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martes, 12 de enero de 2016

Enemigos públicos, hasta la vista mirlo blanco

Ay la mafia, la delincuencia organizada y los "Robin Hoodes" de la vida el juego que han dado en la literatura y en el cine. Los hemos tenido de todos los colores y con todos los grados de violencia conocidos y por conocer pero los más atractivos suelen ser siempre aquellos que se ambientan en la gran época del crimen organizado norteamericano. Quizá sea la estética, quizá que nos hayan vendido que, a pesar del uso de las armas  la violencia, se regían por unos códigos ya olvidados que al menos de vez en cuando hacían emerger esa bondad que se supone que todos llevamos dentro.
Michael Mann se decidió a hablarnos de eso y de paso de los inicios de lo que hoy conocemos como el FBI, pasando muy por encima de la figura de Hoover y centrándose en la de un agente que iba tras la pista de uno de los más peligrosos delincuentes de su época, Dillinger, encarnado por un Depp que se tomó un descanso de tantas aventuras piratescas.
La película navega más por el drama que por ningún otro género, aunque los toques de thriller están presentes y tratándose de asaltantes de bancos, no faltará la acción en forma de tiroteos puntuales y que hacen que este film sea de esos que podemos llamar lentos sin miedo a dar una visión errónea a quienes nos lean en nuestros blogs. Para humanizar al personaje de Depp se nos lleva, como en la mayoría de las ocasiones, al terreno del romance, donde la cosa no acaba de funcionar en lo que a las interpretaciones se refiere, porque si bien Marion Cotillard está fantástica, lo cierto es que la química entre los dos brilla por su ausencia en varias de las escenas en que comparten pantalla estos dos grandes actores.
Por ahí andará también un Christian Bale al que el traje le sienta como un guante al igual que su personaje y que en muchas fases del film tendrá el protagonismo casi absoluto y el peso de la trama sobre sus hombros. Casi podríamos decir que la historia es a medias sobre la vida íntima de Dillinger y a medias sobre los primeros pasos en el uso de nuevos medios más científicos por parte de las fuerzas del orden.
A mi es de esas películas que no se me hacen largas, quizá porque aquellos tiempos, su estética y ese halo de clase que rodeaba a muchos de los delincuentes incluso, a veces edulcorado pero sin duda real en ocasiones, pero si os decidías a verla debéis tener claro que no es una orgía de acción y que dura más de dos horas. También hay que decir que quiere mostrar tantas cosas que profundiza muy poco en la mayoría y que quizá no sean precisamente las que más os atraen en las que se centra Mann para contarnos su visión de aquellos años.

lunes, 4 de enero de 2016

El caballero oscuro: La leyenda renace, qué pena que acabara el Batman de Nolan

Es muy complicado darle cierre a una trilogía, sabiendo que de verdad se acabó ahí, no como con otras, y dejar contentos a todos. Estoy seguro de que así fue también con esta película aunque en mi caso he de decir que me dejó más que satisfecho.
Nolan tiene una manera de narrar que siempre consigue atraparme, incluso cuando no me convence tanto como a otros con alguna de sus películas, y en este caso no fue diferente. La verdad es que no lo tenía sencillo, la sombra del Joker de Ledger era demasiado alargada y en una cinta de estas características, el némesis del héroe es tan importante o más que este. Es evidente que Bane/Hardy no está a la altura de Heath pero también es innegable la presencia física tan apabullante que, acompañada de esa voz distorsionada por la máscara, hablando siempre de VO, lo hacen idóneo para la traca final que supone esta tercera entrega. En el debe de Nolan y su equipo de guionistas está que la evolución de Bane en la parte final del film quizá le quita algo de fuerza pero se ve compensado por el tributo que se hace al héroe.
En realidad podríamos incluso decir que todo el metraje es en mayor o menor medida un homenaje, muy emocional en muchos momentos me permitiría decir, a la figura de ese hombre que ha estado en las sombras protegiendo a su ciudad mientras lo perdía todo. Veremos a un Wayne casi hundido resurgir de sus cenizas no una sino varias veces a lo largo del film, acompañado por viejos conocidos como Alfred/Caine, que me ha puesto la piel de gallina en varias ocasiones, Gordon/Goldman, torturado por lo que se vieron obligados a hacer y por recién llegados que, de haber existido secuelas, habrán acabado teniendo más protagonismo, como Anne Hathaway y Joseph Gordon-Levitt, cuyo futuro me habría encantado disfrutarlo en manos de Nolan, ¿a vosotros no?
Como siempre en esta trilogía, se huye de lo absolutamente inverosímil, para hablarnos de temas que incluso podrían trasladarse, en cierta medida, a lo que vivimos a día de hoy con las diferentes amenazas terroristas que asolan gran parte del mundo, con ese afán de limpieza que solo en sus mentes tiene verdadero sentido. Vale, Batman tiene juguetitos imposibles pero la mayor parte de las situaciones no son descabelladas, máxime si lo comparamos con muchas de las películas de acción que llegan a las carteleras de nuestros cines cada año.
Este renacer de la leyenda es largo, aunque a mi se me pasa volando, y quizá le falte algo de riesgo a la hora de contarnos su historia pero, a riesgo de repetirme, creo que Nolan prefiere pecar de falta de originalidad en favor de una trama que se sustenta más en la fuerza de los personajes y de las emociones, fundamentalmente de estas últimas. Si conectas con la forma de hacer cine de este realizador y con la visión del "Hombre Murciélago" que ha transmitido desde el principio es muy difícil sentirse decepcionado. En todo caso la decepción pueda venir porque hay cosas que no se desarrollarán nunca salvo que, de sorpresa, volvieran a unirse para hacerlo pero siempre podremos imaginar cómo habrían sido las cosas tras esa última escena en la cueva.

domingo, 3 de enero de 2016

El caballero oscuro, el héroe que Gotham merece

Es imposible hacer una tortilla sin romper unos cuantos huevos y usando ese símil, es imposible limpiar una ciudad tan corrupta como Gotham sin romper tantos que sus dueños acaben hartándose de ti hasta el punto de usar a un animal rabioso al que esperan, aunque saben que no podrán, controlar. En torno a algo en principio tan simple gira una de las películas más serias y profundas en el mundillo de las adaptaciones de cómic, con permiso de Watchmen, y que no se queda en unas cuantas escenas con algo de chicha que solo sirven para dar paso a una acción desenfrenada y espectacular que busca únicamente entretenernos.
Nadie puede negar que Heath Ledger y su Joker tienen gran parte de culpa de la fama y la calidad de este film, con una creación que, al igual que la de Nicholson, logra transmitirnos esa locura cada segundo que aparece en pantalla. No obstante, sería injusto decir que solo él tiene ese mérito de haber hecho grande a esta cinta, porque Nolan consiguió que algunos personajes, como Gordon/Gary Oldman o Alfred/Michael Caine crecieran adquiriendo mucho más protagonismo y que Aaron Eckhart dejara a la altura del betún al Harvey Dent/Dos Caras de Tommy Lee jones. Si he de decir que se hace un poco extraño que no pudieran contar con Katie Holmes para el personaje femenino principal como en la anterior entrega; a pesar de que Maggie Gyllenhaal lo hace muy bien queda un poco cutre un cambio así en una producción de ese calibre.
Además de un gran trabajo de todo el reparto, incluido un Bale que aportó al personaje la humanidad de la que carecía, o que más bien se negaba a sí mismo el de Keaton, la historia, más cercana al cine negro en muchos momentos que a lo habitual en las adaptaciones de Marvel o DC, es la que convierte a la película y a su protagonista en mucho más de lo que la mayoría esperaba. Wayne/Batman se verá obligado a tomar muchas decisiones que le harán andar por la cuerda floja entre el respeto de las reglas establecidas donde ha intentado moverse o caer del lado del Joker, algo que parece lo único posible para poder detenerlo. En ese sentido me gustaría destacar toda la parte de los ferrys, que Nolan usa maravillosamente bien para plantear no solo a los personajes sino al espectador un dilema moral que, no olvidemos, es uno de los más grandes a los que se enfrentan en EEUU desde hace muchos años. Espero que me entendáis, porque prefiero no decir más de cara a quienes hayan podido no ver aun esta cinta.
Para terminar he de decir que los minutos finales, con las frases que se ponen en boca de Batman y de Gordon son de esas que a mi se me quedan grabadas porque están preñadas de significado y demuestran el sacrificio que a veces conlleva el hacer lo correcto. Otra cosa grande, enorme, de "El caballero oscuro" y del cine, es que, aunque Ledger se nos fue no mucho después y demasiado joven, siempre podremos disfrutarlo en ese papel que le dejó en la cúspide y que le valió un Oscar más que merecido.
Y no olvidéis que a veces, para que el héroe que es capaz de mover lo necesario en las personas prevalezca, otros han de retirarse aunque sean ellos quienes de verdad merecen el reconocimiento. Pero solo hasta que de nuevo le necesiten.

sábado, 2 de enero de 2016

Batman Begins, devolviendo a Batman lo que es de Batman

La primera crítica del año no es para una película de estreno, no es nada nuevo, pero si que logró en su día darle un nuevo enfoque no solo a Batman sino al cine de superhéroes en general. Ese "Begins" del título es a la vez comienzo pero también reinicio para un personaje al que ridiculizó Joel Schumacher, porque hay cómics que pueden adaptarse de otra manera y hasta tienen su gracia pero es que un vengador, un justiciero no puede ser un payaso de circo o servir para que se monten las tres pistas a su alrededor.
Estamos, probablemente, ante la mejor película de inicio para un héroe que podamos ver en la gran pantalla con unos primeros cincuenta minutos o así sublimes de presentación de personajes y donde hasta el niño está bien escogido y consiguen que vayamos comprendiendo, una vez más, el por qué Wayne/Bale se convierte en "El Hombre Murciélago" y con un toque mucho más realista, dentro de las posibilidades, y con un Liam Neeson que funciona muy bien como mentor del protagonista en su aprendizaje para convertirse en mucho más de lo que se nos enseña en los minutos iniciales. Seguramente es esto lo que hace que el film ya estuviera muy por encima de la media de proyectos similares, conocemos al héroe con mucho más detalle y empatizamos más.
He leído por ahí —a críticos profesionales— que a partir de entonces todo es más de lo mismo y hombre, en parte pueden tener razón pero, la verdad, ¿esperaban a Batman parándose a hacer reflexiones filosóficas profundas en medio de Gotham o algo así? Estamos ante cine de entretenimiento basado en cómics no es un biopic de superación personal.
El reparto también es otro de los grandes aciertos de la cinta, no solo por Bale, que lo borda, o Neeson que pone toda su experiencia al servicio de Nolan sino por todos esos secundarios de lujo que además lo hacen de vicio como Michael Caine, Gary Oldman o, especialmente, Cillian Murphy. Hay más e incluso algunos son habituales en films de este director y en las siguientes entregas adquirirán un mayor protagonismo pero ante todo demuestran que para que una maquinaria tan compleja funcione bien, cada engranaje por pequeño que sea es imprescindible.
Ya lo he dicho antes y lo repito, aquí todo tiende más al realismo, como en muchos aspectos lo hacían las de Burton, de tal manera que nada nos resultará excesivamente chirriante si aceptamos que una corporación como la de Wayne pueda tener acceso a prototipos que permitan la creación de un traje y unos gadgets que recibirán explicación para que el espectador no piense que se ha usado un molde y goma para fabricar lo único que se interpone entre las armas de los villanos y el cuerpo, que veremos magullado, de nuestro vigilante nocturno.
Melodías a cargo de James Newton Howard y Hans Zimmer que son de nuevo dignas de ser recordadas y disfrutadas, no como en las de Schumacher, y todo lo dicho hasta aquí son las cosas que hacen que disfrute enormemente, en cada nuevo visionado, de este renacer, de este inicio gracias al cual tendríamos después a uno de los villanos más recordados de la historia del celuloide pero de eso ya hablaremos mañana.

viernes, 24 de julio de 2015

Terminator Salvation, "Aliens", "Transformers" , "Inteligencia Artificial" y la "Biblia", mierdecillaaaaa (cántese como el anuncio de Nocilla)

De eso que piensas que todo el mundo, o casi todo, te ha dicho que "Salvation" es mala pero está Bale, que mola, y te dices que tampoco puede ser para tanto, pero si.
El primer puñetazo en toda la boca, del cual no tiene culpa nadie del equipo original, es la mierda, con todas las letras, de doblaje que le han hecho a Sam Worthington. No me cabe en la cabeza que en una producción de este calibre, por la saga a la que representa se haga algo tan poco profesional como eso. Hasta mi Laurita leyendo el guión conseguiría más inflexiones para un personaje que temes cada vez que sale en pantalla y sale mucho.
Pero don't worry be happy porque "McG" is in da house baby. Que claro, con ese nombre, es el director, poco más se puede esperar que una sucesión de escenas videocliperas a más no poder en las que además el guión se pasa más o menos por el forro muchas cosas. Oye, que yo sé que con esto de las paradojas temporales pues, como que se creen que tienen carta blanca para reinterpretar la historia como quieran, pero no. Es que hay unas cuantas cosas muy heavys y a veces no sabes si ves una de Terminator o una nueva versión de la "Inteligencia Artificial" de Spielberg.
En lo referente a Connor/Bale, parece que se hubieran fijado en una o varias parábolas o pasajes de la Biblia para escribir el guión. Todo es muy mesiánico y Connor parece casi una versión futurista de Jesús, con unos que lo siguen a pies juntillas y otros que lo tildan de falso profeta, por todo eso de que él sabe por su madre cómo será el futuro y tal.
Que tenga cosas de "Aliens" no es algo muy a tenerle en cuenta pero hay dos o tres escenas que me dije, "Pero si esto ya lo he visto en Transformers" y por si eso fuera poco, luego también tiene momentos en que su inspiración en "La guerra de los mundos" de Spielberg es más que evidente también. Igual el bueno de Steven debió pensar en "McG" para dirigir "Jurassic World" porque parece que lo de copiar el trabajo de otros se le da bastante bien.
No tiene nada de la fuerza que le da el carisma de Arnold incluso cuando la saga bajó mucho el nivel y eso que tiene un reparto que ya querrían muchos blockbusters. Por desgracia da la sensación de que todos estaban más para cubrir el expediente que otra cosa y prácticamente no te importa nada de lo que les pase a los personajes. La acción, bien rodada en algunas ocasiones, no oculta unos efectos especiales un tanto penosos para ser de 2009 y una historia sin pies ni cabeza, menos aun que la de "Terminator Genesis". Prescindible se queda corto con esta cinta, menos mal que no es la que quedará en la memoria como la última.
Nota: 3

miércoles, 6 de mayo de 2015

El tren de las 3:10 "Por la mañana me colgarán..."

El género del western está más o menos muerto desde hace un par de décadas, con intentos de revivirlo que han tirado más por el humor facilón que por aquellas grandes historias de venganzas, deberes cumplidos y con hombres de verdad y mujeres que eran mucho más de lo que parecían. Vivir en el salvaje oeste no debió ser fácil para nadie. Debido a esa desaparición del género con el que muchos crecimos se ha tirado de remakes cuando se ha querido resucitarlo y esta película es un ejemplo de ello. Como no he visto la original no puedo comparar pero si diré de entrada que, si la calidad de esos "rescates" de cintas antiguas van a tener la calidad de esta de la que hablamos hoy, yo compro sin pensarlo.
Como casi siempre, tendremos al típico forajido, en este caso un no tan estúpido como podríamos esperar, por la brutalidad con la que se emplean Ben Wade/Russell Crowe y sus esbirros, entre los que me encantaría destacar a Charlie Prince/Ben Foster, que encarna a ese pistolero infalible y frío que, aun siendo de los malos del film no deja de tener un cierto atractivo enfermizo para mi.
Sea como sea, lo importante aquí es el gran duelo interpretativo entre Crowe y Christian Bale, interpretando este último a un Dan Evans que es lo contrapuesto, no solo a Wade, sino a la casi totalidad de los personajes masculinos que acaban apareciendo a lo largo del metraje. Es un hombre que cree en hacer lo correcto sea cual sea el precio para él y porque ha de ser ejemplo para sus hijos. algunos, como Ben Wade, le juzgan con ligereza y ven en él a un cobarde en determinados aspectos pero Evans tiene mucho más trasfondo del que parece. En todo casi y sin duda, es una persona a la que preferirás tener de tu parte que en tu contra, como descubriremos en numerosas escenas a lo largo de la película. También encontraremos a un jovencísimo Logan Lerman, al que hace poco veíamos en "Corazones de acero" y que ayuda a transmitir el mensaje de fondo de la película.
No vamos a encontrar una trama excesivamente original, pero es que los "westerns" han tenido de siempre un desarrollo bastante básico y su capacidad para entretener ha estado siempre, a mi parecer, en los personajes que nos presentan y en la duda de cómo acabará cada uno de ellos. Según tengo entendido, la original se basaba más en el frenetismo de tener que llegar antes de la hora señalada para poder coger el tren a "Yuma" pero a mí que el ritmo de esta sea pausado no me ha molestado en ninguno de los dos visionados que llevo ya porque la fuerza del film está precisamente en las conversaciones entre los dos protagonistas y algunos de los secundarios que también tendrán sus momentos estelares.
Una gran banda sonora, nominada al "Oscar", una magnífica ambientación, una caracterización muy adecuada al rol de cada uno de los personajes y unos tiroteos y peleas geniales, donde cualquiera puede resultar herido, y que muestran la dureza o rudeza de aquellos tiempos y aquellos hombres consiguen que sea más que recomendable para todos aquellos que echan de menos este género en nuestras salas y gustan de Bale y Crowe.

martes, 16 de diciembre de 2014

El imperio del fuego. Cuando Gerald Butler aun no podía fardar de abdominales.

Ves dragones, ves en el reparto a Christian Bale, Matthew McConaughey e incluso a Gerald Butler, cuya carrera parecía despegaría tras el éxito de 300 y parece que sigue aun esperando pista, y piensas, "Guau, esta peli tiene que molar, a la fuerza tiene que molar". Pero claro, las apariencias engañan.
No voy a deciros que sea la peor película de acción de la historia e incluso podría haber llegado a un cinco raspadillo siendo generosos, pero es que la verdad es que lo que se ha quedado más marcado en mi memoria cada vez que la he visto ha sido la escena en la que los personajes de Bale y Butler hacen una representación ante un grupo de niños, escenificando la famosa escena de Star Wars que acaba con el tan conocido y repetido "Yo soy tu padre". Es un detalle muy friki y que nos hace pensar, qué cosas de la cultura popular se enseñarían en una sociedad postapocalíptica dentro de, no sé, cincuenta años. ¿Las abuelas les cantarían a sus nietos el "Baby, baby, baby uhhhh" de Justin Bieber? Yo rezo porque no sea así.
Pero vamos al tema, a la chicha, al argumento, al guión. Resulta que los dragones que llevaban dormidos toda la vida se despiertan por culpa de la curiosidad de un niño, esto pasa en los primeros cinco minutos así que destripe cero. Ese niño crecerá y se convertirá en Christian Bale, lo bien que envejecen todos en el cine verdad, y será el líder o el que más mola de un asentamiento que estará muy lejos de Londres, donde empezó todo, donde tratan de vivir la vida de la manera más normal posible, con sus huertitos, sus representaciones teatrales, con una fortaleza toda chula en la que se sienten hiper mega seguros. De vez en cuando algún dragón va por allí y deja a algunos un poco churruscados, pero bueno, son gajes de la vida.
Así las cosas, un día llegan a la puerta del castillo, por llamarlo de algún modo, un grupo de lo que parecen asaltantes, pero que son militares norteamericanos, que no gustan pero nada de nada a Gerald Butler, encabezados por un Matthew McConaughey al que cuesta un poco reconocer con esa cabeza cual bola de billar y todos esos tatuajes en ese cuerpo más mazao que nunca. Pero tranquilos, que él y su grupo han llegado a una conclusión según la cual saben cómo acabar con la amenaza de los lagartos escupefuegos. Destacan aquí la élite, la creme de la creme militar, que se hacen llamar "Arcángeles" y que atacan a los dragones en pleno vuelo así a pelo y cuya esperanza de vida, según nos dicen es de diecisiete segundos. Las dos veces que he visto esta peli siempre me pregunto ¿con esa esperanza de vida cómo consiguen adiestrarse unos a otros para hacerlo bien?
La cosa es que al final todos se hacen amiguitos o por necesidad se unen y van a Londres a poner fin al reino de fuego que han instaurado los dragones. Según el guión, si no hacen eso la humanidad perecerá y tal y cual. La cuestión es, que al llegar allí, las aladas bestias parecen estar comiéndose unas a otras porque empieza a sufrir de inanición. Y claro, tú sabes que esta es una peli de encefalograma plano, que la estás viendo un domingo por la tarde después de comer, pero la neurona se activa y dice "Tse, quieto parao ahí. Si se están muriendo de hambre por qué no se esconden los humanos y dejan que el tiempo haga su trabajo". Lo sé, igual soy muy exigente pero tenía que decirlo.
Del final es destacable el salto totalmente fuera de toda lógica y realismo que realiza Matthew McConaughey mientras lucha con un dragón y que quiere ser épico y se queda en un "meh".
Igual habéis leído hasta aquí y pensáis, esto es una mierda de peli. Hombre, tampoco es tan, tan mala, tiene ratos entretenidos y algunas ideas curiosas, aunque las interpretaciones no harán pasar a ninguno de sus protagonistas a la historia del séptimo arte y los efectos especiales podrían haber sido mejores.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Exodus: Dioses y reyes. ¿Y si exiliamos a Ridley?

Todos sabemos que Ridley Scott lleva ya mucho tiempo de capa caída y con una carrera muy irregular desde que rodara "Black Hawk derribado". No es que todo haya sido malo ni muchísimo menos, pero si que ha habido más decepciones que alegrías; Exodus es de las primeras.
Sabiendo las libertades que Scott se toma a la hora de adaptar la historia, "Gladiator" y "El Reino de los Cielos", no se podía esperar que con Exodus y la Biblia la cosa fuera diferente.
No soy una persona practicante o extremadamente conocedora de las escrituras, ni soy de los que se rasgan las vestiduras si se hacen cosas como "Noe", pero ayer, cuando Moisés/Christian Bale tiene su primer contacto con Dios ya empecé a pensar, ay mi madre, que a este hombre se le va el tema de las manos ya; luego eso quedó confirmado con la mezcla de realismo y divinidad que se quiere dar a las plagas que azotan Egipto. Hay una escena en la que solo me faltó Grissom como entomólogo, no digo más.
A veces con estos directores la gente dice "Es que escoge muy mal los guiones" y es cierto, el guión de Exodus con las diversas libertades que se toma no es de lo mejor que te puedas encontrar, pero también se lucieron haciendo el casting, cosa que será en parte responsabilidad de Ridley, sobre todo en lo que a protagonistas se refiere.
Hablemos pues del reparto. Se salva Bale, pero eso ya era algo que todos imaginábamos. A partir de aquí tenemos a Ramsés/Joel Edgerton que para mi solo da la talla en las escenas de combate junto a ese Moisés/Máximo, que parece sacado de "Gladiator", y que el resto del tiempo no es solo que sea irregular, sino que su gestualidad a veces no sabes si es de un faraón todopoderoso o de un rapero del Bronx venido a menos, joyas no le faltan. Y de ahí pasamos a Turturro y Weaver, no solo desaprovechados, sobre todo ella, sino padres de un Ramsés con un tono de piel muy egipcio que ha nacido de dos padres más blancos que la leche, ¿en serio? Y el hebreo que le abre los ojos a Moisés es un Ben Kingsley que debe estar ahí para prestar su rostro nada más, porque actuar, lo que se dice actuar, no lo hace mucho o no le dejan.
Yo soy de los que se alegran como el que más cuando nuestros compatriotas se abren hueco en este tipo de producciones, pero con tanto que hablaba todo el mundo de María Valverde me esperaba algo más. no es que su personaje disfrute de muchos minutos en pantalla pero es que me resulta poco o nada creíble. Ni como campesina, ni como mujer de Moisés ni como madre. Me recuerda un poco cuando vi "El nuevo mundo" hace años, que el único que parecía enamorado en aquella peli era Bale.
Evidentemente no es todo malo, la parte técnica es bastante buena y la banda sonora de Alberto Iglesias es lo mejor de la película para mi junto con Bale. Os recomiendo que os quedéis a escucharla en los créditos finales.
Me quedo con lo que ha supuesto ver mi tierra, Fuerteventura, en la gran pantalla, con unas tonalidades que son tan características de aquí, con ese Bale comiendo aloe vera sobre un terreno que tantos de mis paisanos habrán pisado. Me quedo también con la cantidad de trabajo y dinero que supuso para una isla tan castigada también por el paro y encima Scott quedó tan satisfecho que ya tiene en cuenta esta localización para futuros proyectos. Por desgracia, como película es fallida, con un guión que aburre y se hace largo, lo cual es lo peor que puede pasar en una cinta de este estilo. Demasiadas batallas al principio y demasiada pausa después y para mi gusto una manera errónea y demasiado científica de interpretar las escrituras con una primera plaga que es risible cuando menos. A partir de ahí ya se le escapó del todo de las manos a tito Ridley.
Si queréis juzgar por vosotros mismos, hacedlo en el cine porque al menos disfrutaréis de los paisajes y de las escenas más espectaculares, puesto que en casa poco atractivo le vais a encontrar.