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sábado, 22 de agosto de 2015

Origen, asegúrate de hacer germinar la idea adecuada

Según la traducción, "Inception" sería el comienzo de algo, así que supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que por una vez, el título en castellano es bastante adecuado. Una idea, un pensamiento, puede ser el culpable de originar un cambio en nosotros y de eso trata esta genial película de Christopher Nolan.
Mi caso con esta cinta es curioso porque solo la había visto una vez, en cine, en el momento de su estreno, hasta que la revisioné hace unos pocos días y, aunque no recordaba gran cosa en muchos aspectos, está claro que de alguna manera había llegado tan profundo en mi como quieren llegar Dom/Leonardo DiCaprio y su equipo de infiltración.
En su momento ya me pareció un guión magnífico y que, pese a lo que muchos digan, y lo profundo que es si se quiere debatir sobre determinados asuntos, es perfectamente aprehensible para la mayoría de espectadores que se sienten ante la pantalla, incluso a la primera. A día de hoy además, Nolan ya dejó claro si lo que vemos al final es realidad o parte del mundo onírico. Esa construcción en niveles del mundo de los sueños, la representación del trabajo de los arquitectos, encarnada en el equipo final por Ellen Page, la forma en que el subconsciente de los sujetos es consciente, aunque suene redundante, y el peligro de no saber pasar página y dejar que determinados recuerdos sean la fuerza dominante, todo me enamoró la primera vez y en este segundo visionado ese amor se ha sublimado.
Me atrevería a decir que en esta película tenemos uno delos repartos mejor escogidos y dirigidos de la historia del cine, desde el protagonista, DiCaprio, pasando por gente como Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Ken Watanabe y Marion Cotillard, que están inmensos, hasta Tom Hardy, Cillian Murphy, Tom Berenger y Michael Caine que como secundarios de secundarios, si es que tal cosa existe, no dan puntada sin hilo.
Lo mejor de "Origen" no es que tenga una historia de ciencia ficción de las mejor construidas en muchísimo tiempo, sino que además tiene de todo, en un coctel magnífico donde el romance, la acción, sobresalientemente rodada, el drama y el trasfondo de un padre que necesita volver a reunirse con el único nexo que le queda con la realidad consiguen que un film de casi dos horas y media se te haga hasta corto.
Si me leéis en twitter, con todo lo que suelto al día, entendería que no dierais a basto, sabréis que de su maravillosa banda sonora, la pieza "Time" es la que siempre me ha mantenido en contacto con esta obra magna del séptimo arte. A colación de esto viene ese momento personal que tanto os gusta a algunos. Cada vez me cuesta menos llorar viendo una película y con esta, cuando ha empezado a sonar dicha melodía en los minutos finales y Dom va acercándose cada vez más hacia su objetivo, lloré como una magdalena, tal cual. Supongo que quienes me conozcáis más lo entenderéis perfectamente. Aquí la mencionada música tocada en directo por el propio Hans Zimmer:
Todos sabéis que yo no creo en verdades absolutas, por eso no suelo hablar nunca de obras maestras, para las que creo que además el "10" se queda corto, pero este film, que en mi perfil de "Filmaffinity" tenía un nueve desde que la visioné por vez primera, se ha ganado ser uno de mis dieces. No entro a decir si es objetivamente la mejor de Nolan, la segunda de Batman también la tengo con esa nota pero si sé cómo me llega y me hace sentir esta obra de arte que me recuerda que hay que calibrar muy bien cuál queremos que sea la semilla del comienzo.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Hard Candy. Dulzura interrumpida.

Como dice la amiga Mystica en su blog, genial crítica que os compartiré al final de esta mía, Hard Candy es una revisión del cuento de Caperucita, lo cual es obvio, como también menciona ella, al ver el cartel de la película.
A mi me ha pasado lo mismo, y desde el primer minuto, con esa conversación vía chat me he enganchado a una historia que no me ha soltado hasta que han aparecido los títulos de crédito del final. También, he de decirlo, me ha empezado a repugnar casi desde ese mismo instante porque intuyes de qué va a ir la cosa y... sabes que va a ser duro.
Sin embargo, lo más curioso, es que esa repulsión la he sentido a lo largo de todo el visionado hacia los dos protagonistas; si, hacia la niña también. en el caso de ella no ha sido algo constante pero no he podido evitar odiarlos a ambos; a él por lo que esconde, por lo que ha hecho, y a ella quizá porque sé que yo podría llegar a convertirme en lo que ella se convierte y por que piensas, ¿y si se equivocara? ¿y si algún día acabara siendo un depredador aun peor que al que persigue?
¿Hasta dónde puede llegar el ser humano? De eso trata en el fondo esta cinta que, maravillosamente, hace una de las cosas que más aprecio en esto de los thrillers con algo de terror, esto es, hacerme sentir mal, asustarme, meterme el mal rollo en el cuerpo sin recurrir a los sustos fáciles ni a la sangre a borbotones. Y es que además esa desazón no se va tan fácilmente cuando le das al stop, no señor, se queda varios días y vuelve con una facilidad pasmosa cuando revisionas la película.
Dos localizaciones y dos interpretes dando lo mejor de si son suficientes para conseguir un producto de calidad en el cine independiente. Porque hay que decirlo, Ellen Page y Patrick Wilson están sublimes y genialmente dirigidos por David Slade. Lo de esta chica en el film es de quitarse el sombrero. Si después de ver su actuación aquí no pasáis por casi todo el espectro de sentimientos, me sorprendería mucho. Y él ya demostraba en 2005 que es un actor tremendamente solvente en este género y a mi personalmente me encanta.
Muchas veces, cuando analizo estas películas hablo de que se abstengan estómagos sensibles, quizá aquí habría que prevenir a psiques sensibles, porque en realidad aquí no es lo que se ve, que en realidad no se ve casi nada, sino lo que no vemos pero intuimos lo que asusta e incluso aterra por momentos. Y todo esto es porque lo que vemos en la pantalla es muy real y realista, podría pasar, podría estar pasando ahora y nadie se enteraría nunca.
Si algo pongo en el debe de esta ópera prima es que, para mi se recrea demasiado en el final, alargándolo demasiado cuando pienso que habría sido suficiente con la escena del tejado y la posterior, las cuales además siguen dejando la inquietud e incluso ciertas dudas sobrevolándonos.
Recomendada para amantes del terror psicológico y para cualquiera que quiera adentrarse en lo más oscuro del ser humano, tanto del lobo como de Caperucita, porque aquí es difícil saber dónde hay más oscuridad.