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sábado, 21 de enero de 2023

Atrapa a un ladrón, antes de que te robe el corazón

Qué ganas tenía de volver a ver esta película y que mi querido esposo la disfrutara por primera vez. Nunca me canso de Cary Grant, me parece no solo uno de los mejores galanes de la época dorada de Hollywood, sino el mejor. La elegancia de Cary Grant en esta película es sublime y su compañera de reparto no podía ser más hermosa. Rodando esta película Grace Kelly conoció al príncipe con el que un año más tarde se casaría. Algunas escenas me parecen fantásticas. Grant se zambulle en el agua mostrando su fantástica forma física y una joven celosa se atreve a llamar "vieja" a Frances/Grace cuando esta contaba con tan solo 26 años. Marcado contraste con Grant que ya tenía 51 años. 

Es una cinta que tiene intriga, glamour y romanticismo a partes iguales. Mereció el Óscar a mejor fotografía del mismo modo que el Sr.Purgatorio lo merece por ser el mejor marido. 

No sé si seré el mejor marido pero si que estoy seguro de que ni en mis sueños imaginé nunca que ib a tener una esposa y compañera de vida como tú. Si hay algo en lo que me ha sonreído la vida es en estos últimos años convulsos, eres tú. Y después del momento moñas vamos con lo importante, hablar de esta maravilla, una más, de Hitchcock.

Poco más puedo decir ya de Grant porque siempre lo bordaba sin importar el género y sus trabajos con Hitchcock son una muestra constante de ello. Las dos féminas coprotagonistas le dan la réplica perfecta con escenas maravillosas como la mencionada por mi amada en el mar y también en los momentos que comparten a solas cada una con Grant.

Hablando ya del genio Alfred, las tomas en las persecuciones de coches y lo bien que transmite la tensión cuando Kelly va conduciendo, a pesar de la obviedad de que muchos momentos son rodados en estudio con el coche sin moverse del lugar me parecen dignas de elogio. Las caras de Cary, como siempre, impagables. Además quién no ha intentado pisar el freno como él cuando vas de copiloto con alguien que connduce como un loco.

Quizá por haber visto ya tanto cine, lo que menos pueda sorprender sea el guión, porque hoy el tema del ladrón que ayuda a la policía o que va a por otro ladrón es algo recurrente. Así con todo, los giros, aunque se vean venir, son suaves, a diferencia de la conducción de Grace, y los disfrutas hasta llegar a una resolución que te mantiene el corazón en un puño en esos verdes tejados. Una más de mis pendientes vistas y otra que se cuela entre mis preferidas. 

lunes, 4 de mayo de 2015

Historias de Filadelfia. Una comedia para reflexionar.

No puedo ocultar mi pasión por este tipo de películas. Esta vez una comedia con tres grandes del cine, Cary Grant, Katherine Hepburn y James Stewart. A pesar de las innumerables veces que he visto esta cinta, me sigue pareciendo una genialidad, con unos diálogos que yo diría tienen una gran carga de sarcasmo en muchas ocasiones. Algunas de sus escenas ciertamente chirrían como el empujón que Dexter/Grant le propina a Tracy/Hepburn pero tenemos que tener en cuenta la época en la que se rodó, 1940, una en la que la sociedad tenía asumido que, el que el marido le pegara una bofetada a la esposa de vez en cuando pues era algo "normal". A la esposa hay que quererla, mimarla, cuidarla y acariciarla, como el Sr. Purgatorio hace conmigo.
Pero no vamos a centrarnos en ese tema porque no es el lugar. Por el contrario la historia del ex que se presenta a la boda de su antaño esposa, intentando por todos los medios hacerle ver el enorme error que va a cometer, con una jeta que le echa al asunto de tres pares de narices y la pareja de supuestos invitados que no son tal y lo que en vísperas de la boda acontece, es para disfrutarla como lo que es, una comedia de lo contrario si analizamos la situación es como para tirarse de los pelos. Llama la atención la frivolidad de muchas de las escenas con propuestas de matrimonio sobre la marcha, que sí que ya sabemos que es una comedia pero a mí me resultó chocante no obstante. Eso de aquí te pillo aquí te mato no sé si va mucho conmigo, al Sr. Purgatorio le costó un poquito convencerme para contraer matrimonio, o si no que os lo cuente él.
Es que las cosas buenas mi amor, se pueden encontrar de un día para otro pero conseguirlas una vez se encuentran suele llevar más tiempo. El que se enamora poco a poco y de la persona adecuada tiene amor para siempre, el que va dando su amor a cualquiera cada dos por tres acaba sin saber lo que quiere ni si quiere de verdad a alguien. Yo a ti te amo con locura y sin prisa pero sin pausa.
Tengo que decir, hablando ya de la película en si, que la escena inicial también me sorprendió aunque no es la primera vez que vemos a Cary Grant o a algún otro galán de aquella época siendo rudo con su pareja actoral en la película en cuestión. Además, a lo largo de la cinta, en algunas de las conversaciones menos humorísticas se descubre claramente que los problemas con el alcohol del personaje de Grant le hacían ser violento seguramente aunque no se aclara si física o verbalmente porque al fin y al cabo parece no tener importancia para la trama aunque si da lugar a que se pueda debatir sobre el mensaje de fondo de este film.
De nuevo estamos ante una comedia de humor entre lo absurdo y lo cínico, gran parte de los diálogos lo son, donde lo que cuenta es eso, esas conversaciones en los días previos a la boda, donde, como en "Charada" seguramente muchos puedan acabar algo decepcionados en cuanto a la profundidad de la historia en si. Las intervenciones de la niña son geniales en ese aspecto.
La diferencia con la película mencionada es que aquí si que hay un cierto trasfondo más dramático que aparece sobre todo en la recta final de la película; el de una mujer a la que todos tratan como si fuera fría pero a la que no entienden de verdad y la que en varias ocasiones tratan de una manera bastante cruel a mi parecer.
Todo ello se magnifica cuando el alcohol entra en escena en la fiesta de la víspera del enlace y que es donde, a mi parecer, James Stewart lo hace de manera sublime, llevando al extremo a ese escritor fracasado o vendido a una revista de dudosa calidad para poder pagar las facturas —tema que estará muy presente también en las conversaciones entre los periodistas a lo largo de todo el metraje— y superando con mucho a un Cary Grant que está notable haciendo lo que mejor sabe hacer y solo un poco por encima de una maravillosa Katharine Hepburn que, al igual que le sucede a su personaje, será capaz de hacernos reír y llorar por igual según el momento de la película en que nos encontremos.
Una gran película de un George Cukor que, junto a sus guionistas, consigue no solo hacer una muy buena comedia absurda pero inteligente, sino que también, si prestamos atención nos da qué pensar y nos hace plantearnos si las cosas se deben tomar a la ligera o si, como pienso yo, es mejor a veces, pensar bien lo qué se dice antes de decir lo que se piensa.

lunes, 23 de marzo de 2015

Charada, absurdamente maravillosa.

La semana del primer aniversario del Motel en nuestros Clásicos con Aurora traemos una crítica de una película especial como es esta. La ocasión bien lo merece, así lo decidimos mi querido esposo el Sr. Purgatorio y yo.
No puedo ni quiero ocultar que mi mayor incentivo para ver este film es mi adorado Cary Grant. Sin embargo la cinta es más que merecedora de más de un visionado y disfrutándola cada vez. Me parece una comedia dinámica con una Audrey Hepburn que sé que a pesar de su delgadez es muy del agrado del Sr. Purgatorio. En esta ocasión es una mujer atrevida y descarada cuyo estado de viudez más que reciente no le impide tirarle los tejos a Grant una y otra vez. Supongo que es lo que ocurre cuando no hay amor de verdad y lo que te mueve a contraer matrimonio sea otra cosa aunque no queda claro en la película. Por otra parte Grant tiene unos momentos mágicos e hilarantes como la ducha completamente vestido. Grant terminó tan encantado con su pareja cinematográfica que dijo: "¡Para Navidad solo quiero otra película con Audrey Hepburn!" demostrando la exquisita química existente entre los dos plasmándose esta a la perfección en pantalla. Rodados todos los exteriores íntegramente en París, nos sorprenden con secuencias, por sus calles o el metro, de persecuciones tratadas con un ritmo y energía coreográficos.
El conjunto de villanos no tiene desperdicio, actores de la talla de James Coburn, Walter Mathau o George Kennedy confieren al film un más que merecido lugar de honor en mi estantería de clásicos.
Charada significa acertijo para adivinar el significado de una palabra con una serie de juegos de las mismas. Pero no es ningún acertijo difícil de adivinar si os pregunto quién está en un estado de gracia en mi corazón y no purificando su alma en ningún purgatorio.
Empezamos esta semana cumpleañera, como no podía ser de otro modo, con una crítica a dos teclados en compañía de mi amada Sra. Purgatorio —ya sé que tu corazón es mío si eso quieres decir con el estado de gracia y mi alma es tuya después de purgarse— y con un clásico que fue de los primeros que vi en edad adulta hace unos años y que me entusiasmó en su primer visionado, aunque había muchas cosas que no recordaba, salvo la divertidísima escena de la ducha y curiosamente, la resolución final, de la que nada diré pues sabéis que aquí somos poco o nada de destripes.
Hablando de las cosas que no recordaba es que el humor fuera tan maravillosamente absurdo, esperpéntico en muchas ocasiones, lo cual queda patente ya desde la primera conversación que mantienen los personajes de Grant y Hepburn en la estación de esquí. Y así será prácticamente a lo largo de todo el metraje, con constantes sinsentidos con mucho sentido y con un humor que es mucho más inteligente de lo que parece y que no es fácil ni de escribir ni de ejecutar.
"Charada" es puro divertimento y transgresora para su época al ser ella la que le tira los trastos a él y no al revés, teniendo en cuenta que la diferencia de edad es patente y que ella ha enviudado recientemente. Genial en ese sentido la escena de las naranjas. Aquí casi nada y casi nadie es lo que parece... o si, o no... bueno, no sé, es que el juego de trileros en ese sentido es constante y al final ya no sabes si subes o si bajas, como si fueras gallego; yo lo soy en parte así que algo de eso tengo.
El reparto está maravilloso, desde los protagonistas hasta unos secundarios de lujo que, desde su primera aparición en el sepelio aportarán su granito de arena a una montaña de ironía y absurdez a la que ya quisieran acercarse comedias como "Resacón en las Vegas" y similares. Pero no os molestéis si os encanta esa trilogía o cualquier otra película de ese estilo que, como digo siempre, la comedia es quizá el género más personal a la hora de que nos guste o no a cada cual.
Últimamente casi que no hay clásico que veamos mi mujer y yo que no tenga a Henri Mancini a cargo de la banda sonora y la verdad, es de agradecer porque este hombre era una eminencia, con cintas tan diferentes como esta o "Días de vino y rosas", con aires e historias tan contrapuestas que sorprende su capacidad para pasar de la comedia al drama sin resentirse su calidad en ningún momento.
En esta semana he intentado que cada película que pase por el Motel tuviera un significado para mi y "Charada" fue probablemente la primera comedia clásica que disfruté a tope y quería hacerlo de nuevo con Aurora, con la que disfruto a tope de todo lo que hacemos juntos. Un film sobresaliente que ambos recomendamos ver en VOSE, o al sueco si eres como mi chica, porque el doblaje me parece casi más criminal que el de "El Resplandor".

jueves, 19 de febrero de 2015

CARY GRANT, GALÁN DE NOCHE, GALÁN DE DÍA


Y seguimos de reformas añadiendo una habitación más al Motel. Una habitación para invitados con aquellos actores y actrices de la época dorada de Hollywood que tanto admiro.
Siguiendo con la dinámica del Motel, no pretendo ni ser objetiva ni simplemente añadir biografías, lo que quiero es compartir con vosotros lo que determinados hombres y mujeres en su faceta interpretativa me transmiten. Y no veo mejor inicio que con mi adorado Cary Grant. Lo he dicho ya en una entrada anterior, para mí el mejor galán de todos los tiempos con diferencia.
Nacido en Bristol (Inglaterra) en el 1904, su verdadero nombre era Archibal Alexander Leach. Inició su andadura en el mundo de la farándula a los 14 años, pero fue de la mano de la exuberante Mae West que consiguió hacerse un hueco de relevancia en el mundo del cine.
Poseo más de una treintena de películas de este maravilloso actor y creo que su vis cómica en muchas de sus interpretaciones es más que genial.
Algunas anécdotas de mi querido Cary. Con cerca de 60 años, una edad ya más que considerable, le tocó pegarse unas buenas carreras en una de sus más emblemáticas películas, "Charada". En esta cinta originalmente debía ser el propio Grant, o su personaje, quien debía seducir a una joven Audrey Hepburn de 34 años cuyo personaje, una viuda perseguida por unos delincuentes que creen que su esposo fallecido le dejó en posesión de algo que les pertenece, Cary Grant le echará una mano en su huida. Pero a Grant no le entusiasmó la idea de quedar como un "viejo verde" seduciendo o intentando seducir a una joven a la que le sacaba 25 años, así que se decidió que los roles se intercambiaran, ya que en los años sesenta la mujer podría representar un papel más agresivo sexualmente sin que nadie se llevara las manos a la cabeza, y de este modo se ve a la joven seduciendo al hombre maduro e interesante que era Grant.
Muchas cosas se han dicho de él y su orientación sexual, aunque se casó cinco veces, siempre le persiguieron rumores sobre su presunta homosexualidad, entre otras cosas porque tenía una gran complicidad con el también actor Randolph Scott con el que compartió vivienda durante un tiempo, llegando a circular imágenes que aunque no delatan nada pueden llevar a pensar algo así.
En 1966 protagonizó su última película "Apartamento para Tres" en un papel bastante discreto con el que decidió despedirse del mundo del celuloide.
En 1969 se le otorgó el más que merecido bajo mi punto de vista, Oscar honorífico por su extraordinaria carrera. Y nos dejó en 1986 a la edad de 82 años.
Galán apuesto como pocos y de insuperable planta, siempre tendrá un lugar de honor en mi colección de cine clásico.

lunes, 16 de febrero de 2015

Encadenados. Notoriamente buena.

Llamaron a la puerta de mi habitación con una agradable sorpresa. Me ofrecieron compartir crítica de nuevo con el dueño del motel. Me encanta la idea de poder guiarlo por el mundo del cine clásico que es mi debilidad (bueno, también él lo es pero no lo sabe).
En esta ocasión un clásico del gran Hitchcock, Notorious o Encadenados que fue como se vino a llamar en español. Una historia de amor y espionaje con diálogos que bajo mi punto de vista eran bastante atrevidos para la época. No oculto mi pasión por Cary Grant, el mejor galán de todos los tiempos con registros, como esta ocasión dramáticos pero también cómicos como en muchas otras cintas, Arsénico por Compasión y La Novia era Él, entre otras.
Ingrid Bergman está sublime en esta ocasión y coincidirá con Grant en alguna otra película más, formando un tándem fantástico.
Es anecdótico que fue en Encadenados donde se concibió el beso más largo de la historia del cine. Por motivo de los censores hubo que de algún modo modificarlo y "acortarlo" pero manteniendo su esencia y la idea original. Los besos no podían durar más de tres segundos pero el maestro Hitchcock consiguió que el beso, interrumpido en varias ocasiones para cumplir con la censura de la época, llegara a durar al final dos minutos y medio. "Era un beso que se abría y se cerraba" según palabras de la propia Bergman. De este modo llegó a ser una escena con una Bergman totalmente abandonada al deseo y con un erotismo que ya quisieran muchas películas actuales.
Esta es mi pequeña aportación en este viaje emprendido con el dueño del motel por el mundo del cine clásico. Pero el maestro es él así que aquí os dejo con su magistral y original manera de hacer crítica. Disfrutadla tanto como yo.
Tras la maravillosa, como siempre, introducción de Aurora, me toca a mi hablar de esta especial película de "tito" Alfred. Y es especial porque de inicio podemos pensar que estamos ante uno de sus geniales thrillers y en parte, así es. La grandeza de Hitchcock aquí radica, no obstante, en que es capaz de contarnos, gracias al magnífico guión de Ben Hecht, una historia de amor donde la "Segunda Guerra Mundial y el espionaje no es más que la imagen de fondo que en ningún momento consigue despistarnos de lo realmente importante, esto es, el romance entre Alicia/Ingrid Bergman y Devlin/Cary Grant.
Pero que esto que os cuento no os induzca a error, porque el "Maestro" del suspense lo sigue siendo y con toda su fuerza, cosa que quedará plasmado en numerosas escenas a lo largo del film y además es capaz de dejarnos una escena inolvidable, la que ha mencionado Aurora del beso. Y es que besos como esos son los que molan, en los que no te puedes separar más que unos segundos para decirle algo a la otra persona. Erotismo sin enseñar nada es lo que nos ofrece Hitchcock y es algo de lo que deberían aprender muchos cineastas hoy día, donde parece que el realismo está solo en enseñar cacha y sexo salvaje.
Está claro que sin el trío protagonista escogido "Encadenados" no sería lo mismo ni de lejos, porque Cary Grant consigue esa mezcla de ternura y hombre duro y frío tan difícil de conseguir y que logra que incluso odies al personaje en determinados momentos, aunque sepas que hace lo que hace impulsado por sus sentimientos; Bergman por su parte es esa mujer atrapada en una situación en la que se ha visto obligada a asumir, entre la espada del amor y la pared del deber y la verdad es que está maravillosa a pesar de su nefasto estilismo, para mi uno de los peores en lo que llevo visto de cine clásico.
Para "Claude Rains" hay que hacer un aparte y dedicarle un párrafo en exclusiva, porque, soy sincero, solo le he visto en "Casablanca" y aquí de manera consciente, pero me parece un secundario de esos que tienen en pantalla casi la misma fuerza que los protagonistas y que da sustancia a cualquier película en la que participe. No me sorprende que estuviera entre los nominados a los "Oscar" por su interpretación en esta película, sobre todo los duelos dialécticos con su madre, con una relación que recuerda en cierta medida a la que daría pie a la maravillosa "Psicosis".
"Encadenados" es una pequeña rareza para mi en lo que llevo visto de Hitchcock, quizá porque no me esperaba verlo transmitir de esa manera el amor y la pasión entre sus personajes y ser capaz aun así de tenernos en vilo en tantos momentos dentro de la enorme mansión donde se desarrolla gran parte de la trama. Lo mejor de todo es disfrutar de este cine con una mujer que me encaja mucho más en aquellos cánones que en los tan frívolos de hoy día y que vive estas películas como si fuera la primera vez, pese a que las ha visionado ya tantas.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Con la muerte en los talones. George Kaplan es la clave.

Si hay algo que me guste aun más que la capacidad de Hitchcok para manejar el suspense es el humor del que muchas de sus creaciones están impregnadas. En "Con la muerte en los talones" esto se pone de manifiesto desde el primer minuto con la genial escena en la que un atareado Thornhill/Cary Grant da instrucciones a su secretaria para acabar colándose en un taxi usándola como excusa.
Muy poco después es cuando empieza la chicha de la historia cuando un par de amables señores invitan a Grant a dar un paseíto, a partir de aquí los giros, el misterio y las sorpresas no pararan de sucederse hasta el final y tampoco el ácido humor que campará a sus anchas durante la mayor parte del metraje. En este aspecto mención especial a la madre de Thornhill, interpretada por Jessie Royce Landis; con madres así, quién necesita enemigos.
Es una cinta repleta de escenas a destacar, sobre todo la más conocida con la avioneta como protagonista, y yo quiero mencionar algunas que o bien me han hecho gracia o me han parecido rompedoras para la época.
Con la primera huida y posterior estancia en comisaria de Thornhill en un evidente estado de embriaguez me he reído como hacía mucho no me pasaba, de verdad, tito Alfred no es solo un genio del suspense, lo suyo va mucho más allá.
Cuando el protagonista y la hermosa Eve Kendall/Eva Marie Saint comparten mesa y algo más, los diálogos son sublimes y el juego de seducción de ambos de lo mejorcito que recuerdo, sobre todo ella. Aquí, avisado por una amiga del dato, disfruté de la escena que la censura consideró seguramente demasiado fuerte para finales de los cincuenta. Ciertamente rebosa de sensualidad y erotismo sin necesidad de enseñar absolutamente nada. Lo malo es que la vi doblada y en ese añadido los actores no son los mismos y la motivación por lo visto tampoco.
Es más que obvio que Cary Grant es la estrella de este firmamento, no solo porque de por sí lo es, sino porque se come la pantalla cada vez que aparece en ella y además queda claro que como galán es de los mejores. Su vena cómica genial también.
Lo dicho no desmerece el gran trabajo de Eva Marie Saint, James Mason y Martin Landau, secundado de manera brillante a Grant y completando, junto al resto del reparto, una constelación de interpretes que cumplen sobradamente en todos y cada uno de sus roles. Me resultó agradable ver a Landau porque, no me avergüenza reconocerlo, no habría sabido de él si no fuera por las coñas de "El Informal".
Desde los créditos de inicio queda claro también la innovación que siempre estaba presente en las películas de este genial director, pero no solo eso, la excelente banda sonora de Bernard Herrmann también hace acto de presencia y será otra de las piezas que hará grande este magnífico puzzle que es "Con la muerte en los talones".
Sé que en gran parte es porque ese tono irónico omnipresente, tan bien plasmado por Grant, es algo que me encanta, adoro ese tipo de humor, pero me ha maravillado de tal manera esta película que no he podido resistirme a darle la máxima puntuación.
He de hacer el mismo aviso de siempre, hay que ver este cine con los ojos de su época y entenderemos lo grande que es todo, porque evidentemente, los recursos que Hitchcock y otros emplearon en aquellos días los tenemos hoy ya muy vistos.