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lunes, 12 de enero de 2015

500 días juntos. Realista si, pero no tan original como la esperaba.

En un día como hoy, post entrega de premios en los Globos de Oro, es difícil decidirse a hacer una entrada que nada tenga que ver con ellos, aunque en cierto sentido "500 días juntos", con dos nominaciones en su momento, es la mejor elección para la crítica de hoy de las que tenía pendientes por hacer.
Uno de esos detalles que perdemos como siempre con las traducciones es de lo más sangrante en el caso del título de esta película, pues los "500 days of Summer" que juega con el nombre de la chica protagonista y evidentemente con la estación del año. ¿Hace eso menos disfrutable la historia? No, pero seguimos tropezando una y otra vez con la misma piedra.
Tras el inciso empezaré diciendo que me esperaba bastante más de esta cinta. Ojo, que nadie piense que voy a decir que es mala, pero por cómo me la vendían y por mis gustos me imaginé que iba a ver un film sobresaliente, de esos que me calan tan hondo que me obligan a valorarla muy por encima de lo que objetivamente sería lógico. No fue así.
He leído que es de las que trata de una manera más realista la relación de pareja y bueno, teniendo en cuenta que en los últimos años he tenido una vivencia similar, muy similar a la del protagonista, puedo decir que si, que todo está muy bien plasmado, pero que, sintiéndolo mucho, no creo que sea ni la primera, ni la última película que lo hace. Y en cuanto a la originalidad, si es cierto que la manera de contarlo es poco habitual, con esos saltos adelante y atrás en el tiempo, trasladándonos a días concretos de esos quinientos.
Lo mejor con diferencia son las interpretaciones de Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel, máxime teniendo en cuenta que la personalidad del personaje de ella, valga la redundancia, hace bastante difícil que la química entre Tom y Summer sea sencilla, dudando incluso en muchos momentos de que la tengan en absoluto. Hay grandes momentos y como me gusta ser positivo ante todo, me quedo con el "momento musical", genialmente ejecutado, que te hace reír en un film con un tono generalmente agridulce. en todo caso, ambos jóvenes están muy bien en todos los registros emocionales que se van presentando a lo largo del metraje. Destacar también las intervenciones de Chloë Grace Moretz, sorprendente consejera sentimental de un adulto como es Tom y que resulta también de lo más original.
Cuando ves que Marc Weeb está a los mandos y recuerdas que él es quien se ha encargado del nuevo Spider-Man, entiendes algunas cosas, principalmente el por qué en la segunda entrega tiene más importancia la relación entre Peter Parker y Gwen que las hazañas superheroicas del arácnido. Está claro que gran parte de culpa de la calidad de la película es suya y que lo de plasmar en pantalla las relaciones de pareja se le da muy bien.
"500 días juntos" muestra muy bien lo que sucede cuando en una relación la balanza está descompensada desde el principio pero no somos capaces de, o no queremos ver que es así. La madurez emocional para amar de verdad y poder entregarse como el protagonista parece entregarse siempre —¿a quién me recordará?— ni todo el mundo la alcanza en el mismo momento, ni se tiene muchas veces hasta que no se encuentra a la persona adecuada, cosa, esta última, en la que erramos todos al menos una vez en la vida. en ese aspecto, me quito el sombrero ante la película, pero en el fondo, no deja de ser otra más en cuanto a la historia, que se diferencia en la manera de contarnos lo que ya nos han contado otras veces y que se sustenta sobre los hombros de dos jóvenes actores en estado de gracia.
Nota: 7

viernes, 2 de mayo de 2014

Cómo ser Spider-Man

Cada vez que estrenan una nueva adaptación de cómic recibe palos de todos lados, tanto de los más fervientes admiradores y conocedores del héroe en cuestión, como de la crítica más sesuda o de gente que va al cine y compara estos productos con el cine de Bergman o con El Padrino (parece que hay que baremar las cosas por lo que no son).
Yo, por el lugar donde crecí, no pude disfrutar de los cómics, no llegaban ni los más conocidos o lo hacían a cuenta gotas, pero me apasionan los superhéroes, supongo que por esa capacidad de sufrimiento y de sacrificio, porque están dispuestos a darlo todo, incluso sus vidas, por salvar a los demás, aun a costa de perder su vida íntima o personal, la de su identidad secreta.
Lo cierto es que de eso trata en su mayor parte esta nueva entrega del "Trepamuros", es el Spidey más Peter Parker, más persona y menos salvador de la ciudad de Nueva York que hemos visto en pantalla hasta la fecha.
Que no se me malinterprete, Peter cumple con su cometido como lanza redes, pero Webb ha querido centrarse en su relación con Gwen sobre todas las cosas y en mi opinión, es por eso que los dos villanos que aparecen (lo de Rhino ni lo cuento), quedan un tanto desdibujados y son más bien accesorios dentro de la historia que nos cuentan, que es el tira y afloja de un amor que se antoja imposible por las circunstancias.
Lo que me ha gustado de esta película ha sido el humor de Spidey en la mayoría de sus peleas y persecuciones y la acción, siempre alucino con este personaje y la cantidad de variables que ofrece en cada escena, su agilidad, sus telarañas y lo que es capaz de crear con ellas... genial.
 
Me ha convencido también totalmente las actuaciones de Andrew Garfield y Emma Stone, que no habría desentonado en ninguna película romántica con más drama. El reencuentro que tienen después de mucho tiempo sin verse me parece de una dulzura tremenda.
 
Ojito con Dane Dehaan, que ha demostrado que si te dejan actuar, y no te calzan un casco como hicieron con Defoe, el Duende Verde puede dar miedo y ser mucho más creíble. Diría incluso que para mi es la mejor interpretación del film y que no me sobra para nada ninguno de sus momentos. Este chaval tiene futuro.
 
La música, cañera cuando tiene que serlo, y épica en los momentos necesarios es otro de los grandes aciertos de la peli.
Lo que me ha dejado un sabor más agridulce ha sido el personaje de Electro, un poco a dos aguas todo el rato, entre ser un pringao total o un genio incomprendido. No sé, no me terminó de cuadrar aunque la escena inicial con Spidey cuando ya se ha convertido en una batería andante me gustó bastante y las peleas entre ambos tuvieron su gracia.
 
 
Diría que lo que menos me gustó fue Tia May... salvo en escasos momentos, las escenas con Peter alcanzan un histrionismo que a mi me supera pasando de hacerme gracia a parecerme ridículo y forzado. Me quedo en este aspecto con la de la trilogía de Raimi.
Marc Webb sigue sin alcanzar para mi la calidad de las dos primeras de Raimi (supongo que es difícil sacar ese recuerdo) pero se acerca cada vez más y ha hecho algo que jamás me habría esperado en una película de este tipo... pocos bofetones como ese me había llevado en el cine.
Si os gusta Spidey y disfrutar del cine de acción, aquí tenéis mucho de ambos, pero sabiendo siempre que nos traen una versión más personal e íntima del personaje, donde todo lo demás está al servicio de la historia central entre Peter y Gwen.