viernes, 9 de octubre de 2015

The Loft, un picadero da mucho juego pero no tanto

Supongo que ser belga y que te den la oportunidad de meter la cabeza en Hollywood haciendo un remake de tu propia película debió ser muy tentador para Erik Van Looy y a priori debe parecer muy sencillo; con más medios, caras conocidas y un público más amplio, ¿qué podría salir mal? Pero salió mal.
En este thriller erótico todo es como muy rebuscado, se está rizando el rizo constantemente con una vuelta de tuerca dentro de otra casi desde el primer minuto. Tienes la sensación constante de que te quieren enseñar cartas de manera recurrente, para que no seas capaz de decir si acabas de ver el comodín o has dado con el as y descubierto el truco del mago. En mi modesta opinión, cuando una cinta de suspense utiliza esta táctica es porque quiere esconder un guión simple y pobre en una vorágine de posibilidades que lleve al espectador a pensar que igual, sin darse cuenta, ha sido él quien ha asesinado a la víctima.
Tiene sus momentos destacables, sobre todo las conversaciones entre los cuatro amigos en el Loft que da nombre al film, y alguno de los interrogatorios pero toda la parte de flashbacks erótico festivos y de charlas entre machitos para mostrarnos lo moralmente reprobables que son nuestros protagonistas no es que sobre pero podría haber sido mucho más corta y haberse centrado más en hacer una especie de "10 negritos" pero con cinco maridos a cual más infiel. Pienso que ni siquiera era necesario salir en momento alguno del inmueble para mantener la tensión e ir desgranando todos los detalles.
El reparto es conocido pero no de relumbrón, destacando Karl Urban y Eric Stonestreet, al que conoceréis por "Modern family", a los que veremos en roles muy diferentes a los habituales, fuera de la acción el primero y de la comedia el segundo. También reconoceremos fácilmente al prófugo Wentworth Miller y al venido a menos James Marsden que fue de esos que siempre prometían y que se quedaron en eterna promesa. Tanto ellos como la parte femenina del casting cumplen con su parte pero sin ningún alarde, como ocurre con todos los aspectos de este thriller.
Quizá sin tanto juego de trilero uno habría quedado algo más satisfecho al ver la resolución de la historia pero es que en los últimos veinte minutos o así, hay más giros argumentales de los que tiene en ocasiones una película de misterio, incluso en ocasiones uno solo es más que suficiente para dejarte con cara de "Me han engañado todo el tiempo".
The loft es demasiado enrevesada para lo que nos quiere contar y si no estás bien pendiente, al final no sabes si de verdad te has enterado de quién era más culpable y digo eso porque aquí inocente no hay ni uno, algo que ayuda a que sospeches hasta de tu sombra. Tanta historia para echar una cana al aire con mortal resultado termina aburriendo.

jueves, 8 de octubre de 2015

Los inmortales, solo puede quedar uno

Este domingo noche confirmé lo arriesgado y difícil que es acercarse de nuevo a esas películas que marcaron tu infancia y de las que tienes un buen recuerdo porque puedes encontrarte con que han envejecido tan mal que pasas de apreciarlas a darte cuenta de que te has vuelto demasiado exigente. En el caso de la que nos ocupa hoy ha habido una de cal y otra de arena.
La cinta sigue entreteniendo, la música de Queen es un plus que le da una fuerza en determinados momentos que te hace olvidarte de casi cualquier otra cosa y además tenemos a un Sean Connery que lo hace muy bien a pesar de su ridículo vestuario y a un villano de esos que solían abundar en los ochenta, que realmente te da mal rollito solo con verlo.
 Además de eso, es imperioso mencionar que estamos ante la, casi sin dudarlo, mejor interpretación de Christopher Lambert, un actor al que ves en la mayoría de su filmografía y no acabas de entender cómo consiguió protagonizar uno de los films con más solera de la década de los ochenta. Aquí está pasable pero es que, en serio, entre lo mal actor que es y los truñacos en los que ha participado no se entiende que con la cantidad de actores de acción que había en aquellos tiempos fuera este el escogido.
El problema es que tenemos esas cosas buenas, que no son pocas, y tenemos también el efecto nostalgia pero que es combatido por tu mente un poco más crítica a razón de la edad y de haber visto tantos bodrios. Entonces ves el montaje y el guión, nefastos a la hora de contarnos muchas partes de la historia, sobre todo del pasado de MacLeod, y con tantos pequeños agujeros que al final la película se convierte en una sucesión de paseos de un combate a otro que te acaba sabiendo a poco. Qué decir también de los efectos de sonido, esas espadas que al chocar suenan casi como diapasones o yo que sé y que demuestra, a mi entender, cierta dejadez a la hora de realizar ese trabajo porque recuerdo cintas de temática similar que eran mucho más realistas en ese sentido.
La trama es original para su época dentro de lo que cabe y eso es un punto a favor aunque, como ya he dicho, los fallos del guión te dejen en muchas ocasiones pensando si quien lo escribió es consciente de que el espectador no sabe qué es lo que ha sucedido demasiado bien. Posiblemente él lo tuviera en su cabeza y ahí todo encajara muy bien pero a mi me dejó varias veces con cara de "pero qué coño".
Si hay algo indudable, y en eso mantiene el espíritu ochentero de aquellas películas con las que crecimos, es que difícilmente te vas a aburrir viéndola, es entretenimiento puro y duro, lo cual ayuda a que tras ver los títulos de crédito del final te sientas satisfecho.
Tremendamente cutre en algunos aspectos, maravillosa en lo que a la selección de temas musicales se refiere y, siendo una de las que marcó a una generación, es obligatorio volver a verla si no lo has hecho en demasiado tiempo, aunque pases de recordarla como una de las grandes a meterla en el saco de las buenas películas sin más, guiado más por la nostalgia que por la objetividad. Espero que el próximo acercamiento que haga a mi infancia me deje mejor sabor de boca.
Nota: 6

miércoles, 7 de octubre de 2015

Las películas "Premium" de Cinesa, la Warner y el engañabobos de las tarjetas de fidelización

Hace algo más de un año, los cines pasaron de cobrar 3,90 en "Los miércoles al cine" a poner en los carteles o banners que lo anunciaban el tan temido "desde" y ya me hice eco en una de estas entradas de opinión. Ahora, en 2015, y con la llegada a las carteleras de "Regresión" de Amenábar, Cinesa ha meado fuera del tiesto, suponemos que instado por la propia distribuidora o para paliar lo que dejan de ganar en favor de las mismas en las primeras semanas de proyección, creando la figura de las "Películas Premium"; vamos, que así, por la cara, te suben un euro al precio final de entradas que en muchas ciudades ya rondan los diez euros.
Si triste es que nos tomen por el pito del sereno, más aun lo es que se intente justificar, como se hacía desde la cuenta de twitter de la susodicha cadena de cines, diciendo que si se tiene la "Cinesacard" no se cobraría el recargo. A ver, yo soy poseedor de dicha tarjeta de fidelización y es evidente que si eres asiduo al cine es ventajosa pero es que hay mucho espectador casual que se acerca al cine solo para ocasiones como esta, de películas de relumbrón o muy esperadas. ¿De verdad alguna de las cabezas pensantes de Cinesa piensa que una pareja que vaya a su cine y le cobren más va a sentirse inclinada a repetir?
Lo que nos cobran por ir a ver una película ya es de por si abusivo y encima nos intentan vender la moto, de nuevo desde Cinesa, que ese sobreprecio está pensado para poder seguir dando promociones como las que dan... ¿En serio? La mayoría de promociones favorecen a los que tenemos la Cinesacard, que al tener esas ventajas ya vamos antes a su cadena de salas que a otra para aprovechar esos beneficios, asegurando unos ingresos más o menos estables desde nuestra parte a la empresa que tan amablemente ha decidido pedir más dinero.
No vamos a decir que estas prácticas sean nuevas, porque Warner, como distribuidora, prohíbe a los cines que sus películas entren en las promociones especiales y ahí si que tenemos que pasar todos por el aro si queremos visionar esa cinta en pantalla grande. Lo que no tienen en cuenta los cines y las distribuidoras es que si se intenta colar algo como esto de Regresión, en muchas ciudades, sobre todo en las grandes, se puede escoger otro lugar donde ir a disfrutarla y que al final si yo, aun teniendo la tarjeta, estuviera aun en Madrid, me decido a ir a los Renoir, por ejemplo, donde por si es más barato, no solo no van a tener un euro extra sino que van a perder todo el precio de la entrada. En ese sentido las RRSS son un gran vehículo para instar a la gente a que, donde puedan, le den su dinero a un cine de barrio, o a otra cadena que no tome a sus clientes por tontos.
Para terminar de despotricar, diré que a mi con eso de, si tienes nuestra tarjeta no lo pagas, no me vale, porque ya me parece de chiste la cantidad de entradas que tienes que adquirir para conseguir una gratis, muchas más en Yelmo que te piden 17 puntos para no pagar y cada entrada suma un ridículo punto... Vamos, que ventajas tienes pero no es algo para tirar cohetes y al final, acabas yendo el día que pillas más barato, que sigue siendo los miércoles a pesar de que pasaron de 3,90 a 4,60 en Canarias donde se supone que los tipos impositivos son más bajos con el IGIC.
Me encantaría que la gente, cosa que me parece bastante patética, dejara de buscar justificaciones a este tipo de prácticas porque, una cosa es que a día de hoy no nos quede más remedio que ver cine pagando a precio de oro y otra muy distinta que cada vez que les apetezca nos sangren un poquito más.