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viernes, 15 de mayo de 2015

El intercambio, Jolie lo borda como "madre coraje".

Es esta una de esas películas que me suelen crear angustia porque hay niños de por medio, sin embargo disfruté con ella aunque hubo momentos de esos de desesperación que quizás al verla junto a mi esposo pude sobrellevarlos mejor. La cinta plasma a la perfección el abuso de poder y la corrupción en los años veinte, bueno más o menos como ahora. Angelina Jolie está magnífica en su papel de madre que busca a su hijo de nueve años de manera desesperada, como haría cualquier madre y lucha contra la pasividad de las autoridades, ardua tarea para una mujer sola, sin marido, en aquellos años. El film transmite impotencia para luchar contra las injusticias porque el que tiene el poder es el que se considera por encima de la propia justicia y si no conviene demasiado ruido pues se acallan tildando al débil, al que incordia, de loco.
Coraje, afán de lucha por que se haga justicia y deseo de conocer la verdad son cosas que nos transmite este film que desde luego si eres madre o padre hará que te identifiques con la protagonista. Me cuesta un poco hablar de este tipo de películas pero estoy segura de que mi esposo, el mejor papi del mundo mundial, lo hará mucho mejor que yo.
Qué gran pareja habríamos hecho mi señora y yo también como padres igual que lo hacemos de muchas otras maneras. Porque Aurora es una mujer de esas duras, como la que encarna Angelina Jolie en "El intercambio"; de esas que se cargan con todo a sus espaldas incluso aunque no reciban contraprestación a cambio y sobre las que muchos olvidan que necesitan también ese aliento, ese refugio que se les niega porque "han de ser fuertes".
Esta historia rodada por Clint Eastwood y que se basa en hechos reales —en EEUU tienen un problema muy serio con uno de los temas que se tratan en este film— no tiene casi originalidad y podemos decir que está orquestada casi única y exclusivamente para el lucimiento del personaje protagonista, una "madre coraje" interpretada maravillosamente por Jolie —no en vano recibió nominación a los premios de la "Academia"—, cuya lucha y vivencias servirán para destapar toda la cadena de errores, corruptelas y discriminaciones que poblaban seguramente no solo "Los Ángeles" sino muchas otras ciudades del "país de las oportunidades". Tan es así que lo importante era ella, que, pese a que los secundarios no son completos desconocidos, solo un John Malkovich, que está correcto pero sin alardes, es la única cara fácilmente identificable del reparto para el gran público.
Que lo dicho en el párrafo anterior no os asuste, el resto del casting cumple sobradamente en sus roles y resultarán creíbles del primero al último aunque ninguno destaque especialmente. A esa credibilidad ayuda sin duda el trabajo de la dirección artística, que al igual que la fotografía, estuvieron nominadas al "Oscar", consiguiendo que nos sintamos en plenos años veinte en todo momento en las diversas localizaciones.
Sin duda todo está cuidado al más mínimo detalle por Eastwood y su equipo y es eso lo que consigue que, pese a la ya mencionada falta de novedades en lo que a la trama se refiere y pese a que ningún giro conseguirá sorprendernos realmente estemos ante una buena película que lo que sí consigue con creces es transmitirnos la angustia de su protagonista y nos dejará con un sabor de boca agridulce porque, pese a que entre todas las trabas que sufre la madre encuentra a algunas personas honradas, nos hace pensar que muchas de las cosas que acontecieron, no olvidemos que lo que vemos en pantalla sucedió de verdad, habrían sido perfectamente evitables si algunos se hubieran preocupado más por las vidas de aquellas criaturas que por salvar sus propios culos.
Nota Rudy: 7
Nota Aurora: 7
Nota: 7

lunes, 11 de mayo de 2015

Forajidos, la que debía ser western y resultó ser cine negro del mejor.

Como todo no puede ser comedia pues decidimos que en nuestra noche de clásicos veríamos una película al más puro estilo cine negro. Lo cierto es que cuando le comenté a mi esposo de ver esta cinta, di por sentado que era un western, género por otra parte que no me disgusta nada, seguro que alguna de John Wayne cae. Esto fue porque solo tenía el dvd sin carátula y el título me despistó pero bueno, era una excelente opción y además a mi querido esposo le encanta este tipo de cine. Solo el hecho de que apareciera Burt Lancaster ya hace que merezca la pena disfrutar del film en el cual interpreta a un sueco al que se la tienen jurada. No es este el papel en el que más me gusta, pero he de reconocer que está genial en la película. Por otra parte la cinta tenía como reclamo a Ava Gadner, esa pedazo de mujer que te come con la mirada aunque considero que su papel de co-protagonista me parece que se queda un poco atrás, creo que su protagonismo es más bien escaso y yo diría que su rol es más bien el de una secundaria. Es uno de esos films en los que la historia comienza contándote el final y luego retroceden en el tiempo. En cualquier caso la película fue muy del agrado de mi esposo aunque no tanto del mío, me costó seguirla, quizás esa noche estaba espesa, ¿o en algún momento me quedé traspuesta? Estas cosas no le pasan al Sr. Purgatorio que permanece atento a todos los detalles importantes y que sin duda os desgranará como solo él sabe hacerlo. ¿A que sí mi vida?
Si, cielo. La verdad es que mi cara era para verla cuando le di al play y veo a dos tipos conduciendo un coche y me quedé: "Ya me equivoqué de peli porque dudo que esas sean las carretas típicas del oeste". Lo cierto, sin embargo, es que ya el inicio deja más que claro que estamos ante cine negro del bueno, con esos dos tipos con cara de pocos amigos y maneras que dejan aun más a las claras que hacer amigos es lo que menos buscan en el pequeño pueblo.
Como bien dice mi amorcito, la historia se nos va contando de manera maravillosa a través de flashbacks —cuando empiezas a ver cine clásico es cuando eres consciente de que hoy día ya nada es original de verdad— presentándonos no solo las situaciones sucedidas en el pasado de "El Sueco", sino también profundizando en los personajes. Será aquí cuando irán llegando las sorpresa y no me refiero exactamente a los giros en la trama, que los hay, ¿de qué hablo entonces?
Respondiendo a la anterior pregunta retórica, con lo cual no debería responderla o igual en realidad no es retórica, quién sabe, resulta que Burt Lancaster y Ava Gardner son el reclamo de una película en la que el primero, más bien su personaje, se va diluyendo, hasta el punto de que pasaremos muchos minutos sin verlo siquiera en pantalla y la segunda parece estar ahí cual cebo en el anzuelo, porque, como bien dice mi mujer —yo a ti si que te comía con la mirada y con otra cosa también—, no es ya que esté lejos de ser protagonista, es que es un personaje, el suyo, muy secundario. Lancaster está a un gran nivel pero de ella solo puedo decir que está espectacular pero que no me dio tiempo a juzgar si puedo considerarla una buena actriz en los escasos momentos en los que de verdad saca todo su arsenal interpretativo.
Me quedo, en este caso con Edmond O'Brien, en su papel de investigador de la empresa aseguradora y cuyo rol le queda como un guante y además transmite una pasión por lo que hace y una constancia a la hora de descubrir qué fue lo que pasó en realidad pese a las trabas que va encontrando por el camino que siempre me parece de lo más encomiable y admirable. El duo que acaba formando con el policía es otro de los aciertos de la película.
En cuanto a los aspectos técnicos, que me parecen todos notables tirando a sobresalientes, quiero destacar la banda sonora, que me introdujo en este mundo de oscuras pasiones e intenciones desde que empezó a sonar y que me acompañó perfectamente hasta el final gracias a Miklós Rózsa.
He de reconocer que la época en que se ambienta la historia, su estética, esos tipos duros y esas mujeres de verdad, que siempre son mucho más de lo que parecen, me entusiasman y ya si encima contamos con un muy buen guión —quizá de eso tenga la culpa el relato de Hemingway en el que se basa—, una dirección de lujo, una música maravillosa y unos actores en estado de gracia no puedo más que rendirme y darle las gracias a mi mujer por descubrirme esta película aunque a ella no le entusiasmara al final.

domingo, 22 de febrero de 2015

Gilda. La tentación vivía en Rita.

Y aquí que seguimos en esta nueva andadura bloguera con críticas a dos teclados. Esta vez me decanté por "Gilda" que sin ser de lo mejor en el cine clásico, era casi de obligado visionado ya que Rita Haywoorth es de esas mujeres que hay que disfrutar y es en esta cinta donde despliega todo su esplendor, bajo mi humilde punto de vista.
Esta película fue un claro ejemplo de que el pueblo es soberano ya que la crítica de la época mostró escaso entusiasmo ante las excelencias de "Gilda". Sin embargo de cara al público, que en el fondo es lo que cuenta, llegó a ser "la" película ya que los soldados llevaban a sus novias y esposas a visionarla una y otra vez para a ver si de algún modo ellas podrían imitar a esa Gilda sensual que volvía locos a los hombres.
Sin tener un gran argumento, de hecho más bien flojito, un triángulo amoroso del que incluso se llegó a decir que era un ménage a trois en el que Gilda era el catalizador para la relación entre los dos hombres. Cosas que se dicen sin tener mucho sentido, hay personas que son muy amigas de buscar intenciones ocultas o mensajes subliminales. La primera vez que vi la cinta sufrí una pequeña decepción precisamente porque la trama no es nada del otro jueves pero con tanta fama me veía en la "obligación" de verla y solo por verla a ella, a Rita, merece cada minuto de estar pendiente de la pantalla.
La Rita de Gilda era una mujer sensual, tempestuosa, bella, amoral y vengativa. Para mí sin duda lo mejor de la película, ella. Pero ahora viene la crítica de verdad, la de los detalles que a mí, profana, se me escapan viendo las cintas con el corazón única y exclusivamente. Sé que mi querido Sr. Purgatorio además del corazón utiliza el intelecto así que os dejo con su visión de la película. Disfrutad.
Después de la genial introducción de mi musa, la Sra. Purgatorio, que se supera con cada nueva entrada que hacemos juntos o en las que trabaja ella sola —mola eso de no tener que preocuparse de tener el Motel bien surtido—, me toca a mi hablaros de esta película que vimos hace dos noches y comentamos gracias a las maravillosas nuevas tecnologías; qué sería de nosotros sin el "guasap".
Yendo al asunto, y como bien dice mi querida Aurora, el argumento de la película es bastante simple y entiendo que el éxito de público que obtuvo en su momento fue sin duda por ver a la voluptuosa y sexual Rita Hayworth. En una época, los años cuarenta, donde no se enseñaba en el cine tanta cacha como hoy, los bailes de la fantástica y exuberante actriz debieron ser sin duda reclamo más que suficiente para que los hombres quisieran acudir al cine a disfrutar de ella y las mujeres a soñar ser como ella. Tampoco es extraño, no obstante, que la crítica fuera dura con esta cinta, porque ciertamente, no hay demasiadas cosas que destaquen de manera especial más allá de la Hayworth.
El guión es bastante pueril y la narración muy errática, dejándonos con las ganas de saber el por qué de esa inquina que se tienen mutuamente Gilda/Hayworth y Farrell/Glen Ford. En ese sentido me dejó mucho más satisfecho la magnífica "Casablanca", que tira de "flashbacks" para ayudarnos a entender por qué las cosas son como son. Luego hay giros en la historia y personajes que están totalmente desaprovechados en detrimento del triángulo amoroso, que se va desdibujando muy mucho según avanza la película, con lo cual nos quedamos compuestos y sin lío. Por fortuna para el espectador, en lo que si dieron con la tecla fue en el tema de los diálogos, mordaces y sumamente interesantes, más en la primera mitad de la cinta, pero que mantienen un nivel alto y que te hace soportar el tedio de algunas de las situaciones hasta que llegue la escena más famosa de la película, donde ver a Rita es una delicia.
Hayworth está inmensa en su rol, que no parece demasiado diferente al que debió ejecutar en su vida real y se come la pantalla desde que aparece con ese golpe de cuello que dejaría con collarín a más de una si lo intentara. Por desgracia, el resto del reparto, salvando a un más que correcto Glen Ford, no terminan de cuajar y se agradece mucho al personaje que trabaja en los baños del casino, que con sus resoplidos y sus cínicos comentarios trae un poco de luz de vez en cuando en la densidad que se adueña de la trama.
Ni todo el cine clásico es bueno, ni todo el cine actual es malo. Cualquier tiempo pasado no fue necesariamente mejor, pero si diferente. Hoy día, una película como esta, donde su principal atractivo es ver a Hayworth mover sus curvas, porque verlas, las curvas quiero decir, lo que se dice verlas, se las ve lo justo, pasaría sin pena ni gloria porque la historia no es nada del otro jueves y hoy día estamos acostumbrados ya a ver mucho más de lo que se ve aquí y se ha perdido el gusto por la insinuación, cosa que me apena, en favor de enseñar lo máximo posible. Una película correcta, que sube algún peldaño más gracias a su fémina protagonista.