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miércoles, 15 de octubre de 2014

Hard Candy. Dulzura interrumpida.

Como dice la amiga Mystica en su blog, genial crítica que os compartiré al final de esta mía, Hard Candy es una revisión del cuento de Caperucita, lo cual es obvio, como también menciona ella, al ver el cartel de la película.
A mi me ha pasado lo mismo, y desde el primer minuto, con esa conversación vía chat me he enganchado a una historia que no me ha soltado hasta que han aparecido los títulos de crédito del final. También, he de decirlo, me ha empezado a repugnar casi desde ese mismo instante porque intuyes de qué va a ir la cosa y... sabes que va a ser duro.
Sin embargo, lo más curioso, es que esa repulsión la he sentido a lo largo de todo el visionado hacia los dos protagonistas; si, hacia la niña también. en el caso de ella no ha sido algo constante pero no he podido evitar odiarlos a ambos; a él por lo que esconde, por lo que ha hecho, y a ella quizá porque sé que yo podría llegar a convertirme en lo que ella se convierte y por que piensas, ¿y si se equivocara? ¿y si algún día acabara siendo un depredador aun peor que al que persigue?
¿Hasta dónde puede llegar el ser humano? De eso trata en el fondo esta cinta que, maravillosamente, hace una de las cosas que más aprecio en esto de los thrillers con algo de terror, esto es, hacerme sentir mal, asustarme, meterme el mal rollo en el cuerpo sin recurrir a los sustos fáciles ni a la sangre a borbotones. Y es que además esa desazón no se va tan fácilmente cuando le das al stop, no señor, se queda varios días y vuelve con una facilidad pasmosa cuando revisionas la película.
Dos localizaciones y dos interpretes dando lo mejor de si son suficientes para conseguir un producto de calidad en el cine independiente. Porque hay que decirlo, Ellen Page y Patrick Wilson están sublimes y genialmente dirigidos por David Slade. Lo de esta chica en el film es de quitarse el sombrero. Si después de ver su actuación aquí no pasáis por casi todo el espectro de sentimientos, me sorprendería mucho. Y él ya demostraba en 2005 que es un actor tremendamente solvente en este género y a mi personalmente me encanta.
Muchas veces, cuando analizo estas películas hablo de que se abstengan estómagos sensibles, quizá aquí habría que prevenir a psiques sensibles, porque en realidad aquí no es lo que se ve, que en realidad no se ve casi nada, sino lo que no vemos pero intuimos lo que asusta e incluso aterra por momentos. Y todo esto es porque lo que vemos en la pantalla es muy real y realista, podría pasar, podría estar pasando ahora y nadie se enteraría nunca.
Si algo pongo en el debe de esta ópera prima es que, para mi se recrea demasiado en el final, alargándolo demasiado cuando pienso que habría sido suficiente con la escena del tejado y la posterior, las cuales además siguen dejando la inquietud e incluso ciertas dudas sobrevolándonos.
Recomendada para amantes del terror psicológico y para cualquiera que quiera adentrarse en lo más oscuro del ser humano, tanto del lobo como de Caperucita, porque aquí es difícil saber dónde hay más oscuridad.

domingo, 20 de abril de 2014

Expediente Warren, cine de terror hecho con buen gusto.

Si eres amante del cine de terror, como es mi caso, siempre andas buscando productos que al menos hagan gala de una cierta calidad y que traten de asustarte o de meterte el mal rollo en el cuerpo sin necesidad de recurrir únicamente a subidas de volumen o a pegarte la cara del fantasma, monstruo o serial killer, a la pantalla.
Lo cierto es que Expediente Warren (The Conjuring), lo consigue.
Nos encontramos ante una historia clásica de posesiones demoníacas con un guión sobrio, sin nada realmente nuevo en el horizonte, pero con una historia y unos personajes que enganchan.
Muy bien dirigida por James Wan, lo cual no me sorprende, pues sus últimas incursiones en el género con Insidious son también de lo mejorcito que ha dado este terror psicológico en los últimos años, la película nos cuenta la historia de la familia Perron y como son ayudados por los Warren, investigadores de lo paranormal, que incluso diría que son los auténticos protagonistas; especialmente Lorraine, interpretada por una espléndida Vera Farmiga.
 
Precisamente otro de los grandes aciertos del film es el reparto, sin nombres de relumbrón pero con unos actores y actrices solventes que transmiten muy bien todo lo que se solicita de ellos. Además de Farmiga, destacaría a Lily Taylor y Patrick Wilson, creíbles al cien por cien como madre superada por lo que sucede en su casa y a su familia y como Ed Warren respectivamente.
 
Personalmente los mayores momentos de tensión fueron los que implicaban a las hijas de la familia cuando se encontraban en sus habitaciones y empezaban las manifestaciones de la entidad sobrenatural.
Teniendo en cuenta que todo lo que nos cuentan en este tipo de historias es, cuando menos, difícil de creer, todo en Expediente Warren es verosímil y no se recurre al susto fácil ni a giros de guión pasados de rosca. Inicio, nudo y desenlace, como toda buena historia debe tener, ya sea cine o cualquier otra expresión literaria o audiovisual.
 
Quedé plenamente satisfecho también con el apartado sonoro, tanto en lo que a efectos de sonido se refiere como musicalmente hablando. Todo encaja, cada momento de tensión, cada manifestación de la entidad... Un sobresaliente en ese aspecto.
Estamos hoy ante una cinta que ningún amante del género de terror en general, y del cine de posesiones en particular, debe perderse. Si no la disfrutasteis en el cine, ya tardáis en hacerlo en casa.