lunes, 5 de mayo de 2014

La vida inesperada. Españoles en la Gran Manzana

Después de la ligera decepción que para mi supuso 8 Apellidos Vascos (está claro que no es mi humor), el tráiler de La vida inesperada me hizo desear verla a la primera. Tenía un "tufillo" a un humor más inteligente, aunque con más drama claro, al estilo del cine de Sánchez Arévalo, con quien disfruto enormemente, y no me equivoqué.
Jorge Torregrossa nos presenta una historia que podría pasarle a cualquiera; una vida, la de Juanito (Javier Cámara) que se ve vuelta del revés cuando su primo, Jorge (Raúl Arévalo), va a pasar un mes con él a Nueva York.
Es una historia de medias verdades, la de todos o casi todos los personajes que desfilan por la pantalla; en ocasiones porque simplemente se mienten a sí mismos y en ocasiones porque el miedo a decir la verdad a los seres queridos hace más sencillo dar la impresión de que todo es perfecto cuando no lo es.
He de decir que a mi me ha gustado todo el reparto, aunque está claro que como casi siempre, la palma se la llevan los protagonistas, en este caso Raúl Arévalo y Javier Cámara. El primero demostrando que hay mucho futuro por delante para seguir puliendo y mejorando lo bueno que ya hay y los defectos, que, al menos en el tipo de papeles que le he visto me parece que son pocos. El segundo brindando de nuevo una interpretación solvente, creíble y dejando claro que es uno de los mejores actores de nuestro país y que el físico no lo es todo para triunfar en este mundillo.
 
De las chicas que más minutos disfrutan a lo largo de la proyección, tanto Carmen Ruiz, como las dos anglo parlantes, Sarah Sokolovic y Tammy Blanchard, nos muestran tres tipos de mujer muy diferentes entre si pero igualmente adorables.
Me quiero detener aquí en Jojo (Tammy Blanchard) porque no solo es quien cautiva el corazón de Juanito, sino que creo que debería hacerlo con todo espectador, hombre o mujer. Ella es la encarnación de la ilusión, del positivismo, de creer y pelear por los sueños, cosa a la que es difícil atreverse hoy día, donde parece que solo lo material tiene importancia. Si tuviera que compararla con algún personaje anterior, sería con Amelie, si me permitís la licencia. Su sonrisa, su candidez en algunos momentos, su pasión por lo que hace, me enamoraron. Chapeau para su interpretación.
 
Es obvio que todo este gran trabajo de dirección y actoral viene arropado por un guión que, pese a tener cosas ya vistas, demuestra una gran sensibilidad por parte de Elvira Lindo a la hora de crear sus personajes y sus historias. Casi cada frase y cada interacción entre los actores es imprescindible para que la historia avance y nos vaya calando poco a poco.
En ese sentido, en el del guión, me parece memorable también cada escena de las charlas de Juanito con su madre vía skype, me reí con ganas en todas y cada una.
Si alguna vez habéis tenido esa sensación de que quizá las cosas podrían ser de otra manera pero no os atrevéis, de que a veces no todo es tan perfecto como parece, esta película os hará identificaros con alguno de las varias tramas que se nos presentan. Y al final es como la vida misma... hay cosas que no tenemos el valor de cambiar, pero siempre hay esperanza alrededor ;)
Crítica de "Cine de Patio"
Nota: 8

domingo, 4 de mayo de 2014

Esplendor en la hierba.


Es curioso que las dos películas que llevo vistas por esta iniciativa empiezan sin rodeos, presentándote ya una escena sin más explicaciones, pero poniéndote en situación inmediatamente. En este caso se trata de los dos jóvenes dándose un beso en el coche de él en un idílico paraje.
A partir de ahí empezaremos a conocer la historia de las dos familias y del amor mal visto, cuasi prohibido, por la diferencia social entre los dos enamorados. A grandes rasgos nos encontramos con una vuelta de tuerca más de las que se han hecho con la historia de "Romeo y Julieta", pero esta ambientada en Kansas y con la gran depresión como telón de fondo.
al fin y al cabo, lo que nos cuentan no es tan diferente a lo que vivimos a día de hoy. Quizá ahora sea menos una cuestión de los padres, pero la propia sociedad nos empuja en la dirección "correcta". Haz lo que debes y no lo que te gustaría; estudia medicina en lugar de filosofía, por poner un ejemplo, porque ganarás más, por tanto serás más feliz, y un largo etcétera.

El reparto está muy bien en términos generales y como es evidente destacaría a un jovencísimo Warren Beatty, y a una bellísima Natalie Wood, una pareja cuya química traspasa la pantalla y no solo está presente en los momentos más intensos de sus relación, sino incluso en los compases finales del film, cuando se ven después de tanto tiempo.

También es destacable la interpretación de Barbara Dolen, como hija díscola de la familia Stamper —los ricos del lugar— y que protagoniza algunas escenas que imagino escandalizaban aun en 1961, año del estreno de esta película.

Elia Kazan dirige con mano firme, asentándose en un muy buen guión de William Inge, que, no en vano, fue premiado con el Oscar a mejor guión original. El ritmo de la narración, pese a ser un drama, no decae y no nos deja un respiro desde los inicios del film, pasando por el internamiento de Wilma (Natalie Wood), hasta el intenso final.
En mi opinión estamos ante una muy buena película cuyo visionado recomiendo si este tipo de historias de amor te atraen y sobre todo por la fenomenal química entre la pareja protagonista. a título personal, prefiero mensajes finales de esperanza que de resignación, pese a que quizá esto sea más acorde con la realidad.
 
 

viernes, 2 de mayo de 2014

Cómo ser Spider-Man

Cada vez que estrenan una nueva adaptación de cómic recibe palos de todos lados, tanto de los más fervientes admiradores y conocedores del héroe en cuestión, como de la crítica más sesuda o de gente que va al cine y compara estos productos con el cine de Bergman o con El Padrino (parece que hay que baremar las cosas por lo que no son).
Yo, por el lugar donde crecí, no pude disfrutar de los cómics, no llegaban ni los más conocidos o lo hacían a cuenta gotas, pero me apasionan los superhéroes, supongo que por esa capacidad de sufrimiento y de sacrificio, porque están dispuestos a darlo todo, incluso sus vidas, por salvar a los demás, aun a costa de perder su vida íntima o personal, la de su identidad secreta.
Lo cierto es que de eso trata en su mayor parte esta nueva entrega del "Trepamuros", es el Spidey más Peter Parker, más persona y menos salvador de la ciudad de Nueva York que hemos visto en pantalla hasta la fecha.
Que no se me malinterprete, Peter cumple con su cometido como lanza redes, pero Webb ha querido centrarse en su relación con Gwen sobre todas las cosas y en mi opinión, es por eso que los dos villanos que aparecen (lo de Rhino ni lo cuento), quedan un tanto desdibujados y son más bien accesorios dentro de la historia que nos cuentan, que es el tira y afloja de un amor que se antoja imposible por las circunstancias.
Lo que me ha gustado de esta película ha sido el humor de Spidey en la mayoría de sus peleas y persecuciones y la acción, siempre alucino con este personaje y la cantidad de variables que ofrece en cada escena, su agilidad, sus telarañas y lo que es capaz de crear con ellas... genial.
 
Me ha convencido también totalmente las actuaciones de Andrew Garfield y Emma Stone, que no habría desentonado en ninguna película romántica con más drama. El reencuentro que tienen después de mucho tiempo sin verse me parece de una dulzura tremenda.
 
Ojito con Dane Dehaan, que ha demostrado que si te dejan actuar, y no te calzan un casco como hicieron con Defoe, el Duende Verde puede dar miedo y ser mucho más creíble. Diría incluso que para mi es la mejor interpretación del film y que no me sobra para nada ninguno de sus momentos. Este chaval tiene futuro.
 
La música, cañera cuando tiene que serlo, y épica en los momentos necesarios es otro de los grandes aciertos de la peli.
Lo que me ha dejado un sabor más agridulce ha sido el personaje de Electro, un poco a dos aguas todo el rato, entre ser un pringao total o un genio incomprendido. No sé, no me terminó de cuadrar aunque la escena inicial con Spidey cuando ya se ha convertido en una batería andante me gustó bastante y las peleas entre ambos tuvieron su gracia.
 
 
Diría que lo que menos me gustó fue Tia May... salvo en escasos momentos, las escenas con Peter alcanzan un histrionismo que a mi me supera pasando de hacerme gracia a parecerme ridículo y forzado. Me quedo en este aspecto con la de la trilogía de Raimi.
Marc Webb sigue sin alcanzar para mi la calidad de las dos primeras de Raimi (supongo que es difícil sacar ese recuerdo) pero se acerca cada vez más y ha hecho algo que jamás me habría esperado en una película de este tipo... pocos bofetones como ese me había llevado en el cine.
Si os gusta Spidey y disfrutar del cine de acción, aquí tenéis mucho de ambos, pero sabiendo siempre que nos traen una versión más personal e íntima del personaje, donde todo lo demás está al servicio de la historia central entre Peter y Gwen.