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miércoles, 15 de febrero de 2023

En dos patadas: El piloto

Cuando vas al cine a ver una película con Gerard Butler en el cartel sabes a qué atenerte, acción con algunos toques de guión que la hagan medianamente interesante más allá de las peleas y los tiros. Aquí además tiene de compañero a Mike Colter, Luke Cage para los amigos, y como colegas de acción funcionan a las mil maravillas. Nada sorprende en esta producción aunque me habría gustado ver las caras de los turistas con los que solemos coincidir en estas sesiones en VOSE, normalmente ingleses cuando el piloto dice que los mejores destinos no se los daban por ser escoces y que eran los susodichos ingleses quienes se los llevaban a la saca. Una de las peleas cuerpo a cuerpo más tensas que recuerdo en mucho tiempo y unos, muy realistas, tiroteos para lo que son estas cintas son lo mejor de un entretenido film donde el resto del pasaje son más bien convidados de piedra. No da un respiro una vez que el avión despega.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Posdata: Te quiero, post posdata, me aburro

Qué bajonazo te da cuando una película empieza tan bien como esta, con esos minutos iniciales donde se plasma a la perfección lo que es una relación de pareja de verdad, con sus tiras y aflojas, sus discusiones que son más fruto del tiempo que se ha compartido y de la confianza que se tiene, la cual permite esos desahogos sin que la unión se vea afectada en modo alguno, para luego derivar en una tragicomedia más de lágrima fácil y química casi inexistente entre la mayoría de actores/personajes.
Y si, damas y caballeros, ese es el error garrafal de esta historia, que salvo Butler y Swank, entre los cuales si que hay chispa cada vez que aparecen juntos en pantalla, lo demás está como cogido por los pelos; esas amigas,
 
 
encarnadas por Lisa Kudrow y Gina Gershon, que muchas veces parecen dos que pasaban por allí en lugar de íntimas de nuestra protagonista; esa madre, Kathy Bates, que aunque cumple, sobre todo en la recta final, nos deja con la sensación de estar muy desaprovechada, tanto la actriz como su rol en el film, y esos escarceos y devaneos de Holly/Swank, tanto en el terreno amoroso como en el de conocimiento de sí misma, que saben a poco, donde todo se nos cuenta muy rápido.
Imagino que al estar basada en una novela, esta profundizará más en todos esos aspectos pero creo que en esta cinta se ha intentado abarcar demasiado en tan poco tiempo, pese a que dura dos horas, quedando la mayoría de las subtramas desdibujadas e incluso olvidadas hasta que conviene rescatarlas. Y realmente esto me da mucha pena porque lo que nos cuentan me parece precioso, ya sabéis que soy un romántico empedernido, pero es que no conseguía conectar en casi ningún momento y, cuando lo hacía, Richard LaGravenese, director y guionista, y Steven Rogers, guionista, se empeñaban en cortar a cuchillo y pasar a lo siguiente.
Una buena banda sonora a cargo de John Powell, acompañada por unos paisajes de ensueño, cuando disfrutamos de las partes de la película que se desarrollan en Irlanda y unas interpretaciones más que decentes de Swank y Butler —sorprende verlo en esta piel después de haberlo conocido como Leónidas— que acaban quedando en agua de borrajas según avanzan los minutos, porque si no conectas como lo hace nuestra amiga @RAQUEL_G_S, a la que sé que le encanta tanto el libro como su adaptación cinematográfica, el film se te puede hacer extremadamente lento y cansino.
Como he visto el resto de las elegidas para la "Semana del estrógeno" ya tengo claro que esta va a ser la perdedora y me es muy difícil, como casi siempre con estos géneros que dependen de cómo nos identifiquemos con la trama, decir que no la recomendaría. Sé que yo no repetiría pero también sé que a mi me gusta mucho El diario de Noa, que estuvo a punto de entrar en la selección, y que hay mucha gente a la que le dice poco o nada. Yo tendré que seguir buscando el romanticismo que no he llegado a encontrar aquí.

martes, 10 de marzo de 2015

Objetivo: La Casa Blanca. Morgan Freeman pasaba por allí.

Ay, esos domingos por la noche, qué bien sienta una peli de esas de encefalograma plano, como me gusta a mi definirlas, y si es con muchos tiros y acción y con alguien que sabe qué es eso de repartir ostias como panes ya ni te digo. Y seamos sinceros, Gerald Butler sabe cómo repartir, tiene un auténtico negocio de catering, con leches de todos los colores y sabores.
La peli empieza con un suceso de esos súper traumáticos y que dejan marcado para siempre a nuestro protagonista, que formaba parte de la escolta personal del presidente de los EEUU, puro drama que nos conduce hacia lo que de verdad interesa, la redención a base de una mezcla de combate cuerpo a cuerpo, torturas y disparos entre ceja y ceja, o donde se tercie, que nos deja bien a las claras que si, que el personaje de Butler pudo cagarla en el pasado, pero ni Bourne y Bond juntos podrían ni llegarle a la suela del zapato; ni el resto de los integrantes del equipo de seguridad de "La Casa Blanca", porque vaya panda de inútiles.
Vamos, que tenemos ese típico yo contra el mundo en el que, sinceramente, no sabemos muy bien cómo el héroe sobrevive de esa manera a casi cualquier cosa que le hagan o intenten hacerle pero, por otro lado, Antoine Fuqua, el director, consigue unas de las escenas de acción más realistas cuando la cosa se pone seria en el cara a cara. Porque Butler sobrevive pero se le nota que recibe hasta en el carnet de identidad, lo cual es de agradecer.
Lo que pasa con Fuqua es que la caga vilmente con ese patriotismo yanqui sideralmente exacerbado, y mira que yo no suelo ser de los que se quejan mucho de esto, que llega a resultar cuasi vomitivo en determinados momentos de la cinta. Lo de los integrantes del gabinete del Presidente es como para mear y no echar gota.
En el reparto destacar que Aaron Eckhart hace de "presi" aunque podía haberlo hecho cualquiera, que no habríaa tenido mucha importancia, porque todos aquí son convidados casi de piedra ante el alarde de "geyperman" que se marca Butler. Ah, también tenemos a Freeman cubriendo su cupo anual de negro metido en la política al más alto nivel o de voz de la experiencia como hacía en "Lucy". A ver, no es que el hombre lo haga mal, diría incluso que nunca lo hace mal, pero pienso que deberían encasillarse menos en este tipo de roles que encima ni siquiera son protagonistas, que porque le falte dinero no será.
Una adecuada banda sonora a cargo de Trevor Morris nos ayuda a que todo resulte más épico cuando Gerald "ya no enseño tableta como en 300" Butler entra en acción repartiendo estopa mientras sus compañeros del servicio secreto caen como moscas y dicen eso de "El Olimpo ha caído", frase que tiene mucho sentido con el título original de la peli "Olympus has fallen", pero que aquí te deja un poco descolocado.
En resumen una película que recomiendo si eres fan del cine de acción sin más pretensiones que el entretenimiento puro y duro porque eso Fuqua sabe hacerlo muy bien pero, os aviso, tenéis que perdonarle sus excesos patrióticos para llegar a disfrutarla. Sin tanta parafernalia de barras y estrellas le habría dado un seis pero se queda en un aprobado raspado.
Nota: 5

martes, 16 de diciembre de 2014

El imperio del fuego. Cuando Gerald Butler aun no podía fardar de abdominales.

Ves dragones, ves en el reparto a Christian Bale, Matthew McConaughey e incluso a Gerald Butler, cuya carrera parecía despegaría tras el éxito de 300 y parece que sigue aun esperando pista, y piensas, "Guau, esta peli tiene que molar, a la fuerza tiene que molar". Pero claro, las apariencias engañan.
No voy a deciros que sea la peor película de acción de la historia e incluso podría haber llegado a un cinco raspadillo siendo generosos, pero es que la verdad es que lo que se ha quedado más marcado en mi memoria cada vez que la he visto ha sido la escena en la que los personajes de Bale y Butler hacen una representación ante un grupo de niños, escenificando la famosa escena de Star Wars que acaba con el tan conocido y repetido "Yo soy tu padre". Es un detalle muy friki y que nos hace pensar, qué cosas de la cultura popular se enseñarían en una sociedad postapocalíptica dentro de, no sé, cincuenta años. ¿Las abuelas les cantarían a sus nietos el "Baby, baby, baby uhhhh" de Justin Bieber? Yo rezo porque no sea así.
Pero vamos al tema, a la chicha, al argumento, al guión. Resulta que los dragones que llevaban dormidos toda la vida se despiertan por culpa de la curiosidad de un niño, esto pasa en los primeros cinco minutos así que destripe cero. Ese niño crecerá y se convertirá en Christian Bale, lo bien que envejecen todos en el cine verdad, y será el líder o el que más mola de un asentamiento que estará muy lejos de Londres, donde empezó todo, donde tratan de vivir la vida de la manera más normal posible, con sus huertitos, sus representaciones teatrales, con una fortaleza toda chula en la que se sienten hiper mega seguros. De vez en cuando algún dragón va por allí y deja a algunos un poco churruscados, pero bueno, son gajes de la vida.
Así las cosas, un día llegan a la puerta del castillo, por llamarlo de algún modo, un grupo de lo que parecen asaltantes, pero que son militares norteamericanos, que no gustan pero nada de nada a Gerald Butler, encabezados por un Matthew McConaughey al que cuesta un poco reconocer con esa cabeza cual bola de billar y todos esos tatuajes en ese cuerpo más mazao que nunca. Pero tranquilos, que él y su grupo han llegado a una conclusión según la cual saben cómo acabar con la amenaza de los lagartos escupefuegos. Destacan aquí la élite, la creme de la creme militar, que se hacen llamar "Arcángeles" y que atacan a los dragones en pleno vuelo así a pelo y cuya esperanza de vida, según nos dicen es de diecisiete segundos. Las dos veces que he visto esta peli siempre me pregunto ¿con esa esperanza de vida cómo consiguen adiestrarse unos a otros para hacerlo bien?
La cosa es que al final todos se hacen amiguitos o por necesidad se unen y van a Londres a poner fin al reino de fuego que han instaurado los dragones. Según el guión, si no hacen eso la humanidad perecerá y tal y cual. La cuestión es, que al llegar allí, las aladas bestias parecen estar comiéndose unas a otras porque empieza a sufrir de inanición. Y claro, tú sabes que esta es una peli de encefalograma plano, que la estás viendo un domingo por la tarde después de comer, pero la neurona se activa y dice "Tse, quieto parao ahí. Si se están muriendo de hambre por qué no se esconden los humanos y dejan que el tiempo haga su trabajo". Lo sé, igual soy muy exigente pero tenía que decirlo.
Del final es destacable el salto totalmente fuera de toda lógica y realismo que realiza Matthew McConaughey mientras lucha con un dragón y que quiere ser épico y se queda en un "meh".
Igual habéis leído hasta aquí y pensáis, esto es una mierda de peli. Hombre, tampoco es tan, tan mala, tiene ratos entretenidos y algunas ideas curiosas, aunque las interpretaciones no harán pasar a ninguno de sus protagonistas a la historia del séptimo arte y los efectos especiales podrían haber sido mejores.

sábado, 23 de agosto de 2014

300, "No les deis nada, arrebatádselo todo"

Creo que es de justicia que la entrada, que no crítica, número cien del blog, corresponda a 300, esa oda a la épica que surgió de la mente de Frank Miller y que Zack Snyder plasmó de manera magistral en la gran pantalla.
La vida como espartano es dura; así nos lo enseñarán los primeros minutos de este film, donde se nos explicará cómo, desde el día de su nacimiento, la muerte les acecha si no son fuertes, si no son aptos para pertenecer a la casta de guerreros inigualable que estos aguerridos griegos demostraban ser en cada batalla que se les presentaba.
No habrá diálogo en el que no notemos que detrás está la pluma de Miller, dotando de una grandilocuencia y una poesía cercana a las de las obras de los antiguos griegos a esta genial película. Cada momento es narrado de manera sublime por Dilios, interpretado genialmente por David Wenham, también conocido como Faramir, con una voz en la versión doblada que no podía haber sido mejor escogida. En general creo que el doblaje es sublime, salvo en lo relativo a Jerjes/Rodrigo Santoro, que entre lo reinona que parece y la voz que le ponen... pero bueno, nos brinda una de esas escenas que arranca una carcajada a toda la sala.
La elección del reparto no pudo ser mejor. Desde Gerard Butler, para mi siempre será Leónidas, hasta Gorgo, con una fuerza que Lena Headay no supo plasmar en la fallida secuela, pasando por un ágil y saltarín Stelios/Fassbender ninguno os hará dudar de que volverían antes sobre su escudo que sin él.
La música cambia de piezas de tinte épico instrumental a otras más cañeras en determinadas escenas de combate de una manera que aquí resulta totalmente acertada.
En mi opinión, Snyder hizo aquí el mejor uso y abuso del slow motion que he visto en una sala de cine. Cada enfrentamiento de los guerreros espartanos con los persas se nos muestra con un nivel de detalle espectacular, viendo donde se clava cada lanza, donde corta cada espada, donde el hueso se rompe al chocar con los inmensos escudos de los aguerridos griegos.
300 es una película fiel hasta lo enfermizo con la novela gráfica a la que adapta, la cual leí antes de disfrutar de esta cinta, que es con quien ha de ser fiel y no con la historia real, como muchos reclamaron, criticando la falta de rigor histórico. Miller plasmó en aquellas páginas a unos espartanos cuasi invencibles, más Titanes que hombres, dando su visión de cómo pudo haber sido este episodio de la historia antigua tomándose muchas licencias, lo cual es lógico si pensamos que se trata de dos industrias, la original del cómic, y la del cine, que nos ocupa ahora, que se basan en entretener al público.
Quizá para algunos haya demasiada sangre, o demasiada cámara lenta, o quizá el genial narrador les resulte molesto, pero para mi, que siempre he disfrutado como un enano con las historias de "capa y espada" ver 300 en su preestreno fue una de las experiencias cinéfilas más intensas y maravillosas de mi vida. Y cada vez que vuelvo a verla, los bárbaros desalmados, con el corazón encogido y tembloroso el pulso, vuelven a ser conscientes del despiadado y brutal horror que se sufre cada vez que los espartanos les pasan por encima.
Y si hubiera vivido en esa época, también habría deseado, como lo hace Stelios, una bella muerte.