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miércoles, 23 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio VII: El despertar de la Fuerza

Aquí andábamos todos con un megahype al borde del parraque, huéspedes, invitados e incluso los propietarios del Motel. Y por fin llegó el tan anhelado día de febril actividad en las taquillas, de caballeros Jedis blandiendo sus espadas láser y enormes boles de palomitas que devoramos a manos llenas en nuestro viaje hipergaláctico. Toca analizar después de la resaca por un exceso de expectativas si realmente ha recuperado el alma de la primera y para mí mejor trilogía de la saga.
Yo personalmente he disfrutado como una niña y me sorprendí a mí misma sumida en una vorágine tensional durante más de una escena de trepidantes secuencias. Sí, ¡wow qué exagerada es esta mujer! Qué le voy a hacer, yo lo vivo así. Me encantó volver a ver a los héroes del pasado y constatar por otra parte que los años pasan para todos y no solo para mí. Sin embargo los seguí viendo hermosos y valerosos como antaño.
Y qué decir de la joven protagonista... me encandiló, me conquistó y tiene mi admiración. Descubrir nuevos talentos del celuloide que realmente sean talentosos, valga la redundancia,  no creo que sea labor nada fácil. En algunas escenas de la cinta que nos ocupa, se cae en el chiste fácil, no obstante creo que recupera en bastante buen grado el espíritu de las más antiguas con su humor característico. Según pude ver en los créditos finales aparecía Lupita Nyong`o aunque he de reconocer que yo no la vi o quizás no la reconocí. Evidentemente no he analizado la película de ningún modo, simplemente he compartido con vosotros mis impresiones. Sé que mi querido Sr. Purgatorio discrepará conmigo en muchas cosas, porque aunque es un hombre tierno y sensible, su cabeza es más fría que la mía y a mí me puede el corazón pero quizás por eso nos entendemos tan bien. Somos el complemento perfecto sin el lado oscuro de la fuerza pero sí con el lado más puro del amor.
Pues si cariño, esta vez parece que me toca a mi hacer de malo. No sé si tengo la cabeza más fría o es que, como me pasó con "El Hobbit", cuando algo anterior me ha gustado mucho, soy exigente con lo nuevo que llega, también me pasó con "300" y su secuela.
Porque soy tierno y sensible es por lo que Abrams ha conseguido tocarme la patata y mucho con la manera en que ha introducido a nuestros queridos Han Solo y Chewie; no es que Leia o los droides de antaño no me hayan hecho sentir nostalgia pero supongo que porque los años van pasando, el verlos en esa primera escena te deja sin defensas. Además BB8, esa mezcla de pelota y tentetieso me robó el corazón absolutamente desde su primera aparición.
Lo más destacable de la nueva generación son Finn y Rey. El primero fue protagonista en redes sociales por la crítica de Boyero y la verdad a mi su actuación no me ha defraudado pero me parece que ese rato que tiene de negro cliché de comedia familiar estilo "Príncipe de Bel-Air" no pinta nada en una saga como Star Wars; por suerte eso dura poco y Abrams y sus compañeros guionistas nos devuelven al humor más habitual en estas películas, que es el irónico, encarnado principalmente en la figura de Solo. En cuanto a la segunda es una clara y más que digna sustituta de Luke Skywalker porque es evidente que ese va a ser más o menos su rol.
Visualmente es impecable, no solo en términos objetivos, sino para los fans de la franquicia, que además podrán disfrutar de escenas que la tecnología de hoy permite como el ver esos gigantescos destructores en medio de las arenas de Jakku. Ese es otro aspecto en el que a Abrams y su equipo no me atrevo a ponerles pero alguno, o al menos ninguno realmente serio. Encima va John Williams y, manteniendo piezas de la música original, consigue adaptar la banda sonora a los nuevos tiempos y que no todo nos suene a lo mismo.
Para ir terminando está el tema que para mi ha sido el que me ha llevado a vivir esta cinta como una especie de montaña rusa, pasando del "ohhhhhh" al "Abrams, por qué no has arriesgado un poco más". Me refiero, claro, al guión. En algún sitio leí que el director decía que esta no era una cinta para niños pero luego usa soluciones infantiloides en algunos de los tramos donde para mi son más imperdonables. Como no puedo destripar no puedo hacer referencias a las escenas concretas, pero por ejemplo un personaje que impone con su presencia desde su primera aparición, como es Kylo Ren, se ve notablemente desdibujado por determinadas decisiones que en mi opinión son equivocadas. También Abrams ha querido dar de inicio a Dameron ese protagonismo que Antilles tuvo en su día a posteriori, en lo que a pilotos de caza se refiere, pero también te quedas con ganas de más aunque eso seguramente se solucionará en las siguientes entregas.
Es obvio que se buscaba ante todo contentar a los fans y que con muchos se ha conseguido sobradamente, hasta el punto de que prefieren ver homenaje a la cuarta película en lugar de lo que para mi es mucho más un remake encubierto. Que las situaciones no sea plano por plano iguales no oculta que la historia es prácticamente la misma y eso también me dejó un poco a medias.
Os aseguro, también a ti mi vida, que escribir críticas como estas es más duro de lo que parece, porque aunque yo mismo me evité el hype exagerado, si que tenía grandes esperanzas porque yo soy de los que defendió a Abrams con Perdidos hasta el final y lo sigo haciendo. J.J. ha demostrado que ha sabido recuperar el espíritu de las originales, eso es innegable, pero también que ha ido a lo cómodo y que aunque he buscado en mi memoria todos estos días las razones para que la nota llegara a lo que yo pensé que sería un notable alto o casi sobresaliente se queda en menos de lo que me gustaría.

viernes, 18 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio VI: El retorno del Jedi

Y llegamos al final de esta maravillosa saga a la espera del estreno del último capítulo, con un episodio maravilloso y absolutamente redondo si me permitís la expresión. Esta película tiene todos los ingredientes para hacer de ella junto con los dos capítulos anteriores, una de esas trilogías que no te puedes perder, ningún cinéfilo que se precie puede no visionar estas cintas. Momentos sublimes difíciles de olvidar como la recuperación por parte de la princesa del cuerpo crionizado (o algo similar) de Han Solo. O la aparición de esos seres adorables que se asemejan a tiernos ositos achuchables (igual que él) que se convierten en aliados luchando codo con codo con nuestros héroes contra las fuerzas del imperio. Esas carreras casi vertiginosas con algo parecido a motos en la espesura del bosque por parte de la guardia imperial es solo superada por la carrera de vainas del primer episodio.
Es este un capítulo de sorpresas, a mí en su momento me lo pareció, entre otras cosas descubrir que el malvado Darth Vader tiene corazoncito, me pareció tierno. Impagable la escena de Jabba, qué ser más repugnante, con una preciosa Leia valiente a pesar de estar en clara desventaja. Creo que esta trilogía es con diferencia mejor que la trilogía posterior. Me resultaron difíciles y carentes de alma pero esas ya las analizó mi querido Sr. Purgatorio. Veremos lo que nos deparan las nuevas historias y lo que de esta película nos cuenta el único emperador en mi vida.
Ciertamente mi amor llegamos al final y con esa sensación, pese a que solo hay que meterlas en el reproductor para verlas de nuevo, de decir adiós a amigos con los que has pasado por muchas peripecias que es lo que siento también cada vez que veo la trilogía de ESDLA. Quizá el llevar tanto tiempo sin verlas es lo que genera esa especie de sentimiento de pena o pérdida o quizá porque sé que lo que siento con ellas no se pudo repetir con la, como bien dices cielo, fallida en parte segunda trilogía en lo que se refiere a su estreno en cines, ni creo que con la séptima que ya habréis visto algunos cuando leáis esto.
Sin duda es la más aventurera de todas y en la que más cosas suceden en diferentes frentes, para que todos y cada uno tengan su momento de gloria aunque lo más grande estuviera como siempre reservado para Luke y Vader.
Inolvidable el principio donde veremos ya a un Skywalker realmente poderoso en la fuerza, tanto en las habilidades más físicas como en las mentales que son las que realmente les convierten en unos guerreros temibles. El palacio de Jabba, el rancor la pequeña batalla sobre las fauces del temible sarlac, todo a un ritmo perfecto y abriendo boca ya para lo que vendría después.
En la luna de Endor, como bien señalaba mi señora, es una de las pocas ocasiones donde unos seres tan peluditos, monos y achuchables, esos animalitos tan nerviosos como los definía la propia Leia, no resultaran cargantes ni ridículos, sino todo lo contrario, demostrando, al igual que con Yoda, que una de las cosas que se nos querían transmitir en la saga de Lucas es que la capacidad para lograr las cosas no va asociada con el tamaño del cuerpo y también que la unión hace la fuerza.
Los speeders, esas motos que a todos nos cautivaron, la batalla entre las naves capitaneadas por un Halcón Milenario en manos de Lando y el combate final entre la luz y la oscuridad hacen aun más grande este cierre de trilogía que, ahora que todos flipáis mucho con la que está por venir, tuvo una continuación en novelas de la mano de Timothy Zahn que os recomiendo leáis si queréis saber qué fue de Luke y compañía en los primeros años tras la caída del Imperio.
Al igual que con los libros, el cine puede marcarnos e influir al menos de algún modo en nuestras vidas y más aún si se transmiten valores como los que plasmaron Lucas y los suyos hace ya tantos años. Esa es el alma que le faltó a las nuevas cintas y que espero que esté presente en séptimo episodio y que nosotros, tanto mi querida señora como yo, tratamos de ponerle a lo que hacemos aquí en el Motel.
Que la Fuerza os acompañe.

jueves, 17 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio V: El imperio contraataca

Lo que estamos disfrutando de visionar esta saga no os lo podéis imaginar. Sobretodo con la trilogía original que sin duda es la mejor, creo que el Sr. Purgatorio está de acuerdo conmigo. Hacía tanto que no veía este capítulo que lo he disfrutado tanto como la primera vez. Aquí es donde escucharemos la emblemática frase que todos hemos dicho alguna vez (creo que no destripo nada a nadie a estas alturas) "Yo soy tu padre". Creo que a todos se nos quedó cara de sorpresa cuando escuchamos esto porque a menos que haya algún listillo en la clase ninguno nos esperábamos esa aseveración. Es en este capítulo donde aparece ese singular personajillo verde llamado Yoda que en un principio, como mi querido Sr. Purgatorio decía, parece un viejete con demencia senil sin embargo nos mostrará su enorme sabiduría, enseñando al joven Luke a controlar el poder de la Fuerza. No puedo menos que maravillarme del ingenio de aquellos que idearon toda esa maquinaria zancuda y asesina los At-At en el planeta helado de Hoth. Aunque una de las cosas que más me fascinan son las puyitas que se lanzan Han Solo y la princesa Leia, he de reconocer que son mordaces. Pero el Sr, Purgatorio y yo no nos lanzamos puyitas, en todo caso un millón de besos.
Efectivamente, las puyitas con mala baba se las dejamos para otros pero, como te decía mientras la veíamos, en esta trilogía funciona mucho eso de "los que se pelean" se desean que se decía en el colegio. Y efectivamente, disfrutar de esta primera/segunda trilogía, cosas de la manera de proceder de Lucas que también es algo que lo hizo bastante original, en tu compañía la hace aun más maravillosa, aunque quizá para ti aguantar a este friki contándote cada dos por tres que si los "Tauntaun", que si los At-At, etcétera sea a veces un poco pesado. Estoy muy lejos de ser la enciclopedia que son otros aficionados a esta saga pero reconozco que de las películas originales y del universo expandido relacionado con ellas conozco bastantes cosas. Eres un amor aguantando ahí como me aguantas todos mis rollos.
Si hablaba de originalidad, podríamos decir que el poner la batalla más importante, al menos por volumen de combatientes en la primera media hora de película también debió serlo en su momento. Vivir de nuevo esas estrategias que los rebeldes utilizan para derribar a sus enemigos y que yo he emulado en tantos videojuegos de diferentes consolas volvió a ser una gozada como tantas veces.
Ver a un Yoda al que la vida en solitario en el sistema Dagobah le ha llevado de ser un serio y poderoso maestro Jedi en las tres primeras películas, según la cronología de la historia, de comandar ejércitos de clones, a esta especie de abuelete simpático que se pelea a bastonazos con R2, difícil saber quién de los dos es más cabezota, resulta chocante aunque como ya he dicho en la crítica anterior, estas cintas no tienen la culpa de que Lucas no tuviera en cuenta sus guiones a la hora de escribir los nuevos. Eso si, divertido es un rato y también tierno incluso.
Qué decir de la parte ambientada en la "Ciudad de la nubes", donde conoceremos algo, muy por encima, del pasado de Han Solo en la figura de Lando, un jeta de cuidado, aun más si cabe que nuestro querido contrabandista, y donde empezó a cobrar ese protagonismo que ya jamás perdería Boba Fett, el cazarrecompensas más famoso seguramente del mundo de la ficción.
No obstante, como bien dice mi Leia particular, si por algo será recordada siempre esta entrega es por la confrontación entre Vader y Skywalker y las revelaciones que a lo largo de la misma se irán produciendo. El siseante entrechocar de los sables precede a uno de los momentos más icónicos de la historia del cine y que en España tenemos la suerte de que quedara plasmado en la magnífica voz de Constantino Romero, hoy desaparecido pero que por este y muchos otros trabajos será eterno y uno con la Fuerza. De hecho, viendo las películas en VO, me quedo con mucho con el doblaje de nuestro querido Constantino antes que con la original, que también es un doblaje pues la que escuchamos no la del actor que da vida a Darth Vader.
Estos día nos repetiremos mucho, sobre todo yo, porque para mi, aun con sus más y sus menos, aparecerán siempre perfectos estos films, por años que pasen, que es lo mismo que pasa cuando encuentras a la persona adecuada, que puede ser perfecta para ti aunque tenga imperfecciones.

jueves, 10 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio III: La venganza de los Sith

Cuando se va aprendiendo de los errores y mejorando paso a paso, o película a película, es algo que hay que reconocer y en este caso, además, agradecer como fan de la mayor epopeya galáctica jamás contada/creada. Con unos primeros minutos que son, desde mi punto de vista, lo mejor de esta trilogía, y donde tenemos desde las tan ansiadas batallas de cazas a la vieja usanza, un R2-D2 pletórico poniendo el toque de humor que sólo ese pequeñajo sabe imprimir en la saga, hasta un nuevo enfrentamiento entre caballeros Jedi y Sith donde el Conde Dooku sufre del síndrome Smaug, algo que entenderéis quienes hayáis visto ambas trilogías. Quiero hacer mención especial a ese duelo entre destructores que nos trasladará a las historias de piratas donde los barcos solucionaban sus diferencias a cañonazos hasta que uno de los dos sucumbía.
A partir de ese momento comenzaremos a vivir una de las partes más tristes de este ficticio universo que es la caída definitiva de Anakin en el reverso tenebroso y que, si me permitís decirlo, no podríamos decir en una balanza que toda la culpa es solo suya, de su debilidad. Digo esto porque no solo en este film, sino también en los anteriores, no será una ni dos, sino varias las ocasiones en que le es recordado que no debe hacer lo que él considera, que siempre suele ser un acto en favor de otros, sino cumplir con su deber. El código, la vida del Jedi es tan exigente, tan restrictivo que al final no terminas de dilucidar en qué medida Vader nace por la oscuridad que todos albergamos y que Anakin no es capaz de controlar o por lo anteriormente mencionado, que como veremos será mucho menos estricto cuando aparezca Luke en escena. Es solo un pensamiento, supongo que muchos tendréis los vuestros y teorías u opiniones muy diferentes a la mía.
He de reconocer, aunque hace mucho tiempo que me pongo sensiblero con demasiada facilidad, que lo pasé muy mal cuando llega el momento de la traición a los Jedi. Son probablemente de los momentos más difíciles de digerir, cuando ves en la cara de alguien que entiende que ha sido traicionado por esos con quienes ha luchado codo con codo, por no hablar de los hechos que suceden en la academia donde se entrena a los jóvenes Padawans.
A diferencia de lo que me sucedió con "El Hobbit" que se veía obligada a hacer encaje de bolillos para enlazar la historia con la otra trilogía de Jackson, aquí me parece que George Lucas consigue que todo encaje a las mil maravillas para entroncarlo con lo que comenzaremos a ver en el cuarto episodio. En ese sentido, y en general con el guión, teniendo en cuenta que es una historia de fantasía y ciencia ficción no creo que se pueda pedir mucho más.
El elenco vuelve a estar correcto y Christensen me vuelve a convencer mucho más de lo que lo hizo en su día, lo cual no quiere decir que me parezca que su interpretación sea notable, la de ninguno me lo parece, pero en el fondo no dejamos de hablar de blockbusters donde lo que más importa son otras cosas. La desgana que se veía en prácticamente todos en la primera cinta ha ido desapareciendo, incluso en Jackson que quizá necesitaba más acción y menos Consejo Jedi para dar el pego como Mace Windu.
Veremos muertes y nacimientos que nos conducirán a la nueva generación que tendrá el protagonismo en los episodios venideros, de la historia, porque sabemos que se estrenaron antes los últimos que los primeros. No todos esos fallecimientos y alumbramientos serán físicos o literales pero a veces, cuando algo dentro se muere, lo que hay después ya poco o nada tiene que ver con uno mismo.
Un cierre mucho mejor de lo que recordaba, y he de reconocer que no recordaba casi nada salvo el final de la película, en el que Lucas y su equipo demuestran que fueron aprendiendo de los errores, cosa que ya vimos en la segunda entrega con Binks, prácticamente desaparecido y que aquí solo aparece en una escena por así decirlo, para dar a los fans si no todo, gran parte de lo que pedíamos y necesitábamos ver en pantalla. Conste que soy el primer sorprendido por lo mucho que me ha gustado su visionado con el mal recuerdo que guardaba de toda la trilogía.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio II: El ataque de los clones

Ayer hablábamos del Episodio I, que sin ser una mala película, ya os decía que para mi estaba muy lejos de las originales, las cuales considero todas sobresalientes, y con ese ánimo me puse a ver esta segunda entrega de la trilogía más reciente.
En esta ocasión, desde los primeros instantes, todo transmite una sensación de un fruto que ha madurado algo más, todo se ve mejor, la historia abandona un poco la grandilocuencia de la anterior, cosa que a mi entender le favorece, y nos ofrece una trama que casi podríamos encuadrar en el cine negro o detectivesco pero con Jedis de por medio y con la historia de romance típica entre uno de los investigadores y la víctima de los ataques, una Amidala/Portman que, al igual que nuestro Anakin/Hayden Christensen, ha crecido aunque ella lo ha hecho en el terreno emocional mientras él lo ha hecho en el físico, porque el actor, a pesar de sus limitaciones, consigue transmitirnos muy bien esa falta de madurez que correspondería a un joven entrenado bajo el auspicio de alguien como Obi Wan/McGregor.
Seguramente lo dicho en el párrafo anterior es lo que hace que en esta ocasión el guión, que ya no está a cargo solo de Lucas, funcione bastante mejor, pues es ahora donde veremos el auténtico germen del que acabará siendo el Sith por excelencia. La incapacidad de Anakin para controlar sus deseos, tanto los más humanos como los de poder, mucho más peligrosos según iremos viendo al avanzar la película. No sé si porque me pilló con un buen día o porque la vi en VO pero he de reconocer que Christensen me ha gustado mucho en bastantes momentos, que no son precisamente en los que pone cara de malote, aunque algunos de esos también le salen muy bien. De niñato malcriado, a asesino despiadado, pasando por un joven contaminado por la soberbia, consigue plasmar bastante bien muchas de las emociones que le acabarán llevando al reverso tenebroso, sin olvidar esa parte de luz que todos tenemos aunque pueda acabar desapareciendo.
De nuevo me sobra y mucho Jackson que me convence menos como Jedi que aquella vez que comí un "Tigretón" por recordar viejos tiempos y me pareció asqueroso. Actúa mejor un ser digital como Yoda, aunque aun no me acostumbro a verlo dando esos saltos, que este hombre. Por fortuna estaba Christopher Lee para dar presencia y clase en la figura de Dooku que solo por su vozarrón ya te impone de una manera brutal.
Técnicamente se nota el salto en muchos aspectos respecto a su hermana mayor y encima tenemos de nuevo a Williams, siempre inspirado aunque no alcance las cotas de maestría de la trilogía original. Además de eso conoceremos de dónde salieron los soldados imperiales y cómo se inició la leyenda de uno de los personajes más carismáticos de la franquicia a pesar de sus contadas apariciones, Boba Fett, por no hablar de que al fin vimos a muchos Caballeros Jedi juntos en acción, algo impagable para fans.
De momento ha conseguido reconciliarme un poco con esta trilogía y cambiar el recuerdo tirando a muy malo que tenía de ella. Ah y para quienes no pueden ni ver a Jar Jar, tranquilos, su protagonismo aquí es meramente testimonial.

martes, 8 de diciembre de 2015

La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma

Ponerte cualquiera de las películas de la saga que, probablemente, más haya marcado a toda una generación e incluso a las que han venido después y que se te ponga la carne de gallina solo con escuchar la fanfarria inicial de John Williams es todo uno. El problema llega cuando, nada más empezar lo que llamaríamos acción, se te viene todo ese subidón abajo, no de golpe claro, pero si paulatinamente cuando tu cerebro empieza a recordar por qué este inicio de la historia de Darth Vader, porque eso es lo que son las primeras seis películas, por mucho que nos molen Han, Leia, Luke, Chewie, etc. no te convenció en su momento.
Estéticamente es lo que esperas, con esos Jedis que siempre han demostrado no necesitar más que ropa simple para protegerse de cualquier cosa, porque a ellos, claro está, no los toca un disparo de blaster, o lo que sea, salvo que ellos quieran; unas naves y androides que también encajan a la perfección con lo que se grabó en nuestra memoria con la trilogía original y con localizaciones espectaculares como la ciudad sumergida de los Gungan —que luego curiosamente tienen unas armas y un ejército pensado completamente para luchar en la superficie— o tan familiares como el Tatooine de Anakin y ese ser, Wato, al que no le afectan los poderes mentales de los Jedi y que te hace pensar ahora en perspectiva, si no habría sido lógico que los usaran a ellos como asesinos cuando el imperio quería erradicar a la orden del universo conocido. Divagaciones mías en todo caso.
Pero la verdad es que esas elucubraciones vienen en parte por uno de los grandes fallos de esta primera cinta de la segunda trilogía de Lucas, que demuestra que el creador de la franquicia más rentable jamás creada no debió encargarse en 1999 de una de las partes más importantes, si no la más, de una historia como esta que todos queríamos conocer, el guión. No voy a decir que en el trío de películas originales fuera sublime pero si que sabía llevar mucho mejor los tempos de lo que es un film de aventuras. Pero no solo eso, no se consigue algo que si tuvieron los personajes de hace ya casi cuarenta años, alma y de eso, parte de culpa la tiene el trabajo de guión.
No obstante, vamos a ser justos y decir que esa ausencia de profundidad, de sentimiento, que nos hace muy difícil, por no decir imposible, identificarnos con casi ninguno de los personajes, se debe también a uno de los repartos menos motivados que yo recuerde en una superproducción de este calibre. Liam Neeson y Ewan McGregor no se creen ni a sí mismos y son principalmente soportables en los momentos de combate, donde destaca el final con Darth Maul —un villano cuyo único mérito para ser recordado es el original maquillaje de tatuajes tribales y que carece de toda la fuerza de Vader en pantalla— pero dan vergüencita ajena las más de las veces.
 Una Natalie Portman a la que es difícil exigirle gran cosa bajo esos vestidos en que la embuten en muchas de las escenas y que mayormente también se dedica a tener sonrisas bobaliconas en varios momentos; Jar Jar Binks, que aunque digital trata de sustituir el rol humorístico que tan bien realizaban R2-D2 y C-3PO, quedándose en un payaso sin gracia casi todo el tiempo, aunque tampoco considero que haya que matarlo como muchos; el peor de todos, no obstante, y a pesar de que disfruta de muy pocos minutos, es sin lugar a dudas Samuel "voy de Jedi en plan bad ass, nigga, como te pases un pelo llamo a mis colegas del sistema Harlem y te apalizamos" L. Jackson, que se ve patético en muchas de las escenas con una desgana y medio espatarrado ahí, que te dan ganas de darle una guantá.
Y esto es así, damas y caballeros. "La amenaza fantasma" consigue ser una buena película de entretenimiento a pesar de las muchas fantasmadas, valga el juego de palabros, gracias a un John Williams que está a la altura como compositor, una carrera de vainas quizá demasiado larga pero que es lo mejor de la cinta y a algunas batallas.
Por lo demás, está muy lejos de las originales y esperemos que lo esté también de la séptima que llegará en breve y que deseo no sea una decepción como lo fue esta en su momento.