas otras entradas a dos teclados que, con total seguridad, no se limitarán al cine añejo. Tras la llegada de Ricky hace poco, el motel recupera una de sus señas de identidad y que nos diferenciaba de la mayoría como es hablar desde dos perspectivas distintas, unas veces más que otras, y con esa química que tanto nos transmitisteis en su día que os gustaba.
Mi señora y yo tenemos un curioso vínculo vampírico, cinéfilamente hablando, porque si vi la saga Crepúsculo fue por ella y ahora que volvemos a iniciar la andadura juntos traemos a un "Príncipe de las tinieblas" que se desayunaría a los gusiluz de esa serie de novelas y aun ni habría empezado a mancharse los colmillos. Discrepo en cierta medida con mi amada compañera en cuanto a que Drácula sea siempre un gentleman y creo que en la adaptación de la novela de los años noventa hay mucha más elegancia que aquí. Quizá sea por la época, pero el vampiro de Lee es, como la mayoría de los galanes de la época, más bien brusco con las mujeres aunque el erotismo implícito en la mordedura y el intercambio de fluidos ha sido siempre más que obvio en este mito del "hominis nocturna".
Me sorprendió lo fiel y seria que es la adaptación y aun más cómo va evolucionando el tema de enseñar sangre y algunos efectos especiales que, teniendo en cuenta que hablamos de 1958, son más que meritorios. No es que pensara que en aquellos tiempos no se podían hacer traslaciones decentes del papel al celuloide pero siempre he tenido una imagen de cierta cutrez en el cine de terror antiguo.
A pesar de que el ser icónico, y por tanto su intérprete, Christopher Lee sean quienes han pasado a los anales de la historia del séptimo arte, para mi lo mejor de la película, interpretativamente hablando, es el Van Helsing de Peter Cushing. Lee tiene los momentos de más impacto y es su figura la que nos impone y es innegable que lo hace de maravilla, pero quien carga con el peso del film la mayor parte del tiempo es Cushing y eso es algo que yo valoro y mucho.
Estamos ante una producción que, valorándola en su entorno temporal, destaca en casi todos los aspectos técnicos y que tiene ese buen sabor que solo los vinos que han envejecido como deben consiguen dejar en el paladar. Fue un placer verla en tu compañía Aurora y más aún escribir de nuevo juntos en esta primera de muchas críticas a medias que están por venir. En mi caso y, a diferencia de Drácula, que andaba buscando jovencitas hasta por los rincones a las que hincarles el diente, un solo cuello me basta y me sobra para alimentarme eternamente.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Drácula, la leyenda jamás contada. Tampoco es que hiciera falta contarla.

Anoche vi 300, perdón, la nueva de Drácula; es que como el principio es casi calcado en la manera de contarnos lo mal que lo pasaban los niños de transilvania que eran "cedidos" al sultán turco. Aquí más que slow motion hay imagen congelada pero si, recuerda mucho a esa forma de empezar que se escogió para la adaptación de la obra de Frank Miller.
Prosigamos. Aquí no hay mucho tiempo a detenerse en lo que a historia se refiere y nos pondremos en la piel de uno de esos críos, regresado a su tierra natal, que resulta ser el príncipe Vlad Tepes, conocido con el cariñoso apelativo de "El empalador" y futuro Drácula.
Todo parece muy de color de rosa con su regreso y en medio de los típicos fastos palaciegos, aparecen unos turcos que les cortan el rollito. Y claro, cuando a Vlad le tocan a su familia se pilla un rebote considerable y, qué mejor manera de solucionarlo que yendo a una cueva donde habita una oscura fuerza que... bueno, ya os imaginaréis.
A partir de esa conversión al lado oscuro, es cuando la película ofrece lo mejor que tiene, esto es, efectos especiales y acción desenfrenada. Hay que reconocer que las peleas en las que Vlad ya tiene sus poderes son una emocionante sucesión de momentos plenos de adrenalina en los que los murciélagos tendrán un protagonismo más que patente y todo se verá muy de videojuego, sobre todo cuando los utiliza en la penúltima de las batallas. Mención especial, en lo que a duelos se refiere, al que mantienen Vlad y el sultán en los últimos minutos del largometraje.
Además de los aspectos técnicos, me ha gustado enormemente el trabajo de vestuario y la factura de las armas, porque las armaduras son impresionantes, especial atención a la del Dragón, y las espadas y demás útiles cortantes se ven auténticos y no de los chinos como en otras cintas del estilo.
Del reparto solo me parece destacable Luke Evans que demuestra estar por encima de lo esperado en un film como este y quizá también al actor que encarna a la criatura de la cueva, Charles Dance, cuya cara me sonaba pese al maquillaje y es que salía en Alien 3. El resto creo que mucho hacen con un guión como este, pensado para que se luzca casi únicamente el protagonista.
La premisa que usan para hacer la historia más amable me parece muy cogida por los pelos y más aún el cómo se resuelve ese tema al final. No diré más porque sería destripar gran parte de la poca trama que en si tiene esta película.
La manera en que se cierra la película para asegurar una continuación me agota porque lo único que me atraía era su ambientación en una época de "capa y espada" y lo de trasladarlo a nuestro días puede acabar como una especie de "Blade" blanco.
En definitiva una película de acción entretenida pero sin un argumento que despierte ni el más mínimo interés y que solo Luke Evans salva de una nota aun más baja.