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domingo, 3 de enero de 2016

El caballero oscuro, el héroe que Gotham merece

Es imposible hacer una tortilla sin romper unos cuantos huevos y usando ese símil, es imposible limpiar una ciudad tan corrupta como Gotham sin romper tantos que sus dueños acaben hartándose de ti hasta el punto de usar a un animal rabioso al que esperan, aunque saben que no podrán, controlar. En torno a algo en principio tan simple gira una de las películas más serias y profundas en el mundillo de las adaptaciones de cómic, con permiso de Watchmen, y que no se queda en unas cuantas escenas con algo de chicha que solo sirven para dar paso a una acción desenfrenada y espectacular que busca únicamente entretenernos.
Nadie puede negar que Heath Ledger y su Joker tienen gran parte de culpa de la fama y la calidad de este film, con una creación que, al igual que la de Nicholson, logra transmitirnos esa locura cada segundo que aparece en pantalla. No obstante, sería injusto decir que solo él tiene ese mérito de haber hecho grande a esta cinta, porque Nolan consiguió que algunos personajes, como Gordon/Gary Oldman o Alfred/Michael Caine crecieran adquiriendo mucho más protagonismo y que Aaron Eckhart dejara a la altura del betún al Harvey Dent/Dos Caras de Tommy Lee jones. Si he de decir que se hace un poco extraño que no pudieran contar con Katie Holmes para el personaje femenino principal como en la anterior entrega; a pesar de que Maggie Gyllenhaal lo hace muy bien queda un poco cutre un cambio así en una producción de ese calibre.
Además de un gran trabajo de todo el reparto, incluido un Bale que aportó al personaje la humanidad de la que carecía, o que más bien se negaba a sí mismo el de Keaton, la historia, más cercana al cine negro en muchos momentos que a lo habitual en las adaptaciones de Marvel o DC, es la que convierte a la película y a su protagonista en mucho más de lo que la mayoría esperaba. Wayne/Batman se verá obligado a tomar muchas decisiones que le harán andar por la cuerda floja entre el respeto de las reglas establecidas donde ha intentado moverse o caer del lado del Joker, algo que parece lo único posible para poder detenerlo. En ese sentido me gustaría destacar toda la parte de los ferrys, que Nolan usa maravillosamente bien para plantear no solo a los personajes sino al espectador un dilema moral que, no olvidemos, es uno de los más grandes a los que se enfrentan en EEUU desde hace muchos años. Espero que me entendáis, porque prefiero no decir más de cara a quienes hayan podido no ver aun esta cinta.
Para terminar he de decir que los minutos finales, con las frases que se ponen en boca de Batman y de Gordon son de esas que a mi se me quedan grabadas porque están preñadas de significado y demuestran el sacrificio que a veces conlleva el hacer lo correcto. Otra cosa grande, enorme, de "El caballero oscuro" y del cine, es que, aunque Ledger se nos fue no mucho después y demasiado joven, siempre podremos disfrutarlo en ese papel que le dejó en la cúspide y que le valió un Oscar más que merecido.
Y no olvidéis que a veces, para que el héroe que es capaz de mover lo necesario en las personas prevalezca, otros han de retirarse aunque sean ellos quienes de verdad merecen el reconocimiento. Pero solo hasta que de nuevo le necesiten.

martes, 10 de marzo de 2015

Objetivo: La Casa Blanca. Morgan Freeman pasaba por allí.

Ay, esos domingos por la noche, qué bien sienta una peli de esas de encefalograma plano, como me gusta a mi definirlas, y si es con muchos tiros y acción y con alguien que sabe qué es eso de repartir ostias como panes ya ni te digo. Y seamos sinceros, Gerald Butler sabe cómo repartir, tiene un auténtico negocio de catering, con leches de todos los colores y sabores.
La peli empieza con un suceso de esos súper traumáticos y que dejan marcado para siempre a nuestro protagonista, que formaba parte de la escolta personal del presidente de los EEUU, puro drama que nos conduce hacia lo que de verdad interesa, la redención a base de una mezcla de combate cuerpo a cuerpo, torturas y disparos entre ceja y ceja, o donde se tercie, que nos deja bien a las claras que si, que el personaje de Butler pudo cagarla en el pasado, pero ni Bourne y Bond juntos podrían ni llegarle a la suela del zapato; ni el resto de los integrantes del equipo de seguridad de "La Casa Blanca", porque vaya panda de inútiles.
Vamos, que tenemos ese típico yo contra el mundo en el que, sinceramente, no sabemos muy bien cómo el héroe sobrevive de esa manera a casi cualquier cosa que le hagan o intenten hacerle pero, por otro lado, Antoine Fuqua, el director, consigue unas de las escenas de acción más realistas cuando la cosa se pone seria en el cara a cara. Porque Butler sobrevive pero se le nota que recibe hasta en el carnet de identidad, lo cual es de agradecer.
Lo que pasa con Fuqua es que la caga vilmente con ese patriotismo yanqui sideralmente exacerbado, y mira que yo no suelo ser de los que se quejan mucho de esto, que llega a resultar cuasi vomitivo en determinados momentos de la cinta. Lo de los integrantes del gabinete del Presidente es como para mear y no echar gota.
En el reparto destacar que Aaron Eckhart hace de "presi" aunque podía haberlo hecho cualquiera, que no habríaa tenido mucha importancia, porque todos aquí son convidados casi de piedra ante el alarde de "geyperman" que se marca Butler. Ah, también tenemos a Freeman cubriendo su cupo anual de negro metido en la política al más alto nivel o de voz de la experiencia como hacía en "Lucy". A ver, no es que el hombre lo haga mal, diría incluso que nunca lo hace mal, pero pienso que deberían encasillarse menos en este tipo de roles que encima ni siquiera son protagonistas, que porque le falte dinero no será.
Una adecuada banda sonora a cargo de Trevor Morris nos ayuda a que todo resulte más épico cuando Gerald "ya no enseño tableta como en 300" Butler entra en acción repartiendo estopa mientras sus compañeros del servicio secreto caen como moscas y dicen eso de "El Olimpo ha caído", frase que tiene mucho sentido con el título original de la peli "Olympus has fallen", pero que aquí te deja un poco descolocado.
En resumen una película que recomiendo si eres fan del cine de acción sin más pretensiones que el entretenimiento puro y duro porque eso Fuqua sabe hacerlo muy bien pero, os aviso, tenéis que perdonarle sus excesos patrióticos para llegar a disfrutarla. Sin tanta parafernalia de barras y estrellas le habría dado un seis pero se queda en un aprobado raspado.
Nota: 5