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miércoles, 27 de mayo de 2015

Mad Max 3: más allá de la cúpula del trueno

Tras terminar con la última de la trilogía de los años ochenta, creo que he hecho lo mejor posible de cara a no ser demasiado duro con esta tercera entrega, porque si la hubiera visto después de disfrutar de "Furia en la carretera" y con lo que me gustó su predecesora creo que seguramente la nota habría sido más baja y mi opinión más desfavorable aun.
George Miller usa como siempre ese inicio típico en la saga —al tener ya una cuarta película podemos llamarla así creo yo— en el que Max/Gibson se encuentra en medio de un desierto —vale, es verdad que en la primera, el prota tarda en aparecer un rato más— sin saber por qué, ni de dónde viene ni a dónde va. Es seña de identidad y hasta te hace sentir que has vuelto a casa, una casa yerma y desértica, pero casa al fin y al cabo.
El problema viene a partir de aquí, porque una vez que Max abandona el desierto, o al menos llega a un sitio "civilizado, y nos introducimos en "Negociudad" empezamos a ver que el guión va a hacer aguas o que cuando menos va a ser un sinsentido y así es. Al protagonista le van sucediendo cosas pero hay, además de la historia, más cosas que fallan, como parte del vestuario, que parece más sacado de algún videoclip de la protagonista femenina, una Tina Turner que enseña todo lo que su caché permitía, que una verdadera evolución de lo que vimos en la cinta previa. Que no todo está mal, el "Maestro Golpeador" es genial y la batalla que Max protagoniza con el en la "Cúpula del trueno" que da nombre a la película es de lo mejorcito del cine de su época; eso por no hablar de una frase que, seguro que todos los de mi quinta y anteriores pronunciamos en su día y muchas más veces después: "Dos hombres entran uno sale".
Lo malo es que no se puede vivir de dos o tres detalles cuando luego hay incongruencias como usar a un mismo actor para un personaje muy similar a la anterior película, que incluso esperas que sea el mismo años después, hasta que te das cuenta de que no, de que él y Max no se conocen de nada. No sé, yo lo veo eso muy cutre porque una cosa es que la historia de cada película sea independiente y otra que el espectador no vaya a ser consciente de ello, imposible con los rasgos de Bruce Spence, o que le dé igual. A mi estas cositas me cortan bastante el rollo.
Luego tenemos toda esa parte como mesiánica que queda bastante ridícula en términos generales y que me vuelve a hacer pensar que las películas de "Mad Max" funcionan mejor cuanto más serias y más adultas se ven, final de la primera y toda la segunda entrega, que con esas situaciones fuera de madre. Algunos villanos pueden resultar ridículos y aun así inquietantes pero es que en "Más allá de la cúpula del trueno" la mayoría de cosas son más ridículas y risibles que inquietantes.
Como ya digo, salvo el primer tercio del film porque creo que toda la previa y el posterior combate en la cúpula mantienen muy bien el espíritu de lo que es el universo "Mad Max" o al menos como yo creo que debería serlo pero del resto poco más se puede salvar y ni tan siquiera es necesaria para entender mejor al personaje o dar nada por cerrado y recomendable también por si queréis recordar a Tina Turner cuando estaba de muy buen ver.

martes, 26 de mayo de 2015

Mad Max 2: el guerrero de la carretera, aprendiendo de errores pasados.

Ayer hablábamos de la primera entrega de la trilogía original de este guerrero del futuro enfundado en cuero y decíamos que en ella poco se nos explicaba de qué había sucedido en el pasado, cosa que parece que debieron darse cuenta George Miller y su equipo porque lo primero que hacen aquí es, no solo recordarnos qué le pasó a Max/Gibson, en la anterior cinta, sino que incluso nos explican cómo se llegó a esa situación y lo importante que es el petróleo, líquido que será la razón de ser de toda la trama de esta película que mejora en todo a su antecesora. Yo no pido que me den todo masticadito pero si que al menos de alguna manera te expliquen dónde estas y en la primera, ni siquiera parecía que hubiera habido apocalipsis, ni nuclear ni de ninguna clase.
No penséis que vamos a tener una historia muy profunda aquí tampoco, pero la estética, destacable ya en su hermana mayor, adquiere en este film una calidad que dentro de su cutrez, muy acorde con la época de carestía en la que viven los personajes, marcará a muchas películas, cómics, libros y videojuegos que fueron llegando después. El contraste entre los personajes totalmente fuera de si, quienes intentan asaltar una colonia de supervivientes para quedarse con su gasolina, y estos últimos es claro, no solo por el uso de cuero de los primeros y de telas más normales de los otros, sino por los colores, negros los de unos, más claros o directamente blancos los de los otros; se podría decir que Max, pese a vestir de manera muy similar a los asaltantes, está a camino entre ambos, él hace lo necesario para sobrevivir pero no llega aun al extremo de demencia que presentan los bandidos del páramo.
Pese a que a lo largo del metraje tendrán más protagonismo otros malhechores, es sin duda "Humungus", con su envergadura y esa máscara que oculta un rostro que se supone desfigurado, quien centrará la atención del espectador y que, al igual que sus acólitos, son un enemigo mucho más temible y menos risible que la mayoría de los moteros de la anterior película.
De nuevo tendremos mucha acción, sobre todo en forma de persecuciones por el desierto o en la carretera, y un trabajo de diseño en ese sentido, en lo que se refiere a los vehículos, que encajará a la perfección con la personalidad y los medios al alcance de cada uno de los grupos en liza.
En cuanto al reparto es difícil destacar a nadie porque, los que no van enmascarados, disponen de pocos minutos en los que lucir dotes interpretativas por la velocidad con que transcurre todo, aunque Gibson y Bruce Spence, al que muchos conoceréis si visteis "La Leyenda del Buscador", destacan sobre el resto. Capítulo aparte para el niño que parece salido de la época de las cavernas y en cuyo pelo debió basarse Gibson para el peinado de "Braveheart" porque parece que hubieran cogido el pelo de William Wallace y se lo hubieran puesto al crío que, además, es un tanto cargante.
Con "Mad Max 2: el guerrero de la carretera" se demuestra que segundas partes a veces no solo fueron buenas, sino que incluso pueden ser mejores y que entretiene en sus, de nuevo, escasos noventa minutos, cosa esta, de la que deberían aprender en el cine actual. Si hacen falta dos horas se usan pero si se trata de añadir por añadir pues mejor dejar las cosas en menos tiempo y manetener un mejor ritmo narrativo. Como yo también me pregunto qué habrá sido de ese guerrero, voy a ver la tercera para poder hablaros de ella mañana.

lunes, 25 de mayo de 2015

Mad Max, salvajes de autopista

Como se acerca la fecha en la que veré el reboot, remake o lo que sea "Mad Max: furia en la carretera", me decidí a ver de nuevo y a hacer crítica de la trilogía original para ir abriendo boca, porque además me encantan esos futuros postapocalípticos y su estética. Lo primero que descubrí, hace no mucho, es que yo creía haber visto las tres entregas anteriores pero no era así; en concreto, esta primera, de la que hablamos hoy, nunca la había visionado hasta que lo hice para este especial de "road movies" violentas por llamarlo de algún modo. Ahora si, sin más dilación, pasemos a hablar de las aventuras y desventuras de un loco que no lo parece tanto en este mundo de locos que es la saga de  "Mad Max".
Según la sinopsis se supone que todo transcurre después de un apocalípsis nuclear pero la verdad es que lo mismo podía haber sido tras una plaga de escarabajos peloteros mutantes del espacio exterior porque lo único que se ve es todo muy desangelado pero por lo demás no se nota que realmente haya pasado algo que haya llevado a esa situación y la banda de motoristas que se convertirá en "Némesis" de Max/Gibson podría haber sido cualquiera que anduviera quemando rueda por los EEUU actualmente. En ese sentido creo que o nos cuentan demasiado poco o la ambientación es muy mala o yo que sé, igual yo me espero ver unos seres humanos un poco más afectados físicamente después de una catástrofe así.
Dejando de lado eso y lo obvio de un presupuesto más que ajustado que debió irse en lo referente a vehículos y accidentes de los mismos, creo que "Salvajes de autopista" tiene un ritmo tan frenético en cuanto a su montaje y cómo nos quieren contar las cosas, dura solo noventa minutos, que no solo es muy difícil ponerte en el pellejo de casi nadie y por lo tanto cuando van cayendo como moscas casi que te da igual, sino que además algunas escenas como las que nos muestran a un Max mucho más reflexivo y humano desentonan de tal manera que ni siquiera te pegan ahí, por no hablar de toda la parte de familia feliz que se sacan de la manga en el guión en la cual el crío de la pareja es como el río Guadiana.
Por suerte para todos la película si consigue ser entretenida y a partir de la escena en el bosque y la posterior transformación de Max en "Mad Max" la cosa gana enteros para mi de una manera asombrosa. Sentí la angustia de la persecución entre esos árboles y habría sido una gozada ver a Gibson tomándose cumplida venganza con esa careta puesta pero sin duda que el tercio final de la cinta logra redimir en parte la irregularidad de lo narrado anteriormente y las escenas sumamente ridículas que protagonizan algunos de la banda de moteros. No sé, en "The Warriors" algunas vestimentas y eso son risibles a día de hoy pero los tíos daban miedito e infundían respeto; estos de aquí a ratos me resultaban casi aterradores y luego me quedaba con cara de "pero qué coño".
Así las cosas, un acercamiento agridulce al punto de partida de una historia que yo en su día empecé por su segundo capítulo, del cual tendréis mi opinión mañana. Recomendable por su estética y por el tramo final, para muchos puede resultar un pestiño vista con los ojos de ahora y sobre todo si, como yo, no la visteis en su momento.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Braveheart. Alba gu bràth.

En la entrada número cien, 300 fue la elegida y ahora que el blog llega a las doscientas, Braveheart será la protagonista absoluta. Como veis, soy muy del tema épico aunque el film dirigido por Mel Gibson tiene mucha más chicha y toca la "patata" de muy diferentes maneras, a diferencia de la adaptación del cómic de Miller que se centraba única y exclusivamente en el fragor de la batalla.
Si hay alguna película que puedo decir que me arrepiento de no haber visto en el cine es esta; porque si viéndola siempre en pequeñas pantallas, me llegó así desde la primera vez, verla en una sala de cine habría sido orgásmico.
Como en casi todas las grandes películas, todo gira en torno a una historia de amor y aquí no será menos. En el principio de la película conoceremos a unos muy jovencitos William y Murron y a otros personajes que más tarde tendrán relevancia en la historia. De esta parte me quedo con la simbólica escena de la entrega de la flor del cardo, que representa a Escocia, que la niña hace al afligido Wallace. También inolvidable la pieza de la banda sonora "acordes prohibidos para gaitas prohibidas" en la despedida a los que ya no están.
William/Mel Gibson regresará a su querida patria tras años fuera con su tío, con la intención de retomar ese tenue amor infantil y de vivir una vida plena y en paz. El reencuentro con amigos de la infancia y con la propia Murron será divertido y hermoso pero la ilusión de normalidad que Wallace persigue se hará imposible bajo el yugo de los ingleses y su rey, un Edward Longshanks genialmente interpretado por Patrick McGoohan y que es el personaje más odioso junto a su pusilánime hijo y algunos de los nobles escoceses.
Braveheart es una película donde las batallas tienen una importancia capital, desde las primeras, con escaramuzas y guerra de guerrillas por parte de los, inferiores en número, escoceses, que irán ganando terreno y el odio del monarca inglés. Iremos asistiendo a un inicio de simple y pura venganza para pasar luego a una guerra por la libertad donde la capacidad como estratega de Wallace se verá genialmente plasmada en la batalla de Stirling. En mi opinión es una de las más fieles representaciones de cómo debía ser un enfrentamiento así, con la brutalidad propia de la época y con unos escoceses ataviados con telas andrajosas frente a soldados con todos sus pertrechos.
Como en toda buena historia de conquista, habrá alianzas, traiciones, intrigas palaciegas, una princesa insatisfecha que se ve irremediablemente atraída por el héroe y personajes, como Robert the Bruce/Angus Macfadyen, que serán quienes presenten la mayor evolución a lo largo de la película para terminar protagonizando una secuencia final que a mi siempre me pone los vellos de punta, sobre todo en versión original, con la voz rota de Bruce diciendo a sus compatriotas eso de "Habéis sangrado con Wallace, sangrad ahora conmigo". Yo daría hasta mi última gota.
Esta cinta tiene tantas escenas que me parecen sublimes que la entrada se haría demasiado larga y tantos actores y actrices que están geniales en sus roles que es difícil decantarse.
Los diez minutos finales, que se coronan con la ya mencionada frase de Bruce en Bannockburn, me parecen de los mejores que haya visto jamás. Con ese niño entre el gentío que representa claramente la inocencia, mientras en el cadalso el magistrado real susurra cosas al oído de Wallace y cómo la muchedumbre cambia su actitud según van pasando los minutos; genial, simplemente genial. Y por supuesto, la aparición de Murron y la maravillosa música de James Horner cierran el círculo de la historia de amor que hará las delicias del público.
Mel Gibson no es santo de mi devoción, no por su vida personal, sino como actor, pero aquí está increíble. Su cara en determinados momentos del film, como cuando es consciente de haber sido traicionado, o cuando ama, son una delicia interpretativamente hablando. Las dos féminas con más protagonismo, Murron/Catherine McCormack y  la princesa Isabelle/Sophie Marceau consiguen cumplir con el cometido que es conseguir que los espectadores se enamoren de ellas como hace el protagonista. McCormack es adorable y su sonrisa es preciosa y Marceau nos brinda un personaje mucho más intenso y con una gran evolución a lo largo del metraje, igual que Bruce.
Much@s pensaréis, seguro que con quien más se identifica el dueño de este Motel es con el propio Wallace, pero lo cierto es que no. Mi alter ego en pantalla en esta cinta siempre ha sido Stephen/David O'Hara ese irlandés loco que tiene una de las mejores presentaciones que he visto y que nunca dejará de ser fiel a su isla, si, es suya, ni a William, del que será amigo y estará hombro con hombro en cada batalla, al igual que Hamish/Brendan Gleeson, otro personaje al que adoro y cuya relación con su padre nos hará sonreír más de una vez y también soltar alguna lagrimita.
James Horner, mi amado e idolatrado James, consigue, no sé si el mejor, pero si su trabajo que más me ha llegado y eso que tengo muchas de sus bandas sonoras en los estantes de casa. Tanto me apasiona la música de esta película, que en su día adquirí una edición especial que salió después con varios temas que no se incluyeron en el primer disco que se puso a la venta y con algunos cortes que incluían los diálogos en inglés. A día de hoy me sé muchos de ellos de memoria.
Es esta, fuera de la trilogía de El Señor de los Anillos, a la cual valoro siempre como un todo, "LA PELÍCULA" para mi. Una historia de amor de fondo y con unos personajes que luchaban por sus ideales hasta la muerte, no por las simples cosas materiales, con ese sacrificio que solo los que tienen fe de verdad en algo o en alguien pueden llegar a hacer. Quizá no sea fiel a la historia, porque sé que hay sucesos que ocurrieron antes y personas que no eran tal y como se les pinta aquí, pero para la historia tengo los libros y para emocionarme tengo Braveheart.
El discurso de Wallace antes de la batalla de Stirling es la escena más conocida, pero yo os dejo con la que es parte final, con la espada del propio William aun clavada en el suelo:
"En el año de nuestro Señor 1314, patriotas de Escocia, hambrientos y en inferioridad numérica, cargaron en los campos de Bannockburn; lucharon como poetas guerreros, lucharon como escoceses y ganaron su libertad."
Os añado, gracias a los compañeros de @sinEntradas, un monográfico en audio sobre William Wallace:
Monográfico sobre William Wallace por Juan Antonio Cebrián
Nota: 10